martes, 25 de octubre de 2011

Fatal investigación de un accidente


por Leysa Caro González y Bárbara J. Figueroa Rosa / Primera Hora

La vida de Jorge Mercado dio un giro inesperado el pasado 10 de junio, cuando su esposa falleció en medio de una colisión mientras llevaba a su hijo a un campamento de verano. En segundos, el mundo se le vino encima. Todavía piensa que es un mal sueño del que no ha despertado, pero es su nueva realidad.


Mercado perdió a su compañera de 24 años, a la madre de su hijo, a la mujer que lo enamoró con su picardía, y aún las autoridades no han hecho nada en contra del hombre que aquella mañana en la carretera PR-165, a la altura del pueblo de Toa Alta, le arrebató la vida a Nancy Hernández Acevedo.

Dentro del dolor indescriptible que vive, Mercado está indignado ante la inacción de las autoridades y ante la plaga de errores que la Uniformada cometió al momento de atender la emergencia.

La primera equivocación fue que el sospechoso de haber causado el accidente -un joven de 21 años identificado por la Policía como Jonathan Vázquez Vélez- abandonó la escena con la aprobación del agente que inicialmente atendió el incidente: el policía estatal Héctor Hernández Santos, del distrito de Toa Alta, y con placa 33621.

Peor aún, el oficial lo dejó ir consciente de que no tenía licencia de conducir y el marbete de su vehículo (un Chevrolet Venture) estaba vencido. Tampoco se le hicieron las pruebas de rigor, que incluyen análisis para detectar si había alcohol en su organismo.

De hecho, así lo confirmaron a Primera Hora el fiscal y el agente de la División de Tránsito que tomaron jurisdicción del caso, cuando fueron alertados tardíamente por Hernández Santos, tiempo después del fallecimiento de Nancy.

“A mí me llamaron a las 11:30 de la mañana y el accidente fue a las 7:00... ya la mujer había muerto. En ese momento, lo que hice fue tratar de recuperar datos, fui al hospital con el personal de servicios técnicos, obtuve datos de los médicos que la atendieron y regresé al lugar de los hechos, pero ya la escena se había destruido... los vehículos se habían removido”, expresó a este diario el agente investigador Jorge Rodríguez, quien debió haber sido llamado al momento del accidente.

A juicio del investigador, el giro de la pesquisa que ahora trata de recrear podría haber sido mucho más favorable si hubiera llegado a la escena antes. “Allí hubiera conseguido testigos, hubiéramos hecho el peritaje correcto con los vehículos involucrados... ahora tenemos que bregar para tratar de rehacer la escena”, dijo.

Como parte de su función, Rodríguez se comunicó con el fiscal Edmanuel Santiago ante la posibilidad de hacer alguna radicación de cargos criminales contra Vázquez Vélez. Pero la realidad del caso, es que el fiscal también debió acudir a la escena el día del trágico accidente.

“El caso llegó a mis manos el 22 de junio, casi dos semanas después. Aquí no se siguió el protocolo, el cual requiere en la escena la presencia de un fiscal... Mi presencia allí era importante porque somos los conocedores del derecho y sabemos qué pruebas ocupar para poder probar el caso en un tribunal”, dijo Santiago, quien abrió un expediente del caso, aun con todos los tropiezos que hubo en su manejo.

“Estamos tratando de remendar el error de ese policía que tuvo el caso al principio, pero éste es un proceso lento y requiere de mucha investigación”, expresó al agregar que cuentan con la cooperación de unos testigos.

Mientras la Policía y fiscalía tratan de enmendar los errores y de atar los cabos sueltos, Mercado y su hijo, Jor Anthony, sufren amargamente y reclaman justicia. “Yo lo que quiero es justicia para mi esposa. Si fuera otra persona de grandes recursos económicos, estoy seguro que esto no hubiera pasado. Ya han pasado meses”, dijo Mercado desde la residencia de su madre en Toa Baja, a donde se tuvo que ir con su hijo de 12 años, quien viajaba en el auto con su mamá.

Mercado no conoce mucho del trágico incidente. Habla muy poco de lo ocurrido. Parece estar en un eterno letargo tras lo sucedido. De lo que está seguro es que la Policía no manejó bien la situación. Nunca le han dicho el nombre del responsable y por qué se le permitió que abandonara la escena sin que se le realizaran las pruebas y preguntas de rigor.

“Me dicen que la Policía llegó y no hicieron querella ni nada, el tipo se fue para la casa, abandonó la escena. Cuando llegamos a la casa, la grúa había repartido los carros y el de Tránsito vino a la casa mía y buscó el Cavalier y los otros carros”, expresó el hombre.

Fue Jor Anthony quien relató los pequeños detalles que recuerda de aquella mañana. “Íbamos por la carretera, había una curva y no venía ningún carro, vamos pasando y viene el carro esmandao y nos dio”, recordó el pequeño.

Antes de recibir el cantazo, el responsable impactó otro vehículo. Por lo fuerte del golpe, Hernández cayó sobre la falda de su hijo. Murió horas después en el Doctors Hospital, en Bayamón. “Ha sido bien triste y difícil porque extraño a mi mamá”, contó el niño sin poder dejar de llorar.

De su progenitora, nos relató que era especial, siempre alegre. “Ella jugaba conmigo, me ayudaba a hacer las asignaciones”, mencionó sobre Nancy, quien también era fanática del refresco Coca-Cola.

Padre e hijo no confían en el sistema, pues, según otros casos, los responsables de accidentes de tránsito fatales terminan sin cumplir un día tras las rejas debido a errores como los que ellos han sido víctimas. “Yo lo que quiero es que el que lo hizo cumpla”, insistió.

Tanto su hijo como él han tenido que recibir ayuda psicológica. “Todo ha cambiado un montón. Ahora tengo que hacer de mamá y papá y es difícil. Ahora tengo que llevarlo y buscarlo a la escuela, ella era la que hacía eso”, comentó Mercado, quien se dedica a hacer “chivos” para el sustento suyo y de su familia.

Santiago conoce del víacrusis que está pasando el viudo de Nancy y su hijo adolescente. En conversaciones que ha sostenido con ellos, dijo, los ha notado afectados emocionalmente.

“Ellos están bien malitos... de hecho, los referí para que recibieran ayuda por parte del Programa de Víctimas y Testigos. Pero no es fácil... definitivamente, estas cosas no deben pasar para que no suceda esto. Los policías deben estar conscientes que aunque una persona esté consciente durante un accidente, no significa que el mismo no es grave. Eso lo determinamos los que tenemos el expertise”, expresó .

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