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lunes, 20 de julio de 2009

El niño prodigio de Morgan Stanley

Por Servicios combinados
20 de julio de 2009 04:00 am

¿Quiere usted saber cómo consumen medios de comunicación los adolescentes? Bien, olvídese de Nielsen, de la OJD y del EGM, y pregúntele a un adolescente.
Ahora, un adolescente hablando de adolescentes se ha convertido en la última sensación de la City de Londres. Se llama Matthew Robson, tiene 15 años y está haciendo prácticas en el banco de inversión Morgan Stanley.


Los analistas de la firma de inversiones Morgan Stanley, que pidieron al escolar londinense que describiese los hábitos de sus amigos en lo que se refiere a medios de comunicación, decidieron publicar el estudio dada la calidad de la información proporcionada, ha informado el "Financial Times".


El informe de un quinceañero británico llamado Matthew Robson sobre el uso que hacen los adolescentes de los medios ha sorprendido por la agudeza de sus análisis a la City de Londres.
Su análisis sobre cómo consumen medios de comunicación los adolescentes británicos es lo suficientemente bueno como para que Morgan Stanley lo haya distribuido a sus clientes, a través de Financial Times, el mismo diario que ha dedicado un destacado artículo al estudio de Robson.
Las conclusiones del análisis son deprimentes para los periódicos y los periodistas. Los jóvenes no quieren pagar por ellos.


Detestan el papel y todo lo que tenga cables. Ningún joven se siente capaz de leer "páginas y páginas de texto" y prefieren ver los sumarios de las noticias en internet o en la televisión.
Incluso en internet, los anuncios molestan a los adolescentes, explica Robson en su estudio. Él y sus amigos emplean su tiempo y su dinero sobre todo en el cine, en conciertos y en consolas de videojuegos, que son además un instrumento más atractivo para charlar con sus amigos.
Les gustan las pantallas sin botones. Los eventos (conciertos, etcétera) son las de las pocas cosas que les motivan rascarse el bolsillo. Y Twitter es para viejos.


Según el joven, los adolescentes que conoce no utilizan "twitter" porque actualizar el servicio en los móviles cuesta dinero y porque "se dan cuenta además de que nadie puede ver allí sus perfiles".
Los jóvenes tampoco parecen encontrar tiempo para la televisión y prefieren escuchar música sin interrupciones de anuncios en portales de internet como last.fm a sintonizar las emisoras de radio tradicionales.


¿Un futuro negro para los medios de comunicación? Posiblemente. Aunque también para los analistas financieros. Porque Matthew Robson puede ser el primer analista ciudadano. O el primer consultor ciudadano.
Ahora está de moda el periodismo ciudadano, es decir, gente normal que escribe blogs o artículos de acontecimientos de los que es testigo. Es, evidentemente, un factor más de presión para los periodistas.


Robson, por su parte, ha hecho a sus 15 años algo por lo que McKinsey, Accenture, Arthur D. Little… o Morgan Stanley pueden cobrar cifras enormes.
"Docenas de gestores de fondos y varios directores de empresas nos han estado llamando o enviando mensajes todo el día", dijo al periódico Edward Hill-Wood, un analista de medios de Morgan Stanley, quien reconoció, sin embargo, que no podía garantizar el rigor estadístico del informe.

jueves, 5 de febrero de 2009

¿Desafiando a lso genios?

jueves, 5 de febrero de 2009
Janet González Bolívar
Primera Hora

Tienen coeficientes privilegiados, aprenden a un ritmo acelerado y poseen talentos de sobra. Sus experiencias en la escuela, con sus contemporáneos y en distintos escenarios sociales, distan mucho de las que atraviesa la persona "típica". Los han tachado del "cerebrito" del salón, los excluyen de las fiestas y actividades de esparcimiento, y el currículo estándar de las escuelas les pone un freno a sus capacidades sobresalientes.

Perfil de un dotado
Su nivel de inteligencia está por encima de lo normal.
Son creativos y se automotivan.
Aprenden rápidamente a una edad temprana.
Pueden leer y/o escribir desde pequeños.
Su memoria es excepcional.
Procesan la información rápidamente.
Operan a un alto nivel de pensamiento y realizan tareas abstractas y complejas.
Requieren un mínimo de explicación para comprender.
Les disgusta la repetición y se aburren con facilidad.
Son observadores y detallistas.
Son muy sensibles a la crítica.

