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jueves, 18 de octubre de 2012

Descubren un nuevo exoplaneta

Por ALICIA RIVERA / EL PAÍS
MADRID - El trofeo más deseado de los astrónomos cazadores de planetas extrasolares es encontrar uno que sea como la Tierra, que esté en la llamada zona habitable (a una distancia de su estrella a la que puede haber agua líquida) y que el astro se parezca al Sol. Entre los más de 750 planetas extrasolares descubiertos hasta ahora (más 2,300 posibles y pendientes de confirmación), todavía no se ha encontrado el premio gordo. Pero un prestigioso equipo de la Universidad de Ginebra se está acercando mucho y su último triunfo es el planeta más ligero descubierto hasta ahora (con una masa similar al del nuestro) en órbita de una estrella de tipo solar. No está en zona habitable, pero tiene algo importante: está en órbita de Alpha Centaury B, una de las tres estrellas que forman el sistema estelar más próximo a la Tierra. Es, por tanto, el planeta extrasolar más cercano a nosotros descubierto hasta la fecha., a solo 4.3 años luz de distancia de nosotros. Alpha Centauri B es un poco más pequeña y un poco más fría que el Sol. El planeta que han encontrado dando vueltas a su alrededor Xavier Dumusque y sus colegas tarda 3.2 días en cumplir una órbita en torno a su astro (un año) y lo hace a una distancia muy inferior a la de la órbita terrestre; 0.04 UA (una UA, Unidad Astronómica, es la distancia media de la Tierra al Sol, es decir unos 150 millones de kilómetros). Demasiado caliente Es decir, ese planeta está mucho más cerca de Alpha Centaury B que Mercurio del Sol, demasiado caliente para ser habitable. La estrella forma parte de un sistema doble con Alpha Centauri A por lo que “será un objeto muy brillante en el cielo visto desde ese planeta”, señala el Observatorio Europeo Austral (ESO), en cuyo observatorio de La Silla (Chile) trabajan estos astrónomos. El descubrimiento se da a conocer en la revista Nature. El líder de la investigación es Dumusque (investigador de la Universidad de Ginebra y de la de Oporto, Portugal) y forman parte del mismo Michel Mayor y Didier Queloz, los descubridores del primer planeta extrasolar en torno a una estrella de tipo solar, en 1995. La cercanía de este mundo en órbita de una estrella tan cercana no es una cuestión de récord, por supuesto, sino de enorme interés científico ya que esa proximidad debería facilitar su estudio detallado. Se podría estudiar su atmósfera, si es que la tiene, e incluso tal vez la composición de su superficie, algo que se ha logrado ya pero solo con algunos planetas extrasolares mucho más grandes, recalca el especialista Artie P. Hatzes (observatorio del Estado de Thuringian, en Alemania), en su comentario del hallazgo publicado en la revista Nature. Pero además, Alpha Centauri B se convierte en objetivo prioritario de investigación porque, como recalcan los propios autores del hallazgo y Hatzes, muchos de los planetas descubiertos forman parte de sistemas múltiples, es decir, de un astro con varios cuerpos en órbita alrededor, como el Sistema Solar, por lo que puede que también en este caso haya varios planetas ahí, y quizá alguno en la zona habitable, a la distancia oportuna. Un logro importante “La detección de un planeta habitable de masa similar a la Tierra en órbita de una estrella similar a nuestro Sol es extremadamente difícil porque la señal [de su presencia] resulta superada por las perturbaciones estelares”, escriben Dumusque y sus colegas en su artículo.Hatzes recuerda que un hallazgo como este ha de ser confirmado antes de darlo por seguro. El planeta de Alpha Centaury A es 150 veces menor que 51 Pegasi b, el primer planeta extrasolar que descubrieron Mayor y Queloz, en 1995. Desde entonces van mejorando día a día las técnicas de observación y los científicos han ido encontrando cuerpos cada vez de menos masa en órbita de otros astros. La técnica que permitió a estos dos astrónomos aquel descubrimiento sensacional consiste en medir el mínimo bamboleo que sufre un astro debido al efecto gravitatorio que provoca la presencia de un cuerpo girando a su alrededor. Ese bamboleo, en el caso del nuevo planeta, el más cercano a la Tierra, es de medio metro por segundo, mientras que en el caso de 51 Pegasi b, era de 50 metros por segundo. Para sus observaciones el equipo de la Universidad de Ginebra utiliza un telescopio de espejo principal de 3.6 metros de diámetro con un detector óptimo para este tipo de trabajo denominado HARP. Otro método alternativo para buscar estos cuerpos es el denominado de tránsito, que consiste en medir la leve disminución del brillo de la estrella cuando un planeta se cruza por delante de ella en la línea de visión desde la Tierra. Es la especialidad del telescopio espacial Kepler.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Más apuestas por la vida

