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miércoles, 17 de agosto de 2011

Assmca y el DE adiestran a trabajadores sociales

El Departamento de Educación y la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (Assmca) adiestraron ayer a unos 200 trabajadores sociales como parte del programa educativo Valores al alcance con logros, oportunidades y retos.

El propósito del adiestramiento es educar a los trabajadores sociales para que éstos a su vez puedan “fomentar la prevención del uso del alcohol y el cigarrillo, el respeto hacia los envejecientes, la toma de decisiones, la solución de conflictos, la prevención del comportamiento suicida y la importancia de las relaciones familiares saludables”.

Los profesionales también recibirán información sobre la autoestima, el manejo del bulling e indicadores de violencia doméstica.

Valor impactará a unos 28 mil estudiantes de kínder a tercer grado, de 186 planteles escolares.

Las escuelas fueron seleccionadas a base de un estudio de consulta Juvenil realizado por Assmca el cual reflejó prevalencia en el uso de alcohol y tabaco entre los escolares.

“Valor va dirigido a atender los problemas sociales de conducta que puedan estar experimentando nuestros niños de los grados primarios. Éste es un esfuerzo adicional que realiza el DE y nuestro gobierno para mejorar la calidad de vida de nuestro país y reforzar la educación que se le debe estar brindando a cada uno de nuestros alumnos en su hogar”, explicó el secretario de Educación, Jesús Rivera Sánchez.

“Para este proyecto, Assmca ha desarrollado la Guía del Proyecto Valor, que será utilizada en el salón de clase y que permitirá que cada maestro implemente efectivamente cada una de las estrategias diseñadas para trabajar con cada uno de los problemas definidos en el proyecto”, agregó el titular.

Además del adiestramiento, los trabajadores sociales recibieron material gráfico para educar a los estudiantes.

Como parte del acuerdo interagencial, personal de Assmca del área de prevención estará visitando mensualmente las escuelas a ser impactadas.

“Estos profesionales se reunirán con los trabajadores sociales para darle seguimiento y, de ser necesario, referir aquellos estudiantes que reflejen algún problema de salud mental. De esta forma se trabajará preventivamente con problemas de depresión, situaciones familiares u otros factores que puedan afectar la salud mental de los niños participantes”, se explicó.

martes, 16 de agosto de 2011

Dejan sobre la mesa el toque de queda

por Nydia Bauzá y Antonio Gómez

El proyecto de ley que busca imponer un toque de queda de 10:00 de la noche a 6:00 de la mañana a menores de edad no parece tener el camino expedito y se dejó ayer sobre la mesa en la Cámara de Representantes.


La presidenta del cuerpo legislativo, Jenniffer González, dijo que favorece en principio el concepto, pero hizo claro que quiere evaluar las estadísticas para determinar si guardan relación con los crímenes vinculados con menores y las horas en que éstos se cometen.

“Quiero evaluar la medida a fondo para ver si va a ayudar a reducir la criminalidad”, dijo la presidenta de la Cámara.


“No quiero tomar una determinación hasta estar segura que de verdad nos va a ayudar a reducir la criminalidad en Puerto Rico”, sostuvo.

El portavoz de la minoría popular, Héctor Ferrer, dijo que en principio está en contra de los toques de queda.

Indicó que “hay que atender el asunto de la criminalidad, aunque dijo que hay que tener estadísticas específicas de quiénes son los que están cometiendo los crímenes”.

Añadió que “no se puede legislar un proyecto como éste sin tener la información empírica”.




La representante popular Carmen Yulín Cruz se expresó rotundamente en contra de la propuesta.

“Se presta para estigmatizar socialmente a la gente”, dijo la legisladora, quien además opinó que el proyecto le da la potestad a la Policía de determinar la reglamentación sin tomar en cuenta la opinión de los municipios.

“Le da un control a un cuerpo uniformado que, aunque muchos hacen bien su trabajo, está siendo investigado por abuso de poder y exceso de fuerza en contra de personas que pacíficamente se expresan”, sostuvo Cruz.

El presidente de la Comisión de Gobierno, José Chico Vega, también mostró reservas.

“Eso se lo deben dejar a los municipios, que cada uno determine, como era en el pasado”, afirmó.

El alcalde de Aguada, Luis Alberto “Berty” Echevarría, tampoco lo favoreció.

