jueves, 3 de noviembre de 2011

Sexo, reguetón y alcohol en un party bus

POR Nydia Bauzá / Primera Hora

“Sexo. Reggaeton+alcohol=a bellaq----”. Así se promociona entre los jóvenes y menores de edad el Whip Cream Party Bus- Part 2.

El anuncio, enviado en un correo electrónico, fue leído ayer en las vistas públicas que realiza la Comisión de Asuntos de la Juventud de la Cámara de Representantes, que investiga la proliferación de este tipo de discotecas rodantes.

“[...] lo que hay es whip cream con traje de baño, con mucha bellaq----. Todo el mundo en lo de uno. Pa'l cara-- los demás. Se van a lo oscuro y que el alcohol te ponga a hacer cositas de adultos a lo (XXX). Lo que pase en el bus se queda en el bus. ¿Quién diijo que pa' vacilar uno tiene que conocerse? Sin miedo. Más de 3 guaguas a $23.00. Vestimenta > Traje de baño”, dice el e-mail que fue enviado a una joven de 15 años, cuya madre le hizo llegar el correo electrónico a la representante penepé, Liza Fernández.

La legisladora es la autora de la resolución legislativa que propone investigar los party buses.

En la vista de ayer trascendió que la Policía no tiene fuerza de ley para intervenir con estas discotecas rodantes, a pesar de que se alega que en el interior de las mismas se consumen sustancias controladas y que los menores de edad hacen uso de bebidas embriagantes.

Hasta el momento, sólo la Policía ha intervenido con un party bus, porque el chofer iba consumiendo alcohol.

El teniente Carlos Rivera, del Negociado de Patrullas de Carreteras, narró a la Comisión que el año pasado un agente detuvo al conductor del autobús y, al hacerle la prueba de alcohol, arrojó .09 por ciento. Indicó que en este tipo de vehículo el límite permitido por ley es de .02 por ciento.

Pero, el incidente no quedó ahí.

Rivera, quien era el supervisor de turno, relató que el acompañante del chofer se supone que cogiera el volante pero no pudo porque, cuando le practicaron la prueba de alcohol, también dio positivo.

“Estaban dulzones todos. Me percato que no tenemos quien maneje el vehículo donde hay 30 muchachos de 14 a 17 años, dulzones también. Nos llevamos el vehículo y a todos los jóvenes para el cuartel. Llenamos la División y empezamos a llamar padre por padre de estos muchachos para notificarles”, contó el policía.

Dijo que en el party bus había sólo dos adultos, “los dos bebidos”.

El agente dijo que el conductor fue procesado en los tribunales por el artículo 7 de la Ley de Tránsito.

“Radicamos la resolución desde marzo para investigar esta situación porque nos preocupa que se ha proliferado el negocio de los party bus y que la propia Comisión de Servicio Público (CSP) admite que no tienen controles específicos ni regulaciones para las cosas que ocurren en el interior de estos autobuses”, sostuvo la representante Fernández.

“Como evidencia, el correo electrónico, en estos negocios trasciende lo que es consumo de bebidas alcohólicas y se hacen otro tipo de ofrecimientos a los menores que son sumamente alarmantes”, dijo la legisladora.

El presidente de la Comisión de Asuntos de la Juventud, Ángel “Gary” Rodríguez, dijo que después de siete años, esta industria tendrá una estructura operacional conforme a las realidades sociales que vive la Isla.

“Desde el 2004, existen varias compañías registradas en el Departamento de Estado con el fin de ofrecer servicios como party buses, sin embargo, no existe ningún reglamento que controle esta industria que simple y sencillamente está por la libre”, indicó Rodríguez Miranda.

Entre los hallazgos encontrados por la Comisión se encuentra la falta de guías oficiales que suscriba controles operacionales por parte de la CSP.

La agencia también carece de los recursos necesarios para realizar intervenciones preventivas a estas “discotecas”. Según datos informados por la Comisionada Martha García, el CSP apenas cuenta con 9 inspectores para toda la Isla.

Para complicar esta situación, ninguno de éstos ejerce funciones en las noches, cuando usualmente utilizan los operadores de estas guaguas para sus actividades.

“Esta investigación debe culminar con una ley especial para atender, regular y controlar todas las actividades que se llevan a cabo en estos autobuses. No estamos en contra de la industria, pero si exigimos unas regulaciones como todo negocio para salvaguardar la seguridad de los jóvenes y ciudadanos que utilizan los party buses para celebrar actividades”, señaló el legislador.

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