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viernes, 14 de octubre de 2011

Clausuran la ‘Calle 4′


Por Melissa Correa Velázquez,


La violenta y principal organización de narcotraficantes del residencial Luis Llorens Torres, conocida como ‘Calle 4’, la cual controlaba el 80 por ciento de las ventas de droga allí y es responsable de 25 asesinatos, fue desarticulada en la madrugada de ayer por unos 600 agentes federales y estatales.


Para ejecutar todos los arrestos, los autoridades tuvieron que intervenir en 39 de los 140 edificios que tiene el complejo de vivienda pública. EL VOCERO/Tania Dumas

La pandilla había sido dirigida por Luis R. Rodríguez Isaac, mejor conocido como ‘El Chacal’, asesinado en febrero del 2010 durante una masacre en la Baldorioty de Castro. El único sobreviviente de ese crimen, Christopher Cruz Morales, apodado ‘Tuti’, es parte de los 82 acusados. Hasta ayer la ganga era liderada por Malvin Nacer Ayala, primo de ‘El Chacal’.

Durante una rueda de prensa, la jefa de la Fiscalía federal, Rosa Emilia Rodríguez, señaló que la organización generó sobre $10 millones en los cuatro años que operó.

El grupo enfrenta cargos de conspiración para poseer con la intención de distribuir cocaína, ‘crack’, heroína, marihuana y Percocet.

Cincuenta y uno de los imputados enfrentan cargos de poseer y utilizar armas de fuego durante y en relación a la comisión de crímenes de trasiego de drogas. Los integrantes de la organización utilizaban armas de fuego para protegerse y proteger la droga. Durante la pesquisa, las autoridades confiscaron rifles, pistolas y ayer ocuparon un AK-47.

La organización contaba con tres líderes, 14 gatilleros, seis suplidores, 21 dueños de drogas, 12 corredores, 53 vendedores y cuatro facilitadores.

“Vecinos del residencial indican que miembros de la organización caminaban con armas largas por la noche, aterrorizando a los residentes de Llorens Torres… los miembros de la organización se caracterizan por su violencia y son responsables de cometer varios asesinatos, así como robos a mano armada en el área de Santurce y Condado”, apuntó la fiscal Rodríguez.

El superintendente de la Policía, Emilio Díaz Colón, destacó que los agentes intervinieron en 39 de los 140 edificios que tiene el complejo de vivienda pública. Mencionó que algunos de los acusados se habían mudado de sus residencias a otros apartamentos en el complejo de vivienda. “Hay que incursionar en diferentes áreas porque estas personas buscan otras áreas para esconderse”, indicó Díaz Colón.

Informó que personal del Departamento de la Familia y otras agencias del Gobierno estatal, acudieron al residencial para prestar ayuda, debido a que algunos de los arrestados eran parejas consensuales.

“Con el arresto de este grupo de narcotraficantes violentos estamos tratando de devolver la tranquilidad a los residentes de San Juan. Las autoridades de ley y orden, federales y estatales, seguiremos trabajando en conjunto y luchando contra el crimen violento y el narcotráfico. Vamos a llegar a donde sea necesario para sacar a estos criminales de nuestras comunidades”, acotó Rodríguez.

Entretanto, el director del FBI, Joseph Campbell, señaló que la ganga tenía la intención de asesinar a miembros de organizaciones rivales que también están involucradas en la venta y distribución de drogas.

“Otra táctica utilizada por esta organización de narcotráfico era robarle la droga de forma violenta a otras gangas de tráfico de drogas y luego vender las mismas en sus puntos. Estas formas de operar de la ganga Calle 4, provocaba que las gangas a quienes ellos le robaban eventualmente se desquitarían, poniendo en riesgo la seguridad de la ciudadanía”, apuntó.

En el operativo liderado por el FBI, participaron agentes de la Oficina de los Alguaciles federales, del Negociado de Inmigración y Aduanas (ICE), del Negociado Federal Antidrogas (DEA), de la Policía de Puerto Rico, de la Policía Municipal de San Juan y del Departamento de Corrección.

Los acusados, quienes se exponen a sentencias máximas de entre 10 años a cadena perpetua, sin bonificaciones, acudieron a la vista inicial ante la magistrada federal Silvia Carreño. El caso está a cargo de las fiscales Carmen Márquez e Ilianys Rivera.

martes, 26 de julio de 2011

Gladiolas se convirtió en polvo y escombros

por Istra Pacheco

Luego de fuertes múltiples estruendos que retumbaron en el pecho de los que fueron testigos presenciales, ayer cayeron las cuatro torres del complejo residencial público Las Gladiolas a las 10:08 de la mañana.

Unas pocas nubes altas y un sol radiante, en todo su esplendor, sirvieron de marco para la impresionante caída que tardó alrededor de 30 segundos desde la primera detonación.

El lugar construido en 1969 llegó a albergar a más de 676 familias para las que tenía capacidad.

Se requirió de un total de 3,000 libras de dinamita, que fueron incrustadas en 8,900 huecos abiertos con barrenos en las paredes intermedias y bajas de los edificios, para tumbarlos.

Fotos del día de la implosión de Las Gladiolas Fotos del momento de la caída de Las Gladiolas Más fotos del antes, durante y después de la implosión Más fotos de los residentes y sus mascotas Media hora antes del momento pactado sonó la primera alarma y como si se tratara de una pieza de teatro, sirvió a manera de una “primera llamada” para que los residentes de la comunidad, la prensa y las autoridades empezaran a asegurar sus puestos.

A las 9:45 de la mañana volvió a sonar la alarma y lo mismo ocurrió a las 9:56 y a las 9:59.

Pero la explosión tardó.

Ansiosos por que iniciara la función, muchos se preguntaban qué había pasado. Jefes de agencias que observaban desde la azotea del Registro Demográfico, a más de 500 pies de distancia de Las Gladiolas, consultaban sus relojes para confirmar que no se habían equivocado.

Algunos residentes del complejo residencial que temporeramente fueron realojados en otros lugares y que también tuvieron acceso a la azotea empezaron a llorar.

En una rueda de prensa posterior, el ingeniero Carlos Furnier, gerente de la empresa CCC Joint Venture -encargada de las labores de implosión-, dijo que un tramo del cable que conectaba hasta los explosivos había perdido su conectividad.


“Hubo un retraso como de cuatro minutos, fue un problema de continuidad. Aparentemente no estaba haciendo contacto”, declaró el ingeniero.

Furnier detalló que se dieron cuenta del problema con un instrumento que precisamente mide la corriente.

Para resolverlo, tuvieron que cortar el pedazo de cable que no funcionaba, desecharlo y pegar los nuevos extremos.

Cuando se superó ese pequeño fallo técnico, escasos minutos después volvió a sonar la alarma de manera continua y, de pronto, como un trueno enviado por un rabioso dios Zeus, se detonó el primer explosivo.

En cuestión de segundos, las paredes de los cuatro edificios se fueron desmoronando, provocando gritos desgarradores de dolor entre los vecinos que estaban en la azotea del Registro Demográfico.

Los que veían el derrumbe desde los edificios cercanos que no fueron desalojados dijeron que hasta allí se escucharon los gritos.

Una nube de polvo, tal y como se predijo, voló en dirección a la Milla de Oro, pero se dispersó lo suficientemente rápido como para ver esos monstruos de 19 pisos de alto hechos añicos, formando varias montañas sobre el suelo.

“Las cuatro torres se cayeron al piso exactamente como estaba planificado”, declaró el ingeniero Furnier.

En términos similares se expresaron el secretario de la Vivienda, Miguel Hernández Vivoni, y el superintendente de la Policía, Emilio Díaz Colón.

Para el evento se cerró el espacio aéreo por unos 30 minutos y se desalojaron a cerca de 950 personas en un radio de 500 pies alrededor de los imponentes edificios.

Las calles y edificios en un espacio de 1,000 pies a la redonda del residencial, también se trató de que estuvieran libres de personas y mascotas.

Cientos de curiosos se arremolinaron en el puente sobre el caño Martín Peña, que era donde único se les iba a permitir estar de manera oficial.

Pero, otras decenas de personas del lado norte y sur de Las Gladiolas, respectivamente, aprovecharon los techos de los condominios, de sus casas o negocios para ver el espectáculo en palco.

Los tanques soterrados de gasolina de un puesto de venta que queda justo frente al complejo no sufrieron mayores percances, informó Hernández Vivoni.

Camiones del Cuerpo de Bomberos y camiones cisternas se movilizaron para echar agua sobre los restos de la estructura para evitar mayores fugas de polvo. Luego lavaron las calles aledañas.

A las 12:50 de la tarde, la Junta de Calidad Ambiental certificó que el aire no tenía mayores partículas del polvo fugitivo, por lo que dio la orden para que los desalojados pudieran regresar a sus hogares y se reabrieran los negocios del área.

