El Archivo Vertical Digital busca mantener un acervo de noticias en formato electrónico para el uso de los Estudiantes de la Universidad del Este Centro de Yauco y la comunidad general. Podrás encontrar las noticias por fecha o por los temas que le hemos asignado. Aún mantenemos el Archivo Impreso en la Biblioteca, pero no se duplican las noticias. Esperamos que puedas hacer buen uso de esta herramienta. En cada noticia se brinda el enlace a la página del periódico o fuente de la noticia.
lunes, 6 de junio de 2011
Médicos boricuas dibujan sonrisas en Haití
Los dentistas, quienes fueron en febrero, esta vez atendieron menores y trabajaron por tres días en turnos de 12 horas y periodos de descanso de 20 minutos. Las doctoras Marlene Ramos y Neyza Garay atienden a un niño.
(Enviado especial / Pipo Reyes)
lunes, 6 de junio de 2011
Leysa Caro González / Enviada especial
Apenas el sol comenzaba a dejar ver sus primeros rayos de luz y ya estaban en pie.
Eran las 4:30 de la mañana y el momento de despertarse. El cansancio no importaba; el sueño, mucho menos. Más de 25 personas esperaban por ellos afuera, bajo la lluvia, soportando el frío inclemente y tras un largo caminar entre el barro y el agua sucia.
¿En busca de qué iban? De que les regalaran una nueva sonrisa.
Una visita al dentista resulta algo rutinario y hasta tedioso para muchos de nosotros, pero para los residentes de la comunidad Blanchard, en Haití, es la oportunidad de su vida. Posiblemente, fue y será su única visita al dentista, así que todo sacrificio por una oportunidad como ésta se traduce en algo insignificante.
Fue cuestión de minutos para que los dentistas puertorriqueños Neyza, Yaira, Pedro, José, Marlene, Lilliam, Elsa y Josean se levantaran, se colocaran su uniforme médico, bajaran las escaleras, se tomaran un sorbo de café y empezaran a trabajar.
A las 7:00 de la mañana ya era momento de colocar en orden los instrumentos para empezar a trabajar. El área de recibimiento de la casa-hospital de la organización sin fines de lucro Iniciativa Comunitaria se ha convertido en una sala dental.
Un letrero que dice “de vuelta a casa” y un mural con las banderas de Puerto Rico y Hatí evidencian el amor que ambos pueblos se han dado en este momento de dolor.
El pasillo se convirtió en una sala para esterilizar los cientos de instrumentos dentales. Un grupo de ocho incansables estudiantes de educación en salud del Recinto de Ciencias Médicas se convirtieron en sus ayudantes.
Pasan los primeros 20 haitianos. En un post-it pegado en su camisa estaba el diagnóstico, que abarcaba desde el arreglo de caries, extracciones, infecciones hasta algo más sencillo como una limpieza bucal.
Pedro Rodríguez, portavoz del grupo que viajó auspiciado por el seguro de salud MCS, está seguro de que Haití los escogió a ellos para esta labor, por eso el compromiso es ir cada tres meses a realizar clínicas dentales. Se trataba del segundo viaje. Su primera misión fue en febrero y ahora la meta fue atender a los niños. “Nada pasa por casualidad... somos nosotros los que hemos crecido a través de estas experiencias”, relató durante uno de los pocos momentos de descanso.
La jornada fue de 12 horas, de 7:00 de la mañana a 7:00 de la noche. Se trabajó en el suelo, en sillas plásticas, con generador eléctrico y con momentos de descanso de apenas 20 minutos. Pero, nada, nada venció su temple, su meta de completar la obra.
“Tú sales de aquí y tú ves a la gente con todos esos baches de agua caminando descalzos...y tú te vas a quejar...trabajamos lo que sea. Si son 12 horas, si son 20 horas hay que hacerlo, porque es la única oportunidad que tienen. Mañana (ayer) nosotros estamos en el aire acondicionado, descansando con dos antiinflamatorios y en cama, pero ellos no...”, indicó Rodríguez, quien aclaró que no buscan reconocimiento por su trabajo.
Hubo gritos y llanto, en especial entre los pequeños, pero quedó evidenciado otra vez el estoicismo que la comunidad haitiana ha demostrado desde hace un año y medio, cuando fue jamaqueada por un terremoto que aún mantiene gran parte de su pueblo destruido.
