martes, 10 de abril de 2012

Muere el cardenal Luis Aponte Martínez


martes, 10 de abril de 2012


Primera Hora

El cardenal Luis Aponte Martínez, primer puertorriqueño convertido en príncipe de la Iglesia Católica, falleció hoy a las 89 años de edad, luego de enfrentar diversas complicaciones de salud. Precisamente hoy, cumpliría 62 años en el sacerdocio.

Aponte Martínez estuvo casi un mes recluido en el hospital Auxilio Mutuo en Río Piedras, donde había sido diagnosticado por su médico de cabecera, Ricardo Martínez Durán, con infección de orina y retención de líquido en el cuerpo. Estuvo recluido en cuidado intensivo las primeras dos semanas, pero pasó a una habitación privada después de celebrar anticipadamente el domingo 4 de marzo, con una misa en el mismo hospital, sus 39 años de cardenalato.

En estos días el médico había expresado que ya la medicina había hecho su parte, pero que Aponte Martínez continuaba en pie de lucha. De hecho, retuvo mientras pudo su buen humor y, aunque había perdido el apetito y casi no ingería líquidos, mantuvo vivo su gusto por el café puertorriqueño.

El monseñor Roberto González Nieves citó a una conferencia de prensa a las 11:00 de la mañana en la Catedral de San Juan.


Largo duelo

Según información preliminar, el cuerpo del cardenal Luis Aponte Martínez será llevado a su natal Lajas, San Germán y Ponce. Finalmente, será llevado a la Iglesia Santa Teresita, en Isla Verde y sepultado en la Catedral de San Juan.


Una vida de servicio religioso

Luis Aponte Martínez nació en Lajas el 4 de agosto de 1922. El religioso provenía de una familia numerosa de 18 hermanos. Su madre, Rosa M. Martínez, fue una mujer luchadora que lo apoyó en todo momento y junto a su padre, don Santiago E. Aponte, y su abuelo materno, Juan Nepomuceno Martínez, lo formó hacia el sacerdocio.

"Papá era agricultor, mamá era ama de casa, era madre de 18 hijos, era rezadora, catequista, monaguilla y contestaba la misa en latín. La vocación, la fe, me viene del hogar. Mi abuelo, a la edad de 84 años, nos levantaba a las 4:30 de la madrugada para ir a misa", dijo Aponte Martínez a Primera Hora en una extensa entrevista que se publicó en el primer número de este diario, el 17 de noviembre de 1997.

Aponte Martínez, también en entrevistas anteriores con Primera Hora, relató la emoción del día de su investidura, el 5 de marzo de 1973, en la que estuvo acompañado por su mamá a quien se le hizo realidad su sueño de que la llevara a Roma y conociera al Papa.

Envíale un mensaje de condolencias a la familia del Cardenal Luis Aponte Martínez. Si tuviste la oportunidad de conocerle y tomarte fotos con él, puedes compartirlas a través de yosoyph@primerahora.com
“Cuando vino el cardenalato, ella no le pidió permiso a nadie. Se metió en el avión con toda la tribu”, relató en una ocasión Aponte Martínez.

La rareza de que estuviera acompañado de su madre y 11 de sus hermanos provocó que el papa Pablo VI lo reconociera en su homilía diciendo que “entre los nuevos cardenales está el arzobispo de la antigua diócesis del Nuevo Mundo, San Juan de Puerto Rico, con su anciana madre y 11 de sus 18 hijos”.

Ante las expresiones del Papa, recordó en aquel entonces Aponte Martínez, los asistentes le brindaron a su madre un aplauso puestos de pie. “Ese fue el premio de su vida”, relató.

Aponte Martínez, que confesó a este diario que nunca soñó con llegar a ser cardenal, perdió la visión de su ojo derecho desde temprana edad debido a una chispa de piedra que le afectó el nervio óptico a causa de una caída por unas escaleras. De pequeñito, recordó que recorría dos horas a caballo en la madrugada para llevar leche a su casa.

"Nuestra vida era trabajar. En aquel tiempo no se podía jugar", consignó.

"Era lento para la lectura. Tenía que estudiar mucho, pero siempre he tenido buena memoria", recordó. A pesar de que en sexto grado una maestra le advirtió que por memorizar iba a sufrir mucho cuando tuviera que estudiar filosofía y teología, el religioso salió adelante aunque tuvo que estudiar las asignaturas en inglés en Boston.

Dijo que muchas veces, en las clases de filosogfía y de moral, prefería contestar en latín antes que en inglés.

Confesó también a Primera Hora que su mayor satisfacción en la vida fue haberse convertido en sacerdote.

El próximo 10 de abril, Aponte Martínez hubiese celebrado sus 62 años como sacerdote, ya que fue ordenado por el entonces obispo de Ponce James McManus el 10 de abril de 1950. Comenzó su sacerdocio en Patillas, donde sus feligreses siempre lo llamaron "el padrecito".

El 23 de julio de 1960 fue designado obispo auxiliar de Ponce por el papa Juan XXIII y el 4 de noviembre de 1964 se convirtió en el primer arzobispo puertorriqueño. En mayo de 1999 se retiró, para pasar a ser arzobispo emérito de San Juan y en diciembre de 2005 presentó el libro de sus memorias, bajo el título "Unde hoc mihi ¿Por qué a mi?"

En sus años como cardenal, participó en dos cónclaves para elegir papa, el de Juan Pablo I y el de Juan Pablo II, a quien consiguió traer a Puerto Rico en 1984, la única visita papal que ha tenido la Isla.

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