Por Javier Colón Dávila / jcolon@elnuevodia.com
El Negociado de Investigaciones Especiales (NIE) del Departamento de Justicia notificó oficialmente ayer a todas las partes que asumió jurisdicción de la pesquisa en torno a la muerte en la madrugada del viernes de un paciente mental a manos de agentes municipales de Carolina.
Según la familia de Luis A. Mártir Chévere, los policías Anthony Rivera Félix y Moraima Pérez utilizaron fuerza excesiva al propinar siete balazos cuando el enfermo mental se les acercó con machetes en ambas manos.
La versión policial indica que Mártir Chévere agredió en dos ocasiones a Rivera Félix antes de que el agente y su compañera le dispararan.
Víctor Carbonell, jefe del NIE, indicó que ayer mismo le notificó al Superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha, y al jefe de la policía municipal, Freddy Márquez, que el NIE tomará las riendas de la pesquisa. Igualmente se le notificó a la Fiscalía de Carolina.
Eso significa que próximamente se citaría a las partes involucradas en el incidente mortal. Tanto los organismos policiales como la Fiscalía entregarían los documentos que han recopilado.
En la escena fatal en la urbanización Villa Fontana, en Carolina. se ocuparon las dos armas calibre 40 de los oficiales, 11 casquillos y un proyectil. Además se ocuparon los dos machetes que manejaba Mártir Chévere y dos navajas que tenía en los bolsillos.
El protocolo de autopsia no está listo, según se informó.
Márquez indicó que confía que el NIE concluirá que sus agentes se desempeñaron correctamente.
A la agente Pérez se le devolvió su arma de reglamento y está en funciones. Pero Rivera Félix se reportó a la Corporación del Fondo del Seguro del Estado, pues en el incidente se cayó.
“Estamos en la mejor disposición de dar la colaboración que el NIE necesite. Los policías hicieron el trabajo que tenían que hacer. El fin (la muerte de Mártir Chévere) no era el que se quería que ocurriera, pero tuvo que ser”, dijo el Comisionado de la Policía de Carolina.
Según la Policía, el día del incidente, los agentes se presentaron a la residencia de Mártir Chévere, de 36 años, en respuesta a una llamada en la que se informó que el hombre tenía de rehenes a su esposa y una hija de nueve años.
Según la familia, no hubo tal secuestro, pero Mártir Chévere estaba molesto porque no llegaba a la casa su hija de 18 años, Margaret.
“No era para que lo ejecutaran”, dijo el domingo a este diario Bárbara Rodríguez, esposa de Mártir Chévere. La mujer indicó que desde el inicio se había advertido a la Policía que estaban bregando con un paciente mental.
La hermana del occiso, Wanda Mártir, cuestionó por qué la Policía no intentó neutralizar a su hermano en vez de matarlo.
La familia clama por que la Policía sea más sensible en estas situaciones.
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