viernes, 27 de abril de 2012

Riesgo para la foresta brasileña

Por Luís Guilherme Barrucho, / BBC El nuevo Código Forestal de Brasil establece una nueva normativa que, según sus críticos, reduce el nivel de protección ambiental de los bosques. ¿Afectará esta nueva medida al prestigio del gigante latinoamericano como defensor del medio ambiente? Expertos consultados por la BBC señalan que Brasil tendrá que promover una ofensiva de relaciones públicas en la comunidad internacional para aclarar las nuevas reglas que indultan a los productores responsables de la deforestación de ciertas áreas. El nuevo código, aprobado el miércoles, exime a los propietarios de tierras deforestadas de la obligación de respetar y reforestar 30 metros de margen a cada lado de las cuencas fluviales. Las claves del nuevo código • El nuevo código indulta los delitos de deforestación cometidos hasta 2008. Según el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil la amnistía perdonará una deuda equivalente a $5,680 millones en multas por delitos ambientales. • Ya no será obligatorio reforestar 30 metros de ribera como señalaban las Áreas de Protección Ambiental (APP) anteriores. La nueva legislación fija 15 metros. • Para ríos más anchos de 10 metros, cada estado brasileño determinará el tamaño de las áreas protegidas según su propio criterio. Estas zonas de reforestación obligatoria, llamadas Áreas de Preservación Permanente (APP), fueron instauradas en 1989 con el fin de frenar la deforestación de las áreas más vulnerables. Según la nueva legislación, que todavía depende de la sanción de la presidenta Dilma Rousseff, los propietarios que violen estas reglas tendrán que sembrar solo 15 metros, la mitad de lo exigido anteriormente. Sin embargo, la extensión de las APP de los ríos cuyo cauce sea mayor de 10 metros de ancho será definida por los gobiernos de cada estado. Para los grupos ecologistas esta “flexibilidad” potenciará el riesgo de que los propietarios se desentiendan de recuperar las áreas deforestadas. Los defensores del nuevo código, entre ellos el parlamentario Paulo Piau, del partido PMDB-MG, argumentan que los límites de las APP perjudican a miles de pequeños productores que subsisten de las plantaciones que tienen en las orillas de los ríos. Pero la medida ha provocado una avalancha de críticas dentro y fuera de Brasil y se organizó una campaña que le pide a Rousseff que detenga la ratificación del nuevo código. En la práctica, señalan, la nueva normativa dejaría miles de kilómetros cuadrados de la Amazonía brasileña expuestos a proyectos diversos de construcción o de explotación maderera. Medios como The Wall Street Journal en EE.UU. o El País en España hablan de una pérdida potencial de entre 400,000 y 700,000 kilómetros cuadrados de bosque, un tamaño equivalente a Alemania y Suiza o a toda la Península Ibérica. Para los especialistas, la amnistía a la deforestación puede convertirse en una vergüenza para un país que intenta convertirse en una referencia en la política ambiental y que será la sede de Río 2020, la conferencia internacional sobre el desarrollo sostenible de la ONU. “Será necesaria una amplia campaña de información para que el gobierno rinda cuentas a la opinión pública nacional e internacional para explicar el indulto a las zonas consolidadas, es decir, las que ya están ocupadas”, comentó a BBC Brasil André Nassar, director general del Instituto para las Negociaciones Comerciales Internacionales. El superintendente general de la Fundación Amazonas Sustentable, Virgilio Viana, considera que, además, Brasil puede ser el blanco de represalias comerciales que podrían afectar a la agroindustria local. Las represalias comerciales, agrega, podrían venir de la presión de grupos ecologistas que se oponen al indulto.

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