jueves, 27 de octubre de 2011

Más personas con sobrepeso


por Leysa caro González / Primera Hora

En el 2014, un promedio de 2.1 millones de adultos puertorriqueños tendrán problemas de sobrepeso u obesidad.

Y lo peor es que, para ese entonces, ese 71% no sólo estará batallando contra su peso, sino posiblemente también contra un cúmulo de enfermedades crónicas como la diabetes, problemas del corazón y la alta presión como resultado de un estilo de vida poco saludable.

En resumen, en tres años habrá más obesos, más diabéticos, más hipertensos y más asmáticos a pesar de que es por todos conocido que un poco de ejercicio y una dieta balanceada harían una gran diferencia entre tener calidad de vida o no.

“La población obesa o en sobrepeso va a aumentar de entre un cinco y seis por ciento para el 2014. Si lo promediamos por año, es un por ciento aproximadamente”, advirtió la profesora de la Universidad del Turabo, Iraida Vega.

Lamentablemente, esa tendencia ascendente no es una novedad, pues desde el 1996 la prevalencia de obesidad entre la población ha ido en aumento paulatinamente, pero peligrosamente. Para ese año, el por ciento de la población en obesidad aumentó en un 16.8. Diez años después, había subido en un 24.7%. Hoy día, se estima que el 66% de los puertorriqueños adultos están sobre peso.

Y, aunque el estudio que revela los alarmantes datos no analiza a los niños, sin duda, es otro sector que no deja de preocupar, pues desde ya llevan un estilo de vida sedentario gracias a la seducción que presenta para muchos -niños y adultos- los videojuegos, la accesibilidad a la comida chatarra y el uso de la televisión como niñera.

Según estadísticas actuales, el renglón de menores de edad está en un 32 por ciento. “El problema de esto es que si ya yo tengo un adolescente obeso, cuando llegue a la adultez, va a estar enfermo”, dijo quien también se desempeña como coordinadora del Programa Coordinado de Nutrición y Dietética de la mencionada universidad.

Sin duda, la obesidad ha dejado de ser una preocupación y se ha convertido en una temida epidemia. No hay duda de que se trata de cifras alarmantes.

A esto se suma que, según el estudio del doctor Orville Disdier, Puerto Rico tiene el mayor nivel de prevalencia de diabetes en comparación con todos los territorios de Estados Unidos. Incluso, algunos estudios sugieren que la Isla tiene la prevalencia más alta de todo el mundo.

Puerto Rico es también la jurisdicción donde menos actividad física se realiza. De acuerdo con el análisis realizado por Orville, sólo el 54.5% de los adultos hace ejercicios. Mientras, apenas el 17.7 por ciento come frutas y vegetales.

Qué tentación

Los factores para esta tendencia alcista son muchos y variados. Pueden ir desde una apretada situación económica, lo que lleva a muchos a consumir lo más barato en el mercado, aunque no es excusa, hasta la inhabilidad de adoptar cambios de conducta, indicó Vega.

Pero, es el bombardeo de un fast food en cada esquina lo que parece ser un factor determinante, tanto por su accesibilidad como por su rapidez, indispensable debido al estilo de vida aprisa que llevamos, sostuvo la académica. Sin embargo, las consecuencias de hacer de los centros de comida rápida un hábito puede tener serias consecuencias.

“Son precios económicos, pero en un combo de hamburger fácilmente yo alcanzo las 1,000 calorías y la mayoría en grasas saturadas, sin añadirle el extraqueso, agrandado, el apple pie... con eso se trepa a 2,000”, denunció Vega.

Aunque la experta reconoció que los fast foods han incorporado a sus menús alimentos más saludables, como lo son las papas asadas, ensaladas, yogures y wraps, en ocasiones terminamos añadiéndoles ingredientes que afectan su valor nutricional, pues no hay un verdadero deseo de un cambio alimentario.

Por ejemplo, a la papa asada le añadimos queso, tocineta, sour cream o chili. “De una simple papa asada, que es una buena alternativa, se convirtió en otra cosa igual que un hamburger”, señaló.

Si vas a consumir la hamburguesa, pues haz la elección de pedirla sin mayonesa, carne sencilla, con pan integral y ensalada. El refresco lo puedes cambiar por agua y a las papas no le añadas sal, recomendó. “Eso es para resolver, no podemos hacer un menú diario de un fast food. Lo mejor es consumir en el hogar, donde tenemos el control de qué comemos”, dijo.

A estos factores, les añadimos ciertos cambios culturales como la dependencia del transporte a la hora de movernos de un lado a otro y el uso exagerado de aparatos tecnológicos para el entretenimiento y el trabajo. Hay que tomar en consideración también el factor genético.

Hay que quererlo

La nutricionista Sandra Ortiz reconoce que hay factores externos que nos hace más complicado decidirnos a comer saludable. Más aún cuando se está hablando de un placer, como lo es la comida. Pero cuando se quiere, se puede.

Mientras, la base para mantenerte en un estilo de vida saludable, una vez lo inicias, radica en no esperar resultados milagrosos, expresó. Es también la mejor decisión para evitar padecer una enfermedad crónica.

“La gente tiene que quitarse de la mente el concepto de que para llegar a su peso tiene que estar en una dieta. Es saber cómo puedo comer lo que me gusta, pero de una forma más saludable y en porciones”, explicó Ortiz.

“Es cuestión de modificar conductas pensando dónde quiero estar en términos de peso y salud a largo plazo y no este fin de semana para ponerme un vestido. Aquí la gente reacciona cuando le da un infarto, pero no son proactivos en prevenir eso”, lamentó.

Su recomendación es buscar ayuda individualizada o unirse a un grupo de apoyo que le permita desahogarse y no, precisamente, comiéndose todo aquello que le dice su paladar.

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