viernes, 5 de octubre de 2012

Histórica protección a coquí

El coquí llanero es el primero en ser designado en peligro de extinción Por Aurora Rivera Arguinzoni / arivera@elnuevodia.com
El coquí llanero, cuyo hábitat se encuentra en unos 615 acres de humedal en Toa Baja, se convertirá en el primer coquí designado oficialmente en peligro de extinción por las autoridades de Estados Unidos. También será el primer anfibio en peligro de extinción en Puerto Rico. Así lo confirmó ayer Lilibeth Serrano, oficial de asuntos públicos del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS, por sus siglas en inglés). “Es, en efecto, el primer coquí enlistado como en peligro de extinción a nivel federal”, afirmó a preguntas de El Nuevo Día. La decisión fue anunciada el miércoles, pero entrará en vigor el próximo 5 de noviembre. Aunque en el 1977 el USFWS designó como amenazado de extinción al coquí dorado y en 1997 hizo lo propio con el coquí guajón, ninguno de estos ha sido designado oficialmente en peligro de extinción. En el caso del coquí dorado, se presume extinto porque no se ha documentado el avistamiento de ningún ejemplar en años. Tampoco ha entrado en la lista de especies en peligro de extinción otro anfibio, el sapo concho, aunque desde el 1987 está designado como amenazado. De acuerdo con la información provista ayer por Serrano, los expertos del Servicio federal de Pesca y Vida Silvestre creen que debe haber unos 192 individuos de coquí llanero por acre de humedal, aunque no hay un cómputo definitivo. “Este estimado de abundancia está basado en conteos dentro de cinco transeptos (áreas de muestreo) de 90 metros cuadrados cada uno. El coquí llanero no está distribuido igualmente en todo el humedal”, aclaró la portavoz de la agencia federal. El coquí llanero es el más pequeño de los 17 coquíes de Puerto Rico. El USFWS lo designó candidato a protección bajo la Ley Federal de Especies en Peligro de Extinción (ESA por sus siglas en inglés) en el 2009 “debido a la posible destrucción, modificación y reducción de su hábitat, en el pasado, presente o futuro”. Esta semana advirtió que “la destrucción y modificación de su hábitat, la depredación, falta de mecanismos regulatorios adecuados, una baja capacidad reproductiva y requisitos ecológicos altamente especializados, continúan amenazando la especie”. Por eso, tras haber realizado estudios científicos y consultar a la comunidad, que tuvo la oportunidad de realizar comentarios públicos en otoño de 2011 y verano de este año, el USFWS logró identificar el área dentro del humedal que contiene vegetación esencial para la conservación de la especie y la declaró “hábitat crítico”. La urgencia de protegerla es aun mayor ya que, tal y como se explicó, el coquí llanero pasa toda su vida en las plantas del humedal, específicamente entre helechos, ciperáceas, sagitaria, bejucos y gramíneas, esenciales para su supervivencia. Se indicó que, de los 615 acres que componen el hábitat crítico del coquí llanero, 15.8% son terrenos manejados por el Gobierno de Puerto Rico y 84.2% son manejados por el Gobierno federal. Aunque ciudadanos que participaron en el proceso de comentarios públicos sugirieron expandir la zona, se aseguró que no hubo evidencia científica que lo justificara. Serrano sostuvo que “si alguien nos presentara evidencia meritoria para evaluar, estamos abiertos para considerarla”. Recalcó, sin embargo, que de ser así habría que iniciar un nuevo proceso de análisis público.

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