martes, 18 de octubre de 2011

Una llamada telefónica que les cambió la vida

por Leysa CaRo González

Están detrás de una línea telefónica. Muy pocas personas tienen la oportunidad de conocerlos personalmente.

Pero es gracias a esa voz desconocida, a ese compromiso con el servicio público que profesan, que hoy muchas personas tienen la oportunidad de estar vivos.

Se trata de los telecomunicadores del Sistema 9-1-1, quienes día a día atienden las llamadas de emergencias que se reportan en el país.


Son funcionarios que no sólo se encargan de coordinar los servicios de respuesta inmediata, sino que, en ocasiones, son quienes imparten tranquilidad a aquel que está en medio de la desesperación.

Ayer, el Gobierno reconoció la labor de 103 telecomunicadores. “Me siento bien orgulloso de todos y cada uno de estos servidores públicos que, sin lugar a dudas, son el corazón de esta agencia”, expresó el director ejecutivo de la agencia, Manuel González.

Mientras, el secretario de Estado, Kenneth McClintock, entregó la proclama de felicitación y, a su vez, fue reconocido como “el Padre del 9-1-1 Puertorriqueño”, pues fue él quien propulsó la creación de la Junta de Gobierno del 9-1-1 hace 17 años mediante un proyecto de ley.

González destacó la importancia del servicio que recibe un promedio de 9,000 llamadas diarias. De éstas, un 75% no son emergencias reales, por lo que educan a la ciudadanía a tales efectos.

Testimonios

“Nunca me dejó sola”

Como prácticamente cada fin de semana, el pasado mes de marzo, Gretchen Rivera y su esposo Pedro Padín salieron en un viaje de placer hacia las Islas Vírgenes.

De regreso, sucedió lo inesperado: el motor del avión falló, obligándolos a realizar un aterrizaje forzoso en una zona boscosa de Arecibo. Fueron segundos de terror, recordó ayer Rivera.

Hubo instantes en los que pensaron que no los encontrarían, que morirían. Sin embargo, una llamada al Sistema de Emergencia 9-1-1, entre otras situaciones casi milagrosas, hicieron posible que hoy día puedan compartir su experiencia.

Tras caer a tierra, Rivera tomó su teléfono celular y marcó al 9-1-1. A la operadora, además de darle los detalles de dónde se encontraban, le pidió que no los dejara, que no colgara, y así fue.

La telecomunicadora se quedó en línea con Rivera durante los 45 minutos que se tardó en llegar la ayuda.

“Pude explicarle, estar con ella todo el tiempo y decirle: ‘Por favor, no me dejes, no me enganches la llamada, que no se corte’”, relató.

Rivera no tiene duda de que la ayuda de la operadora fue fundamental para ellos. Hace un tiempo le dedicaron una misa, y ayer le recordó lo importante que fue y siempre será el trabajo que hace.

“Gracias”

El día de trabajo, ya de por sí, no era normal para los agentes de la Policía Municipal de Yabucoa Anthony Rodríguez y Elkin Lugo ante el paso cercano de la tormenta María.

Los efectos de la tormenta ya comenzaban a sentirse. El dúo había realizado un rescate cuando se les informó que una pareja de ancianos había quedado atrapada en medio de una inundación tras tratar de cruzarla con su vehículo.

A pesar de que el área no estaba alumbrada y que existía la posibilidad de que una alcantarilla hubiera sido arrastrada, los oficiales se dispusieron a realizar un rescate por la crecida, que seguía subiendo.

Los agentes conocieron la situación a través de una llamada generada por el 9-1-1 y decidieron atenderla. “Le damos gracias al Sistema 9-1-1 porque siempre estuvieron en comunicación con las personas y con el retén, que era con lo que estábamos copiando la situación”, indicó Lugo.

La labor y la orientación de la operadora fueron imprescindibles para poder completar su misión. Aunque en ningún momento necesitaron de un helicóptero, la operadora les recalcó en todo momento de la disponibilidad de uno.

“Si no fuera por ellos (los operadores), no sabíamos que esa gente estaba atrapada allí”, señaló el oficial.

“Esa voz mueve todo”

Su historia es prácticamente conocida por todos.

Fue el pasado 2 de marzo, cuando el representante penepé José Luis Rivera Guerra inició su día con una práctica de ciclismo y fue atropellado por una conductora.

Los golpes que recibió en su cuerpo no hicieron posible que llamara al 9-1-1, pero una persona que pasaba por el área sí lo hizo.

Fue esa llamada la que provocó una respuesta inmediata de diversas agencias que, de forma coordinada, hicieron posible que recibiera la atención médica que le salvó la vida.

“A veces uno piensa, el 9-1-1, un número, un teléfono... Pero esa voz mueve todo un sistema completo que está disponible para prestar un servicio”, dijo.

Rivera Guerra destacó la importancia de ser agradecido y de valorar el servicio que prestan los empleados de la agencia.

“Estoy vivo gracias a ustedes. Si tal vez esa llamada no hubiese sido oportuna, no hubiese llegado a tiempo la ambulancia y yo no estuviera aquí”, destacó el representante.

Rivera Guerra tuvo la oportunidad de conocer ayer personalmente a la operadora que atendió su llamada, Odalys Rivera. Igualmente, les entregó una resolución legislativa de felicitación al equipo por su destacada labor detrás de la línea telefónica.

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