Davidson Joseph estuvo durante los tres días que duró la misión dental. Cada día fue de los primeros en llegar. Nunca había ido a un dentista, pero a los 13 años ya está preocupado por lucir una linda sonrisa. “Vino todos los días... yo hacía años que no veía una boca a un chamaquito de 13 años tan esbaratá y el tipo ni se queja, porque él está bien agradecido”, comentó Rodríguez.
“Muy agradecido”, se limitó a decir el tímido adolescente tras ser atendido.
Entre jueves, viernes y sábado, atendieron a sobre 360 personas, entre ellas los menores de dos orfanatos.
Sin duda, fueron 72 horas de labor incansable, de dibujar sonrisas imborrables. Fueron 72 horas para agradecer lo bueno y lo malo, para aprender que no hay batalla que no se pueda ganar, para absorber ese espíritu esperanzador de un pueblo que tiene fe en que pronto saldrá el sol.
Cómo lo hicieron, humanamente no sé. Pero, como dijo el piloto de American Eagle durante el viaje de regreso a la Isla, el puertorriqueño Danny Sánchez, cada uno de los médicos y todo aquel que le ha extendido su mano al vecino pueblo de Haití “tienen su pedacito de cielo gano. Que Dios los bendiga”.
domingo, 6 de febrero de 2011
El esfuerzo es de todos
El esfuerzo es de todos
Yamilet Millán Rodriguez, EL VOCERO (febrero 6, 2011)La integración de los esfuerzos del tercer sector se hace urgente con la crisis económica y social que vive el País. La ecuación es sencilla, pero el resultado dependerá de la voluntad y el apoyo del Gobierno y la empresa privada. Así coincidieron directores de organizaciones sin fines de lucro entrevistados por este diario.
Para el presidente de Fondos Unidos, Samuel González, el Estudio sobre las necesidades sociales en Puerto Rico del 2007 advirtió que “el Gobierno se verá limitado en sus posibilidades de afrontar muchos problemas, imponiendo una mayor carga a la sociedad civil”.
“Tenemos que trabajar todos unidos en una mesa comunitaria y discutir todos los ‘issues’ que nos están afectando y juntos, cada cual con su propia personalidad, ser más eficientes”, expresó González.
La clave para la integración, dijo, “es salir de las trincheras, oficinas e iglesias”. “Tenemos que sentarnos en una mesa de acción común donde el Gobierno y la empresa privada tenga su participación y nos sentemos en una mesa sin protagonismos y juntos poner de nuestra parte para solucionar ese problema”, insistió González.
El presidente de Fondos Unidos dio como ejemplo efectivo la campaña de “Cero Balas al Aire” al hablar de cómo pueden ser las alianzas con el Gobierno, si verdaderamente se unen todos los sectores. “Todos nos unimos con un fin común y logramos esos cambios que deseamos que no es otra cosa que mejorar la calidad de vida”, recordó González.
Según éste, la crisis económica y social del País obliga a hacer cambios en los modelos. “Ya no hay dinero para seguir dándole a los deambulantes y gastando tanto dinero en albergues de las víctimas de maltrato… ¿por qué no mejor evitamos que hayan deambulantes y menores maltratados? Esa es la fórmula que nosotros creemos”, manifestó.
Mientras, el director de Iniciativa Comunitaria, José Vargas Vidot, sostuvo que nunca es tarde para hacer un llamado a la comunidad. Dijo que tradicionalmente los gobernadores recurren a las organizaciones comunitarias cuando han extinguido alternativas que no debieron ser la prioridad.
“En realidad, la economía que se genera de las organizaciones comunitarias es una economía que a cualquier gobierno le debe estimular a optimizarla”, sostuvo Vargas Vidot, y recordó que este genera más de 121 mil empleos.
El líder comunitario recomendó el establecimiento por parte del Gobierno de una entidad que tenga la responsabilidad de desarrollar un sector de la economía “porque todos los economistas repiten que tanto el Gobierno como el primer sector están inmovilizados”.
“Invocar a la comunidad con alianzas genuinas y reales va a producir una serie de cambios significativos en todo el escenario social y económico. El tercer sector quiere que ese presente que reclamamos todo el tiempo se valide”, manifestó Vargas Vidot.
Por su parte, el presidente ejecutivo de la Fundación Comunitaria, Nelson Colón, dijo que para lograr la integración de esfuerzos se requiere la convocatoria de un líder y recursos financieros para luego incorporar el conocimiento y las estrategias que tienen las organizaciones.
