martes, 23 de agosto de 2011

Estragos a tutiplén por Irene

por Carmen Milagros Díaz, Yamilet Millán Rodríguez, Maricarmen Rivera Sánchez, Carmen Arroyo, Jackeline Del Toro Cordero, Carlos Narváez Rosario y Melissa Correa Velázquez

Brigadas estatales y municipales de la zona norte de Puerto Rico y el área metropolitana recogían desde tempranas horas de ayer los cientos de árboles y ramas, algunos letreros y otros objetos que obstaculizaban las vías de rodaje tras el paso de la tormenta Irene.

No se reportaron daños graves aunque sí muchas inundaciones debido a los ríos fuera de su cauce, como el río La Plata en Bayamón y el Río Grande de Loíza. Las alcantarillas tapadas con basura y las hojas que cayeron por los fuertes vientos entre los 60 y 65 millas también ocasionaron inundaciones sobre todo en las áreas urbanas de Vega Baja, Arecibo y Carolina.

En Carolina, un tramo del expreso Baldorioty de Castro tuvo que ser cerrado debido a los árboles en el pavimento. El Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín pudo operar con generadores de emergencia luego que quedara sin servicio de energía eléctrica. La aerolínea US Airways canceló todos sus vuelos hasta las 9:00 p.m. La avenida Roberto Clemente estaba inundada debido a alcantarillas tapadas.

En San Juan, una mujer que vive en una casa de madera y concreto en la calle Francia y la calle Nueva en la barriada Israel perdió parte de su techo de zinc. María Cubero Soto, de 66 años, recibió ayuda de los vigilantes de la Congregación Mita y el Municipio de San Juan luego que el agua entrara en dos cuartos, parte del comedor y el baño. En otro incidente, un árbol cayó dentro de una casa.

Sobre los afectados por la falta de servicio eléctrico, el alcalde Jorge Santini informó que se trata de un promedio de un 25 por ciento de los abonados.

El alcalde capitalino indicó que los trabajos regulares en el Municipio se reanudarán hoy, de continuar mejorando las condiciones del tiempo.

Brigadas del Municipio de San Juan trabajaron desde horas de la madrugada para sacar árboles y ramas que obstaculizaban el paso por las vías públicas tras los vientos que trajo la tormenta Irene, el domingo en la noche, lo que ayudó a que la recuperación fuera rápida, sostuvo el director de Manejo de Emergencias municipal, Carlos Acevedo.

Además, las personas refugiadas regresaron a sus hogares al mediodía, después del almuerzo, mientras que personal del Municipio visitaría a quienes reportaron necesidades. Se reportaron 85 refugiados distribuidos en cinco refugios de los 22 disponibles
.
Uno de los casos fue el de una señora de Río Piedras en cuya casa cayó un árbol dentro de la sala.

EL VOCERO habló con Aleida Castillo, quien estaba junto a sus seis hijas y su nietecita en el refugio de Borinquen, y sería llevada de regreso a su casa, la cual describió como frágil. Se trata de una casa alquilada. Entretanto, William Bones anunció que “mi casa está por colapsar”.

Mientras tanto, como es usual, los fanáticos de recorrer las olas sobre tablas aprovecharon la altura del oleaje que dejó el mal tiempo. Se observaron decenas en el área de El Escambrón, quienes no dudaron en alejarse varios metros de la orilla para hacer malabares sobre el agua.

Muchos árboles caídos en el norte

En Vega Baja, una gran cantidad de árboles caídos y varios postes del tendido eléctrico en el suelo fue el saldo dejado por el paso del fenómeno atmosférico. En ese municipio no se reportaron daños a viviendas, ni hubo refugiados.

En cambio, las copiosas lluvias que dejaron poco más de 10 pulgadas de agua en la zona, contribuyeron para que el Río Cibuco de este municipio alcanzara su nivel más alto.
Al cierre de esta edición, sus niveles eran monitoreados ante la posibilidad de que el río se saliera de su cauce alimentado por las lluvias en la región central.

En Manatí, la historia fue distinta. El Río Grande de Manatí se desbordó temprano en la mañana inundando la carretera #2 en dirección a los Prime Outlets de Barceloneta.

La vía fue cerrada de inmediato por la Defensa Civil quienes lanzaron advertencias ante un posible golpe de agua en la tarde.

En Barceloneta, Dorado, Vega Alta y Arecibo, las situaciones fueron muy similares a las registradas en Vega Baja y Manatí.

Uno de los árboles que Irene arrancó desde la raíz en Vega Baja fue precisamente uno que se ubicaba dentro de los predios de la Iglesia católica Nuestra Señora del Rosario, frente a la Plaza de Recreo vegabajeña, José Francisco Nater.

El árbol que durante la Guerra del Golfo fue bautizado como el ‘Arbol de la Esperanza’ colapsó llevándose consigo la verja de concreto de la iglesia.

Veinte refugiados en el sureste

Los municipios del sureste del país amanecieron con árboles obstruyendo las vías, sobre 17 sectores sin energía eléctrica e inundaciones en las carreteras.

