jueves, 20 de septiembre de 2012

Amoroso gesto fraternal

Por Gloria Ruiz Kuilan / gruiz@elnuevodia.com Son tres varones a quienes -desde la infancia- se les enseñó el verdadero significado de la hermandad: procurar y velar por el bienestar del otro. Esa filosofía los guía desde que tienen uso de razón y fue precisamente lo que provocó que los tres hermanos buscaran ayudarse cuando uno de ellos requirió de un trasplante de riñón. Al final fueron Axel y Malvin Varela Negrón quienes se convirtieron en receptor y donante -respectivamente- de la cirugía que finalmente se llevó a cabo la semana pasada. Al nacer, Axel, ahora con 36 años, padeció de una infección urinaria que eventualmente le causaría deterioro en el funcionamiento de sus riñones, según le advirtieron los médicos. Por su afección, fue operado en 14 ocasiones. En abril de 2010, los médicos le indicaron que era tiempo de comenzar con la diálisis y, de manera paralela -cuenta el hombre-, comenzaron a prepararse para un trasplante de riñón. “Mi mamá y mi hermano mayor se hicieron las pruebas, pero no resultaron compatibles. Fue mi hermano menor (Malvin) el que resultó compatible”, destacó Axel, quien aún se encuentra internado en el Hospital Auxilio Mutuo bajo los mimos continuos de su esposa Nancy. Axel contó que nunca le comunicó a ninguno de sus hermanos que quería que le donaran el órgano. Al contrario, estaba reacio a recibir un riñón de su familia porque pensaba que la cirugía iba a ser peor y le preocupaba que a alguno de ellos le pasara algo. Pero reconoció que no hubo vuelta atrás porque Malvin siempre decía que “él iba a ser (el donante)”. Recordó que, de niños, los tres varones siempre fueron bien unidos. “No de esos hermanos que se llaman y se cuentan todo, pero siempre nos ayudamos”. “Desde que él vino siempre dijo que iba a ser (el donante). Le había comentado a mi esposa: 'yo no estoy de acuerdo conque lo haga. Yo voy hablar con él. Finalmente nunca hablé con él. Nadie me convenció como tal. Yo como que lo acepté”, relató. A Axel le preocupaba que su hermano se quedara con un solo riñón, a pesar de que este era “bien saludable”, y que durante la operación surgiera alguna complicación que requiriera que se practicara una transfusión de sangre, ya que Malvin es testigo de Jehová. Que el donante se afectara económicamente tras la cirugía también consternaba a Axel, ya que, tras donarle un riñón, su hermano no podría trabajar por un tiempo. El proceso de donar Sin embargo, durante el período preoperatorio, Malvin nunca mostró nerviosismo sobre lo que representaba para él la donación, más bien estaba preocupado por su hermano. A solo horas de la operación, se apareció en el cuarto de Axel para estar seguro de que todo estaba bien. “Quería verlo saludable y con una vida más normal. ¡Como uno lo ha visto toda la vida enfermo!”, dijo el padre de dos niños a una semana de haberse sometido a la cirugía. “Me siento normal, bien. Uno hace algo así y nos une más como familia. Pero no creo que cambie drásticamente (la relación), porque siempre estamos ahí para ayudarnos”, destacó Malvin de 32 años. El cirujano y director del Programa de Trasplante Renal del Hospital Auxilio Mutuo, Eduardo Santiago Delpín, dijo que ambos jóvenes están en perfecto estado de salud. El programa ya lleva 1,800 trasplantes de riñón, aproximadamente 700 gracias a donantes vivos. Un 98% de los trasplantados están vivos al cabo de un año y 95% de los riñones trasplantados están funcionando. Malvin fue dado de alta el sábado pasado y Axel no ha dado ningún indicio de rechazo al órgano. Santiago destacó que el trasplante duró casi tres horas y colaboraron los cirujanos Zulma González y Luis Morales Otero. Tras la intervención quirúrgica, ambos hermanos pueden seguir su vida con normalidad. Axel deberá tomar inmunosupresores de por vida para evitar el rechazo al riñón. Malvin debe evitar levantar objetos pesados al menos por un mes. Luego puede seguir con su trabajo de ebanista, dijo el galeno. Axel aún no sabe hacia dónde orientará su vida profesional tras trabajar en una farmacéutica. Ambos hermanos señalan que no se ven de la misma forma tras el trasplante. “Imposible. Estamos mucho más compenetrados. No es lo mismo saber que te va a donar y despertarme con ese riñón. Yo sabía que me lo iba a dar él, pero lo veía a él y lo veía tan tranquilo”, dijo Axel.

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