martes, 7 de septiembre de 2010

Separadas las siamesas

07 Septiembre 2010

Separadas las siamesas
Es la primera vez que se realiza esta cirugía en la Isla. Fotos y vídeo

Mira la fotogalería Mira el vídeo Por Marga Parés Arroyo / Mpares@elnuevodia.com

Casi un mes después de haber nacido, las siamesas Lianys Marie y Nailyn Ivette Alemán Cruz serán dadas de alta hoy martes del hospital donde nacieron unidas y donde, hace poco más de dos semanas, fueron separadas.

A escasas horas de que finalmente puedan regresar a su hogar en el barrio Sabana Hoyo de Arecibo, los padres de las bebecitas ofrecerán detalles de la operación en compañía de los médicos que encabezaron el proceso hace dos viernes.

Las niñas nacieron el pasado 14 de agosto e hicieron noticia pues al nacer compartían el cordón umbilical y el hígado.

En entrevista exclusiva con El Nuevo Dia, los progenitores de estas criaturas contaron que las niñitas se recuperan con tal rapidez que desde la semana pasada los médicos les permiten cargarlas en brazos.

Su joven madre, Ivette Marie Cruz Molina, de 22 años de edad, también comenzó a lactarlas la semana pasada, tarea que era imposible cuando estaban unidas. “Cuando las cargué por primera vez lloré de emoción porque ya están bien, porque ya tienen buena salud. Fue un momento bien especial porque ya puedo sostenerlas, abrazarlas, besarlas”, dijo Ivette Marie hace unos días en entrevista exclusiva con este diario.

Según relató, para poder mantener un vínculo especial con sus primogénitas, se le ha permitido pernoctar en la clínica donde nacieron y donde, hasta hoy, permanecían recluidas en la Unidad Neonatal de Cuidado Intensivo (NICU, por sus siglas en inglés). Sólo Ivette Marie y su esposo, Lemuel Alemán Candelaria, de 20 años, además de sus respectivos padres han logrado ver a las niñas ya que, para proteger la salud de las pequeñas, se había prohibido la visita a otros familiares y allegados.

“Son bien despiertas. Te buscan con los ojitos. Las enfermeras le dicen a una 'risitas' de tanto que se ríe”, dijo la joven madre, estudiante de música popular, mientras mostraba algunas fotos de las niñas tomadas desde su celular, las cuales muestran a las pequeñas ataviadas con un lazo blanco en sus peludas cabezas. Las niñas se recuperan de forma satisfactoria, según le han informado los médicos a los padres. A una de las pequeñas se le administró antibióticos ya que padeció de una infección respiratoria que adquirió durante el embarazo, indicó la madre.

Fe que mueve montañas

Fue a los tres meses de embarazo cuando Ivette Marie se enteró de que cargaba gemelos en su vientre.

El balde de agua fría, sin embargo, vino a los pocos días, cuando los médicos le revelaron que el sonograma denotaba que las criaturas venían unidas.

“Estaba asustada por que no sabía cómo iban a salir. Se veían unidas desde el pecho hasta abajo y pensé que quizás una o ninguna sobreviviría”, dijo la joven madre, que tiene dos hermanos.

Los médicos le dieron la opción a la pareja de abortar el embarazo ya que el período de gestación podía poner en riesgo la salud de la madre.

“Eso nunca fue una opción. Nuestras convicciones (religiosas) son bien fuertes y no creemos en el aborto. Es un hijo de Dios que íbamos a querer como viniera”, recordó la madre, cuyos padres son pastores en la Iglesia Mission Board del Barrio Sabana Hoyos, Sector Carolina, en Arecibo.

Sin contratiempos

El período de gestación transcurrió sin mayores contratiempos, aunque con la emoción y la preocupación de la joven madre a flor de piel.

Las frecuentes visitas al ginecólogo y al perinatólogo le aseguraron a la pareja que la prognosis era positiva para las niñas, particularmente, cuando alcanzaron los seis meses de gestación.

A las 30 semanas de embarazo, Ivette Marie rompió fuente y fue recluida en el hospital. Finalmente, a las 33 semanas, le hicieron una cesárea. “Me tuvieron que sedar porque estaba bien nerviosa, llorando, pero fue algo rápido, más sencillo de lo que esperaba”, narró sobre el especial momento del alumbramiento.

Sus preocupaciones y dudas sobre la salud de sus criaturas, sin embargo, se difundieron tan pronto la pareja escuchó el llanto de las criaturas al nacer.

“Fue una espera muy larga, pero al ver que tenían todas sus manitas y deditos y que estaban activas, supe que estaban bien”, dijo.

Al compartir sólo el hígado, el pronóstico de las menores fue alentador ya que, al ser separadas, este es un órgano que se regenera sólo.

Sus convicciones religiosas, con la ayuda de círculos de oración que se extendieron, inclusive, hasta América del Sur, mantuvieron siempre la esperanza en la pareja de que sus niñas, las primeras siamesas en ser operadas en Puerto Rico, se recuperarían de la condición con la que nacieron.

“Nos preocupamos, pero esperábamos que todo iba a salir bien, aunque sabíamos que la situación era delicada. Siempre tuve fe y si me preocupaba, rezaba y no le daba casco a ese pensamiento. Nunca pensamos en terminar el embarazo, nunca dudamos”, dijo el padre de las criaturas.

La joven pareja, que se casó a principios de este año, espera completar su felicidad con el nacimiento de otro hijo dentro de varios años. Ambos están conscientes, sin embargo, que podría tratarse de otros gemelos.

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