“Esto tiene que venir acompañado de una dosis de humildad, porque si tuviéramos la respuesta, ya lo hubiésemos resuelto. Nadie tiene la respuesta; todo lo que tenemos son distintas experiencias que si las unimos pudieran dar una propuesta. Hay que hacer un filtro de las experiencias que son aquellas que sabemos que han dado resultado o que dependen únicamente del servicio que doy”, indicó Colón.
A juicio del presidente de Boys & Girls Club, José Campos, la unión de esfuerzos requiere voluntad y dejar los protagonismos. “Hay que dejar el kiosco y pensar en el centro comunal… tenemos que pensar en grande”, sostuvo.
El pasado miércoles, el gobernador Luis Fortuño anunció la creación de un comité de trabajo compuesto por organizaciones del tercer sector y un representante del Gobierno que elaborarán un plan para lograr una transformación social.
“Lo que se persigue con esta alianza es crear un movimiento en Puerto Rico generacional”, explicó Campos.
“Cuando pensemos como un sector bien importante que puede realmente transformar cosas en Puerto Rico vamos a tener éxito”, agregó.
OFRECEN SU MANO
Las siguientes organizaciones sin fines de lucro son sólo algunas de las que aportan a mejorar nuestra calidad de vida:
* Jorge Posada (en la foto) – “Fundación Jorge Posada” provee ayuda emocional y financiera a familias con niños diagnosticados con la condición de Craneosinostosis.
* José Vargas Vidot – Iniciativa Comunitaria ofrece servicios a deambulantes, pacientes VIH/Sida y población adicta.
* Ricky Martín – Ricky Martin Foundation es una organización sin fines de lucro cuya misión es abogar por el bienestar de la niñez alrededor del mundo en áreas criticas, como la justicia social, educación y salud.
* Wisin & Yandel – crearon la organización Hearts with Haiti tras el terrible terremoto que estremeció al país caribeño.
domingo, 24 de octubre de 2010
Voluntarios dejan como nueva la playa de Levittown
Voluntarios dejan como nueva la playa de Levittown
Realizan obra de limpieza en el “Día de Hacer la Diferencia”
Amanda Woo y su madre Zaida Montalvo participan en el recogido de desechos. (El Nuevo Día / Jorge A. Ramírez Portela)Por Aura N. Alfaro / aalfaro@elnuevodia.com
Cerca de 100 personas pusieron ayer su granito de arena en la limpieza de la Playa de Levittown, en Toa Baja, como parte del octavo “Día de Hacer la Diferencia” de la Fundación del Banco Popular.
Es una de las 50 obras que el banco ha auspiciado durante los últimos años en octubre a través de toda la Isla, en la que toman parte más de 1,000 empleados y otros voluntarios, para “hacer la diferencia” en la calidad de vida en Puerto Rico.
El recogido de basura de la playa de la tercera sección de Levittown fue realizado por empleados voluntarios de Popular Securities y Popular Insurance, junto a familiares, amigos y residentes de esa comunidad.
“Esto, más que nada, tenemos que hacerlo porque somos puertorriqueños y todos nos afectamos con la basura”, dijo Sol Padilla, empleada del banco, quien participaba por primera vez junto a su hermano Orlando, que ella “reclutó” como voluntario.
“Aunque no parezca algo de bombos y platillos, es algo vital, porque la playa y los árboles son el pulmón de las comunidades”, agregó la joven.
Aseguró además que “uno la pasa bien mientras hace algo importante, que te da una satisfacción personal, porque no podemos pretender que sea siempre el Gobierno y el municipio los que lo hagan”.
El grupo comenzó a las 8:00 a.m., con guantes puestos, recogiendo todo tipo de desechos que depositaban en bolsas negras. Estas serían recogidas en la tarde por empleados del municipio, informó Norma González, una de las organizadoras de la actividad.
Marisela Couvertier, una residente de Levittown que pasaba por el lugar, se detuvo a ofrecer ayuda. “Vi que ahí estaba uno de ‘los poderosos’ en el esfuerzo de limpieza de la madre naturaleza y por ahí entré a hacer mi parte”, dijo la voluntaria.
Por su parte, el presidente de Popular Securities, Ramón Lloveras, señaló que, además de limpiar las playas, se trata de crear conciencia de que todo lo que echamos a las quebradas y los ríos llega rápido al mar y de nuevo a las costas, debido al pequeño tamaño de la Isla.
Explicó que a la playa de Levittown llegan las descargas del río Bayamón, del Río Piedras y del río de Loíza, en particular las cosas que flotan.