Fuente: Asociación de Padres de Niños Dotados de Puerto Rico (APreNDo)

Todas estas vivencias por las que han pasado los dotados ponen de manifiesto una sola cosa: ser ‘genio’, contrario a lo que se piensa, no es necesariamente sinónimo de felicidad.
Para conocer un poco más a fondo lo que significa estar en la piel de un dotado, A tu manera conversó con tres de ellos sobre la historia particular que les ha tocado vivir. Los testimonios de Hazel Thais, Roberto Emanuel y Vicente -todos referidos por la Asociación de Padres de Niños Dotados de Puerto Rico (APreNDo)- nos abren una ventana a las virtudes y los obstáculos que habitan en el mundo de un genio.

Hazel Thais Rivera Rosario, de nueve años, toca el chelo y es una lectora veloz
Ella se devora los libros y los lee a todas horas, en todo momento: mientras ve televisión, en la mesa de comer, sentada en la butaca de un cine y, cómo no, en el baño. Con una risita de incredulidad y asombro, su madre, Myriam Rosario, confiesa que Hazel acostumbra a leer hasta 14 libros semanales, que pueden ser de hasta 200 páginas.

"Hay veces que vamos a (la librería) Borders, compramos como cinco o seis libros, y de camino (a su casa en Manatí), ya se ha leído uno. O a veces estamos en Plaza (las Américas), se sienta a leer, y ya se termina otro", cuenta Myriam, una ingeniera civil.
Esta pasión por la lectura Hazel la demostró desde pequeña. A ella nunca le gustó jugar con muñecas. Se divertía, por el contrario, aprendiendo las vocales, leyendo la cartilla fonética y escribiendo su nombre -con tan sólo un año y medio de edad- en la nevera con unas letras magnéticas que su padre, Héctor Rivera, le había regalado.

Aunque estos intereses y facultades no son la norma en niños tan pequeños, Héctor y Myriam -padres primerizos al fin- no lograban ver claramente que su hija era una niña dotada. Sí notaban, no obstante, esas "cositas raras" que la diferenciaban de sus pares.

Pero los padres de la pequeña pronto comprobaron lo que ya era evidente: una visita a un psicólogo reveló que Hazel, entonces de dos años, tenía un IQ sobre 130 puntos.
A esa edad también leía el periódico y sabía escribir, entró al kínder, comenzó a tocar el chelo y, seis meses más adelante, debutó en su primer concierto. El año pasado fue invitada a audicionar en la prestigiosa Juilliard School of Music, de Nueva York.

"Me gustan las cosas que sean retantes, como la música y la lectura. Me gusta leer libros en inglés que sean como de misterio y de aventura", revela Hazel, libro en mano y con cierta timidez. "De grande, me gustaría ser astronauta y seguir siendo chelista, porque me gusta la música y también las cosas del espacio", expresó la pequeña.

Vicente Avilés tiene 50 años de edad y es programador de computadoras y caricaturista
De pequeño, Vicente soñaba con ser muchas cosas: astrónomo, geólogo, inventor, científico, químico y hasta dibujante. Le interesaban tantas profesiones que no podía decidirse por una sola.
"Aprendía bien rápido y el resto del tiempo me la pasaba fantaseando. Y, como leía mucho, siempre salía bien en los exámenes porque casi siempre ya sabía lo que estaba hablando la maestra. No era para nada retante", reconoce Vicente.

Cuando llegó el tiempo de ingresar a la universidad, el entonces joven delimitó sus opciones a una disciplina, la Química, pero en segundo año descubrió su verdadera pasión: la programación de computadoras. Aunque demostró un talento natural en esta área, Vicente encontró varios obstáculos en la convivencia con sus compañeros de carrera.

"Donde más rechazo viví fue en la universidad. Notaba que los otros estudiantes como que se molestaban cuando veían que yo sobresalía. A veces hacían actividades y no me invitaban", recuerda, con voz apagada, el manatieño.

