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martes, 17 de abril de 2012

Despedida a un “jíbaro bragao”


“Después de vivir largos años entre nosotros, el cardenal Luis Aponte Martínez se fue a celebrar la Pascua eterna con Dios en el cielo”.

Con estas palabras, el cardenal emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, despidió al único cardenal puertorriqueño en medio de la misa exequial que se llevó a cabo ayer en la Catedral de San Juan antes de su entierro en un sarcófago construido para él en una capilla adjunta.

Once sacerdotes vestidos con sus casullas rojas en signo de dolor cargaron el féretro con los restos de Aponte Martínez rumbo a su lugar de descanso final. Los once obispos de las diócesis de Puerto Rico, junto al cardenal Amigo Vallejo, rodearon la caja de bronce para bendecir el sepulcro minutos antes de que el ataúd fuera colocado dentro de la tumba de mármol blanco, mientras las estrofas del Salve Regina retumbaban dentro de la capilla al bajar el féretro.

“Haz que nuestro hermano repose en la paz de esta tumba hasta que el día de la resurrección pueda participar de los bienes de tu gracia”, expresó el cardenal sevillano en su oración final ante el sepulcro.

De esta manera, al filo de las 6:00 p.m., culminaron las exequias para el cardenal Aponte Martínez. Las honras fúnebres para el segundo obispo de sangre puertorriqueña iniciaron el miércoles pasado, luego que el prelado falleciera el martes en la mañana a causa de una prolongada afección cardíaca. Durante los días siguientes fue llevado a Lajas, San Germán, Ponce y San Juan.

La Catedral de San Juan se quedó pequeña para la cantidad de feligreses que quisieron presenciar la misa exequial, a la cual se dieron cita decenas de sacerdotes y diáconos, los obispos de las once diócesis de la Isla, sus obispos auxiliares y los obispos eméritos.

Desde el Vaticano, el papa Benedicto XVI emitió sus condolencias en un mensaje que fue leído al final de la misa por el nuncio apostólico en República Dominicana y delegado pastoral para Puerto Rico, Josef Wesolowski.

“Me uno a todos para encomendar a la misericordia del Padre Celestial a este celoso pastor que con tanta caridad y sencillez ha servido a su pueblo (...) En estos momentos de dolor, me es grato impartirles con afecto la confortadora bendición apostólica como signo de fe y esperanza del Señor resucitado”, lee el mensaje del papa.

Para rendirle honor al cardenal jíbaro, en los bancos del recinto católico se mezclaron los principales miembros del gobierno con los fieles que llegaron desde todos los rincones de la Isla. Quien fuera secretaria personal del cardenal durante tres décadas, Myriam Ramos, cuestionó la cantidad de bancas que se reservaron para dignatarios y, al final, los ciudadanos pudieron ocupar algunos de los espacios que estaban más adelante.

Mezcla de dolor y alegría

Y es que en la misa -donde se mezclaron la tristeza por la partida física del religioso con la alegría de recordar su vida- dominaron los recuerdos “del jíbaro bragao”, como lo describió Ramos, y su amor por el pueblo.

El cardenal Amigo Vallejo no perdió oportunidad para arrancar aplausos al recordar la sonrisa que siempre estaba presente en los labios de Aponte Martínez. Mientras, el sobrino del prelado, Roberto Aponte, destacó una vez más su amor por el dominó.

“Al recordar su memoria y ver las huellas que sus pasos dejaron, podemos decir: ‘Fíjate, por aquí ha pasado Jesucristo revestido con la túnica de la humildad del cristiano Luis’ ”, expresó el cardenal sevillano.

El pueblo católico se desbordó en emociones, el mismo que desde la semana pasada ha expresado su deseo de que el cardenal Aponte Martínez sea canonizado.

Desde que el féretro llegó a la Catedral a eso de las 10:00 a.m., cientos de feligreses pasaron frente al ataúd.

“Él representó a la Iglesia y fue una gloria para Lajas. No solo para Lajas, sino para el mundo entero”, comentó Ana María Sánchez, una lajeña que llegó a despedir a su compueblano.