“Todo eso impacta la vida marina, el turismo y a nosotros que disfrutamos de las playas”, dijo Lloveras.
Además, urgió al municipio a poner zafacones en esa playa.
Según iban llegando, los voluntarios se registraban en una mesa bajo una carpa grande, donde había sillas y neveritas con hielo, agua y jugos -un pequeño oasis para los cortos recesos.
Una música pegajosa mantenía los ánimos en alto. Mientras, un oficial de la Policía Municipal, junto a su vehículo oficial, prestaba vigilancia.
martes, 3 de agosto de 2010
Chispa que mantiene viva la magia de servir
Por Melany M. rivera Maldonado / Especial para El Nuevo Día
A sus 15 años, Neftalí Rivera Acosta sabe que su labor voluntaria es necesaria para los que como él construyen en Crearte una realidad basada en sus talentos. Por eso, en medio de comunidades que buscan a diario sobreponerse a la violencia y la marginación, ofrece sus destrezas en baile y teatro como alternativa de paz.
Durante los meses de verano, se levanta a las 5:30 de la madrugada y camina desde el hogar donde vive con su abuela en el Embalse San José en Río Piedras hasta el edificio donde ubica Crearte. Junto a la coordinadora de los voluntarios, abre la vieja estructura gris que de inmediato se llena de color. En el vestíbulo, las siluetas cortadas de revistas, dibujos y pinturas crean un ambiente que contrasta con el exterior.
En uno de los salones, la música le hace fondo al taller de Rivera, encargado de enseñarle algunos pasos a los más pequeños que le llaman “mister”.
La timidez que demuestra con su hablar en voz baja y mirada esquiva se pierde en cuanto suena el silbato que cuelga de una cinta en su cuello para tranquilizarlos.
“Mantenerlos quietos es un reto, pero me gusta que se lo vivan, es como si entraran a un mundo mágico”, destacó el joven líder.
Ese “mundo mágico” que facilita Crearte, permite a 110 niños y niñas entre las edades de 7 y 15 años encontrar alternativas a las escenas de drogadicción, violencia doméstica, maltrato y abandono de la escuela que a veces conviven con ellos en las siete comunidades donde residen. “Estos nenes tienen que lidiar todo el tiempo con el grupito de la esquina, con el que los mete en problemas y brega con drogas”, aseguró Juanita González Hernández, quien además de ser madre de una participante trabaja como Coordinadora de Voluntarios.
Las preocupaciones de estos niños no le son ajenas a Rivera. Criado en esta comunidad, a los siete años llegó a la organización para recibir servicios de tutoría. Desde entonces, Crearte le ha enseñado la importancia de permanecer en la escuela para poder superarse e ir a la universidad pues ya había pensado en varias ocasiones darse de baja. “Es que en la escuela hay mucha presión porque mucha gente está por relajar y los maestros no le prestan atención a esas cosas”, expresó.
El interés por ayudar a los más pequeños de su comunidad lo llevó hace tres años a combinar ser participante y voluntario. “La calle está mala. Aquí paso el tiempo en un lugar seguro ayudando a niños a no perder la magia, como lo hicieron conmigo cuando llegué”, comentó.
Para eso, utiliza los talentos que descubrió en los talleres de la entidad.
“Aquí descubrí que amo el teatro y el baile. Siendo voluntario puedo ayudar con mis talentos y llevar junto a mis compañeros un mensaje de que podemos vivir en paz”, expresó.
De no ser por Crearte, Rivera no hubiera conocido su pasión por las artes escénicas, pues en la escuela pública, según explicó, no es hasta el nivel superior cuando podrá tomar clases de teatro o baile.
Juanita González Hernández, quien además de ser madre de una participante trabaja como Coordinadora de Voluntarios, aseguró que jóvenes líderes como Rivera sirven de modelo a las comunidades del Embalse San José.
“Les demuestran a los otros que no importa de dónde vengas, se puede hacer la diferencia. No podemos cambiar la calle, pero sí su realidad”.
miércoles, 7 de julio de 2010
Boricuas dan la mano a víctimas en Haití
Por Gerardo E. Alvarado León / Enviado especial
PUERTO PRÍNCIPE – A pocos días de que se cumplan seis meses del poderoso terremoto que sacudió a esta tierra, la ayuda de los puertorriqueños es más necesaria que nunca en Haití.
Pero más allá de furgones repletos de comida enlatada, agua, ropa y medicamentos, hace falta dinero para darle seguimiento a las misiones que iniciaron después del fatídico 12 de enero.
