miércoles, 25 de agosto de 2010

Hay que darle vida a las órdenes de protección

25 Agosto 2010

Hay que darle vida a las órdenes de protección
A 21 años de su creación, expertos evalúan la Ley 54


Por Keila López Alicea / keila.lopez@elnuevodia.com

Durante los cuatro años que duró su matrimonio, Iris Figueroa fue víctima posiblemente de todos los tipos de maltrato descritos en los estudios sobre la violencia. Tras años de lucha contra los estereotipos y el propio sistema judicial de Puerto Rico -que inicialmente se negó a atender sus denuncias porque los hechos sucedieron en Estados Unidos- el esposo de Figueroa fue procesado criminalmente.

Pero no así todos sus otros agresores.

“Mi esposo no fue el único que me agredió, su familia también me maltrató. Su mamá me agarraba a mi para que él me diera la pela”, relató Figueroa.

Así como esta joven, más de una sobreviviente de este tipo de maltrato ha sentido la impotencia de ver cómo la Ley 54 de Violencia Doméstica no tiene las garras suficientes para procesar a los “cómplices” de su agresor principal.

Para Sharon, la situación llegó al extremo de tener que solicitar una orden de acecho contra un familiar de su esposo para evitar que la persona continuara siguiéndola para informarle a su ex pareja todos sus movimientos.

El reclamo para que se amplíe el marco de acción de las leyes referentes a la violencia doméstica formó parte ayer de un foro organizado por la Fundación Alas a la Mujer, titulado “Mujer y violencia: una perspectiva multidisciplinaria”. Precisamente, la Ley 54 cumplió 21 años el pasado 15 de agosto.

La presidenta de la fundación, Sonia Cortés, destacó que la actividad, el segundo foro realizado por la entidad este año para discutir sobre el tema de la violencia machista. Alas se dedica a ayudar económicamente a mujeres necesitadas, aunque prestan atención especial a aquellas que necesitan apoyo para salir del ciclo de la violencia.

En el foro, la sicóloga Mercedes Rodríguez enfatizó que es responsabilidad de todos y todas dar una mano amiga para que una persona deje de ser víctima de la violencia.

Asimismo, la directora de Programas Judiciales del Departamento de Justicia, Gina Méndez, reconoció que son necesarias unas medidas de seguimiento para velar por el cumplimiento de las disposiciones de la Ley 54.

“Un papel realmente no va a detener la bala o la cuchillada. Darle el valor operacional a esa orden de protección es algo bien complicado y requiere de un arduo trabajo... Nos toca a todos darle vida a esa orden de protección”, manifestó Méndez, quien adelantó que próximamente se ampliará el proyecto de las salas especializadas en violencia doméstica al área judicial de Utuado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario