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martes, 25 de octubre de 2011

Luis A. Ferré: defensor del respeto y el diálogo


por Arys L. Rodríguez Andino / Primera Hora

El legado de don Luis A. Ferré Aguayo, palpable todavía en la vida de los puertorriqueños, quedó plasmado en un libro comisionado por su hijo Antonio Luis Ferré Ramírez de Arellano, quien presidió su consejo asesor.


Los cuatro años de la gobernación de don Luis y las circunstancias que vivía el país cuando llegó a Fortaleza hace casi cuatro décadas están documentados en La gran tarea: la obra de gobierno de Luis A. Ferré 1969-1972, escrito por el historiador Guillermo Baralt.

Con la antesala de la música que amenizó la larga vida del tercer gobernador electo por los puertorriqueños, el libro con su obra económica, social y cultural fue presentado anoche en la Universidad del Sagrado Corazón ante una audiencia que incluyó a familiares, amigos y antiguos miembros del gabinete de Ferré Aguayo.

“En Puerto Rico tenemos una memoria histórica muy corta”, señaló Ferré Ramírez de Arellano, quien ve en el libro una manera de darle permanencia al trabajo del ex gobernador, de quien aprendió, entre otras cosas, “la capacidad de diálogo y la sensibilidad ante las necesidades humanas”.

Entre el legado de don Luis se encuentra el bono de Navidad y el comienzo de la construcción de la autopista de San Juan a Ponce (que ahora lleva su nombre), además del Centro de Bellas Artes en Santurce. Destaca, además, el programa de repartición de parcelas.

Luego de elogiar el resumen que de la obra de su padre hizo el historiador Baralt, Ferré Ramírez de Arellano hizo énfasis en que el programa social de su progenitor tuvo su origen en el hogar. “La residencia de los Ferré en la calle León era un dispensario. De ahí fue que sacó el concepto de justicia social que más tarde implantó en el Gobierno”, expresó.

Pero, a pesar de la cantidad de obra que se puede enumerar, lo que a juicio del fundador de El Nuevo Día y Primera Hora es la aportación más importante de su padre fue “crear un clima de respeto y diálogo entre los partidos principales”.

Las diferencias de criterio con los miembros del Partido Popular Democrático no desembocaron en confrontaciones y faltas de respeto. “Ferré logró rebasar todo eso con el diálogo, la persistencia, la paciencia y la elegancia de ser un caballero”, profundizó. “Si se volviera a tener un espíritu de diálogo parecido, se le haría un gran bien a Puerto Rico”.

“Sus propios correligionarios decían que era utópico, y hubo quien le reprochaba por no ser político y le pedían que fuera intransigente. Gracias a Ferré Puerto Rico pudo dar sus primeros pasos en el bipartidismo”, observó, por su parte, Baralt. “A partir de la gobernación de Ferré la historia política isleña se redefinió”.

Al destacar que los éxitos de los cuatro años de Ferré Aguayo no fueron fáciles de lograr, el profesor de historia reiteró en que “con su fino proceder, ennobleció el cargo de gobernador”. “Hacía falta conocerla en detalle (la obra de don Luis) y divulgarla, pues serán particularmente sus éxitos el registro con que futuras generaciones medirán su trascendencia”, puntualizó.

lunes, 24 de octubre de 2011

Vigente el legado de don Luis A. Ferré


Alba Y. Muñiz Gracia / Para Primera Hora

A casi 40 años de su salida de La Fortaleza, el legado político, económico y social del ex gobernador Luis A. Ferré se mantiene vigente. Un legado cultural, social, económico y político que aún incide en la vida diaria de los puertorriqueños.


El bono de Navidad, el voto a los 18 años y la entrega de viviendas a los pobres son algunas de las iniciativas que don Luis implantó mientras moró en el Palacio de Santa Catalina.

Esa obra gubernamental es lo que el historiador Guillermo Baralt destaca en el ensayo histórico La gran tarea: la obra de gobierno de Luis A. Ferré 1969-1972.

“Generalmente, en Puerto Rico, se mencionan los nombres de los antiguos gobernadores, pero que muy poco se sabe sobre la obra de esos gobernadores, porque tenemos una memoria corta y no conocemos en detalle lo que estas personas han contribuido al país. Esa ausencia de profundidad es una cosa bastante común. Tenemos una memoria corta y parece que a las nuevas generaciones hay que volver a recordarles cuál fue la historia de Puerto Rico”, expresó Baralt.

En las más de 300 páginas de la obra, el historiador retrata a Ferré como un hombre “con una voluntad inquebrantable, constante, persistente, de ideas suyas, bien profundas, que siempre tuvo en sí el ideario de justicia social”.

El también profesor de historia explicó que Ferré llegó a la Gobernación con planes definidos sobre cómo hacerle frente a la pobreza y atender los problemas de compensación por el trabajo, basándose en iniciativas que ya había puesto en práctica en la fábrica de la familia, la Puerto Rico Iron Works, fundada por su padre, don Antonio, en 1917.

“Él no esperó para llegar a ser gobernador para comenzar a implantarlas. Él las comienza a implantar desde que comenzó a trabajar en la Puerto Rico Iron Works. Esto del bono de Navidad, que fue una de sus grandes obras en la Gobernación, ya él las había puesto en marcha desde que era joven, en la fábrica de la familia. Ferré cumplía lo que predicaba”, puntualizó.

Baralt ha publicado otras dos obras sobre don Luis, quien murió el 21 de octubre de 2003. Estas son Desde el mirador de Próspero: la vida de Luis A. Ferré 1904-1968, Tomo I y La razón del equilibrio: la vida de Luis A. Ferré 1968-1998, Tomo II.

La presentación del La gran tarea: la obra de gobierno de Luis A. Ferré 1969-1972 tendrá lugar hoy, lunes, en el Salón de Adiestramiento Profesional (SAP) de la Universidad del Sagrado Corazón, en Santurce.