“Yo no lo favorezco. Eso es como coartar el derecho a la libertad. En mi caso particular yo no lo aplicaría en Aguada, hay otras formas de como trabajar con la situación”, dijo.

Sin embargo, la medida fue avalada por otros legisladores.

“Todo lo que sea por el bien de garantizar la seguridad de nuestros hogares y de nuestras familias, yo lo favorezco”, indicó el representante penepé Junior Pérez.

“Criticamos mucho que no se está haciendo nada contra el crimen. No podemos estar poniendo piedras en el camino”, indicó.

“Eso se ha experimentado en muchos lugares y ha funcionado y en Puerto Rico funcionaría también”, opinó otro representante novoprogresista, Cristóbal Colón.


lunes, 8 de agosto de 2011

Víctimas de la desidia

por Istra Pacheco

¿Es usted de las personas que ven las noticias, pero ya no se les mueve ni un pelo ante casos de asesinatos? ¿Piensa que si alguien en la calle pide ayuda, no le incumbe? ¿O acaso es de los que prefieren estar ajenos a todo tipo de información para no contaminarse?

No hay una ruta exacta y única para alejarse de tanta mala noticia, pero ¡cuidado! Si está tan saturado de imágenes violentas que ya muy poco le impresionan, o prefiere vivir internado en su propia realidad, como si se tratara de una cueva corre el riesgo de convertirse en una persona indiferente al dolor ajeno y, de paso, formar parte del problema de criminalidad atroz que vive el país, coinciden expertos.

“Cuando llegamos a conclusiones como: ‘Esto está tan malo que ya no tiene remedio’ o ‘esto es lo que pasa siempre’ son ambos pensamientos peligrosos porque te deshumanizan y, ante la oportunidad de hacer algo para remediar la situación, decides alejarte. Eso, sencillamente, no es bueno para el país”, opinó José Rodríguez, sociólogo y epidemiólogo.

Por su parte, Jorge Duany, sociólogo y catedrático de la Universidad de Puerto Rico, recordó como parte de su análisis que cuando era muchacho, era más raro “que te tocara personalmente la experiencia de ser agredido y asaltado”.

“Sin embargo, en los últimos 20 años, ha aumentado la posibilidad de que uno sea la persona afectada; ya no es algo lejano. Le puede tocar a cualquiera porque hay una violencia más generalizada y más al azar. La constante exposición a la misma experiencia puede hacer que la persona vaya perdiendo esa sensibilidad... y eso puede generar mucha impotencia y frustración”, afirmó Duany.

Por otra parte, los expertos señalan que los medios noticiosos se enfocan demasiado en los aspectos negativos y no destacan tanto las buenas cosas que ocurren y que dan esperanza.

Si a eso se le agrega la cantidad de violencia en películas, televisión o videojuegos, la tolerancia a situaciones extremas puede aumentar, dijeron.

Un silencio cómplice

En días recientes, se han visto ejemplos claros de la creciente indiferencia en la que muchas personas se refugian. El pasado mes de julio, una mujer de 54 años, recién retirada como maestra de inglés, pidió ayuda a gritos cuando su ex marido llegó a su casa encolerizado y la mató a tiros. Nadie llamó a la Policía.

Asimismo, en el caso del triple asesinato de una mujer embarazada de ocho meses y de sus hijos de 10 y ocho años, ocurrido en marzo en el complejo San Juan Park, hay una gran cantidad de evidencia, pero la falta de colaboración de los vecinos, por la razón que sea, ha impedido que la Policía pueda esclarecer el crimen.

Pero el mantenerse ajeno no sólo incide en que haya víctimas fatales, también hay muchos con heridas físicas y emocionales que seguramente no figuran en las estadísticas y que también se vieron afectados por la falta de interés, expresó por su parte el obispo episcopal David Álvarez, quien también es psicólogo.

Otro problema es que los hogares se han convertido en caldo de cultivo de violencia, y las señales están en todas partes, pero la inacción de los que cohabitan alrededor se impone como una barrera tan gruesa y alta como las murallas de El Morro.

Los consultados coincidieron en que el aumento en la apatía colectiva inició cuando pasamos de una sociedad rural a una posindustrial. Eso trajo consigo el individualismo que, a su vez, inhibió la interacción.