Más allá de estos sinsabores, Vicente adoptó la filosofía popular de ‘a mal tiempo, buena cara’: culminó sus estudios y fue distinguido magna cum laude en su graduación. Desde entonces se ha dedicado al campo de la programación y, paralelamente, se ha destacado como caricaturista con su personaje de "El profe", un simpático pero chiflado inventor. Las viñetas de este "científico" se estuvieron publicando por casi 14 años en un rotativo del país.

Por estas fechas, Vicente es padre de tres adolescentes, que también presentan altas capacidades, y ha desarrollado programas educativos de computadora para niños ("El profe" es, de hecho, el personaje central en ellos).

Cuando se le hace la pregunta obligada -¿qué ideas propones para mejorar la experiencia educativa actual de los niños dotados?-, Vicente se detiene a pensar por un momento y, con su hablar pausado, apunta lo que muchos psicólogos y activistas de esta población reclaman: grupos y programas especiales para estos estudiantes talentosos.

Para él, es la mejor respuesta para atender las aptitudes y competencias de los pequeños "genios". Por ejemplo, "se deberían de crear grupos y programas especiales para los niños y jóvenes dotados".
Roberto Emanuel Madera Soto, de 15 años, es un excelente saxofonista y subcampeón de ajedrez a nivel isla

Le han llamado estofón y nerd en la escuela, pero Roberto aclara que no se considera estudioso. Es cierto que lo saltaron de grado en la elemental -pasó del quinto al séptimo- y acostumbra a sacar A en sus clases. Sin embargo, dice que estudia "lo necesario". Cuando le apasiona un tema, como algo relacionado con las ciencias o las matemáticas, procura buscar más información por su cuenta, bien sea en la Internet o en algún canal educativo, como el Discovery.

Si hay algo que no soporta, admite, es que le machaquen los mismos temas año tras año en el salón. Para él, ahora en undécimo grado, el currículo escolar debe ser muy distinto al que ha conocido por años. Debe ser variado, más profundo y debe promover el razonamiento crítico.
"Me llevan repitiendo de los indios desde que estoy en escuela elemental. Todo es los indios, y los indios, y los indios. O sea, el mundo es bien interesante y me están hablando de los indios", reflexiona Roberto, cuyo coeficiente de inteligencia lo clasifica como dotado.

Aunque ya está más motivado en la escuela, Roberto admite -de hecho- que la falta de retos intelectuales lo llevó a estar aburrido en el aula por muchos años. "A veces me portaba mal o me distraía. Odiaba estudiar porque me daban mucho trabajo de cosas que ni me interesaban", recuerda el estudiante.

Este talentoso joven también se ha destacado más allá del mundo académico. Juega ajedrez desde los nueve años y es, actualmente, el subcampeón nacional en este juego, es nadador y toca desde el saxofón (su fuerte), el cuatro y el piano, hasta la flauta y el clarinete.

Cuando se gradúe de escuela superior, desea estudiar ingeniería eléctrica o mecánica en el Recinto Universitario de Mayagüez, aunque también le atrae la animación de videojuegos. En cuanto a los "cambios" que le haría al programa educativo de las escuelas, Roberto no vacila en dar una respuesta concreta.

"Lo haría más profundo y no tan repetitivo. Pienso, también, que los maestros deberían estar mejor preparados porque si tú le preguntas a un maestro de intermedia más sobre un tema o tienes una curiosidad, pues, a veces, no sabe. O, incluso, a veces le molesta que le preguntes, porque piensa que lo estás retando y eso me disgusta", puntualiza.

20,000 genios en el limbo

jueves, 5 de febrero de 2009
Janet González Bolívar
Primera Hora

Sus destrezas y conocimientos sobre el promedio sorprenden a muchos: aprenden a leer a edad temprana, tienen un alto espíritu crítico y una memoria excepcional, y demuestran liderazgo desde pequeños. Aunque se les ha etiquetado como “genios”, los términos acuñados por la comunidad médica son menos impactantes: personas dotadas y superdotadas.

