miércoles, 28 de noviembre de 2012

Nuevo perfil de las víctimas de violencia doméstica

Por Alba Y. Muñiz Gracia / alba.muniz@gfrmedia.com
Educadas académicamente, profesionales, con acceso a la información y conscientes de sus derechos. Esas son algunas de las características que conforman el nuevo perfil general de las víctimas de violencia doméstica o violencia de género en la Isla. La información es parte de un estudio hecho por el grupo Mujeres Unidas, adscrita a la organización sin fines de lucro Fondos Unidos de Puerto Rico. Sus conclusiones acaban con el mito de que las víctimas de maltrato son mujeres sin educación superior, amas de casa y que dependen de su pareja para subsistir, un perfil que reflejaba la realidad social de hace más que una década. En un intento por pintar el terrible cuadro de la violencia de género en el país, la procuradora de las Mujeres, Wanda Vázquez, indicó que en esta situación se encuentran incluso mujeres abogadas, fiscales y jueces. “A cualquiera le puede pasar. Nadie está exento en ningún pueblo de Puerto Rico, en ningún rincón, en ninguna estrata social. Puedes tener una amiga, una hermana, te puede pasar a ti”, puntualizó la publicista y comunicadora social Daniela Arrigada, de Mujeres Unidas. El cambio más notable que revela el estudio, que se basa en entrevistas a 163 sobrevivientes de la violencia de género realizadas en octubre del año pasado, es el grado de educación con el que cuentan las víctimas, en comparación con sus agresores, que en su mayoría solo tiene un diploma de escuela superior. El estudio revela que, a pesar de la preparación académica que obtienen, la mayoría (58%) no trabaja, y muchas reciben ayudas del gobierno o pensiones alimentarias. La subprocuradora de las Mujeres, Ada Colón, explicó que, en la mayoría de los casos, las víctimas no trabajan a petición o por presiones de la pareja. Un dato alarmante contenido en el estudio, que se presentará formalmente hoy en un evento con motivo del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, que se observa los 25 de noviembre, es el tiempo que esperan las víctimas desde el momento en que sufren la agresión hasta que piden ayuda. Según el estudio, la mayoría espera más de tres años para hacerlo, según indicó el 35% de las mujeres encuestadas, mientras que el 27% esperó menos de seis meses. “Si no buscas pronto ayuda, te va a costar mucho más salir del maltrato, y los efectos van a ser mayores porque ya vimos que será un maltrato que recibirá a diario o semanalmente”, puntualizó Sandra Levi, otra de las profesionales de Mujeres Unidas que trabajó en el diseño, realización y análisis del estudio. También resalta el papel central que han comenzado a asumir familiares y amigos de las víctimas en el proceso de búsqueda de ayuda. El 42% de las sobrevivientes reveló que habló por primera vez sobre su situación con un familiar, el 33% hizo lo propio con un amigo o amiga y el 11% le contó su situación a un policía. La subprocuradora Colón indicó que este dato también se desprende de las llamadas que recibe la OPM a través de su línea de orientación (787-722-2977), ya que la mayoría se trata de personas inquiriendo cómo brindarle ayuda a una víctima. “En la mayoría de estos casos, es la mamá (de la víctima) quien llama. La mayoría de los colaterales (familiares o amistades de la víctima) tienen conocimiento (de la situación de violencia) a través de los niños, pues ella, la víctima, lo calla, lo disimula con la mamá o el familiar, pero son los niños quienes lo dicen”, expresó Colón. “Llamar la atención del vecino o la familia es superimportante, porque esa ayuda puede salvarle la vida”, agregó Arrigada.

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