miércoles, 31 de octubre de 2012

Caos en el noreste

Por JOSÉ A. DELGADO / jdelgado@elnuevodia.com
Nueva York – Con muchas de sus localidades devastadas por el superciclón Sandy, los esfuerzos de rescate y recuperación de la normalidad en el este de Estados Unidos se centraban ayer en los estados de Nueva York y Nueva Jersey. Algunas regiones en ambos estados parecían zonas de guerra, de acuerdo con observadores. El presidente Barack Obama declaró ambos estados zonas de desastre, lo que facilitará el apoyo del Gobierno federal a las autoridades estatales y municipales. Ha sido “un evento desgarrador para la nación”, declaró Obama. La supertormenta dejó por lo menos 50 muertes, más de ocho millones de personas sin energía eléctrica, muchas comunidades inundadas e interrumpió las actividades en el 70% de las refinerías petroleras de la costa este. Los daños preliminares en el noreste, donde aún ayer había lluvias y vientos, se estiman en $20,000 millones, además de otros $10,000 a $30,000 millones en pérdidas, según la empresa IHS Global Insight. Daño sin igual en Nueva Jersey El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, afirmó ayer que los primeros informes sobre los daños causados por Sandy le advierten que la destrucción no tiene paralelos en la historia del estado. “El nivel de devastación en la costa es impensable”, indicó el gobernador Christie, en una conferencia de prensa transmitida por las cadenas de televisión. En la pequeña localidad de Moonachie, Nueva Jersey, cerca de la zona por donde entró el ciclón, las autoridades se esforzaban por rescatar a unas 800 personas. “Vi árboles que fueron arrancados de raíz. Vi cuando un árbol aplastó la casa de alguien como si fuera una esponja mojada”, le dijo a The Associated Press Juan Allen, residente de un parque de remolques en Moonachie. Unas 2.4 millones de viviendas y comercios están sin electricidad en Nueva Jersey, el doble de los abonados afectados hace un año por el huracán Irene. Christie sostuvo que los daños a la infraestructura del estado son “extensos”, incluyendo las vías del sistema de trenes y viviendas, y resaltó el apoyo que le ha dado el gobierno del presidente Obama. Por lo menos, tres de las víctimas fatales del superciclón ocurrieron en Nueva Jersey, donde residen más de 430,000 personas de origen puertorriqueño. Devastación en Nueva York En Nueva York, importantes áreas del Bajo Manhattan quedaron anegadas por el agua, cuya marejada aumentó 14 pies, con lo que estableció un récord histórico. Mientras, cerca de 100 viviendas fueron destruidas por el fuego en el barrio Breezy Point, en el condado de Queens, donde también se suscitaron graves inundaciones. Se conocen por lo menos 18 muertes en Nueva York a causa del ciclón, entre ellos, dos personas que se ahogaron en una casa y una que murió en su cama cuando cayó un árbol sobre un apartamento, dijo el alcalde Michael Bloomberg. Una mujer de 23 años murió electrocutada al pisar un charco cerca de un cable eléctrico. “Puede ser la peor tormenta que hemos experimentado. Los efectos se sentirán por buen tiempo. Ha sido una tormenta devastadora”, expresó Bloomberg, al indicar que los aeropuertos de Newark y La Guardia seguirán cerrados. Sin embargo, existía la posibilidad de que hoy, miércoles, se reanudaran los vuelos en el aeropuerto John F. Kennedy, según la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey. La supertormenta obligó a quedarse en tierra a más de 18,000 vuelos en todo el noreste del país. Según el servicio de rastreo de vuelos FlightAware, se cancelaron más de 7,000 vuelos tan solo en el día de ayer. Se registraron demoras en todo Estados Unidos, afectando a viajeros en ciudades desde San Francisco a Atlanta. Algunos pasajeros que intentaban volar a Europa y Asia también quedaron varados. Nueva York tiene el espacio aéreo más activo de la nación estadounidense, así que las cancelaciones ahí pueden afectar dramáticamente los viajes en otras ciudades. Bloomberg agregó que hoy, miércoles, seguirán suspendidas las clases en la ciudad neoyorquina, donde viven cerca de 800,000 puertorriqueños. Según el alcalde, las inundaciones impactaron principalmente la parte baja de Manhattan, el subway y las localidades más cercanas al río Hudson. El subway –por el que transitan diariamente sobre ocho millones de personas– sufrió los peores daños en sus 108 años de historia, le dijo Joseph Lhota, presidente de la Autoridad Metropolitana del Transporte, a AP. Los daños podrían tomar varios días en ser reparados. La bolsa de valores cerró por segundo día, a causa de la inundación de parte de sus instalaciones. En todo el estado de Nueva York, cerca de dos millones de viviendas o comercios estaban sin energía eléctrica. Fuerza de ciclón En la zona de Washington D. C., cerca de 500,000 abonados estaban sin electricidad, según las autoridades municipales. A la hora de tocar tierra, el ciclón entró con vientos de 80 millas por hora. Su fuerza dejó vientos de tormenta desde Virginia hasta Massachusetts, y se integró con tormentas de nieve, particularmente en West Virginia. Este reportaje fue complementado con despachos de agencias noticiosas.

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