“La forma en que dejamos de relacionamos con nuestros vecinos, el énfasis en que lo más importante es mi vida privada, el lucro y el desarrollo personal, la forma en que se organizan las urbanizaciones cerradas, los apartamentos con sistemas de seguridad para mantener al desconocido fuera de nuestra cercanía, eso no se experimentaba así en los años 50, cuando había más contacto en los centros urbanos, el encuentro en plazas públicas y las plazas del mercado”, declaró en entrevista separada el catedrático en sociología Héctor López Sierra.

Pero, no sólo nos tapamos los ojos y los oídos en nuestro fuero interno. El Gobierno ha dejado de ser sensible a las necesidades de la sociedad a la que sirve, al asignar mayor presupuesto a agencias que trabajan con acciones remediativas y no preventivas, manifestó Sierra.

¿Hay solución?

La buena parte es que hay formas de revertir esa coraza que nos hemos impuesto, coincidieron estudiosos de las dinámicas sociales.

Según Duany, la educación en la casa y en grados primarios de cosas que parecen sencillas, como preguntar cómo le fue al otro durante el día o decir “salud” a alguien que estornude, es el primer paso para crear ciudadanos que se preocupen por sus semejantes.

Tampoco se debe dejar a los más pequeños con la televisión como niñera, aconsejó.

Rodríguez, por otro lado, destacó la importancia de reconocer más a menudo las buenas acciones, tanto en la casa como en los medios de información, para fijar en la mente de las personas que los actos de desprendimiento son importantes.

Sierra destacó el contacto con el vecino más próximo, mientras que el obispo Álvarez dijo que se debe fomentar la tolerancia y pedir acción a las iglesias y las entidades cívicas.

En búsqueda de soluciones

Por Yennifer Álvarez Jaimes,

Puerto Rico sufre de una gran inflamación, “un edema que no deja movilizar al cuerpo”. La mirada de un doctor apuntó la mejor analogía para describir el efecto que tiene la violencia en el País y la impotencia que provoca el que se pierdan vidas a causa del narcotráfico. Para José Vargas Vidot, director de Iniciativa Comunitaria (IC), es hora de que las agencias de ley y orden trabajen con las comunidades para aunar una estrategia contra la violencia y gestar una mejor calidad de vida en el País.

En una mesa de discusión con EL VOCERO, el superintendente de la Policía, Emilio Díaz Colón y el secretario de Justicia, Guillermo Somoza Colombani, coincidieron con el doctor Vargas Vidot en que es necesario el junte. Esta reunión pareció ser el primer paso.

Los funcionarios del Gobierno reconocieron que la interdicción no puede ser exitosa si no va de la mano de la educación y programas de prevención para atacar la violencia en Puerto Rico.

El nuevo Jefe de la Policía clamó en varias ocasiones que la Prensa entienda que un superintendente no puede cambiar el deterioro social que enfrenta el País. Exigió mayor responsabilidad por parte de los padres en la crianza de sus hijos. Y una vez más, rechazó hablar sobre sus estrategias o sobre un plan anticrimen. Tampoco quiso comentar sobre las fallas y retos que enfrenta la Uniformada “porque estaría alertando al criminal”.


El superintendente de la Policía, Emilio Díaz Colón, el secretario de Justicia, Guillermo Somoza Colombani y el doctor Vargas Vidot ofrecieron sus puntos de vistas sobre las posibles soluciones a la rampante criminalidad, drogadicción y violencia. EL VOCERO / Ingrid Torres

De lo que sí habló fue sobre su compromiso para permitir que las comunidades se integren en la lucha contra la violencia. A preguntas de EL VOCERO, Díaz Colón admitió que ‘el golpe al punto’ ha tenido un efecto colateral al crear calles más inseguras, en donde la lucha por el control de los puntos de venta y distribución de drogas provoca que los más jóvenes sigan muriendo y que inocentes desvinculados con el trasiego de sustancias controladas pierdan la vida víctimas de un tiroteo de carro a carro.

Díaz Colón y Somoza Colombani afirmaron que ya no existen aquellos “códigos” en los que los niños, mujeres y ancianos parecían ser respetados por los sicarios. Ahora, es una generación -muchas veces menor de los 30 años- la que encamina el ajuste de cuentas en el trasiego de drogas, sin importar tiempo y espacio.
A juicio del doctor Vargas Vidot, urge crear una comisión ciudadana para lidiar con la criminalidad y la violencia. El Jefe de la Policía y el Titular de Justicia dijeron estar dispuestos a esto.

