lunes, 9 de agosto de 2010

La frustrante e incansable lucha de buscar trabajo

La frustrante e incansable lucha de buscar trabajo

lunes, 9 de agosto de 2010
Leysa Caro González / Primera Hora
José Lozano fue uno de los sobre 15,000 jóvenes que este año completaron carreras universitarias en Puerto Rico.

Su grado lo obtuvo en Comunicaciones de la Universidad del Sagrado Corazón (USC). Al igual que sus compañeros, se graduó ansioso de completar los sueños y metas por los que tanto luchó durante estos años. Sin embargo, como tantos otros, le tocó ponerlos en hold.

La difícil situación económica de la Isla que ha debilitado el ya maltrecho campo laboral, pero que a su vez lo ha convertido en uno más competitivo, llevó a Lozano a decidirse por continuar estudios conducentes a una maestría en administración de empresas con concentración en finanzas.

“Un simple bachillerato no da, no importa la disciplina. Entonces, pensé por qué conformarme con ser un empleado más si adquiriendo conocimiento y aplicando destrezas puedo dirigir una empresa o ser asesor”, señaló el joven oriundo de Patillas.

“Hoy día un bachillerato los patronos lo ven como si fuera un diploma de escuela superior. Siempre buscan más conocimiento”, agregó Lozano, quien mientras tanto trabaja como coordinador de becas en una fundación.

El ejercicio de lanzarse a la calle a buscar empleo en su área de concentración lo realizó, pero aún no da resultados. La experiencia ha sido difícil y reconoce que puede tornarse frustrante y hasta desesperante. En su caso, aún mantiene la esperanza, dijo.

“Cuando tú sales de estudiar con cierto dominio y conocimiento adquirido y te encuentras con este panorama que lo que encuentras es trabajar en un fast food o en una tienda de ropa... es difícil”, reconoció.

Entre su círculo de amistades unos se han ido al exterior en busca de nuevas oportunidades, otros siguen en esa búsqueda incansable y hay quienes han hecho como él y seguirán estudiando.

“Está dividida lo que es la situación de los jóvenes recién graduados. Hay unos con mucha fe que no nos dejamos llevar por las estadísticas, pero afecta a muchos que se desaniman y pierden ese deseo de desarrollarse”, admitió.

Junto con Lozano se graduaron otros 879 jóvenes más. De éstos, sobre 400 eran de comunicaciones, comentó. Fue ahí, precisamente, donde comenzó a preocuparse no sólo por él, sino también por sus compañeros.

“En la misma graduación pensaba: ‘Estamos hablando de 890 graduados sólo en Sagrado. ¿Dónde van a meter todos estos periodistas?’”, recordó para agregar que es necesario que las orientaciones se redirijan a otras áreas.

“Deben actualizarse. No es quitarle los sueños a los estudiantes, pero sí dejarle saber si tiene otras destrezas que también puedan ser desarrolladas”, apuntó.

A reinventarse
Una crisis como la que se vive no sólo trae consigo sinsabores. Empuja a muchos a hacer hasta lo imposible por superarse, buscando así la clave del éxito, dijo Lozano.

“Esta misma situación nos da la oportunidad de reinventarnos, no quedarnos estancados y decir: ‘Tengo un trabajo, no es lo que estudié, pero mientras tanto me sigo moviendo para alcanzar la meta’”, apuntó.

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