Por Jonathan Ball / BBC Ciencia Londres - Los científicos han desarrollado modelos para que les ayuden a identificar planetas en sistemas solares lejanos que sean capaces de albergar vida. Los cálculos sobre la cantidad de planetas habitables han estado basados en la probabilidad de que tengan agua en la superficie. Pero un nuevo modelo les permite a los investigadores identificar planetas con agua subterránea que permanece en estado líquido a raíz del calentamiento planetario. La investigación fue presentada en el Festival de Ciencia Británico, en la ciudad escocesa de Aberdeen. Agua superficial El agua es fundamental para la vida como la conocemos. Los planetas que están muy cerca de su sol pierden agua superficial por la evaporación. En los planetas más alejados del sol, el agua está congelada. El dogma era que para que pudiera existir el agua en forma líquida (es decir en la forma capaz de dar vida), un planeta debía estar a la distancia correcta de su sol. Es decir, en la zona habitable. Sean McMahon, estudiante de doctorado de la universidad de Aberdeen, que está llevando a cabo el proyecto, explicó que “se trata de un rango de distancias desde una estrella en la que la superficie de un planeta similar a la Tierra no es ni demasiado caliente ni demasiado frío para que el agua sea líquida”. “Así que, tradicionalmente, las personas han dicho que si un planeta está en esta zona ‘ideal’ entonces puede tener agua líquida en su superficie y ser un planeta habitable”. Pero los investigadores están empezando a pensar que la teoría ‘ideal’ es demasiado simple. Fuentes de calor Los planetas pueden recibir calor de dos formas: directamente de una estrella o desde el fondo del propio planeta. Mientras se desciende a través de la corteza de la Tierra, las temperaturas van aumentando. Incluso cuando la superficie está congelada, puede haber agua debajo del suelo. Inmensas cantidades de agua, de hecho, llenas de vida primitiva. Como dice el profesor John Parnell, de la Universidad de Aberdeen, quien lidera el estudio: “Existe un hábitat significativo de microorganismos debajo de la superficie de la Tierra, que se extiende por varios kilómetros”. “Y algunos creen que la mayor parte de la vida en la Tierra podría residir en esta biosfera profunda”. El equipo de Aberdeen está desarrollando modelos para predecir qué lejanos planetas podrían albergar depósitos subterráneos de agua líquida con la posibilidad de vida extraterrestre. Al explicar su argumento, McMahon dice: “Si se toma en cuenta la posibilidad de biosferas profundas, habrá problemas para conciliar esa información con la idea de una estrecha zona habitable definida solo por las condiciones en la superficie”. A medida que uno se aleja de la estrella, la cantidad de calor que un planeta recibe de una estrella disminuye y el agua de la superficie se congela. Sin embargo, el agua que queda atrapada en el interior permanecerá líquida si el calor interno es lo suficientemente alto. Esa agua podría sustentar la vida.