El deseo por guardar un último recuerdo del cardenal pudo más que la solemnidad que suele dominar en estos eventos y más de un sacerdote, diácono y monaguillo sacó su celular al pasar junto al féretro para tomar una foto.

“Es un hecho histórico, nuestro único cardenal. No sabemos cuándo se repita otro”, dijo la carolinense Gladys Rivera.

El legado de Aponte Martínez trascendió la fe católica y, como muestra, hasta su despedida llegaron varios líderes de otras denominaciones religiosas, entre ellos el portavoz de la Coalición Ecuménica e Interreligiosa, Heriberto Martínez; el obispo de la Iglesia Luterana, Felipe Lozada; y el pastor general de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo), Esteban González Doble.

“En vida el cardenal fue una persona muy ecuménica y en su trayectoria de ministerio siempre tuvo contacto con la Iglesia evangélica”, indicó Lozada.


Los reporteros Cynthia López, Daniel Rivera y Miguel Díaz colaboraron con esta nota.

miércoles, 11 de abril de 2012

UN FORJADOR DE CAMINOS


La desaparición física del cardenal Luis Aponte Martínez, arzobispo emérito de San Juan, toma el significado de la transfiguración a lo eterno de un forjador por excelencia de nuevos caminos; significa la redimensión de la figura fundacional más importante del episcopado católico puertorriqueño.

Las lágrimas que por el dolor de su partida son derramadas en Puerto Rico desde ayer, cuando cumpliría 62 años de su ordenación sacerdotal, significan solamente un himno de alegría y un desborde del agradecimiento que siente un pueblo por el profundo mensaje de unidad que siempre emanó del cardenal. De agradecimiento por haberlo tenido.

Tras la ordenación como obispo del primer puertorriqueño, que fue don Juan Alejo de Arizmendi (1803-1814), el País tuvo que esperar hasta 1960 para contar con otro boricua en la persona del sacerdote lajeño Aponte Martínez. Con su nombramiento como obispo auxiliar de Ponce, comenzó en propiedad una jerarquía católica nativa en la Isla que potenció la fe y forjó grandes columnas de la identidad puertorriqueña. En el año 1964 se le designó arzobispo de San Juan en lugar de monseñor Jaime Pedro Davis. Con ello se constituía también en el primer arzobispo puertorriqueño.

Pero, como marcado por el designio de abrir caminos en la historia eclesiástica del catolicismo puertorriqueño, el 5 de marzo de 1973 fue investido cardenal por el papa Pablo VI en Roma, lo que le permitió tener voz y voto en dos cónclaves, en los cuales resultaron electos los pontífices Juan Pablo I y Juan Pablo II. Con la humildad de bandera, asumió la responsabilidad de ser el primer y único puertorriqueño hasta la fecha en alcanzar la más alta distinción jerárquica.

Y de nuevo, las alas vigorosas de la identidad marcando ruta en los vuelos de fe del sacerdote. Por eso, cuando mediante el decreto “Christus Dominus” el Concilio Vaticano II creó las llamadas Conferencias Episcopales, Puerto Rico, bajo la influencia directa de Aponte, en lugar de pasar a formar parte del episcopado estadounidense, se unió al episcopado latinoamericano (CELAM), organismo del que el prelado lajeño llegó a presidir su Comité Económico de modo encomiable.

Esa dimensión internacional la construyó desde abajo, desde que fue ordenado el 10 de abril de 1950, trabajando como sacerdote en Patillas, Maricao, Santa Isabel y Aibonito; como secretario del obispo de Ponce, Jaime MacManus, y como capellán militar. Todo esto antes de formar parte del episcopado.

Trascendental fue la oportunidad que tuvo el cardenal de asistir a las dos primeras sesiones del Concilio Vaticano II convocado por el papa Juan XXIII. Y logró la visita en 1984 de Juan Pablo II, primer y único pontífice en pisar suelo boricua.

Asumió un lema al que hizo referencia constante para explicar un derrotero que siempre consideró superior a sus discretas capacidades: “In virtute Dei”, es decir, no en virtud de sus propios méritos, sino asistido por la fuerza de Dios.