Una de esas misiones apadrinados por boricuas y que dirige en esta capital el sacerdote Fredy Elie, de la Parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, es un campamento de refugiados ubicado en la localidad de Caradeux, que alberga a unas 1,000 familias víctimas del sismo.
Según contó Elie durante una visita al campamento, la Parroquia Santísima Trinidad, en Levittown, Toa Baja, así como la organización Cáritas de Puerto Rico, han enviado dinero para sustentar y mejorar la calidad de vida de los refugiados.
En total, precisó el religioso, se han recibido $9,100, que se han invertido en la compra de alimentos, toldos, materiales escolares, juguetes para niños, transporte, ropa, medicamentos y mantenimiento del campamento, entre otras cosas. Empero, de ese total apenas quedan $50 a fondo para sufragar los referidos gastos en las próximas semanas.
“Ha pasado el momento fuerte, pero el pueblo haitiano sigue igual y necesita de alguien que lo acompañe”, manifestó Elie.
“Con ese dinero que llegó de Puerto Rico empezamos a construir una capilla (en madera y cinc), que también se usa como centro comunal. Con ese dinero compramos comida y repartimos desayuno y almuerzo. También adquirimos una planta eléctrica”, abundó al tiempo que mostraba recibos de compra de cada una de estas cosas.
Paulette Fortilus, de 42 años, es una de las refugiadas en el campamento y colabora en la preparación de los alimentos que a diario se reparten.
“La mejoría que hemos visto aquí se la debemos a la iglesia”, expuso la mujer, quien labora de forma voluntaria, pero recibe algún tipo de incentivo económico de parte de Elie en la medida en que haya fondos disponibles.
El sacerdote haitiano, entretanto, informó que a finales de este mes recibirá la visita de la organización misionera Alianza de Médicos al Rescate (AMAR), con quienes espera adquirir ropa, zapatos y artículos de higiene para beneficiar -sobre todo- a los más pequeños en Caradeux.
En cuanto a las misiones iniciadas a las afueras de esta capital -específicamente en las localidades de Kwafe y Roy-Sec, que El Nuevo Día visitó a finales de enero- reconoció que no han podido continuar por falta de ayuda económica.
“Eso está muy mal”, lamentó. “La ayuda se ha concentrado en las comunidades cercanas”, dijo.
Elie, quien estuvo en Puerto Rico en junio pasado, exhortó a los boricuas a seguir cooperando.
“Le pedimos a toda la gente que siga cooperando. Nuestro propósito es mejorar la calidad de vida de estas personas. Lo que buscamos es transformar vidas”, puntualizó.
martes, 6 de julio de 2010
Manos haitianas en el hospital Puerto Rico
06 Julio 2010
Manos haitianas en el hospital Puerto Rico
Enfocado en la medicina preventiva, el centro recibe a 80 pacientes diarios
Vídeo: Voluntarios boricuas en Haití Por Gerardo E. Alvarado León / Enviado especial
PUERTO PRÍNCIPE - Del Hospital Puerto Rico en Haití sólo queda el recuerdo. La instalación es conocida ahora como el Centro Médico Humanitario Betances y hace poco más de tres meses fue reubicada en la localidad del Tabarre. Antes se encontraba en Delmas.
Ayer, ningún médico boricua pululaba entre las seis carpas blancas que conforman el centro, que a principios de febrero pasado fue cedido por las autoridades belgas al Colegio de Médicos Cirujanos, entonces presidido por el doctor Eduardo Ibarra.
Ahora, la atención está a cargo de enfermeras y doctores haitianos, quienes -en promedio- atienden 80 pacientes diarios. La mayoría de estos pacientes llegan con condiciones que los aquejaban desde antes del terremoto de pasado 12 de enero.
El doctor Scott Toussaint, quien maneja el centro cuando su colega Claude Danois está fuera de Haití, indicó que el enfoque en la instalación es la medicina preventiva.
“Atendemos enfermedades de primera clase: malaria, tifoidea, anemia severa, desnutrición, infecciones de vías respiratorias y parásitos. Trabajamos de lunes a sábado, pero ahora no podemos dejar pacientes de un día para otro, sino que los tenemos en observación por cuatro o cinco horas”, comentó Toussaint.
Una de esas pacientes en observación era la niña Chrisierline Simeon, de 12 años, a quien le colocaron un suero para hidratarla porque tenía fiebre desde el sábado pasado.
