sábado, 15 de mayo de 2010

El juez Garzón se despide con lágrimas

15 Mayo 2010
El juez Garzón se despide con lágrimas
Es suspendido por el juicio que afronta por investigar crímenes del franquismo



El escritor portugués José Saramago afirmó que la suspensión del juez Baltasar Garzón -enla foto- es una de las noticias “más tristes” que ha recibido nunca.Agencia EFE

Madrid - El juez español Baltasar Garzón, artífice de la detención del ex dictador Augusto Pinochet, dejó ayer con lágrimas su puesto en la Audiencia Nacional, tras ser suspendido cautelarmente en relación con el juicio oral que afronta por investigar los crímenes del franquismo.

El pleno del órgano de Gobierno de los jueces españoles, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), acordó este viernes la suspensión cautelar de sus funciones para Garzón.

Este juez aparece imputado en tres querellas ante la Justicia española, una de ellas la de presunta prevaricación al ordenar investigar los crímenes cometidos por el franquismo (1936-1975), ignorando la Ley de Amnistía de 1977 que se declaró sobre esos y otros delitos de origen político al retornar España a la democracia.

Se lamenta Saramago

El escritor portugués José Saramago afirmó que la suspensión del juez Garzón es una de las noticias “más tristes” que ha recibido nunca, y añadió, al referirse a la despedida emotiva del magistrado: “Las lágrimas del juez Garzón son hoy mis lágrimas”.

En un texto escrito en su página web, el premio Nobel de Literatura dice que si hace unos años el procesamiento del dictador chileno Augusto Pinochet -promovido por Garzón- fue “una de las mayores alegrías” de su vida, la suspensión de este “por jueces que nunca procesaron a Pinochet ni oyeron a las víctimas del franquismo” es una de las noticias “más tristes y desesperanzadas” que ha recibido.

“Garzón es el ejemplo de que el campesino de Florencia no tenía razón cuando, en plena Edad Media, hizo sonar las campanas a difunto porque -decía- la justicia había muerto”, afirma Saramago, y añade: “con Garzón sabíamos que las leyes y su espíritu estaban vivos porque le veíamos actuar”.

Según el escritor, con la suspensión del magistrado español “las campanas, después del repique a gloria que harán los falangistas, los implicados en el caso Gürtel, los narcotraficantes, los terroristas y los nostálgicos de las dictaduras, volverán a sonar a muerto, porque la justicia y el estado de derecho no han avanzado, no han ganado en claridad, y quien no avanza, retrocede”.

“Tocarán a muerto, sí, pero millones de personas saben señalar el cadáver, que no es el de Garzón, esclarecido, respetado y querido en todo el mundo, sino de quienes, con todo tipo de argucias, no quieren una sociedad con memoria, sana, libre y valiente”, concluye el celebérrimo autor de obras como El evangelio según Jesucristo y Ensayo sobre la ceguera.

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