Aponte Martínez fue siempre un atentísimo escucha de la realidad, un gran conversador y portador de una memoria prodigiosa. Todo el mundo le reconocía la gracia, la agilidad, la habilidad y la astucia práctica de muchos de nuestros campesinos, por lo que se le llamó justa y cariñosamente el Cardenal Jíbaro.

Definitivamente se destacó en aquellas cualidades por las que fue considerado desde el inicio: habilidades incuestionables como administrador, gran celo apostólico, diplomacia en las relaciones con el gobierno civil y amor entrañable a su identidad puertorriqueña.

Descanse en paz, el cardenal.

martes, 10 de abril de 2012

Muere el cardenal Luis Aponte Martínez


martes, 10 de abril de 2012


Primera Hora

El cardenal Luis Aponte Martínez, primer puertorriqueño convertido en príncipe de la Iglesia Católica, falleció hoy a las 89 años de edad, luego de enfrentar diversas complicaciones de salud. Precisamente hoy, cumpliría 62 años en el sacerdocio.

Aponte Martínez estuvo casi un mes recluido en el hospital Auxilio Mutuo en Río Piedras, donde había sido diagnosticado por su médico de cabecera, Ricardo Martínez Durán, con infección de orina y retención de líquido en el cuerpo. Estuvo recluido en cuidado intensivo las primeras dos semanas, pero pasó a una habitación privada después de celebrar anticipadamente el domingo 4 de marzo, con una misa en el mismo hospital, sus 39 años de cardenalato.

En estos días el médico había expresado que ya la medicina había hecho su parte, pero que Aponte Martínez continuaba en pie de lucha. De hecho, retuvo mientras pudo su buen humor y, aunque había perdido el apetito y casi no ingería líquidos, mantuvo vivo su gusto por el café puertorriqueño.

El monseñor Roberto González Nieves citó a una conferencia de prensa a las 11:00 de la mañana en la Catedral de San Juan.


Largo duelo

Según información preliminar, el cuerpo del cardenal Luis Aponte Martínez será llevado a su natal Lajas, San Germán y Ponce. Finalmente, será llevado a la Iglesia Santa Teresita, en Isla Verde y sepultado en la Catedral de San Juan.


Una vida de servicio religioso

Luis Aponte Martínez nació en Lajas el 4 de agosto de 1922. El religioso provenía de una familia numerosa de 18 hermanos. Su madre, Rosa M. Martínez, fue una mujer luchadora que lo apoyó en todo momento y junto a su padre, don Santiago E. Aponte, y su abuelo materno, Juan Nepomuceno Martínez, lo formó hacia el sacerdocio.

"Papá era agricultor, mamá era ama de casa, era madre de 18 hijos, era rezadora, catequista, monaguilla y contestaba la misa en latín. La vocación, la fe, me viene del hogar. Mi abuelo, a la edad de 84 años, nos levantaba a las 4:30 de la madrugada para ir a misa", dijo Aponte Martínez a Primera Hora en una extensa entrevista que se publicó en el primer número de este diario, el 17 de noviembre de 1997.

Aponte Martínez, también en entrevistas anteriores con Primera Hora, relató la emoción del día de su investidura, el 5 de marzo de 1973, en la que estuvo acompañado por su mamá a quien se le hizo realidad su sueño de que la llevara a Roma y conociera al Papa.

Envíale un mensaje de condolencias a la familia del Cardenal Luis Aponte Martínez. Si tuviste la oportunidad de conocerle y tomarte fotos con él, puedes compartirlas a través de yosoyph@primerahora.com
“Cuando vino el cardenalato, ella no le pidió permiso a nadie. Se metió en el avión con toda la tribu”, relató en una ocasión Aponte Martínez.

La rareza de que estuviera acompañado de su madre y 11 de sus hermanos provocó que el papa Pablo VI lo reconociera en su homilía diciendo que “entre los nuevos cardenales está el arzobispo de la antigua diócesis del Nuevo Mundo, San Juan de Puerto Rico, con su anciana madre y 11 de sus 18 hijos”.

Ante las expresiones del Papa, recordó en aquel entonces Aponte Martínez, los asistentes le brindaron a su madre un aplauso puestos de pie. “Ese fue el premio de su vida”, relató.