Además, se hizo el compromiso para permitir que organizaciones sin fines de lucro como IC ofrezcan charlas a los cadetes de la Policía para sensibilizarlos sobre el trato hacia a las personas sin hogar, los adictos y los sectores de la población más marginados. Por su parte, el Jefe de la Policía informó la participación de activistas como Cecilia la Luz y Pedro Julio Serrano, entre los portavoces de la comunidad Lésbica, Gay, Bisexual Transgénero y Transexual (LGBTT), que ya han ofrecido charlas a los futuros oficiales sobre cómo entender a esta población, sin estereotiparlos o criminalizarlos.

Al mismo tiempo, hubo apertura por parte de la Uniformada para que sicólogos sociales comunitarios de IC participen en las evaluaciones que se realizan periódicamente a los agentes adscritos al llamado Grupo de los 100.

Somoza Colombani destacó que Justicia, la Policía y otras agencias gubernamentales ofrecen charlas de prevención contra la violencia en comunidades y escuelas. Mediante escenas de teatro y testimonios advierten sobre las consecuencias de incursionar en el negocio de las drogas.

Aunque reconoció el esfuerzo, Vargas Vidot opinó que las campañas educativas suelen tener mejor resultado si provienen de organizaciones de base comunitaria que comparten día a día con la misma población. Sugirió realizar estrategias conjuntas.

“Podemos ser el oído de ellos, queremos ser un elemento de complementación”, sentenció el galeno.
El Superintendente de la Policía aseguró, a preguntas de este diario, que antes de que finalice el año muchas de estas iniciativas estarán operando.

¿Medicación o legalización?

Sin acogida aquí la legalización

La propuesta del juez federal, Juan R. Torruella para que se ponga fin a la prohibición de la marihuana y se experimente con la legalización de otras drogas como una opción ante la fracasada guerra contra las drogas ya tiene eco en otras figuras importantes como por ejemplo, el ex presidente de México, Vicente Fox.
Recientemente, en una visita que hizo el ex mandatario mexicano a la Isla, dijo que la legalización de las drogas en Estados Unidos serviría como estocada a la narco guerra que se vive en su nación y que deja como saldo centenares de muertos, no sólo en su país sino en Estados Unidos y Puerto Rico.

Sobre la legalización, el superintendente de la Policía, Miguel Díaz Colón, dijo estar en contra de las drogas y por ende, de su despenalización. Por su parte, el secretario de Justicia, Guillermo Somoza Colombani, sostuvo que no cree en la legalización “porque sería poner las drogas en el libre comercio y eso va a producir muchas más desavenencias en Puerto Rico”.

En tanto, el doctor José Vargas Vidot, opinó que la legalización en un concepto que tendría que estudiarse con detenimiento.

“Puerto Rico se reconoce como uno de los lugares en donde ocurre el ‘poliuso’. El perfil del usuario es muy diferente al de otros lugares del mundo. Aquí un usuario usa hasta tres y cuatro tipos de droga y me cuesta trabajo pensar en un proyecto concreto de legalización, frente a la diversidad de drogas que no sirven para nada”, sentenció el galeno.

Señaló además que antes de entrar en una discusión sobre la legalización de las drogas primero se debe impulsar la medicación y despenalización del adicto.

“Mucho más allá de lo que es la buprenorfina, hay que discutir la legalización de la marihuana para 36 enfermedades que la utilizan con éxito para aliviar dolores. Éstas son áreas importantes, que no chocan con ninguna jurisprudencia y no se han discutido”, destacó Vargas Vidot.

La buprenorfina y la metadona se utilizan para el tratamiento de la adicción a la heroína.
“Hay que descriminalizar al adicto, ya se habla del adicto como una enfermo pero se actúa como si fuese un criminal”, agregó el salubrista.

En Puerto Rico existen 190 personas adictas a algún tipo de droga y 60 mil de estos usuarios consumen drogas intravenosas. Vargas Vidot señaló que hay que desmonopolizar la administración de la metadona de las manos del Gobierno y revisar los protocolos ya que en muchas ocasiones se administra en dosis inadecuadas que pueden ser insuficientes.

El Titular de Justicia afirmó que cree en la medicación de las drogas y en que hay que fomentar una mayor conciencia sobre la adicción como enfermedad. En tanto, el Jefe de la Policía no abundó sobre el tema.
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domingo, 6 de febrero de 2011

Onerosos para la economía del País

06 Febrero 2011

Onerosos para la economía del País
La improductividad tendría un gran impacto a largo plazo


Por Gerardo E. Alvarado León / galvarado@elnuevodia.com

Si los 319,662 puertorriqueños de 16 a 34 años que actualmente ni estudian ni trabajan optaran por mantenerse así mientras vivan, acabarían costándole al País $75,608 millones, advirtió el economista José Alameda.