¿Qué es el IQ?
Una prueba de inteligencia que estima la capacidad general del pensamiento y razonamiento para evaluar la inteligencia de una persona según su edad. El psicólogo francés Alfred Binet elaboró en 1904 el primero de estos tests, la escala de inteligencia Binet-Simon, que fue el origen de las actuales pruebas de coeficiente intelectual (CI), el término castellano para designar al IQ.
Persona promedio: 90-109 puntos Promedio alto: 110-119 puntos De inteligencia superior: 120-129 puntos Dotada: 130-139 puntos Superdotada: 140 puntos en adelante

Más allá de los calificativos, la realidad de estas personas -particularmente en su infancia y juventud- es más que evidente para todos: su edad cronológica no coincide con la intelectual.
Según el psicólogo clínico Luis Sánchez Caso, quien atiende a niños con altas capacidades, los dotados tienen “el potencial de presentar un funcionamiento excepcional en una o más áreas”, incluidas la intelectual, artística o creativa. Por ello, aprenden con mayor facilidad y rapidez que el individuo común, logrando niveles más altos que sus pares.

En términos más concretos, el Dr. Michael Woodbury, psiquiatra y catedrático asociado del Recinto de Ciencias Médicas, detalla que los dotados alcanzan un coeficiente intelectual (CI) -el conocido IQ anglosajón- de 130 puntos o más, mientras que la persona promedio registra de 90 a 110. Las personas altamente dotadas o superdotadas tienen coeficientes de inteligencia mayores de 140.

población a la deriva
Para atender y desarrollar sus capacidades, los niños y adolescentes dotados requieren programas académicos que estimulen y potencien su inteligencia. Ellos comprenden más rápido y mejor que sus compañeros de aula y les gusta profundizar en muchos temas, por lo que el currículo estándar les queda corto.

Contrario a la realidad del sistema de instrucción estadounidense, que cuenta con programas y escuelas especiales para niños dotados, el Departamento de Educación (DE) local apenas los tiene en cuenta. Ésta es, precisamente, una de las mayores quejas de Héctor Rivera, presidente de la Asociación de Padres de Niños Dotados de Puerto Rico (APreNDo), quien lamenta que el DE ni siquiera cuenta con una definición oficial de lo que es un estudiante dotado.
A este respecto, durante el día de ayer, este diario intentó en repetidas ocasiones obtener una reacción del Departamento de Educación sobre esta problemática Nuestras llamadas, sin embargo, no fueron devueltas.

“Las escuelas no tienen nada para este tipo de estudiantes”, prosiguió Rivera, quien es padre de una niña dotada. “Lo único que en realidad ofrecen es maltrato: maltrato social, psicológico y educativo”.

La falta de alternativas educativas para esta población -que se estima en unos 20 mil estudiantes, según las cifras publicadas por APreNDo- acarrea diversas consecuencias negativas, como baja autoestima, conductas depresivas y hasta deserción escolar.

“Muchas veces, están perdidos en el salón de clases porque se desconectan. Muchos se convierten en lower achievers, o estudiantes de pobre rendimiento”, advierte el Dr. Sánchez Caso. “El mundo está hecho para la persona común, y el sistema educativo sólo ofrece la educación en masa: darle la misma información a más cantidad de personas. Estos niños, como aprenden tan rápido, ¿qué más van a hacer en el salón de clases?”, cuestiona. De ahí que muchos psicólogos, de acuerdo con el propio Sánchez Caso, diagnostiquen erradamente a estos niños con el trastorno de déficit de atención e hiperactividad y con el trastorno oposicional desafiante.

Un paso urgente
Además de programas especializados, la “alternativa más poderosa” para ayudarlos -según Rivera- es la aceleración de grado. “Saltar de año”, aunque mal visto por algunos psicólogos y objetado en muchas escuelas, ha sido avalado por más de 50 años de investigación, de acuerdo con el Templeton National Report on Acceleration. El informe resume los hallazgos de más de 300 estudios pedagógicos, y publica que la aceleración, entre otras ventajas, mantiene el estímulo académico del niño y aumenta las posibilidades de que aspire a grados educativos más altos.

El Dr. Luis Sánchez Caso es psicólogo clínico con práctica privada. Para consultas, llama al 787-783-0123. El psquiatra Michael Woodbury labora en la Clínica de Siquiatría del Recinto de Ciencias Médicas. Para citas, comunícate al 787-766-0940. La Asociación de Padres de Niños Dotados de Puerto Rico (APreNDo) orienta a familias y capacita a profesionales que deseen atender a los niños dotados. Para más información, llama a los números 787-884-8939, 787-381-6281 y/o 787-717-5112. También puedes visitar la página electrónica www.prgifted.org.