Aponte Martínez, que confesó a este diario que nunca soñó con llegar a ser cardenal, perdió la visión de su ojo derecho desde temprana edad debido a una chispa de piedra que le afectó el nervio óptico a causa de una caída por unas escaleras. De pequeñito, recordó que recorría dos horas a caballo en la madrugada para llevar leche a su casa.

"Nuestra vida era trabajar. En aquel tiempo no se podía jugar", consignó.

"Era lento para la lectura. Tenía que estudiar mucho, pero siempre he tenido buena memoria", recordó. A pesar de que en sexto grado una maestra le advirtió que por memorizar iba a sufrir mucho cuando tuviera que estudiar filosofía y teología, el religioso salió adelante aunque tuvo que estudiar las asignaturas en inglés en Boston.

Dijo que muchas veces, en las clases de filosogfía y de moral, prefería contestar en latín antes que en inglés.

Confesó también a Primera Hora que su mayor satisfacción en la vida fue haberse convertido en sacerdote.

El próximo 10 de abril, Aponte Martínez hubiese celebrado sus 62 años como sacerdote, ya que fue ordenado por el entonces obispo de Ponce James McManus el 10 de abril de 1950. Comenzó su sacerdocio en Patillas, donde sus feligreses siempre lo llamaron "el padrecito".

El 23 de julio de 1960 fue designado obispo auxiliar de Ponce por el papa Juan XXIII y el 4 de noviembre de 1964 se convirtió en el primer arzobispo puertorriqueño. En mayo de 1999 se retiró, para pasar a ser arzobispo emérito de San Juan y en diciembre de 2005 presentó el libro de sus memorias, bajo el título "Unde hoc mihi ¿Por qué a mi?"

En sus años como cardenal, participó en dos cónclaves para elegir papa, el de Juan Pablo I y el de Juan Pablo II, a quien consiguió traer a Puerto Rico en 1984, la única visita papal que ha tenido la Isla.

martes, 20 de marzo de 2012

Empeora el Cardenal


martes, 20 de marzo de 2012
Arys l. Rodríguez andino / Primera Hora
Los más recientes percances de salud de Luis Cardenal Aponte Martínez parecieron complicarse bastante ayer cuando el arzobispo de San Juan informó del progreso de la gravedad de la condición del religioso y pidió, una vez más, oraciones “a todo el pueblo de Dios”.





“Exhorto a todo el pueblo de Dios, que peregrina en esta iglesia particular de San Juan Bautista de Puerto Rico, y a todo el pueblo de Puerto Rico a que ore intensamente por S.E.R. cardenal Luis Aponte Martínez, quien fuera su pastor fiel y valiente”, indicó en una comunicación oficial el arzobispo Roberto González Nieves.

La seriedad del deterioro de la salud de Aponte Martínez quedó precisada en la petición de González Nieves de que se pusiera especial cuidado “en encomendarle al Señor en el progreso de su gravedad por medio de insistentes oraciones para que, con fortaleza espiritual y paz interior, logre la unión definitiva y plena con el Padre”.

Hospitalizado desde febrero tras sufrir una taquicardia supraventricular, el cardenal pareció mejorar al cabo de una semana, cuando hasta antojos de tomar café le dieron.

“Está mejorcito en su estado general y dice el médico de cabecera (Ricardo Martínez Durán) que todos los estándares han mejorado bastante dentro de su condición crítica”, dijo en aquel momento Mario Guijarro, portavoz de la familia del religioso católico.

A finales de febrero la mejoría del prelado de 89 años incluyó la ventilación pulmonar y la pulsación, además de un buen humor que le permitió bromear con los múltiples sacerdotes que lo visitaron. No obstante, tenía poco apetito y no había querido comer.

Los 39 años de su cardenalato los conmemoró en el hospital hace apenas dos semanas en su habitación del hospital Auxilio Mutuo, donde se celebró la misa dominical.

En entrevistas previas con Primera Hora, Aponte Martínez contó emotivas anécdotas del 5 de marzo de 1973, día de su investidura. La presencia de su madre, quien lo acompañó junto con 11 hijos, fue todo un acontecimiento en Roma.

