jueves, 21 de mayo de 2009

Regalo que rompe con la rutina

Por Ivonne Y. Rosario
EL VOCERO 21 de mayo de 2009 04:00 am


Modesta Sánchez y Omayra Torres, madre e hija, nacieron para estar juntas toda la vida, sin embargo, jamás pensaron que el destino las llevaría a estar confinadas en una misma celda.Hace ocho meses que Sánchez, de 60 años de edad, y su hija, de 25, están confinadas en máxima seguridad en la Escuela Industrial para Mujeres en Vega Alta por asesinato.En el día de ayer al menos por unas horas salieron a la libre comunidad como parte de “Regalo de Mujer”, actividad organizada por la Administración de Corrección y Rehabilitación (DCR) y la Alianza de Mujeres Voluntarias, donde las participantes disfrutaron de talleres para fortalecer su autoestima.


En entrevista con EL VOCERO, ambas coincidieron que la actividad es “muy buena” porque rompe la rutina. Para ellas es muy difícil el momento que atraviesan, más aún para Sánchez quien dejó en la libre comunidad a sus otros cuatro hijos. Pero para Torres tampoco es nada de fácil pues tan reciente como el pasado 8 de mayo dio a luz a su primer hijo quien permanece con su padre en Comerío, donde ambas residían.“Esto es una sensación agridulce, porque aunque estoy junto a mi madre es bien difícil verla como confinada… es bien difícil”, dijo la joven madre, quien extraña a su bebé de sólo días de nacido.


Al punto que, como no tiene el privilegio de amamantarlo, para aliviar el dolor en sus senos tiene que literalmente botar la leche que produce.De hecho, aprovechó la ocasión para señalar que el DCR debe proveer más programas para que las madres confinadas en máxima seguridad puedan compartir con sus hijos recién nacidos como lo pueden hacer el resto de las confinadas.Madre e hija fueron sentenciadas a130 años de prisión por alegadamente conspirar para asesinar al ex esposo de Torres. Apelaron el fallo y actualmente el caso está en el Tribunal de Apelaciones.


La Escuela Industrial para Mujeres estuvo totalmente vacía, porque todas las confinadas disfrutaron de una “libertad especial”.Confinadas sumariadas, mínima, mediana y máxima seguridad se trasladaron ayer al Pabellón de la Fe en Carolina. El secretario de Corrección, Carlos Molina, reconoció que fue un reto lograr que las 450 confinadas disfrutaran de libertad al menos por unas horas, pero destacó que desde que asumió las riendas del departamento su meta es innovar el sistema y este proyecto es evidencia de esto.


“Queremos ayudar a las confinadas a superar los estigmas asociados a vivir en confinamiento, para que puedan desarrollar nuevas destrezas que le permitan regresar a la libre comunidad trasformadas y listas para comenzar una nueva vida”, sostuvo Molina.Para lograr esta meta dijo que en la Escuela Industrial se ofrecerán talleres y charlas de salud, autoestima, psicoterapias, manualidades y técnicas de belleza, entre otros.Molina anunció que próximamente las confinadas serán las encargadas de confeccionar los uniformes de los confinados y de los oficiales de custodia. “Con la industria de la aguja queremos que las confinadas puedan desarrollar destrezas y lograr una autosuficiencia fiscal de la Escuela Industrial”.


Las confinadas disfrutaron de la presencia de Ivy Queen como parte de su Fundación Soldado. Personal de la fundación las visitará una vez al mes a la cárcel para ofrecerles talleres. La representante María Vega también es parte de este proyecto.“Las necesidades y retos que enfrenta la mujer puertorriqueña son prioridades dentro de mi agenda legislativa. Me honra el hecho de formar parte del equipo que busca aunar esfuerzos y contribuir a mejorar la calidad de vida y poder lograr la rehabilitación total de nuestras confinadas”, concluyó la Representante.

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