El director regional de Humacao de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (AEMEAD), Orlando Díaz, informó que 20 personas acudieron a los refugios que se identificaron en la zona. A eso del mediodía estas personas regresaron a sus hogares.

“La mayoría lo hicieron para prevenir y otras porque entendían que sus casas no resistían los vientos”, expresó Díaz.

Mientras, Daniel Meléndez de AEMEAD región de Guayama informó que en Patillas brigadas trabajaban en la carretera PR-757 en el Barrio Los Pollos y la PR-758 en el Barrio Jacaboa porque árboles obstruyeron las vías.

En un recorrido que realizó este rotativo por la zona observó que en Yabucoa las fuertes lluvias afectaron las siembras de plátano.

En horas del mediodía las condiciones del mar continuaban peligrosas y los surfistas aprovecharon la ocasión. La playa del Barrio California de Maunabo recibió la visita de sobre 50 surfers que disfrutaban del mal tiempo.

Canóvanas y Fajardo bajo agua

El alcalde de Canóvanas, José ‘Chemo’ Soto, dio como caso perdido las constantes inundaciones en el sector Las Delicias de este municipio. El paso de Irene por la zona dejó, como en veces anteriores, toda esta comunidad bajo agua. En otros tiempos, Soto se lanzaba al agua en una balsa a sacar residentes.

“Esto no tiene arreglo. Es un área inundable porque es un llano y cuando el Río Grande de Loíza se desborda, esto se inunda”, dijo Soto contemplando la carretera bajo agua. A su lado, un grupo de niños miraban las casas sumergidas en parte.

En Canóvanas había 68 refugiados en horas de la mañana y al menos seis carreteras intransitables por causa de árboles que estaban siendo removidos.

A lo largo de toda la ruta este se observaban ayer los estragos de Irene. Árboles arrancados de raíz por el viento, tendido eléctrico en el suelo, semáforos apagados, valles enteros cubiertos de agua y carreteras cerradas.

Los kioscos de Luquillo permanecían cerrados mientras el estacionamiento estaba completamente bajo agua. En esa parte de la carretera, un gran charco provocaba que los conductores bajaran la velocidad.

En Fajardo, donde la tormenta se sintió con bastante intensidad, permanecía cerrada la PR-53 desde el puente a la entrada de Fajardo. Esta área suele inundarse, pero ayer era imposible transitarla. Por un lado, el Río Fajardo estaba completamente fuera de su cauce y por el otro, gran parte de la carretera todavía estaba cubierta por ramas.

Miriam Vélez, directora de la Oficina de Manejo de Emergencia de Fajardo dijo que cerraron la carretera a la 1:00 a.m. del lunes y que usarían la PR-976 como carretera alterna hasta que bajara la inundación.

Sufre más el área rural

La zona central de Puerto Rico amaneció con árboles y derrumbes que bloquearon carriles de varias vías, en particular la carretera PR-167 a la altura de Comerío y Naranjito. Pero, después del paso de la tormenta Irene los remanentes del sistema continuaron azotando con lluvia y ráfagas las montañas del País.

EL VOCERO visitó varios pueblos de la zona central y el panorama lluvioso, vías parcialmente tapadas por el desprendimiento de rocas y árboles y residentes sin luz era practicamente igual en cada uno de los pueblos. Por los altos niveles del río La Plata las autoridades bloquearon algunas carreteras en Toa Alta.

Al momento del recorrido, Comerío continuaba bajo lluvia y con viento. El río La Plata se encontraba con niveles altos y la represa en el sector El Salto mostraba una vista impresionante de la fuerza del agua turbia que bajaba a toda velocidad.

Personal del Servicio Geológico Federal midió la cantidad de agua que discurría por el mencionado río en Comerío. Al momento de la visita de este diario la agencia federal había medido que por el cuerpo de agua pasaban 14 mil pies cúbicos de agua por segundo.

El alcalde de Comerío, José A. Santiago, indicó que el cien por ciento de los residentes en ese pueblo están sin el servicio de energía eléctrica; 60 por ciento está sin agua.

En tanto, el alcalde de Naranjito, Orlando Ortiz, explicó a este diario que en su municipio hubo algunos caminos afectados por desprendimientos, árboles en el piso y una casa en la carretera PR-164 a la que el tendido eléctrico se le cayó.
En Aguas Buenas, el alcalde Luis Arroyo, informó que las carreteras PR-156 y PR-173 confrontaron problemas.

El sur ya está normal

Los pocos refugiados en la zona sur del país durante el paso del huracán Irene regresaron a sus hogares a media mañana de ayer.

Inicialmente, en el Municipio de Ponce se registraron unos 112 refugiados. Sin embargo, ese número se redujo considerablemente en horas de la tarde, a 17. Tres de los refugios que utilizaron, sólo permaneció abierto uno.

De igual forma, en Juana Díaz habían refugiadas 108 personas desde el domingo en la noche. A eso de las 10:00 a.m. la totalidad de refugiados habían regresado a sus residencias.
Al cierre de esta edición muy pocas personas de la zona sur carecían de agua potable y del servicio de energía eléctrica.


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