Para calcular esa cifra, Alameda multiplicó cuatro variables: la probabilidad actual de estos jóvenes de encontrar empleo, el ingreso mediano perdido, el total de jóvenes que ni estudian ni trabajan y los “años perdidos” o de improductividad, considerando que la mayoría de las personas se acogen al retiro a los 65 años.

De inmediato, el experto aclaró que la pérdida en producción a largo plazo podría ser todavía mayor, ya que su cálculo considera, por ejemplo, salarios estáticos.

“Esta gente crea un impacto brutal a la economía, haciendo que se vuelva aún más estrecha”, expresó al indicar que quienes integran la Generación NiNi -como se le conoce a los jóvenes que ni trabajan ni estudian- son seres que, en teoría, están en sus edades más productivas.

“En economía hay algo que se conoce como tasa de dependencia, que dice que las personas entre 0 y 18 años, así como los mayores de 65, dependen de la población entre los 19 y 64 años, que son quienes trabajan. La Generación NiNi aumenta esa tasa de dependencia y crean más presión sobre los trabajadores”, dijo Alameda.

El experto coincidió con varios estudiosos del tema en que desde que inició la recesión económica a fines del 2007, conseguir empleo es más difícil, situación que aprovechan algunos jóvenes para decidir no estudiar.

“Pero eso no es un estado normal. Estas personas lo que hacen es colocar la economía en un situación improductiva”, dijo Alameda.

“Por eso deberían estar generando algún tipo de productividad y no generar una mayor dependencia innecesaria sobre quienes trabajan”.

En países como México, donde la población NiNi se ha estimado en 7 millones, el escenario se define como un “purgatorio económico” ya que, por un lado, se pierde el potencial creativo y productivo de los jóvenes, pero, por el otro, surgen duras críticas hacia el gobierno porque no tiene nada que ofrecerle a dicha población.

Una generación perdida

06 Febrero 2011

Una generación perdida
Los NiNi son los más de 300,000 jóvenes del País que no estudian ni trabajan… ni tienen perspectiva de hacerlo en un futuro cercano



Según un experto, estos jóvenes son más suceptibles de entrar al mundo de las drogas. (Thinkstock)Por Gerardo E. Alvarado León / galvarado@elnuevodia.com

Mientras otros jóvenes como él se gradúan o están por acabar una carrera profesional, “Ramón”, de 22 años, no ha iniciado la suya. Tampoco trabaja porque “la suerte” no lo ha acompañado. Y aunque se define como “autosuficiente”, la realidad es que aún vive con su madre.

Tal pareciera que los minutos de su reloj corren más lentos que los del resto del mundo. Su rutina diaria no es ajetreada: se levanta al mediodía, se sienta en su cama a pensar y entre rato y rato busca algún alimento en la cocina.

El pequeño estudio donde vive con su madre “siempre está arreglado”, por lo que las tareas de limpieza escasean. En las noches no sale a “janguear” a menos que sus amistades lo llamen y -por supuesto- lo inviten.

En Puerto Rico este escenario de jóvenes como “Ramón” es más común de lo que parece, afirmó el psicólogo clínico Luis Caraballo, a cuya oficina llegan cada vez más jóvenes que ni estudian ni trabajan. En la sociología se les conoce como la Generación NiNi y agrupa a jóvenes de 16 a 34 años.

Según datos provistos por el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, en el 2009 había 319,662 jóvenes que ni estudiaban ni trabajaban. Esta cifra representaba el 29.9% de la población de personas entre las mencionadas edades en la Isla.

El 52.1% de la Generación NiNi en la Isla (166,538 individuos) vivía con sus padres. El resto lo hacía en hogar propio, con su pareja, abuelos, suegros u otras personas.

“Es una mezcla de cosas la causa este fenómeno. Los jóvenes no le encuentran sentido a estudiar porque entienden que invertir tanto tiempo y dinero no le garantiza que tendrán trabajo en lo que estudiaron. También, si vienes de una familia que no hace nada, que vive de ayudas, los jóvenes ven los beneficios de no hacer nada y crean casi una ‘identidad del mantengo’. Otros jóvenes no hacen nada porque tienen el beneficio de que los ayudan sus padres”, dijo Caraballo, profesor de psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico.


“Ramón” (nombre ficticio a petición del entrevistado), ¿por qué no tienes trabajo?

He buscado. Solicité, pero no me llamaron. No tengo carro para moverme. Vivo de mi madre. Ella me da para comer y para salir. Tengo para lo que necesite.


¿Y cómo cubres tus gastos?

El celular y los demás gastos me los cubre mi mamá.


¿Qué haces durante el día?

No hago más que estar aquí, en casa. Lo más que tengo es tiempo y hago cosas en la casa. Por las noches estoy metido en el celular o texteando, buscando el sueño en la cama y escuchando música en el iPod. Esa es mi rutina.


Según Caraballo, los jóvenes NiNi necesitan tener una justificación para mantenerse improductivos, que puede ir desde que las universidades están malas hasta que la situación económica actual les impide conseguir empleo. “Necesitan tener un discurso de que no son ellos lo que están mal, sino que es la sociedad”, expresó.

El experto agregó que los NiNi son conscientes de las expectativas que sus familiares, amistades y allegados tienen de ellos. Por eso, indicó, no es extraño que desarrollen angustia o depresión al no cumplirlas. Algunos, como “Ramón”, tienen pensamientos suicidas.

“Me da depresión. A veces uno quisiera ayudar en la casa y no puede. Pero es que los tiempos que estamos viviendo están bien difíciles. A los jóvenes no nos dan prioridad en los trabajos. Nos piden experiencia, pero no nos dan la oportunidad de trabajar”, comentó, por su parte, Taitamaria Jiménez González, de 22 años y vecina de Orocovis, quien tampoco estudia ni trabaja.

“Sonia” es otra joven NiNi. Tiene 28 años, vive en Ponce con su madre y lleva año y medio de inactividad.


¿Por qué no estás trabajando?

Hace año y medio tuve un accidente automovilístico y tengo estrés postraumático. Aún sigo en terapia.


¿Cómo y quién te mantiene?

Recibo ayuda del gobierno: los cupones (Programa de Asistencia Nutricional) y la Reforma (plan Mi Salud). Además, mi mamá recibe Seguro Social y Retiro, y con eso me mantiene.

Es deprimente vivir así porque a mí no me criaron para ser una mantenida, pero mami me ayuda y no me ve como un bulto más en la casa.


¿Y por qué no estás estudiando?

Tengo tres años de estudiar idiomas en la universidad. Me fui a Estados Unidos entre el 2003 y 2007, y cuando regresé ya no me interesaba, no quería estudiar.


De acuerdo con Caraballo, el que 319,662 jóvenes puertorriqueños no estudien ni trabajen impacta negativamente a toda la sociedad, ya que esas edades suelen ser las más productivas. “Nuestros viejos serán los que estarán trabajando y eso es detrimental”, señaló.

El experto advirtió que estos jóvenes, principalmente los de clases baja y media, son más susceptibles a adentrarse al mundo de las drogas y la criminalidad, ya que ven una oportunidad para obtener dinero rápido y fácil.

Cuestionado sobre qué opciones tiene la Generación NiNi para salir adelante, Caraballo indicó que lo primero que necesitan hacer estos jóvenes es cambiar su esquema mental de que todo se consigue rápido y fácil por uno que establezca que para llegar a la cima hay que escalar peldaños. La familia, agregó, tiene la tarea de inculcarles valores de lucha y esperanza.

“Los NiNi están acostumbrados a la tecnología, a ver cosas productivas a su alrededor. Vieron a sus padres esforzarse por darles todo. Algunos han sido sobreprotegidos. Por eso, cuando entran a la etapa en la que tienen que ser productivos, no pueden”, sostuvo.

A modo de recomendación, Caraballo urgió las universidades a atemperarse a la “realidad social de la demanda laboral”, de manera que más jóvenes se interesen por estudiar y -eventualmente- tener empleo.

sábado, 28 de agosto de 2010

La desigualdad social dispara la violencia

28 de agosto de 2010
EL Nuevo Día
POR RICARDO CORTÉS CHICO
rcortes@elnuevodia.com

PARECÍA UNA radiografía del problema de violencia en Puerto Rico, pero Luis Fernando Duque Ramírez, el director del proyecto Prevención de la violencia en el Valle de Aburrá (Previva) hablaba de los problemas en su natal Medellín en Colombia, lugar que en décadas recientes fue sede de uno de los carteles de narcotráfico más temidos.