Desde el 2002, los residentes del lugar batallaron para tratar de impedir que los desalojaran.

En ese momento denunciaron un intento de erradicarlos de forma atropellada del lugar en el que habían levantado a sus familias.

Muchos de ellos se unieron y combatieron los intentos gubernamentales que se realizaron por sacarlos de sus casas.

Entonces, fueron a los tribunales y agotaron todos los recursos hasta llegar al Circuito de Apelaciones de Boston, pero no lograron su meta.

La implosión fue inevitable.

Desaparecen Las Gladiolas, ejemplo de ingeniería social fallida

Por Maricarmen Rivera Sánchez,


Las Gladiolas, uno de los residenciales más grandes del área metropolitana, y cuya historia está enmarcada por la violencia de la década de los 90 y más reciente por la negativa de residentes a abandonar las deterioradas estructuras, quedó reducida a cenizas el lunes.


Poco después de las 10 de la mañana, las 3,000 libras de dinamita hicieron su efecto mientras un grupo de residentes observaban la implosión desde la azotea del Registro Demográfico.

La batalla de residentes por permanecer en el lugar duró hasta el año pasado cuando el Primer Circuito de Apelaciones de Boston determinó que debían abandonar los edificios que ya no estaban en condiciones habitables.

El secretario de la Vivienda, Miguel Hernández Vivoni reiteró que hay un acuerdo legal con estos residentes para que, una vez se construya el nuevo edificio de vivienda pública, puedan regresar unas 125 familias.

Estas torres, ubicadas a una cuadra de la Milla de Oro, tenían 676 unidades de vivienda. Aunque el actual superintendente, Emilio Díaz Colón, dijo que desde hace años en el lugar no hay problemas de violencia, el ex superintendente Pedro Toledo recordó que fueron varias las intervenciones que realizaron bajo el proyecto de ‘Mano dura’ de la administración de Pedro Rosselló.

“Eran muchos edificios en un área pequeña y eso causaba problemas. Igual que en otras áreas que existen, estaban encapsulados y no estaban utilizando esos edificios para lo que fueron diseñados”, dijo Toledo. “Con edificios más separados hay más espacio, pero estos edificios estaban todos uno al lado del otro y había un problema tremendo”.

En los pisos donde se colocó la dinamita, había una tela negra para evitar que salieran proyectiles. La gasolinera ubicada al cruzar la calle estaba desierta y –según se informó– también estaba protegida para evitar complicaciones con la privación que provocó la explosión. En horas de la mañana, cientos de personas y decenas de mascotas fueron desalojadas de las áreas aledañas para que no se afectaran con la implosión.

Hernández Vivoni dijo que el terreno debe estar limpio de escombros para abril y que desde esa fecha tomará entre 18 y 24 meses la construcción de la nueva vivienda pública.

Mirta Colón, líder comunitaria de Las Gladiolas, dijo que le dan “90% de confianza” al Secretario en su promesa de que las familias regresarán al área una vez haya edificios nuevos.

“Si bien no logramos prevalecer en el Tribunal, sí logramos estos acuerdos. Si no hubiera sido así, si hubieran logrado sacarnos sin dar la lucha, no hubiéramos tenido la oportunidad de regresar a nuestro entorno”, expresó Colón.

Un nuevo modelo

Hernández Vivoni aseguró que en el área se construirá un nuevo complejo de vivienda que constará de 220 unidades de familia, y que tendrán entre una a tres habitaciones. 120 del total serán habitadas por los antiguos residentes del lugar.

Las 100 unidades restantes serán ocupadas por solicitantes en lista de espera. La estructura contará con un centro comunal, áreas verdes y recreativas. Las viviendas estarán equipadas con sistema de alarma de detección de incendio. El nuevo complejo tendrá un costo de $30 millones.

El ex presidente de la Asociación de Constructores, Rafael Rojo, dijo que este modelo debe tener más éxito que el modelo derrumbado.

“Hoy día, estos modelos de vivienda como Las Gladiolas, son modelos que su momento ya pasó. Eran un poco rígidos, espacios confinados, creo que el puertorriqueño es una persona que le gusta la vivienda unifamiliar”, dijo Rojo. “Tiene que haber un balance entre lo que es la altura, la cercanía a los centros urbanos y el gobierno tiene que tratar de buscar ese balance”.

Hernández Vivoni dejó saber que el gobierno tiene en agenda cerca de cinco residenciales adicionales que serán demolidos.