jueves, 27 de octubre de 2011

Controversia por el consumo de la comida chatarra

por Leysa Caro González / Primera Hora

Mientras expertos advierten que dentro de tres años tres cuartas partes de la población en Puerto Rico serán obesos, el Departamento de la Familia insiste en la extensión de un programa piloto que promueve el uso de los fast foods entre ciertos sectores de la población.

“Creo que los restaurantes tienen de todo, comida nutritiva y no nutritiva, pero el supermercado también así que es cuestión de orientar al beneficiario, que es el que al final toma la decisión”, justificó Aura Rosa, ayudante especial del director de la Administración de Desarrollo Socioeconómico de la Familia (Adsef).

“Ha sido un éxito, porque lo han utilizado personas que lo han necesitado”, reiteró Rosa. Directivos de la agencia insisten que la iniciativa Buen Provecho le hace accesible la comida a las personas deambulantes, de edad avanzada y con discapacidades. De lo contrario, muchos no comerían, aseguran. Ésa fue la razón para su implantación. Sin embargo, los resultados del proyecto indican que apenas un 2% de los 29,000 que formaban parte del mismo lo usó.

“Si el problema a solucionarse era una falta de acceso, pues los propios datos reflejan que ése no era el caso”, sentenció la doctora Ada Laureano, presidenta de Alianza contra la Obesidad Pediátrica.

Expertos que se oponen al programa cuestionaron ayer el issue de accesibilidad ante la mínima cantidad de usuarios. El grupo denominado Alianza para una Alimentación Adecuada abogó por que, en vez de promover la comida rápida, se les lleve hasta el hogar un menú diario, nutritivo y balanceado a través de los centros de cuido u organizaciones sin fines de lucro.

El plan les permite a estos grupos utilizar la tarjeta del Programa de Asistencia Nutricional (PAN) en fondas, cafeterías y fast foods. Al momento, sólo se ha implementado en San Juan y Guaynabo, pero los planes es llegar a toda la Isla.

Laureano, igualmente, argumentó el rendimiento del dinero que recibe mensualmente el beneficiario, que en promedio son $120. Indicó que si, tal y como está en el informe, el gasto diario fue de $7.03, en dos semanas el usuario no tendría dinero para gastar.

Establecieron además que ya los usuarios pueden retirar en efectivo el 25% del dinero y lo pueden invertir en los fast food si así lo desean.

El grupo fue más allá e indicó que, de hacerse permanente el proyecto, la “Isla tendrá un serio problema de salud de mayores proporciones”.

“Tenemos personas consumiendo alimentos altos en grasas o recibiendo combinaciones alimenticias que son mortales a la hora de tomar en consideración que esto podría ser un patrón de alimentación fijo”, puntualizó Laureano.

Aunque reconocieron que los fast foods han actualizado sus menús con alimentos más saludables, siguen siendo alternativas más caras y menos seleccionadas.

El presidente de la Asociación de Restaurantes de Puerto Rico (Asore), Humberto Rovira, también defendió el plan . “Es injusto e insensible limitar el tema a dólares y centavos y a los nombres de los restaurantes... Esto va más allá; se trata de no negarle esa posibilidad a esta población”, subrayó.

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