27 Agosto 2010
Prevención en un suplemento
La vitamina D se perfila como uno de los nutrientes más efectivos para combatir enfermedades
Por Ileana Delgado Castro / idelgado@elnuevodia.com
En Puerto Rico, al igual que en la mayoría de las sociedades modernas, hay una epidemia de deficiencia de vitamina D en un porciento alto de la población. La afirmación, que de entrada parece exagerada, se basa en los hallazgos de varias investigaciones poblacionales que relacionan el déficit de ese nutriente con un riesgo mayor de desarrollar algunos tipos de cáncer, así como otros trastornos de salud.
De hecho, un estudio de la Universidad de California, publicado en la revista American Journal of Public Health, sugiere que esa deficiencia podría estar contribuyendo a un elevado riesgo de desarrollar (y morir de) cáncer de colon, seno y próstata; alta presión y enfermedad cardiovascular; osteoartritis y anormalidades del sistema inmune que pueden resultar en infecciones y desórdenes autoinmunes, tales como esclerosis múltiple, diabetes y artritis reumatoide.
"Se estima que de un 25 a un 50% de la población tiene deficiencia de vitamina D", señala la nutricionista y dietista Winna Rivera, catedrática asociada del Recinto de Ciencias Médicas, de la Universidad de Puerto Rico. Pero otros profesionales de la salud estiman que el porciento puede ser aún mayor.
Y aunque siempre se ha reconocido el rol de la vitamina D en mantener la salud e integridad de los huesos, en los últimos años también se ha enfatizado su uso como un agente para prevenir varias enfermedades.
Lo que pasa, dice el doctor en naturopatía Jeffrey Sepúlveda, es que para la época en que el Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias estableció las guías para el consumo de vitamina D, se creía que ésta solamente servía para prevenir la pérdida de masa ósea. Lo que ha mantenido el consumo recomendado de vitamina D en 200 UI (unidades internacionales) al día desde el nacimiento hasta los 50 años (incluyendo mujeres embarazadas); 400 para adultos de 50 a 70 años; y 600 para las personas mayores de 70 años.
Mientras que la Fundación Nacional de Osteoporosis recomienda la ingesta de 400-800 UI diarias para adultos de menos de 50 años y de 800-1,000 IU diarias después los 50, indica Rivera.
Aún así, muchos profesionales de la salud consideran que estas recomendaciones son muy bajas. "Ahora sabemos que un consumo mayor ayuda en la prevención de infecciones, enfermedades autoinmunes, cáncer y problemas cardiovasculares, entre otras. Por lo tanto, el consumo debe ser más alto", sostiene Sepúlveda, quien cree que las nuevas guías alimentarias, con recomendaciones más altas, se publicarán en noviembre de este año.
"A todos mis pacientes les mando a que se hagan la prueba para medir los niveles de vitamina D en la sangre. Y hasta ahora, en todos los años de práctica, casi todos salen con deficiencia de vitamina D", sostiene Sepúlveda.
Lo mismo le sucede a la doctora en medicina naturopática, Brooke Leason, quien coincide en que la mayoría de sus pacientes tienen niveles bajos de vitamina D.
"En Puerto Rico se presume que porque vivimos en una isla tropical y tenemos mucho sol no hay problemas. Pero la realidad es otra", afirma Leason. Especialmente, porque para obtener suficiente vitamina D a través del sol, la exposición se debe dar entre las 11:00 a.m. y las 3:00 p.m., "un horario al que todo el mundo le huye".
Uno de los problemas, coinciden los expertos consultados, es que actualmente la mayoría de las personas no tienen suficiente exposición solar a los rayos ultravioleta (UVB), la principal fuente de vitamina D.
"Los seres humanos fuimos creados para coger sol casi todo el día. Pero hoy nos tapamos casi de arriba a abajo, usamos bloqueadores solares y casi no salimos a coger sol", expone Sepúlveda. Pero destaca que la Academia Americana de Dermatología recomienda que no se dependa del sol para obtener los niveles adecuados de vitamina D. Más que nada, por el peligro de contraer cáncer de piel. "Por eso recomiendan que la vitamina D se obtenga de suplementos y alimentación", agrega.
Y es que el precursor de la vitamina D se forma en la piel que se expone al sol, que es convertida en el hígado a 25-hidroxivitamina-D (25(OH)D), para luego pasar a los riñones donde se convierte en la forma activa del nutriente. La deficiencia de vitamina D se define como un nivel de 25(OH)D en la sangre inferior a 20 nanogramos por mililitro (ng/ml).
Precisamente, los expertos consultados coinciden en la importancia de que todas las personas se midan los niveles de vitamina D en la sangre para determinar con precisión cuánta deficiencia tienen. Y a partir ahí, junto con su médico, decidir cuánta cantidad se debe utilizar. "Es importante consultar con su médico o nutricionista, pues las recomendaciones deben adaptarse a las características de cada persona", recomienda Rivera.
Leason también enfatiza que se debe verificar si la deficiencia es porque no hay una conversión adecuada del nutriente a través del hígado o los riñones. "Eso es un factor que también se debe tener en cuenta, porque he encontrado que hay muchas personas que tienen problemas en los riñones y el hígado y, literalmente, el cuerpo no está procesando y metabolizando bien", agrega la doctora en naturopatía.
Según un artículo publicado en MedlinePlus, el nivel "natural" de vitamina D probablemente debería rondar los 50 nanogramos por mililitro. Sin embargo, destacan que en las sociedades modernas casi nadie tiene esos niveles tan altos. Mientras que otros investigadores lo sitúan en 30 nanogramos o más.
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