“Cuando vino el cardenalato, ella no le pidió permiso a nadie. Se metió en el avión con toda la tribu”, narró Aponte Martínez en una de sus múltiples entrevistas.

Nacido en Lajas, el cardenal mostró inclinaciones religiosas desde muy temprano, cuando ejercía de monaguillo junto a sus hermanos.

Fue ordenado sacerdote en San Germán en abril de 1950 y en octubre de 1962 se convirtió en el primer puertorriqueño, desde Juan Alejo de Arizmendi, en ser nombrado obispo, cuando el papa Juan XXIII lo nombró obispo auxiliar de Ponce. Al año se convirtió en obispo de Ponce y en 1964 fue ascendido a arzobispo de San Juan. El 5 de marzo de 1973, fue designado cardenal por el papa Pablo VI.

martes, 9 de agosto de 2011

Obispo reclama otro currículo

por Arys L. Rodríguez Andino,

La petición del obispo de Arecibo para que el Departamento de Educación cambie algunos de los acercamientos en el currículo sobre sexualidad en las escuelas públicas fue catalogada ayer como una intromisión indebida porque, de la misma manera en que el Estado no se mete en los dogmas de la Iglesia, ninguna congregación religiosa debe imponer sus doctrinas al Estado.

En una extensa carta dirigida al Gobernador y al secretario de Educación, el obispo de Arecibo, Daniel Fernández Torres, pide que, entre otras cosas, “se eliminen los planteamientos propios de la perspectiva de género” y “que se revise cualquier referencia que pueda llevar a la enseñanza indiscriminada del “sexo seguro” entre los jóvenes”.

El Obispo asegura en la misiva que se siente en el deber “de iluminar las conciencias sobre algunos puntos contenidos en la Carta Circular número 2-2011-2012 del 19 de julio de 2011, que establece la política pública de educación sexual en las escuelas públicas del Departamento de Educación”.

Osvaldo Burgos, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Abogados, aclaró que “si la Iglesia quiere transmitir sus dogmas, que lo haga en el espacio que está reservado a la Iglesia”.

“Lo primero que tengo que plantear es que es una intromisión indebida de parte de la Iglesia en los asuntos que son puramente de Estado”, indicó.

Con él coincidió la abogada e integrante del Movimiento Amplio de Mujeres, Amárilis Pagán, quien destacó que una cosa es lo que el Obispo le pueda decir a sus feligreses y otra “tratar de imponer sus creencias cristianas católicas al resto del país”.

“El deber del Estado es garantizar el respeto a la dignidad del ser humano y permitir que nuestros niños y niñas se puedan desarrollar con conocimientos científicos y tomar decisiones sobre sus cuerpos y sus relaciones. El tema de la educación sexual de nuestra juventud no lo vamos a resolver con tabúes”, expuso la también directora ejecutiva de Matria.

En la Carta Circular se menciona el respeto a la diversidad sexual y los derechos de las personas a tener su propia concepción de los patrones de expresión de la identidad sexual, lo que hizo que Fernández Torres se cuestionara si eso significaba que un niño podía ir a la escuela vestido de niña. Fue incluso más lejos al señalar que ese término ambiguo “abre las puertas a la exaltación del subjetivismo y el relativismo moral”.

“¿Es el bestialismo, penalizado en nuestro sistema jurídico, una expresión válida de la sexualidad si la persona involucrada lo considera una expresión de su sexualidad?”, preguntó el religioso en su carta.

“Oponerse a la perspectiva de género con absurdos como los que presenta el Obispo lo que demuestra es total desconocimiento”, formuló Burgos.

Con él coincidió la psicóloga clínica Vivian Rodríguez, quien dijo que el cuestionamiento del Obispo sobre un niño que se vista de niña encierra un discurso homofóbico y misógino.

“No podemos continuar con los discursos de moralidad porque esto no es de moralidad. Compararlo con la bestialidad es llevarlo al absurdo”, observó la profesional de la conducta, quien lamentó que se intente demonizar la perspectiva de género. “Lo que realmente atenta contra la familia son los discursos patriarcales y machistas”.

Si a Burgos le pareció preocupante la carta del Obispo, más alarmante le resultó que el Gobernador dijera que hablará con el secretario de Educación porque tiene “algunos comentarios para hacerle”.

