En crisis el empleo juvenil
Por Carlos Antonio Otero
EL VOCERO
Lunes 23 de Agosto de 2010
La alta tasa de desempleo ha comenzado a incidir en un grupo que no necesariamente contaba con suficientes opciones y que a nivel global ya se le identifica como “la generación perdida”. Se trata de los jóvenes entre 15 y 24 años.
Son éstos los que están en edad escolar, unos por completar la escuela superior, y otros en el camino por culminar estudios profesionales, a punto de salir a buscar un empleo.
A nivel mundial, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha dado cuenta en los pasados días de cómo el desempleo juvenil ha alcanzado el nivel más alto en la historia, con 81 millones de los 620 millones de jóvenes económicamente activos entre 15 a 24 años, que no consiguen donde trabajar. El anuncio surge en el marco del Año Internacional de la Juventud, establecido por la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Mientras en países como España se habla de “la generación perdida”, que no ha logrado emplearse en una de las etapas más productivas de la vida, en Puerto Rico la tendencia no se aleja mucho de esa realidad.
La falta de oportunidades es tal que los jóvenes han comenzado a sentir cómo los más adultos también ocupan aquellas plazas que antes no miraban. La competencia ha llegado hasta los empleos con salario mínimo, sin beneficios, muchas veces a tiempo parcial, y que están por lo general en restaurantes de comida rápida o comercios.
El saldo positivo de la crisis es que cada vez son más los jóvenes que se las ingenian para procurarse un ingreso mediante la autogestión, al crear sus propias empresas o realizar diversas actividades económicas. Sin embargo, la recesión económica y la falta de empleos, que en la Isla mantiene las cifras de desocupados muy cerca del 17%, según datos del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos (DTRH), es que la economía subterránea igualmente ve crecer su actividad al margen de las regulaciones y la ley.
Según datos del DTRH, en junio había 39,000 desempleados de entre 16 y 24 años, de un total de 218,000 personas sin trabajo. Unos 132,000 de los 515,000 jóvenes en la Isla tenían empleo.
Para el economista José I. Alameda, la recesión económica ha estado coincidentemente acompañada de otros factores que colocan a los jóvenes en una posición desfavorable.
Según Alameda, tanto en Europa como en Estados Unidos, además de la crisis económica que afecta a los más jóvenes, éstos tienden a tener menos educación que sus padres y en el mercado de trabajo “se está tratando de emplear a menos gente con más experiencia y los jóvenes no están teniendo la capacidad necesaria para insertarse ahí”.
En lo que respecta a Puerto Rico, Alameda mencionó que “los jóvenes están teniendo una educación deficiente, aún los de las universidades, y los más preparados se van del país. Aquí vemos que la crisis económica emplea a gente más madura que se entiende van a ser más responsables y leales”.
Como dato relevante indicó que entre 2006 al 2008 ha habido una emigración significativa de personas en su pico de productividad, principalmente a Estados Unidos, que representan 53,000 unidades de hogares menos.
“Entonces una de las cosas que yo estoy viendo es un problema de productividad en el futuro, porque esos adultos empleados mirarán al retiro en algunos años y no hay un enfoque de mayor productividad. Por el contrario el que tiene 22 años está pensando como seguir trabajando y buscar mejores niveles de empleo, pero se está yendo del País o no consigue trabajo aquí”, señaló Alameda. Dijo que esa situación “va a crear una brecha entre la fuerza obrera empleada, con menor nivel de productividad, versus la que está en ascenso”.
Angie Lugo, presidenta de la Sociedad para la Gerencia de los Recursos Humanos (SRHM-PR), coincidió en que ya se nota la tendencia de los patronos a inclinarse por contratar personas con responsabilidades de mantener una familia, que van a ser más leales y se esforzarán en mantener sus empleos.
“Trabajos típicos de estos grupos (de jóvenes) lo van a estar ocupando poco a poco los más adultos porque a la hora de la verdad la gente va a buscar emplearse de alguna manera”, añadió Lugo.
Héctor O’Neill Rosa, director de la Oficina de Asuntos de la Juventud, mencionó que más allá de las reducidas oportunidades de empleo “muchos jóvenes no están preparados para enfrentarse a las entrevistas de trabajo”, ya sea porque no van apropiadamente vestidos, o no logran hacer una presentación adecuada de sus atributos, entre otros detalles. “Hay jóvenes que pueden tener un excelente promedio académico pero no han sido convincentes en sus entrevistas. Sí se les hace difícil conseguir esa primera experiencia”, agregó.
La OAJ cuenta con una asignación especial de $1.8 millones que va dirigida a proveer experiencia de trabajo a los jóvenes en sus áreas de estudio. El programa les costea el salario mínimo hasta 580 horas o tres meses en una empresa privada, con el objetivo de que el patrono luego pueda retenerlos. Cerca de 180 jóvenes se benefician de esta ayuda al año, pero está pendiente en la Cámara el Proyecto del Senado 1540, que modifica el programa para incluir también internados y estudiantes que se gradúan de institutos vocacionales o de carreras cortas, incluso maestrías, ya que ahora sólo cubre a graduados de bachiller.
Según O’Neill Rosa, enfocar la educación en el empresarismo y la autogestión es vital para llevar a las futuras generaciones a otra dinámica de empleo. La OAJ también tiene un programa que concede garantía en préstamos hasta 10,000 para que los jóvenes establezcan sus propios negocios, y se evalúa en la legislatura aumentar esa cantidad.
Entre tanto, la OAJ activó recientemente sus clubes en unas 85 escuelas, mecanismo que lleva orientaciones y adiestramiento para desarrollar el liderazgo y la autogestión entre los más jóvenes.
De acuerdo con el informe mundial de la OIT, precisamente la autogestión ha sido una de las vías que han comenzado a explorar algunos jóvenes para procurarse sus propios ingresos económicos. Esto incluye desde operaciones caseras como la confección de alimentos o el desarrollo de algún bien de consumo, como el establecimiento de sus propias oficinas de servicios, ya sean técnicos o profesionales. Al margen de eso llegan también prácticas que actúan en la economía subterránea, que no tributan y no quedan contabilizadas como alternativas de trabajo.
Lugo, por su parte, dijo que ante los diferentes esfuerzos y ayudas económicas que divulga el gobierno para impulsar el empresarismo habrá que esperar un tiempo prudente para estimar si rendirá algún fruto.
Las proyecciones de la OIT es que las cifras de jóvenes sin empleo aumente al finalizar el 2010 del 11.9 registrado el pasado año, a un 13.1%, y que “la recuperación en el mercado laboral de los jóvenes probablemente tarde más en llegar que en el mercado de los adultos”.
Advierte la OIT que toda esta situación, sumada al desaliento de los jóvenes, podría “comprometer sus posibilidades de empleo en el futuro” y además significa una pérdida para las sociedades que “pierden la inversión en educación”.
“Los chicos que no se desesperen y se sigan preparando que esta crisis va a pasar. Mientras tanto Puerto Rico, tiene una oportunidad única y es exportar nuestro conocimiento a países en desarrollo y Latinoamérica es un terreno fértil para exportar nuestro talento. La clave es educación y tomar acción”, puntualizó Lugo.
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