martes, 11 de septiembre de 2012

Música de la Tierra en el espacio interestelar

Por William Márquez / BBC Mundo
Washington - Hace 35 años, la Agencia Aeroespacial de Estados Unidos (NASA), lanzó las sondas Voyager (Viajero) 1 y 2 con la misión de explorar el Sistema Solar. Además de las cámaras y equipos de transmisión de señales que han estado revelando a los científicos los secretos de los planetas vecinos, a bordo de las sondas va una especie de cápsula de tiempo, un mensaje de la Tierra al más allá. Se trata de un disco fonográfico recubierto en oro que contiene grabaciones de música, sonidos, voces humanas e imágenes seleccionadas como un archivo de la diversidad de la vida y la cultura en la Tierra. Los Voyager ya atravesaron el Sistema solar, pero su tenue señal todavía sigue enviando información sobre el universo desconocido. Están a punto de penetrar el espacio profundo y no estarán cerca de otro sistema planetario hasta dentro de unos 40,000 años y, para entonces, su rastro se habrá perdido. Pero continuarán su eterno viaje con el disco dorado a bordo y la esperanza de que, tal vez dentro de millones de años, alguna inteligencia extraterrestre intercepte una de las naves y siga las instrucciones talladas en el propio disco para reproducir su contenido. Misión sin fin Las dos sondas espaciales Voyager fueron lanzadas en 1977. Curiosamente, Voyager 2 fue lanzada antes, el 20 de agosto, mientras que su hermana gemela despegó de Cabo Cañaveral, Florida, el 6 de septiembre. El propósito principal era la exploración de los planetas Júpiter y Saturno pero, después de enviar detalladas imágenes de las lunas del primero y los anillos del segundo, la NASA extendió la misión. Voyager 2 continuó hacia los gigantes gaseosos de Urano y Neptuno y, ahora, ambas sondas se encuentran en la región más apartada de lo que se conoce como la heliosfera, la frontera del territorio dominado por el Sol, a punto de entrar en el espacio interestelar. Con cada una de las naves viaja un disco dorado que contiene grabaciones análogas de música de diferentes épocas y culturas de la Tierra, voces humanas, sonidos de la naturaleza e imágenes con la intención de plasmar y comunicar un retrato general de la vida en nuestro planeta a quien se atraviese con el disco. Este proyecto, una especie de mensaje en una botella lanzada al océano estelar, estuvo dirigido por el conocido astrónomo estadounidense Carl Sagan -ya fallecido- que, con otro colega, su esposa, un artista y un periodista, se dieron a la tarea de seleccionar el material más representativo. Consultaron con varias fuentes y expertos e, inevitablemente, hubo discusiones y largos debates sobre qué incluir. “Lo más difícil fue qué dejar por fuera. Ese material es ilimitado”, dijo a BBC Mundo Bill Nye, director ejecutivo de la Sociedad Planetaria, la mayor organización no gubernamental de interés espacial, fundada por Carl Sagan. Clásico vs. Rock Aunque tenían una idea clara de qué querían incluir en el disco, el director de la Sociedad Planetaria comentó que había una corriente con la idea que solo se podría incluir música clásica. “Música que había comprobado su valor con el paso del tiempo, venerada por su complejidad, elegancia y belleza inherente”. Es así como el disco contiene piezas clásicas como un movimiento de uno de los Conciertos de Brandenburgo, de Bach; arias de La Flauta Mágica, de Mozart, la quinta sinfonía de Beethoven y el Rito de Primavera, de Stravinsky. No obstante, también se creía que había que reflejar la cultura popular que estaba de moda alrededor de la época cuando el Voyager se lanzó. “Por eso nos preguntó qué canción de Chuck Berry sería apropiada para incluir en el disco”, recordó Nye. “Nosotros dijimos ‘Johnny B. Goode’, que es la canción más emblemática del cantante”. También hay música popular y folclórica de diferentes países como una orquesta de gamelán de Java, gaitas de Azerbayán, un raga de India, percusión de Senegal y el canto de iniciación femenina de los pigmeos en los que es hoy la República Democrática del Congo. América Latina también está presente con “El Cascabel”, interpretado por Lorenzo Barcelata y el Mariachi de México, quenas y tambores de Perú recopiladas por la Casa de la Cultura, en Lima, y otro tema peruano, un canto matrimonial.

lunes, 14 de mayo de 2012

Duro trabajo antes de ir al espacio


lunes, 14 de mayo de 2012
Primera Hora
Un viaje espacial supone para los astronautas un arduo trabajo en acondicionamiento físico, así como horas y horas de estudio.


Los viajeros se preparan con entrenadores físicos especializados en cosmonautas para soportar los cambios ambientales, así como para manejar la indumentaria utilizada en las caminatas espaciales. La ropa pesa alrededor de 350 libras.

A pesar de que el peso del uniforme no supone un gran escollo en el espacio por la falta de gravedad, los astronautas los utilizan entre seis y ocho horas en su actividad extravehicular (EVA, por sus siglas en inglés).