“Ya es momento de que el Estado asuma lo que es su responsabilidad; educar sobre perspectiva de género y evitar la intromisión indebida. Esta complacencia del Estado y el Gobernador frente al Obispo por sus creencias particulares o su temor por lo que pueda implicar políticamente no tiene por qué ser”, reiteró Burgos.

Acerca del énfasis que el Obispo quiere que se le dé a la abstención, Burgos manifestó que “estamos en un país donde no podemos estar educando de espaldas a la realidad”.

“Lo importante es que (los jóvenes) sepan lo que es la sexualidad responsable y que, si van a estar activos, que lo hagan protegidos. Eso eliminaría más problemas de los que supuestamente crea”, declaró. “Si el Gobernador cree en la abstinencia, pues que se abstenga él”.

Para Rodríguez, la pretensión del religioso es “totalmente irrealista”. “El problema no es la sexualidad, sino aprender prácticas responsables. Eso se aprende si es enseñado. Lo que nace naturalmente es la expresión sexual”, sostuvo la también profesora de la Universidad Interamericana.

A la psicóloga no le parece que haya un doble mensaje al hablar sobre abstinencia y sexo seguro en las escuelas.

“El doble mensaje lo mandan ellos cuando, por un lado, lo condenan (la sexualidad) y, por otro, protegen a los pedófilos. Eso sí que es inmoral. La abstinencia no les funciona ni a ellos”, expuso.

Pagán, por su parte, hizo hincapié en que las creencias son individuales. “El hecho de que la Iglesia solamente promueva el sexo dentro del matrimonio no quiere decir que otras personas con otras creencias religiosas u otras personas que no tengan ninguna creencia tengan que aceptar esa opinión como una verdad científica y única”, recalcó.

La doctora Gloria Mock, a cuyo texto Sexualidad: sus conceptos básicos se hace referencia en la Carta Circular, esbozó en un escrito que la sexualidad humana, a diferencia de la sexualidad animal, tiene una base biológica, pero es mayormente aprendida.

“La persona es libre para determinar la forma de expresar su sexualidad, guiada por sus creencias, valores y principios éticos”, detalló.

El proceso de aprendizaje sexual, según explicó la doctora, requiere tener información correcta sobre los distintos aspectos de la sexualidad, evitando los extremos de culpabilizar o de trivializar el sexo.

“Para tomar decisiones responsables sobre la actividad sexual, es necesario aprender destrezas conocidas como “inteligencia emocional” para formar el carácter y contrarrestar la presión del grupo y de los mensajes distorsionados”, expuso.

Según estudios citados por la doctora, los programas educativos sobre sexualidad más exitosos son los que, además de información, incluyen el acceso a métodos anticonceptivos. California, por ejemplo, tuvo el mayor descenso en la tasa de embarazos de adolescentes por una política pública que utilizó un modelo de educación sexual integral.

El Estado rechazó los fondos del Titulo V de “sólo abstinencia hasta el matrimonio”.

“El discurso de la abstinencia no es real”, reiteró Rodríguez.

viernes, 22 de julio de 2011

A juicio por enfermito

El voluntario de la Iglesia católica, Leonard Prophil, enfrentará juicio por el cargo de agresión sexual por supuestamente prospasarse con Luvic Arzola, una sacristana de la Capilla Santa Ana del Viejo San Juan.

Sin embargo, el acusado salió hoy por la puerta ancha en el cargo de actos lascivos porque el juez Enrique Silva del Tribunal de San Juan no determinó causa.

Arzola, declaró a EL VOCERO que Prophil trató de agredirla sexualmente el pasado 27 de julio de 2010 en la misma capilla. Incluso sostuvo que el hombre la acosaba y llegó a sacarse sus genitales en presencia de ella.