Asimismo, Mettelus Soeurette, de 40 años, estaba en su visita rutinaria al centro para atenderse una herida en la pierna derecha que la aqueja hace más de dos décadas. Según el galeno haitiano, es posible que se trate de un “pie diabético”.
“Desde que vengo al centro cada dos días no me duele tanto”, apuntó la mujer.
En un recorrido por la instalación, El Nuevo Día constató que la única presencia puertorriqueña que persiste son dos furgones a los que casi no les quedan medicamentos, gasas y demás parafernalia médica. También hay una ambulancia, pero está inservible hace dos meses por fallas eléctricas.
No obstante, Toussaint aseguró que un puñado de galenos boricuas estuvo en el centro la semana pasada durante tres días. Añadió que de la Isla llegan misiones cada 15 días.
Un grupo puertorriqueño que sí se mantiene activo es la Misión Haití de la organización Iniciativa Comunitaria (IC), que ayer brindó atención médica a unas 500 personas en un campamento ubicado en la localidad de Canaan II, a las afueras de esta capital.
El doctor José Vargas Vidot, director de IC, detalló que en el campamento hay unas 3,000 personas, que fueron reubicadas allí desde la localidad de Petion Ville tras el terremoto.
Con su concepto de “clínicas movibles”, los voluntarios de IC han recorrido casi todo Haití interviniendo con las víctimas del sismo. Según Vargas Vidot, las condiciones más frecuentes son lesiones mal atendidas, desnutrición severa, enfermedades respiratorias, desórdenes emocionales, fiebre, diarrea e hipertensión.
“Tres días de la semana damos seguimiento a los pacientes que ya visitamos. Un cuarto día lo usamos para explorar”, señaló el galeno boricua, quien junto a sus voluntarios ha atendido unas 31,000 personas en los cinco meses y medio que lleva en Haití.
Entre esos voluntarios se encuentra Jimena Marino Nieto, de 23 años, residente en Toa Baja y estudiante de medicina en la Universidad Central del Caribe, quien está aquí por primera vez.
“Es un trabajo forzoso, pero gratificante. Somos un granito de arena en el desierto, pero lo importante es que le damos seguimiento a los pacientes”, expuso.
martes, 8 de junio de 2010
Una sonrisa es su recompensa
Una sonrisa es su recompensa
El voluntariado es más que una clase para Korillo
Mira el vídeo
Tanto le ha llenado llevar alegría a niños hospitalizados que Milka Vidal quiere encender en otros jóvenes la llama del servicio voluntario.Por Viviana Torres Mestey / Especial para El Nuevo Día
En la mayoría de los cuartos del Puerto Rico Children's Hospital se escucha sólo el llanto de algunos bebés o el sonido distante de un televisor de vez en cuando. Excepto por dos sábados al mes cuando la larga espera, el dolor, el aburrimiento, la incomodidad y la incertidumbre de los pacientes pediátricos y sus familias se disipa tan pronto un grupo de adolescentes con medias coloridas, caras pintadas, narices de payaso y voces potentes abren las puertas de las habitaciones y se identifican como el “El KorillO de lOz KuentOz”.
Este es el grupo creado por Milka Vidal de 16 años, que visita a los niños del hospital disfrazado de personajes de Disney. Una veintena de estudiantes lee cuentos, juega e intenta por todos los medios arrancarle algunas carcajadas a los pacientes. Y dicen que si consiguen que el paciente se olvide de que está enfermo y sonríe se sienten satisfechos.
Vidal inició el grupo para cumplir las 40 horas voluntarias que los estudiantes de la Escuela Superior Pedro Albizu Campos en Levittown necesitan para graduarse. Sin embargo, para muchos de estos jóvenes, más que una tarea escolar, el voluntariado se ha convertido en una experiencia de vida. “Hay jóvenes que no se preocupan por otros, sólo se preocupan por la calle. Pero aquí uno se da cuenta que hay otros que están peor que uno”, aseguró Jayliz Sánchez, de 17 años e integrante del Koriillo.
Equipados con mochilas llenas de libros de pintar, barajas, maquillaje de payaso, galletitas, burbujas y juegos de mesa los estudiantes comienzan su recorrido desde el quinto nivel a eso de las 11:00 a.m. En cada piso, Vidal y su madre, Annette Rodríguez, reciben la lista de los pacientes que autorizaron ser visitados y dividen los cuartos entre grupos de dos o tres estudiantes.
