viernes, 21 de septiembre de 2012

Aseguran que no es una crisis

Por Yaritza Santiago Caraballo / yaritza.santiago@gfrmedia.com La Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) anunció ayer que comenzó a investigar los niveles de arsénico en miles de productos a base de arroz, incluyendo cereales de arroz para alimentar a los bebés, que a diario se compran en las tiendas y supermercados. Sin embargo, según advirtieron ayer la FDA, el Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO), nutricionistas y hasta empresarios de la industria de alimentos consultados, la pesquisa no debe ser motivo para que se alarme la ciudadanía de la Isla, pese a que el arroz forma parte de la dieta básica de los puertorriqueños. La investigación federal busca detectar la concentración de arsénico, que en niveles tóxicos es un cancerígeno, en unos 1,200 alimentos a base de arroz, con la posibilidad de establecer estándares federales para esta toxina, tal como existe para el consumo de agua potable donde el estándar es de diez partes por mil millones (ppb, por sus siglas en inglés). La pesquisa surgió a raíz de un estudio llevado a cabo por la revista estadounidense Consumer Reports, que, en un artículo que aparecerá en su edición de noviembre, reveló el hallazgo de niveles preocupantes de arsénico en una amplia variedad de productos, incluyendo para alimentar a bebés, cereales listos para comer, pastas de arroz, galletas de arroz, harina de arroz y bebidas de arroz, entre otros productos. Aunque el arsénico está presente de manera natural en el ambiente, el agua y el suelo, y es un elemento químico que forma parte naturalmente de muchos minerales, en cantidades mayores es un contaminante muy venenoso para los organismos vivos y puede causarle cáncer al ser humano, además de provocar otros problemas de salud y de desarrollo. También tiene un amplio uso industrial y está presente en herbicidas, pesticidas e insecticidas. El estudio de Consumer Reports, por ejemplo, alertó que algunos cereales de arroz para bebé, que con frecuencia son el primer alimento sólido de un infante, contenían niveles de arsénico inorgánico al menos cinco veces mayores de lo que se ha encontrado en otros productos como la avena. Además, en cada marca de arroz evaluada el promedio de los niveles de arsénico total e inorgánico era más alto que en el arroz integral, y la gente que comía arroz tenía niveles de arsénico 44% más altos que los que no lo consumían. La comisionada de la FDA, Margaret Hamburg, explicó en un comunicado de prensa que la agencia está en el proceso de recolectar y analizar las 1,200 muestras, y que una vez complete a finales de este año todo el proceso, su agencia analizará estos resultados y determinará si procede o no a emitir recomendaciones. No obstante, a base de los datos y los estudios científicos actuales, la FDA aseguró que hoy en día carece de una adecuada base científica para recomendar a los consumidores hacer cambios en el consumo de arroz y productos derivados de ese grano. Hamburg, sin embargo, agregó: “Entendemos que los consumidores están preocupados por este asunto. Es por eso que la FDA ha dado prioridad al análisis de los niveles de arsénico en el arroz”. “La FDA tiene el compromiso de asegurarse que entendamos bien hasta qué grado sustancias como el arsénico están presentes en nuestros alimentos, qué riesgos pueden tener, y si estos riesgos pueden ser minimizados, y de compartir lo que sabemos”, continuó. DACO pide calma Para evitar una alarma generalizada en la Isla, el DACO citó a una sorpresiva conferencia de prensa ayer a las 5:00 p.m. a fin de exhortar a la ciudadanía a mantener la calma. Omar Marrero, secretario de la agencia, sostuvo que junto con la industria de alimentos, el Departamento de Agricultura y de Salud han coordinado estrategias ante la eventualidad de que la FDA alerte sobre la peligrosidad en el consumo de estos productos. “Hay que mantener la calma y evitar una histeria colectiva. La FDA no ha tomado una determinación porque está haciendo estudios. No hay razón para evitar consumir arroz. No hay límite de arsénico en la comida. Una vez tengamos resultados finales, tomaremos las medidas necesarias”, dijo Marrero. Una de ellas sería, en el peor de los casos, prohibir la venta dando 72 horas a las comercios para que retiren los productos. Pero, aseguró, actualmente ese sería un paso prematuro. El Boricua es arrocero Puerto Rico es un alto consumidor de arroz. Anualmente, se consumen en la Isla sobre 200 millones de libras de arroz que representan sobre $100 millones en ventas al año. Es un país porcentualmente tan consumidor del grano como China, que es el país consumidor de arroz número uno en el mundo, según la nutricionista y profesora de la Universidad del Turabo Ada Laureano. El arroz importado que más se consume en la Isla llega de Estados Unidos, Egipto, Australia y Tailandia, entre otros países. Para Laureano, los hallazgos de Consumer Reports ponen presión para establecer políticas de seguridad alimentaria en el país, pues como la Isla no cultiva este producto, hay mayor riesgo de que los importados lleguen contaminados por los pesticidas que se usan en las siembras. “La mejor forma para asegurar que el producto no esté contaminado es que tú lo cultives y lo monitorees”, dijo. Además, si bien el arsénico está presente en muchos alimentos como frutas, vegetales y jugos, consumir productos con altas concentraciones de arsénico tiene efectos acumulativos en el cuerpo, según la especialista. Por ejemplo, según Laureano, el arsénico incide en el sistema neurológico, por lo que la alta presencia de tóxicos por alimentos en personas con tendencia a desarrollar enfermedades como Parkinson y Alzheimer puede provocar que las condiciones aparezcan o, si ya existen, se agraven. Los problemas intestinales son otro efecto en el ser humano por consumir productos con altos niveles de arsénico, agregó. “Los pacientes con colitis o cáncer son más susceptibles, más vulnerables”, indicó. Los niños también son vulnerables, pues mientras menos peso tiene una persona, más se aumenta la potencia de un tóxico en el cuerpo y puede haber un daño mayor. Pero Laureano aseguró que esto no significa que la gente tenga que eliminar el consumo de arroz u otros productos derivados de este. Lo importante, según dijo, es estar vigilante de lo que se come, limitar el consumo y llevar una dieta balanceada de frutas y fibras, que ayudan al cuerpo a desechar las toxinas. Pero la dieta balanceada debe incluir una variedad de granos no solo para tener una buena nutrición, sino también para reducir al mínimo las posibles las consecuencias de consumir un solo alimento en particular, sostuvo.

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