Prophil vive en la iglesia San Mateo con el sacerdote Orlin Pier Luis, en Santurce quien funge como tutor. Tiene grillete electrónico luego que saliera libre bajo una fianza que le rebajó la jueza Nerybel Durán. Pier Louis, quien dijo que solo está a favor de la verdad, cuestionó el pasado martes por qué Arzola se cubre el rostro cuando en el estrado declara frente al público.
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miércoles, 20 de julio de 2011

Iglesia conocía de imputaciones

Por Carmen Milagros Díaz, EL VOCERO el 20 de julio de 2011 en Ley y Orden · 0 comentarios

La advertencia a la alta jerarquía de la Iglesia Católica de que había que atender inmediatamente la situación de presunta agresión sexual de un voluntario a una sacristana en la capilla Santa Ana, fue reiterada ayer por un diácono durante la vista preliminar celebrada en el Tribunal de San Juan.

El diácono permanente, Luis Echegaray Martínez -con más de 30 años de servicio en la Iglesia- declaró que alertó al monseñor Emilio Cummings, encargado de la capilla en la calle Tetuán en el Viejo San Juan, y éste le pidió que conversara con ambas partes, para que ver si había una reconciliación. El diácono dijo que entrevistó primero a Leonard Prophil, quien se había quejado de que unas mujeres le querían fabricar un caso.


A Prophil lo acompañaban unas 30 personas, entre sacerdotes y feligreses. EL VOCERO/Dennis Jones

“Si fuiste tentado y cometiste una falla, me gustaría que me lo confesaras, y yo te voy a ayudar en lo que pueda”, expresó Echegaray, a lo que Prophil alegadamente le respondió, “yo no tengo nada de que arrepentirme, porque no he hecho nada. Todo es una fabricación”.

Echegaray citó a Luvic Arzola Hernández, de 36 años, otro día. Fue entonces, cuando ella le narró llorosa y triste sobre los dos incidentes en que Prophil alegadamente le enseñó sus genitales, y otro día la agredió sexualmente, hechos que fueron detallados por la propia víctima a EL VOCERO. Echegaray dijo que pensó en sus dos hijas.

“Me tocó hondo, porque tengo dos hijas, y ella me confesó que él trató de abusar de ella cuando estaba en la sacristía en (la capilla) Santa Ana”.

Al día siguiente Echegaray se comunicó con Cummings, y le alegadamente le manifestó que “la acusación es seria, y que había que hacer algo con Leo, porque él vive en la iglesia. Le dije que había que comunicarse con el arzobispo (Roberto González), y que ya no podía subir al altar como acólito”.

Durante la mañana se sentó Arzola en el estrado y detalló un supuesto brutal ataque sexual “táctil”. Sostuvo que en distintas ocasiones le insistió a Cummings sobre el peligro que corría si Prophil permanecía en la iglesia, y que éste le contestaba que estaba tomando cartas en el asunto, y que lo estaba “investigando, porque habían cosas que no cuadraban”.

“Siempre me gustó el claustro, la vida en contemplativa, la eucaristía. Siempre he vivido eso”, puntualizó Arzola, para aclarar el argumento de la defensa de que usó de motel el monasterio donde vivió por dos años.

La defensa cuestionó por qué no llevó como evidencia a la Policía el traje azul turquesa que llevaba más debajo de la rodilla, ni su ropa interior que se desgarró durante el supuesto ataque, a lo que Arzola contestó que nunca se lo pidieron, pero que lo guarda.

La mujer llegó a la sala 605 con la fiscal Nilsa Álvarez y Echegaray. Mientras a Prophil lo acompañaban unas 30 personas, entre sacerdotes y feligreses, durante todo el día. Estaba con él como traductor el pastor Gibbs Pier. Las dudas sobre su identidad están latentes. La defensa argumenta que Prophil habla creol, mientras el ministerio público dejó establecido a través de los testigos que el acusado habla español.

La abogada Valerie Rivera aclaró que su cliente, de origen haitiano, no es seminarista, y que llegó a Puerto Rico para crear una orden. Sin embargo, la fiscal señaló que el hombre está indocumentado en la Isla.

Prophil vive en la iglesia San Mateo con el sacerdote Orlin Pier Luis, en Santurce, quien funge como tutor. Tiene grillete electrónico, luego que saliera libre bajo una fianza que le rebajó la jueza Nerybel Durán. Pier Louis, quien dijo que sólo está a favor de la verdad, cuestionó por qué Arzola se cubre el rostro cuando en el estrado declara frente al público.
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