“Amigo ¿qué hay? ¿cuándo nos vamos?” es el saludo a algunos pacientes a quienes les cambia el semblante de inmediato. Ya no hay sueros, medicinas ni aburrimiento que valga. En sus camillas atienden y comparten con sus nuevos amigos como lo harían en los predios de su escuela.
“Es impresionante ver el cambio en niños que casi no sonríen, que se sienten enfermos y que cuando ven las enfermeras y los médicos lo que tienen es horror”, aseguró Carmen Colón, administradora del Hospital y quien aprobó con gran entusiasmo la propuesta de Vidal para hacer sus horas voluntarias en la institución. Según ella, es la primera vez que reciben voluntarios menores de edad.
“¿Cómo podemos molestarte hoy?”, preguntaron Vidal y Sánchez a Jean Carlos Manuel Rivas de 15 años, quien llevaba tres semanas hospitalizado al momento de la visita. Después de hablar sobre el baile de graduación, las novias y la escuela, intercambiaron direcciones de redes sociales y se despidieron con un “¡que te mejores amigo!”. Rivas aseguró entre risas que estaba “superaburrido” y las chicas le cambiaron el ánimo.
Elsie Negrón, madre de Rivas dijo que nunca había visto voluntarios tan jóvenes. “Es bueno porque desarrollan el sentido de responsabilidad, el amor al prójimo y la capacidad”, señaló.
Vidal le respondió: “Somos jóvenes, sí, nos gusta vacilar, nos gusta el jangueo pero hay que hacer la diferencia. Esto es algo bien bonito”.
Mientras tanto, en otra de las habitaciones, algunas jóvenes jugaron UNO con Lisamirel Feliciano, de 9 años y le pintaron un signo de paz en la mejilla, ahora sonrojada de tanto reir. Según su madre, Mirelys Alicea, minutos antes de la visita la niña estaba muy deprimida. “Cayeron de bendición porque cuando está así, sin poder comer, se pone de mal humor y se deprime”, comentó.
Para completar las horas de servicio voluntario, algunos de los jóvenes también han cuidado envejecientes, enseñado a niños a nadar, a jugar balompié y trabajado con bosques. Muchos siguen sus labores más allá del tiempo requerido porque les gusta y sienten que son un ejemplo para otros jóvenes.
Vidal aspira a que esta iniciativa no se quede aquí. Por eso se propone para el próximo semestre orientar a los estudiantes que hagan matrícula sobre cómo pueden pertenecer al grupo y espera que la escuela siga con su idea hasta después que se gradúe. “Algunos jóvenes pueden pensar que esto es aburrido pero no, te das la oportunidad de tratar cosas nuevas. A pesar de que la juventud está 'al garete', no son todos. Sí, hay interés. Lo que hace falta son las iniciativas”, concluyó Vidal, tras visitar junto a su Koriillo cerca de 50 cuartos en un recorrido de casi 5 horas.
sábado, 6 de febrero de 2010
La satisfacción de ayudar a los demás
EL VOCERO
06 de febrero de 2010 04:00 am
Los 19 años de Génesis Alvarez Rosario han girado, principalmente, en hacer el bien sin mirar a quién, en buscar el bienestar para los niños y niñas maltratados, en querer llevar alegría a otros y en impulsar el trabajo voluntario de decenas de jóvenes que quieren forjar un Puerto Rico más sensible y estable.
Su sencillez, sonrisa y sinceridad logran empatía hasta con los que rehúyen expresar sus sentimientos. Se ha codeado con personas que viven en la calle, con mujeres alcohólicas o adictas a drogas, con ancianos que pasan sus días en asilos y con menores de edad maltratados por sus familiares.
Desde octubre del año pasado es la presidenta de la directiva estatal del Club Me Importas Tú, fundado en 1997 por Fondos Unidos de Puerto Rico, donde alrededor de 500 jóvenes de 16 capítulos de distintos pueblos de la Isla hacen trabajo voluntario en organizaciones sin fines de lucro y en la comunidad.
La satisfacción de ayudar a los demás de manera desinteresada y de ser líder del Club Me Importas Tú es invaluable para Alvarez Rosario. "Sé que estoy contribuyendo en aspectos de valores que los jóvenes hoy necesitan. En un país donde se están viviendo tantas vicisitudes se necesita un aliento de esperanza y de una forma u otra como líder fomento eso, para que siga en cadena y que no solamente ellos se llenen, sino también transmitan el mensaje a sus amigos que son jóvenes también", dijo la estudiante de Ciencias Sociales en la Universidad de Puerto Rico en Bayamón.