Visita el especial de Acabá regresa al espacio.“Cuando te preparas para un viaje, alcanzas el mejor estado físico que vayas a tener en tu vida. Trabajamos con entrenadores especializados en astronautas para que podamos ir y ser muy productivos en el espacio”, relató en entrevista con la BBC la astronauta estadounidense Sunita Williams.

Williams tiene el récord de ser la mujer con más tiempo en el espacio con una misión de seis meses y medio.

De hecho, Williams es parte de la Misión 32, el equipo de trabajo que se unirá en la Estación Espacial Internacional (EEI) en junio al grupo del puertorriqueño Joseph Acabá y los rusos Gennady Padalka y Sergei Revin.

Entre los entrenamientos físicos se destaca la natación.

“Una forma de entrenarse es nadar, ya que flotar en el espacio es muy similar a flotar en el agua. Los astronautas practican los paseos espaciales bajo el agua, en una piscina grande, cerca del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, Texas”, explica la NASA en su página cibernética.

Primera Hora transmitirá esta noche, a las 11:00 p.m., el segundo viaje espacial de Joseph Acabá.
A estos propósitos, la NASA tiene el Laboratorio de Flotación Neutral (NBL, por sus siglas en inglés). Esta piscina contiene 6.2 millones de galones de agua.

Por cada hora de paseo espacial, los astronautas deben entrenar en el NBL alrededor de siete horas.

A parte de la preparación física, los astronautas reciben entrenamiento virtual de las tareas que deberán realizar durante su estadía en la EEI.

“Otra forma en la que entrenan es usando equipos de realidad virtual. Los astronautas usan un casco que contiene una pantalla de vídeo y guantes especiales. Dentro del casco se muestra un vídeo de la simulación. Los guantes especiales permiten que los movimientos de los astronautas se muestren en el vídeo. La simulación en realidad virtual parece y se siente como un paseo espacial”, explica la NASA.

No obstante, Williams destacó la preparación para ir al espacio es tan importante como la de regresar a la Tierra.

“El regreso es otra historia. Tienes que entender que cada momento que pasas en el espacio la densidad de tus huesos y la masa muscular se reduce porque no los necesitas, no te hacen falta en la cadera, en los pies o las piernas. Por eso cada día en el espacio tratas de volver a recuperar el estado en el que estabas antes”, dijo Williams a la cadena británica.

Los astronautas tienen una variedad de máquinas de ejercicios en la EEI.

También para el regreso, los cosmonautas, sobre todo aquellos que van por primera vez en una misión espacial, pasan tiempo en la máquina centrifugadora.

El aparato está diseñado para simular la fuerza gravitacional durante el despegue.

“Si estás volando por primera vez, antes de un lanzamiento, vas a la centrifugadora para que sepas cómo va a ser el perfil G al regreso”, dijo Williams.

“Yo no diría que es muy divertido. Te colocan una cámara encima para que puedas observar cómo te ves cuando estás soportando mucha gravedad… pero es buen entrenamiento”, agregó Williams a la BBC.

lunes, 30 de abril de 2012

Muestran pedazos de la Luna

Inter News Service San Juan - A partir de hoy, lunes, y hasta el viernes, 4 de mayo, el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) presentará una muestra de rocas propias de nuestra Luna, anunció la profesora Gladys N. Muñoz, representante afiliada para la NASA en Puerto Rico. La muestra de rocas lunares traídas a la Tierra durante las misiones Apolo, llegaron al país la pasada semana y solo estarán expuestas cinco días. La exhibición, abierta al público en general, se llevará a cabo en la Biblioteca de la Facultad de Ciencias Naturales del recinto riopedrense, de 7:00 de la mañana a 5:00 de la tarde. La exhibición titulada “De la Luna a Puerto Rico, de Puerto Rico al espacio”, es auspiciada por el Puerto Rico Space Grant Consortium, precisó Muñoz. Explicó que la muestra forma parte de actividades para celebrar una década de educación aeroespacial. “En los pasados 10 años hemos estado realizando actividades de educación aeroespacial con estudiantes puertorriqueños, abarcando todos los niveles, desde educación elemental hasta educación posgraduada universitaria, enviando experimentos al espacio y comunicándonos con la Estación Espacial Internacional en directo en tiempo real. Así que la particular muestra ‘De la Luna a Puerto Rico, de Puerto Rico al espacio’, es la primera para celebrar este logro”, sostuvo Muñoz.

