miércoles, 28 de marzo de 2012

Puerto Rico se queda corto de pediatras

miércoles, 28 de marzo de 2012

Istra Pacheco / Primera Hora
Si usted tiene un hijo menor de edad y vive en un pueblo pequeño, ojo, que la probabilidad de que un médico especialista en niños se lo pueda atender es bien bajita.

Eso encontró la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría (SPP), que encomendó un estudio sobre el perfil de los pediatras en la Isla y se topó con hallazgos alarmantes.

Según los resultados de la investigación, hay al menos ocho municipios que no cuentan con un solo doctor pediátrico con oficina privada.
Hay cinco pueblos donde apenas hay uno, mientras que en otros nueve la oferta es de dos pediatras con oficina privada para toda la población del municipio.

Lee el perfil del pediatraPediatras por municipio.
En esos pueblos, las familias tienen que acudir al hospital si quieren que los vea un especialista en menores, lo que dificulta las visitas de seguimiento y prevención.

“El pediatra es el médico más importante para atender la población infantil porque está capacitado por tres años consecutivos en entrenamientos específicos”, dijo en entrevista con Primera Hora Mayra Bonnet Álvarez, presidenta entrante de la SPP.

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Otro hallazgo informado por el presidente saliente de la organización, Gerardo Tosca Claudio, es que la edad promedio de los pediatras en la Isla es de 54 años.

Sólo el 10% del total de 955 pediatras registrados tiene menos de 40 años.

“Eso es importante porque, cuando tú comparas con el resto de la población médica, como en Estados Unidos, allá el promedio de edad de los pediatras es de 42 años. Por lo tanto, hay una diferencia de sobre 10 años. Eventualmente, vamos a tener una deficiencia grande cuando se retiren todos esos médicos”, alertó Tosca Claudio.

“Es decir, estamos por ver una deficiencia de pediatras en el país”, indicó, por su parte, Bonnet Álvarez.

¿Cómo llegamos aquí?Según los galenos, hay varios factores que han provocado esta situación.

Primero, aseguran que el mayor problema es que de cinco escuelas de medicina que había en Puerto Rico, ahora sólo quedan tres.
Eso provoca que la cantidad de estudiantes de pediatría que se gradúan y se quedan a ejercer su práctica en la Isla cada vez se reduce más.

“Hace 10 años aquí en Puerto Rico había cinco residencias de donde se graduaban alrededor de 40 médicos anualmente. Ahora hay tres residencias donde solamente se gradúan entre 28 a 33 médicos pediátricos y la mayoría de ellos se nos va fuera de Puerto Rico. Estamos hablando de cerca de un 60% (los que se van de los que se gradúan). De ese 40% que se queda, hay muchos que no abren oficinas pediátricas, sino que trabajan para salas de emergencias en hospitales”, explicó Bonnet Álvarez.

Asimismo, los altos costos de establecer una oficina privada son cada vez más difíciles de subsanar con los planes médicos que, en 10 años, no les han aumentado la remuneración a los pediatras, dijeron Tosca y Bonnet.

A eso se agrega que los pediatras no reciben Medicare ni Medicaid, que son planes para personas mayores.

Por otro lado, los líderes de la organización aseguran que la denominada Ley de Botiquín ha dado al traste con la práctica de vacunar y practicar otros procedimientos menores en sus oficinas.

Bajo ese estatuto, se les impusieron rigores difíciles y costosos de cumplir y de paso se les cortó la posibilidad de ingresos extras, por lo que muchos doctores han dejado de hacerlos.

“El peligro es que hay una masificación de las consultas, la presión de atender más pacientes por día, para lograr tus ingresos y poder pagar tus cuentas”, indicó Tosca.

Mientras, las madres tienen la opción de llevar a sus hijos a médicos generalistas, pero ellos no están igualmente entrenados para detectar fallas en el crecimiento y posibles condiciones de salud.

Según dijo el presidente saliente de la SPP, a largo plazo, la consecuencia será la de una población con un montón de enfermedades crónicas que no se atendieron a tiempo y que se habrán complicado, con un mayor costo para el Estado.

“Hay unos problemas de obesidad, de falta de educación sobre cómo prevenir enfermedades, problemas en el desarrollo. Si tú no llevas a tu hijo a visitas regulares al pediatra, no puedes notar si está creciendo, según la expectativa y su edad. Esos cambios leves, esas fallas, quien las nota es el pediatra cuando evalúa al niño con regularidad” acotó Bonnet.

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