Cuando en el 2004 estuadiaba Religión en el Colegio María Auxiliadora en Carolina, se encaminó hacia la Fondita de Jesús en Santurce para completar un trabajo comunitario con los ciudadanos que no tienen hogar y reciben servicios de nutrición. Conversando con unos participantes, la joven llegó a conocer que algunos fueron profesionales y tuvieron buenos empleos.
"Desde ese día me maravillé con ellos y me motivé a seguir yendo a la Fondita de Jesús, a pesar de que no era un trabajo comunitario que uno se siente obligado. Así fue que fui cultivando lo que es el voluntariado", recordó la líder.
En el 2005, cuando cursaba el décimo grado en el Colegio María Auxiliadora, ingresó al Club Me Importas Tú al conocerlo mediante la Sociedad Nacional de Honor. Cuatro años después formaba parte de la directiva estatal como secretaria y en octubre pasado se convirtió en la presidenta.
Su interés primordial es atender a los niños y niñas maltratados porque le entristece conocer que en vez de cariño han recibido desprecio de sus familiares, a diferencia de ella, que recibió amor y atenciones de su mamá Irma Rosario Clemente, de su papá Pablo Alvarez León y de su abuela Gloria E. Clemente, quien en vida fue su gran apoyo.
"Hay niños que lamentablemente están en hogares porque fueron abandonados o maltratados. No entiendo la actitud de los padres hacia los niños, aunque por lo que estoy estudiando puedo comprender varias actitudes. No es justo para los niños ser víctima de maltrato", manifestó.
Para atender a los menores de edad, se propone finalizar su bachillerato en trabajo social en la UPR en Río Piedras y luego, estudiar sicología clínica en el área infantil.
"Lo que más me mueve son los niños. Me encanta trabajar con los niños maltratados. Siempre he tenido esa conexión con los niños porque desde la educación temprana es lo que uno forja en la adultez y de una forma u otra cuando uno es sicólogo, uno sirve para orientar y ayudar a la persona. Como sicóloga podría ayudar a la familia en la formación del niño y al niño directamente. Por eso es mi interés", expresó la hermana de Elimar y Pablo Alvarez Rosario.
Su hermano paterno de 9 años de edad, quien padece de autismo, ha sido también su motivación para ser sicóloga clínica. "Mi hermano necesita mucho de guía en su vida. Hay que ir poco a poco con él. De alguna forma u otra, ése es mi enlace para ayudar a sus padres", expuso.
Su labor voluntaria se ha manifesado en la Sociedad de Educación y Rehabilitación de Puerto Rico y hasta le organizó una actividad para recaudar fondos en el campus de la UPR en Bayamón. El año pasado ingresó al grupo de Prevención de Violencia contra las Mujeres mediante el cual colabora en la educación de los universitarios sobre la agresión sexual.
En el Club Me Importas Tú, compuesto por jóvenes entre 13 y 21 años de edad de diferentes escuelas de la Isla, los miembros, al igual que Alvarez Rosario, regalan su tiempo y talento para servir a quienes necesitan atenciones y servicios básicos para continuar viviendo. Con la colaboración de entidades privadas y la asesoría de Virgilio Cordero, llevan a cabo actividades por toda la Isla, tales como Dando Gracias Unidos, Natividad Infantil, Héroes Juveniles por una Causa y Compartiendo Sonrisas entre Amigos.
"Dicen que la juventud está perdida. Eso es un mito. Ellos para mí han sido como el vivo ejemplo de lo que los jóvenes son capaces de hacer y de cómo el trabajo en equipo si se hace bien, si es para lograr un fin, es posible. Hay jóvenes de todas las edades, de todas las estratas sociales, de todo tipo. No hay ese tipo de recelo. Es un trabajo en equipo. La finalidad es ayudar a la comunidad", confirmó Karina Jové, coordinadora de Comunicaciones y Mercadeo de Fondos Unidos.
Pero los obstáculos no faltan en cualquier momento de la vida, ya sea joven o vieja, y Alvarez Rosario los encuentra todos los días, pero lo importante de éstos es que la ayudan a crecer porque no se da por vencida.
"Si me diera por vencida, no estaría donde estoy ahora mismo. Los obstáculos me han ayudado a llegar donde estoy tanto aquí como en mi vida personal. Dios siempre está con nosotros", afirmó la chica dinámica y de buen corazón.