miércoles, 25 de abril de 2012

A explotar los asteroides

Por SETH BORENSTEIN / The Associated Press WASHINGTON - Un grupo de magnates en la vanguardia de la tecnología quiere extraer minerales de los asteroides cercanos, en la esperanza de explotar comercialmente lo que parece ámbito de la ficción científica. El plan multimillonario prevé usar naves robóticas comerciales a fin de extraer combustible para cohetes y minerales valiosos, como platino y oro, de las rocas que pasan cerca de la Tierra. Uno de los fundadores de la compañía pronostica que podría tener funcionando su propia versión de una estación espacial de aprovisionamiento para el 2020. El primer paso, a lograr en los próximos 18 a 24 meses, sería lanzar el primero de una serie de telescopios privados que busquen asteroides explotables. Varios científicos no involucrados en el proyecto manifestaron a la vez entusiasmo y escepticismo, por considerar el plan osado, difícil y carísimo. No se imaginan cómo podría ser efectivo, aunque el platino y el oro se cotizan a unos $1,600 la onza. Una misión de la NASA que traerá 2 onzas (60 gramos) de un asteroide a la Tierra costará $1,000 millones. Pero los empresarios que anunciaron el proyecto ayer en Seattle tienen antecedentes de lograr grandes ganancias con proyectos espaciales. Los fundadores de la compañía, Eric Anderson y Peter Diamandis, promovieron la idea de vender viajes espaciales a los turistas y la compañía de Diamandis ofrece vuelos en aviones con momentos de ingravidez. Los inversionistas y asesores de la nueva compañía, Planetary Resources Inc. de Seattle, incluyen al director general y el director ejecutivo de Google, Larry Page y Eric Schmidt, y el explorador y cineasta James Cameron. Anderson dijo que la extracción minera, el procesamiento de combustible y el reabastecimiento se llevarán a cabo sin intervención humana. “Es material de ficción científica, pero como en muchas otras áreas de ese género, es posible empezar el proceso de convertirlo en realidad”, comentó el exastronauta Thomas Jones, un asesor de la empresa. Los telescopios que explorarán los asteroides serían tubos de apenas 2 pies de largo y suficientemente pequeños como para sostener con la mano. Funcionarios de la compañía dijeron que costarán menos de $10 millones. La idea de explotar los asteroides ha estado flotando durante años. Los asteroides son las sobras de un intento fallido por formar un planeta hace miles de millones de años. La mayoría de los remanentes se convirtieron en el anillo de asteroides entre Marte y Júpiter, pero algunos salieron de órbita para vagar por el sistema solar. Los asteroides están compuestos mayormente de roca y metal. En la red: Planetary Resources Inc.: http://www.planetaryresources.com/ Misión de la NASA en 2016 para el estudio de los asteroides: http://osiris-rex.lpl.arizona.edu/

miércoles, 11 de abril de 2012

Aplazan regreso a la Luna


Agencia EFE

Moscú - Rusia anunció ayer que aplazará hasta 2017 su retorno a la Luna junto a la India con el lanzamiento de la sonda “Luna Resource”, proyecto que estaba previsto para 2015.

El aplazamiento se debe al fracaso de la misión de la estación marciana “Fobos Grunt”, que rastrearía una de las lunas del planeta rojo.

“En 2015 lanzaremos el módulo de descenso, en 2016 el aparato orbital Luna Glob y en 2017 el Luna Resource”, manifestó el director del Instituto de Investigaciones Espaciales de la Academia de Ciencias de Rusia (ACR), Lev Zelioni.

El científico explicó que el programa espacial ruso ha cambiado su estrategia para no cometer el mismo error que con el “Fobos Grunt”, que no pudo cumplir su misión de extraer muestras del suelo lunar marciano, informaron agencias locales.

“El centro de atención durante esta década será la Luna. El Luna Glob es un potente aparato con más de cien kilogramos de equipos científicos a bordo. Estudiaremos la exosfera de la Luna y realizaremos estudios astrofísicos", señaló Zelioni.

En cuanto a la sonda “Luna Resource”, ésta consistirá en una plataforma con un equipo de perforación, cuya construcción correrá a cargo del consorcio aeroespacial Lávochkin.

India aportará a la misión el cohete portador y el vehículo lunar “Rover”, que será depositado en la superficie de la Luna por un módulo de descenso ruso.

