lunes, 14 de septiembre de 2009

Renacimiento sin drogas


Carol Santiago, de 28 años de edad, tiene dos hijos, de siete meses y dos años, que viven con ella en el programa de Hogar Crea.
(Primera Hora / Heriberto Castro)
lunes, 14 de septiembre de 2009
Francisco Rodríguez-Burns Primera Hora

Los narcos la utilizaban como runner, vendedora y vigilante, pero ahora toda su atención se centra en su bebé de dos meses y en su recuperación como adicta a crack y heroína. Sonríe mientras recoge al infante en una de las casas del programa Madres con Niños de Hogar Crea. Lo abraza y lo acaricia, mientras intenta dejar atrás un pasado dominado por la incertidumbre y la violencia.

Denniliz Huertas, de 22 años de edad, figura entre un grupo de mujeres que han sido contratadas por narcotraficantes para ocupar una serie de puestos dentro del organigrama de los puntos de drogas.

Aunque la empresa criminal es prácticamente dominada por los hombres, las mujeres han ido ocupando posiciones de relevancia en los puntos durante los pasados años.

Algunas, incluso, asumen las riendas de los centros de venta y distribución, pero la mayoría paga el “precio mayor” por su incursión en el bajo mundo al sufrir más rechazo que los hombres por parte de familiares y amistades. “Nos usan para vender y cuadrar, para que el proceso se le haga más fácil a los bichotes. Ellos quieren estar tranquilos en su casa, con sus hijos, mientras nosotras trabajamos”, dijo Huertas.

En el pasado, los puntos de drogas desalentaban el uso de drogas ilegales entre sus vendedores al tratar de evitar que los vendedores consuman el producto. Pero parece haber cada vez más cabecillas dispuestos a contratar adictas.

Carol Santiago, de 28 años de edad, terminó vendiendo drogas en los puntos después de encontrarse desprovista de un hogar y una red de apoyo.
Como otras usuarias, la mujer se inició en el mundo de las drogas ilegales con marihuana, pero en poco tiempo gravitó a sustancias más letales como cocaína y crack. Tiene dos hijos, de siete meses y dos años, que viven con ella en el programa de Hogar Crea.

Aun con su historial como trabajadora sexual callejera, trabajó en puntos hasta que fue arrestada. “Fuimos maltratadas. Llegué a prostituirme desde los 20 años”, dijo.
Según el director del distrito de Carolina y Trujillo Alto de Hogar Crea, Jorge Cruz, el rechazo que sufren muchas de las 16 participantes de su programa se evidencia en las pocas visitas de familiares y amistades que reciben. “Vas a un Hogar Crea de varones y ves a 80 familias en un domingo. Pero en el de damas ves cuatro o cinco personas. Las familias las castigan más...”, dijo Cruz.
El reclutamiento de mujeres en los puntos de drogas también se debe a los pocos arrestos de éstas en los puntos. “Cuando se tiran en el punto, le caen más a los hombres” , dijo Jennifer Torres, de 22 años, una de las participantes que ha sido arrestada tres veces por la venta de drogas.

Jennifer estudió en un colegio técnico para ser técnica de sala de emergencia, devengaba en el punto cerca de $750 semanales, sin importar la cantidad de droga que vendiera. Los cabecillas, dijo, tendían a confiar más en las mujeres por sus capacidades administrativas. “A veces hay confianza, pero ellos (hombres) siempre se ganaban más”, dijo.

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