lunes, 14 de noviembre de 2011

Con nuevo rostro las quiebras


por Maritza Díaz Alcaide / Primera Hora

Aunque en Puerto Rico las quiebras se han ido reduciendo en los últimos meses, gente que nunca pensó que estaría en o al borde, de la bancarrota, es justo ahí donde está ahora.

La soga, dice el abogado experto en quiebras, Juan Manuel Suárez Cobo, “siempre rompe por lo más finito”, y las personas con menos dinero siguen siendo los primeros “clientes” de quiebra, seguidas de los envejecientes y los empleados públicos.

A éstos se suman ahora los médicos, los comerciantes que dieron garantías personales para sus negocios y toda una gama de gente asociada a la industria de la construcción.

Suárez Cobo anticipa que en un futuro cercano más desarrolladores, más contratistas, arquitectos y médicos; muchos más viejos y trabajadores que se han quedado sin empleo se tendrán que ir en masa a la bancarrota.

Las razones para un pronóstico tan triste son varias, pero resalta uno: el activo principal de los puertorriqueños –su casa– cada día vale menos.

“El activo más grande que tenía el puertorriqueño era su hogar. Tenía un valor acumulado y las personas luchaban a capa y espada por él.., dijo Suárez Cobo. Ahora, añadió, la gente tiene que enfrentarse al hecho de que un inmueble que compraron hace cuatro o cinco años por $180 mil, lo que tasa es $125 mil.

La casa, en resumidas cuentas, ya no sirve para venderla y así empezar de nuevo, como es el caso muchos puertorriqueños.

Los bancos, según el letrado, tampoco quieren reducir el principal de las hipotecas concedidas, ni en Puerto Rico se da, como Estados Unidos, el llamado short sale.

Con el short sale, los bancos dan por liquidado el préstamo con lo que el dueño del inmueble haya logrado vender.

En la Isla también se está dando el fenómeno de personas que se van a la quiebra para evitar “botar dinero” en el pago de una hipoteca que dista mucho del valor real en el mercado de su casa, sea ésta la principal o la de playa.

Para el año que viene, también se anticipa que suba el termómetro de las ejecuciones comerciales, otra situación que promete precipitar el número de las quiebras.

“El problema de los desarrolladores, de los contratistas, se llama garantías personales. Los proyectos que éstos construyeron ya no valen lo que se proyectó y esas personas no tienen de dónde pagar porque ya no tienen activos”, señaló el experto.

Suárez Cobo pronosticó que ese sector querrá, por ende, quitarse ese dolor de cabeza de encima y la solución se llama quiebra.

En cuanto a los médicos, el mantenedor del programa radial Quebrar o no quebrar dijo que el bolsillo de ese grupo está sufriendo principalmente por las deficiencias en el recibo de las remesas que le deben los seguros de salud.

Los desempleados –incluidos prominentemente los despedidos de la Ley 7– son otro sector bien susceptible a quiebra.

La persona que pierde su empleo y no consigue otro dentro de un periodo razonable, suele quedarse sin un centavo, y no tiene cómo responderles a sus acreedores.

Los retirados también se las están viendo muy mal porque el monto de su pensión es fijo y la comida, las medicinas y los servicios han entrado en un espiral de aumento de precios que no se detiene.

Ambos sectores , dijo el abogado, son candidatos número uno de quiebra total.

En los primeros diez meses del año se han presentado 9,543 casos de quiebra, un 7.6% menos que el año pasado.

El número de quiebras tuvo un descenso de 8.4% en octubre si se compara con octubre del año anterior. La baja fue de 987 contra 1,077.

En agosto, según el Boletín de Puerto Rico, el acumulado de quiebras de 2011 era de 7,548 casos, un 6% menor que los 8,058 casos que había para esa fecha en 2010.

La deuda acumulada, sin embargo, era mayor: un 7% más alta.

Los negocios con mayor cantidad de quiebras para esa fecha de acuerdo con la publicación eran los restaurantes, los contratistas de construcción y los doctores en medicina.

Aguada, Hatillo y Trujillo Alto figuraban como los pueblos con el mayor aumento en radicaciones.

Nos da miedo

Los puertorriqueños, no empece sus penurias, son temerosos de la quiebra.

Ven ese recurso legal como un último salvavidas, como el recurso al que recurren cuando ya tienen el agua al cuello.

“Si uno sabe que los chavos no le dan; si embrollamos a la familia; si estamos cargando las tarjetas de crédito, no hay que esperar que ocurra un milagro”, advierte Suárez Cobo.

Suárez Cobo dijo que, aunque parezca increíble, en Puerto Rico muchas personas llegan al extremo de esperar a que sus propiedades las pongan en subasta para actuar.

Hay además un temor inusitado a perder el crédito, cuando en realidad ya lo han perdido, y recuperarlo es más fácil si se para en seco a los acreedores.

Otro error que se comete de ordinario es confiar en que el banco le buscará una solución a sus problemas.

“El banco es un negocio. Usted está de buenas con mientras pague. Si no, no”, sentencia Suárez Cobo, quien ha visto cómo cambia el perfil de su clientela.

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