viernes, 18 de noviembre de 2011

Estrategias contra la criminalidad no funcionan


por Arys L. Rodríguez Andino / Primera Hora

Aunque suena desalentador en un país con un millar de asesinatos, aumentar la presencia policial, activar la Guardia Nacional o establecer un task force no tiene el efecto de disminuir la criminalidad.

Tener un plan anticrimen es esencial en cualquier administración, pero en la práctica las estadísticas demuestran que estos planes fallan.

Para el ex superintendente de la Policía y ex secretario de Corrección, Miguel Pereira, el narcotráfico “ya está tocando todos los niveles de nuestra sociedad”.

“Nosotros estamos en el comienzo del narcoestado de Puerto Rico”, afirmó.

Esa afirmación es fuerte.

Pero es verdad.

Para que funcione cualquier propuesta anticrimen lo primero es evaluar la situación actual, lo segundo identificar los elementos constituyentes de conducta delictiva y lo tercero es reforzar el esclarecimiento de delitos. Esto último, aseguró Pereira, “es el único disuasivo”.

Aumentar el número de policías, algo que siempre se menciona en época eleccionaria “lo que hace es posponer delito”. “Lo que se ve en las operaciones de la Policía, si se puede discernir algo, es lo que siempre se ha hecho, biombos encendidos, más consumo visual para la ciudadanía pero con la misma efectividad, que es ninguna”, señaló Pereira.

Activar la Guardia Nacional, ¿funciona?

La última activación lo que ha rendido es mil asesinatos este año. Eso nunca es una opción. Los soldados están entrenados para hacer otra cosa. El entrenamiento de una fuerza bélica no tiene ninguna función en una sociedad civil.

El también ex superintendente Víctor Rivera González rechazó igualmente la utilización de la Guardia Nacional. “En estos momentos y en momentos anteriores no ha sido tan necesario utilizarla porque envía un lenguaje de desespero nacional y rendimiento nacional que a quien único ayuda es a los delincuentes. Le llevas el mensaje al pueblo de que llegamos al acabose y el criminal dice 'estoy en mi mejor momento'. Entiendo que no es un disuasivo, es todo lo contrario”, reafirmó.

En Puerto Rico, según Pereira, la Policía “tiene una tradición de plantón”, lo que él define como tener agentes ubicados en ciertos sitios con la creencia de que la mera presencia policial va a cambiar la conducta del delincuente.

“La frecuencia de viajes de la Policía no tiene ninguna consecuencia. Eso lo que hace es posponer el evento. No te mato hoy, pero te mato mañana. La única manera en que no te voy a matar a ti eventualmente es el disuasivo de que a mí se me va a procesar. Si no te disparo hoy porque hay muchos policías, te disparo mañana”, expuso y añadió que la Uniformada necesita “una articulación clara por parte de la jefatura de qué es lo que se espera de ellos”.

Acerca de la medicación de la droga como medida para contrarrestar la demanda y, como resultado, darle un golpe al narcotráfico, Rivera González dijo que sí puede ser parte de un plan anticrimen, pero aclaró que aún en los países donde se ha legalizado la marihuana existe el mercado ilegal.

“Hasta ahora lo que se ha medicado en Puerto Rico ha sido la metadona. La medicación lo único que hace, si no tiene un programa de apoyo psicológico, social y ocupacional, es mantenerlos funcional. No garantiza que esa persona va a dejar de visitar los puntos de drogas”, indicó.

Pereira, sin embargo, cree que la medicación es necesaria. “Si no medicamos nos vamos a ahogar en sangre. Y eso lo digo hoy y lo dije hace seis años”, expresó.

De los federales, a quienes se suele señalar como “el cuco” de los criminales, Rivera González señaló que “la realidad es que en los últimos años se han utilizado al máximo y hasta ahora los asesinatos siguen a un ritmo alarmante”. Acerca del más reciente acuerdo federal para combatir el alza en los crímenes violentos, indicó que hay que ver cuán efectivo es ese tipo de operativo. “Deben de continuar hasta que se demuestre si tienen o no efectividad”, declaró.

Pereira citó un informe de la Administración Federal Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés), en el que la misma agencia acepta que de la cocaína que llega sólo se logra interceptar el diez por ciento.

“Ante la ausencia de un compás moral, el trasiego de drogas tiene sentido”, subrayó.

Para Rivera González el enfoque social tampoco ha dado resultado. “Cuando se ataca el trasiego de drogas directo al punto, se llevan agencias para dar servicio y rehabilitación en las áreas que se impactan, pero hasta el presente ha fallado el sistema de intervención social”, sostuvo.

Aunque no cree que a los policías les falte preparación, el abogado sí entiende que se pueden preparar mejor con más cursos en investigación criminal y derechos civiles.

La época en la que se creía que el narcotráfico era una subcultura, a juicio de Pereira, se acabó. “Por muchos años hemos descansado en una noción de lo que se describía como una subcultura. Estábamos dentro de una zona de seguridad”, sostuvo sobre lo que entiende era una falsa percepción que, a fuerza de la ola criminal, ya la sociedad debe haber aclarado.

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