El objetivo de la misión será recoger polvo lunar y allanar el camino para el regreso del ser humano a ese satélite, que la agencia espacial rusa, Roscosmos, calcula para 2020, para después construir una estación permanente.

Aunque la ACR y Roscosmos han acordado que repetirán en un futuro el lanzamiento de la “Fobos Grunt”, cuya fallida puesta en órbita en noviembre pasado fue un duro revés para la industria aeroespacial nacional, Rusia concederá ahora prioridad a la Luna.

Mientras, Moscú se limitará a cooperar con la Agencia Espacial Europea en el programa de investigación marciana ExoMars, que incluye el lanzamiento de una sonda y un robot motorizado.

Un fallo en los ordenadores de a bordo causó la pérdida de la sonda rusa Fobos-Grunt. Según una comisión investigadora, la causa “más probable” del fallo informático fue una “acción local de partículas pesadas del espacio cósmico”, manifestó el director de la agencia espacial rusa, Vladímir Popovkin.

Poco después de su lanzamiento, el 8 de noviembre, la sonda quedó en la órbita terrestre, en lugar de emprender su viaje a Marte, y permaneció sin control de las estaciones terrestres.

Los esfuerzos de reanimar la sonda fueron infructuosos y el aparato, con una masa de 13.5 toneladas, se estrelló el 15 de enero pasado en mar abierto.

viernes, 22 de julio de 2011

Misión inolvidable del Atlantis

Washington.


El Atlantis volvió ayer a la Tierra, con sus cuatro tripulantes a bordo, tras una exitosa misión de 13 días, la STS-135, con la que la NASA da por concluido el programa de los transbordadores espaciales, tras treinta años de servicio.

El Atlantis emergió del crepúsculo y aterrizó en la pista del Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral (Florida), a las 6:58 a.m. de la costa este.

Los empleados de la NASA y el mundo entero asistieron a uno de esos momentos que pueden calificarse como “históricos”: el comandante Chris Ferguson, el piloto Dough Hurley y los especialistas de misión Sandra Magnus y Rex Walheim tocaban tierra en el último viaje que realizará un transbordador.

A pie de pista les esperaban compañeros y altos cargos de la NASA, incluido el director de la agencia espacial, Charles Bolden, veterano de las misiones STS-61-C, STS-31, STS-45, STS-60, quien agradeció su “increíble” trabajo.

“Han vuelto los que serán conocidos como los cuatro últimos. Han hecho un increíble trabajo. Estamos muy orgullosos”, dijo Bolden, quien deseó que “los que estuvieron involucrados estén orgullosos de lo que hicieron”.

“Este vuelo final del transbordador marca el final de una era, pero hoy renovamos nuestro compromiso de continuar los vuelos tripulados y tomar las medidas necesarias y difíciles pasos para asegurar el liderazgo de Estados Unidos en los vuelos espaciales tripulados en los años venideros”, aseguró.

Entre los objetivos de la NASA están alcanzar un asteroide y llegar a Marte en 2030.

En unas breves palabras, el comandante Ferguson aseguró que “volar al espacio fue un sueño que se convirtió en realidad” y en nombre de la tripulación agradeció “el trabajo en equipo de todos los que lo hicieron posible”.

El Atlantis regresó tras completar 200 órbitas a la Tierra y haber recorrido 8.5 millones de kilómetros.

Durante su misión, en la que estuvo acoplado ocho días, 15 horas y 21 minutos a la Estación Espacial Internacional (EEI), llevó más de 4,000 kilos de piezas de repuesto y suministros, incluidos más de 1,200 kilos de comida, además de experimentos como un proyecto para desarrollar una vacuna contra la salmonella.

Su próximo destino es el museo del Centro Espacial Kennedy para “admiración” de las generaciones futuras.

En el Centro Espacial Johnson en Houston, desde donde se dirigía el control de operaciones, la emoción estaba a flor de piel.

El director de vuelo, Tony Ceccacci, felicitó a la tripulación y agradeció a todo el equipo el trabajo de estos años por “concluir con éxito el programa de transbordadores”.

“Ha sido un gran honor trabajar con ustedes. 'Este es un momento para los libros de historia, son los mejores del mundo”, dijo entre los aplausos de los empleados que se abrazaron y tomaron fotos para el recuerdo.

