miércoles, 2 de mayo de 2012

Evoluciona la emigración boricua

miércoles, 2 de mayo de 2012 Antonio R. Gómez / Primera Hora La emigración puertorriqueña se mantiene como un fenómeno importante en nuestra historia contemporánea, pero la ciudad de Nueva York, que fue el destino de muchos de los que emigraron en décadas pasadas, dejó ya de serlo para los nuevos emigrantes. “El grueso de la emigración puertorriqueña de la última década está buscando destinos distintos a lo que es la ciudad de Nueva York. Mucha gente va a Nueva York, pero porcentualmente, la Florida y varios estados del sur son los que dominan ese proceso”, sostiene el presidente del Hostos Community College, el boricua Félix Matos. “Nueva York está en un momento de transición. Continúa habiendo migración, continúan creciendo los puertorriqueños de segunda y tercera generación, y mucho puertorriqueño está haciendo lo que hacen los otros norteamericanos, que es buscar, a veces, espacio en el sur cuando se retiran”, dijo durante una conversación con Primera Hora sobre la realidad del emigrante puertorriqueño. Cambios en la composición “Hay unos elementos de cierta polarización. Hay ciertos sectores de la comunidad puertorriqueña y sectores bastante grandes de clase media, de clase media alta, clase profesional, que les ha ido bien en Nueva York. Algunos no viven en la ciudad, viven alrededor del área, pero su foco de atención sigue siendo Nueva York. Ha habido un poco de dispersión de esos grupos”, agrega. Como educador, destaca lo que constituye su principal preocupación con la comunidad boricua en Nueva York. “Todavía en los sectores jóvenes persisten problemas de escolaridad. Nosotros tenemos, como puertorriqueños, de las tasas más altas de lo que se conoce en inglés como disconnected youth, que son los jóvenes entre los 16 y 25 años que ni están en la escuela ni están trabajando”, afirma. “Por eso se les dice que están desconectados. Porque no tienen ningún vínculo con los espacios en los cuales deberían estar ya fuera en la escuela o en el trabajo. En ese sentido queda una agenda de trabajo por hacer, de echar para adelante a esa generación. Muchos de esos estudiantes son los que yo trato que vengan a un sitio como Hostos, que es un colegio comunitario”, sostiene Matos. ¿Hispanos o puertorriqueños?“Ese espacio para los puertorriqueños depende mucho de en qué contexto se haga la pregunta. Las personas que están trabajando en áreas donde saben que tienen que hacer algún tipo de trabajo de coalición para obtener recursos, para tener impactos, usualmente manejan la identidad latina o hispana”, opina. “Al diversificarse la población latina en Nueva York, ésa es una estrategia que se hace más importante para los puertorriqueños. Cuando eran un 60 o 70 por ciento de todos los latinos en Estados Unidos, tú podías hacer algunas intervenciones más sencillamente puertorriqueñas. Como el grupo latino ha crecido, pues el porcentaje es menor. Sigue siendo grande, pero tienes que entrar en alianzas y negociación con otros grupos”, dice. “Eso ha sido fácil en algunos espacios y ha rendido beneficios. En otros espacios ha sido causa de contención. Creo que estamos en ese momento. Un momento en que la comunidad puertorriqueña está repensando cómo mantiene su identidad, mantiene los espacios donde es importante hacer intervenciones, recalcar el lado puertorriqueño y dónde verdaderamente en este espacio van a valorizar más una agenda latina porque las posibilidades de adelantar la agenda que sea va a ser mayor si vamos en coalición”, precisó. Avances en la educación y el reto “En la educación hay muchas cosas que celebrar en términos de la gran cantidad de puertorriqueños que han ido a la universidad, que han echado para adelante, que son profesionales. Son las historias que celebramos todos y de eso hay mucho”, recalca el educador. “Todavía queda mucho trabajo por hacer, y a mí me preocupa en particular ese grupo de jóvenes desconectados, porque el otro componente, que es retante para ese grupo, es la complejidad de la nueva economía”. La nueva economía, advierte, “va a castigar mucho más severamente a los que no tengan credenciales de lo que era la economía de hace unos 20 o 30 años. Si nosotros no tenemos unas intervenciones rápidas y efectivas con ese grupo, van a pagar un precio más alto”, dijo. “Ése es el tipo de cosa que me hace a mí hacer el trabajo que hago, estar en un sitio como Hostos”. Hostos evidencia el cambioHostos Community College se creó en abril de 1968 en respuesta a los reclamos de la comunidad puertorriqueña e hispana por la apertura de una institución de nivel universitario para atender las necesidades del sur del Bronx. Su primera clase comenzó en septiembre de 1970. Inicialmente, la mayoría de sus estudiantes eran de origen puertorriqueño. “Nosotros seguimos recibiendo directamente estudiantes de Puerto Rico, pero menos de lo que era hace 30 a 40 años. La población que está creciendo en el sur del Bronx es la dominicana y la de emigrantes del oeste de África”. “Cuando se abre Hostos, entre un 30 y un 40 por ciento de los estudiantes eran puertorriqueños. En la medida que hay menos en el sur del Bronx, ese porcentaje ha ido bajando. Ahora son entre un cinco y un 10 por ciento. Los estudiantes de origen dominicano pueden ser entre un 30 y un 40 por ciento”, agrega. El colegio se mantiene estrechamente ligado con su comunidad. “Hostos está ubicado todavía en lo que es la comunidad más pobre de la ciudad de Nueva York. Si hay un espacio donde hace falta mayor intervención de programas de entrenamiento, de oportunidades de educación, de crear enlaces entre la educación y los patronos, es un espacio como ha sido el Bronx”, afirma.

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