lunes, 12 de septiembre de 2011

“Quedé estremecida”


Por Raúl Camilo Torres,

Cuando ocurren situaciones imprevistas y de carácter catastrófico, los minutos parecen horas, y las horas una eternidad. La incertidumbre se apodera del espacio y la mente no cesa de tejer ideas; más aún cuando la persona que la experimenta tiene ante sí la responsabilidad de mantener la calma y coherencia de un pueblo.


Sila Calderón, viajó a Nueva York para recorrer la zona cero junto al entonces gobernador de Nueva York, George Pataki. Suministrada.

De esta manera podríamos describir el impacto que produjo la noticia de los ataques acontecidos en Nueva York y Washington en la entonces gobernadora Sila María Calderón. La angustia era mayor, justo cuando su equipo interagencial financiero se encontraba a sólo pasos de las Torres Gemelas.

“Como gobernadora, ser humano y puertorriqueña quedé estremecida por los sucesos. Estuve muy preocupada por lo que en aquel momento parecían ser miles los puertorriqueños que se encontraban atrapados en los edificios muchos de los cuales murieron posteriormente por los derrumbes y naturalmente por mi hijo que vivía y trabajaba en los Estados Unidos; específicamente en el área de las torres. Añadido a eso estaba mi grupo de trabajo financiero reunido en un edificio contiguo a las torres. Fueron unas horas muy sensibles esperando las noticias”, recordó Calderón.

La ex mandataria recibió la noticia a solo minutos del primer choque y, mientras observaba las imágenes en la pantalla del televisor, fue testigo presencial del segundo impacto que borró toda duda de un mero accidente aéreo. “Cuando llega esta fecha siempre recuerdo el envío que hicimos de socorristas, médicos, bomberos, personal de la Defensa Civil y los canes de rastreo que llegaron al segundo día -12 de septiembre- y el orgullo que nuestro contingente fue el primero en arribar a la escena, enviado desde otra jurisdicción. Segundo está el horror de lo ocurrido y el cambio que ha experimentado la vida de todos nosotros; la manera de ver las cosas sin dudas fue diferente desde entonces”.

La realidad es que luego del trágico incidente, la naturaleza humana en el mundo sufrió un giro inesperado que ha calado profundamente en cada uno de nosotros.

“Este, sin lugar a dudas, fue el acontecimiento más grande en la historia moderna. Recuerdo que diez días luego de los ataques fui invitada por el gobernador Pataki al Wall Street a dar un discurso y el hedor, la destrucción en el lugar –zona cero- y todo lo que rodeaba la ciudad de Nueva York era muy significativo. Debo reconocer la generosidad del pueblo puertorriqueño que se desbordó en ayudas; fue una gran experiencia en lo personal y profesional”, finalizó Calderón.
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