En Cabo Cañaveral, el director del Centro Kennedy, Bob Cabana, el administrador adjunto para Operaciones Espaciales de la NASA, Bill Gerstenmaier, el director de coordinación de lanzamientos del programa Mike Moses, y el director de lanzamientos, Mike Leinbach, ofrecieron una rueda de prensa para celebrar la vuelta del Atlantis y despedir el programa de transbordadores.

“Es estupendo tener el Atlantis en casa”, dijo Cabana, quien aseguró que es un día para celebrar treinta años de este exitoso programa, pero también para seguir adelante y centrarse en el futuro. “No se puede continuar haciendo lo mismo sin buscar nuevos retos”.

martes, 19 de julio de 2011

Atlantis: un adiós lleno de nostalgia

Washington.

Los tripulantes del Atlantis se despidieron ayer de la Estación Espacial Internacional, donde dejaron, antes de iniciar el operativo para volver a la Tierra, la bandera que viajó en la primera misión de un transbordador.

En una breve ceremonia, el comandante Chris Ferguson, el piloto Dough Hurley y los especialistas de misión Sandra Magnus y Rex Walheim agradecieron su “hospitalidad” a los tripulantes de la EEI.

“Gracias por su hospitalidad, que no sólo ha demostrado la hospitalidad de la EEI, sino la hospitalidad rusa. Están haciendo un gran trabajo”, dijo el comandante Ferguson.

Como recuerdo de esta histórica misión, hicieron entrega de la bandera que viajó al espacio en la misión STS-1 que realizó el Columbia el 12 de octubre de 1981 y un escudo conmemorativo de la misión STS-135 del Atlantis y última de la era de los transbordadores.

La enseña estadounidense quedará como testigo del programa estrella de la NASA que concluirá, después de treinta años, con la vuelta del Atlantis el jueves 21 a las 9:58 a.m.

El comandante de la Expedición 28 de la EEI Andrey Borisenko, los cosmonautas Sergei Volkov y Alexander Samokutyaev, el japonés Satoshi Furukawa y los estadounidenses Ron Garan y Michael Fossum, se fundieron en un abrazo con sus compañeros antes de despedirse.

“Ha sido un gran honor haberlos tenido a bordo”, dijo Garan, uno de los dos astronautas de la EEI que realizó la única caminata espacial programada en esta misión. “Ha sido fantástico ser parte de esta importante e histórica misión”.

La escotilla por la que han estado comunicados el Atlantis y la EEI se cerró a las 2:28 p.m. mientras orbitaban a 236 millas de la Tierra, después de haber compartido siete días, 21 horas y 41 minutos.

La tripulación del Atlantis pasará el resto del día preparándose para el desacoplamiento final que tendrá lugar a las 6:28 a.m.

Durante la jornada de ayer, los especialistas Magnus y Hurley recuperaron el módulo multipropósito Raffaello que estaba acoplado al módulo Harmony y volvieron a introducirlo en las bodegas del transbordador.

Raffaello, de 20 pies de largo por 13 de ancho, ha llevado cuatro toneladas de suministros y equipos, incluidas más de 2,425 libras de comida, que ayudarán a que la EEI continúe operando durante 2012.

Además, traerá a la Tierra 2.5 toneladas de artefactos almacenados en la estación espacial, como la bomba de amoniaco del sistema de ventilación que se estropeó el pasado año, para que los expertos de la NASA analicen el motivo del fallo.

Los astronautas fueron despertados ayer con la canción Days Go By, de Keith Urban, y un mensaje de los empleados del Centro espacial Johnson de Houston que les desearon “una gran misión”.

lunes, 11 de julio de 2011

El Atlantis se acopla por última vez con la estación espacial

CABO CAÑAVERAL, Florida— El Atlantis se acopló el domingo con la Estación Espacial Internacional, un hito emotivo en el último viaje de un transbordador de la NASA.


La emoción crecía por la mañana —tanto en órbita como en la Misión de Control— mientras desaparecían los kilómetros entre las dos naves espaciales con cada vuelta a la Tierra.

La campana naval de la estación sonó luego de que el Atlantis se acopló a 386 kilómetros (240 millas) sobre el Océano Pacífico.

