martes, 20 de marzo de 2012

Empeora el Cardenal


martes, 20 de marzo de 2012
Arys l. Rodríguez andino / Primera Hora
Los más recientes percances de salud de Luis Cardenal Aponte Martínez parecieron complicarse bastante ayer cuando el arzobispo de San Juan informó del progreso de la gravedad de la condición del religioso y pidió, una vez más, oraciones “a todo el pueblo de Dios”.





“Exhorto a todo el pueblo de Dios, que peregrina en esta iglesia particular de San Juan Bautista de Puerto Rico, y a todo el pueblo de Puerto Rico a que ore intensamente por S.E.R. cardenal Luis Aponte Martínez, quien fuera su pastor fiel y valiente”, indicó en una comunicación oficial el arzobispo Roberto González Nieves.

La seriedad del deterioro de la salud de Aponte Martínez quedó precisada en la petición de González Nieves de que se pusiera especial cuidado “en encomendarle al Señor en el progreso de su gravedad por medio de insistentes oraciones para que, con fortaleza espiritual y paz interior, logre la unión definitiva y plena con el Padre”.

Hospitalizado desde febrero tras sufrir una taquicardia supraventricular, el cardenal pareció mejorar al cabo de una semana, cuando hasta antojos de tomar café le dieron.

“Está mejorcito en su estado general y dice el médico de cabecera (Ricardo Martínez Durán) que todos los estándares han mejorado bastante dentro de su condición crítica”, dijo en aquel momento Mario Guijarro, portavoz de la familia del religioso católico.

A finales de febrero la mejoría del prelado de 89 años incluyó la ventilación pulmonar y la pulsación, además de un buen humor que le permitió bromear con los múltiples sacerdotes que lo visitaron. No obstante, tenía poco apetito y no había querido comer.

Los 39 años de su cardenalato los conmemoró en el hospital hace apenas dos semanas en su habitación del hospital Auxilio Mutuo, donde se celebró la misa dominical.

En entrevistas previas con Primera Hora, Aponte Martínez contó emotivas anécdotas del 5 de marzo de 1973, día de su investidura. La presencia de su madre, quien lo acompañó junto con 11 hijos, fue todo un acontecimiento en Roma.

“Cuando vino el cardenalato, ella no le pidió permiso a nadie. Se metió en el avión con toda la tribu”, narró Aponte Martínez en una de sus múltiples entrevistas.

Nacido en Lajas, el cardenal mostró inclinaciones religiosas desde muy temprano, cuando ejercía de monaguillo junto a sus hermanos.

Fue ordenado sacerdote en San Germán en abril de 1950 y en octubre de 1962 se convirtió en el primer puertorriqueño, desde Juan Alejo de Arizmendi, en ser nombrado obispo, cuando el papa Juan XXIII lo nombró obispo auxiliar de Ponce. Al año se convirtió en obispo de Ponce y en 1964 fue ascendido a arzobispo de San Juan. El 5 de marzo de 1973, fue designado cardenal por el papa Pablo VI.

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