“El Atlantis ha llegado”, gritó Ronald Garan hijo, astronauta a bordo de la estación. “Bienvenidos a la Estación Espacial Internacional por última vez”.

“Es maravilloso estar aquí”, respondió el comandante del transbordador, Christopher Ferguson. Se trató del 46to acoplamiento de una nave espacial con la estación orbital.

Nueve de esos acoplamientos fueron con lo que entonces era la estación rusa Mir, a mediados de la década de 1990, y el Atlantis estuvo a cargo del primero.

Estados Unidos y Rusia se basaron en esa experiencia a veces precaria para crear, junto con una decena de otros países, la mayor nave espacial del mundo: la Estación Espacial Internacional, de 12 años y medio de edad y habitada permanentemente, que por fin ha sido terminada.

Esta vez, el Atlantis llevó más de cuatro toneladas de comida, ropa y otros suministros a la estación, suficiente para el complejo durante un año ahora que los transbordadores ya no volarán. La NASA decidió terminar el programa de 30 años con el fin de buscar nuevas alternativas en la exploración espacial.

En el caso poco probable de que el Atlantis se dañara seriamente y que no pudiese regresar a la Tierra, los astronautas del transbordador tendrían que vivir en la estación espacial durante meses y volver a casa a bordo de las cápsulas rusas Soyuz.

Hasta ahora siempre hubo un transbordador de respaldo en caso de que fuese necesario un rescate, pero eso ya no es factible, porque tanto el Discovery como el Endeavour ya fueron puestos fuera de servicio oficialmente.

martes, 5 de julio de 2011

Conteo regresivo para el Atlantis

Istra Pacheco / Primera Hora
La cuenta regresiva ya empezó para el último vuelo en la historia que hará transbordador alguno pagado por el Gobierno de Estados Unidos, honor que le tocará al Atlantis.

El despegue está programado para el viernes, 8 de julio, a la 11:26 de la mañana desde el Kennedy Space Center en Orlando, Florida.

El evento marca el fin de una era, según han dicho los directivos de la Administración para la Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), pero al mismo tiempo se espera que se abran paso nuevas metas y nuevas fronteras.

Gerardo Morell, director para Puerto Rico del Programa Space Grant de la NASA, explicó, que de ahora en adelante, la tecnología usada por los transbordadores pasará a empresas privadas para que sean éstas las que desarrollen los viajes al espacio.

“La idea es dejar que la empresa privada se encargue del transbordo de materiales y equipo a las estaciones espaciales y de la puesta en órbita de satélites. Ahora que la NASA salga de ese mercado, se creará un vacío que se espera que la empresa privada lo llene”, explicó el también profesor de física en entrevista con Primera Hora.

Por lo tanto, aumentará el llamado turismo espacial.

¿Eso le suena a ciencia ficción? Pues sepa que lo que antes se veía como un alocado sueño, cada vez será más accesible, aunque ya algunos privilegiados no expertos en aeronaútica o ciencias han viajado por sumas exhorbitantes de alrededor de $20 millones.

“Antes de que nos muramos, ya será real: ir al espacio sería algo bastante común”, presagió Morell.

La última aventura del Atlantis, cuando el viernes atraviese el cielo, es de vital importancia para la Estación Espacial Internacional (EEI), la estructura más grande construida por el ser humano que actualmente orbita la Tierra, donde hay especialistas de unos 16 países.

El objetivo es llevar una gran cantidad de abastecimiento a las personas que están allí, así como piezas de repuesto para arreglar la estación de ser necesario.

Por eso, sólo viajarán cuatro astronautas, el comandante Chris Ferguson, el piloto Doug Hurley, y los especialistas de misión Sandy Magnus y Rex Walheim, para usar mejor el espacio disponible, se informó previamente.

Morell insistió en que se debe ver el fin de los transbordadores financiados por la NASA con optimismo.

Y es que la meta en los próximos años será desarrollar nuevas tecnologías para enviar personas de manera segura a Marte y regresarlas de la misma forma. Hasta la fecha, las misiones han sido con robots.

En ese objetivo ya trabajan estudiantes de las distintas universidades puertorriqueñas con proyectos que van desde purificar fluidos corporales, a la vez que se genera electricidad, hasta la filtración de bióxido de carbono con materiales livianos y en la creación de baterías de larga duración y de poco peso, informó Morell.