El problema de la violencia allí es igual de complejo que acá. Una gama de disloques sociales contribuye a las manifestaciones violentas y los más susceptibles son los jovenes varones, en su mayoría provenientes de las poblaciones medias y bajas. Esto último, porque la mayor parte de la población colombiana pertenece a estos sectores, explicó. Estos disloques, en su mayoría se resumen en un problema de inequidad o desigualdad social. O al menos la percepción de esta.

"El problema que hemos encontrado no necesariamente es por la pobreza sino con la percepción de inequidad social", dijo Duque Ramírez ayer durante la celebración del Simposio para la prevención de la violencia, organizado por la Asociación de Psicología de Puerto Rico y la Universidad del Este (UNE) en Carolina.

Al menos esa es una de las conclusiones principales a la que han llegado en el desarrollo del proyecto que dirige, enfocado en la prevención. Pero estas no son las únicas.

Según Duque Ramírez, en los estudios encontraron una correlación entre la vigilancia y la confianza que generan las madres con sus hijos y el nivel de violencia que estos últimos manifiestan.

Cuando esto se da, explicó el galeno experto en medicina preventiva, los jóvenes se desarrollan por las vías legales y en muchos casos motiva la integración íntima de los padres en la crianza.

También encontraron una relación directa entre la cohesión vecinal y los niveles de organización comunitaria y la violencia en la zona.

Entre otros factores de riesgos identificados se encuentran actitudes machistas, la ausencia de normas sociales, percepción de violencia en una zona y el maltrato físico a los menores.


ASOCIADA CON LA FRUSTRACIÓN
Duque Ramírez destacó además que uno de los hallazgos en torno al tema es una relación detectada en los niveles de frustración profesional y la violencia.

"Se da en la frustración de no poder estudiar lo que quiso, o de ejercer la profesión que quería. Esto se ha relacionado con la violencia. Es un ejemplo de la relación entre la percepción de inequidad. La percepción de inigualdad social es uno de los elementos arraigados a la violencia y el crimen", dijo.

Duque explicó que el proyecto de la Universidad de Antioquía y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá en Medellín, lo comenzaron en el 2004 con el propósito promover la participación de los distintos sectores de la sociedad en la búsqueda de soluciones a la violencia, en especial los municipios y las comunidades, una iniciativa un tanto similar a otras iniciadas en la Isla, entre las cuales se destaca la Agenda Ciudadana, propulsada por El Nuevo Día y la Corporación de Apoyo a Programas Educativos y Comunitarios (Capedcom).

Para esto, adoptaron un modelo salubrista contra la violencia. En esencia el método constó de la recopilación de evidencia científica en torno al problema, la promoción del diálogo entre los distintos sectores sociales y la organización de los recursos preventivos relacionados con la violencia.

viernes, 13 de junio de 2008

Los niños y jóvenes boricuas en peligro

viernes, 13 de junio de 2008
Leysa Caro González
Primera Hora

En peligro la niñez.
El panorama al que día a día se enfrentan los niños y adolescentes puertorriqueños no está pintado con crayones color de rosa.

Resumen y hallazgos del estudio

Nada más lejos de la realidad.
Aunque sería lógico pensar que la niñez es una de las etapas más felices de la vida y, de seguro, para muchos de nosotros fue así, para otros muchos pequeños se trata del periodo que los marcará para siempre y que podría acabar con su inocencia, sueños y visión de un mundo mejor.

Según el informe Kids Count de 2008, publicado por la Fundación Annie E. Casey, que promueve el bienestar de la infancia, más de la mitad de nuestros niños, que sobrepasan el millón, vive bajo niveles de pobreza y en hogares cuyos padres no trabajan a tiempo completo.

Así las cosas, el 14% de los adolescentes, entre 16 y 19 años, opta por no asistir a la escuela ni trabajar, detalló el informe que por segundo año consecutivo incluyó datos de la Isla.

En ocho de los diez indicadores claves para el bienestar de la niñez que analiza la publicación, los niños y adolescentes boricuas enfrentan niveles mayores de riesgo que los de Estados Unidos.
Sólo en las tasas de mortalidad de niños y adolescentes, el panorama de Puerto Rico pinta mucho mejor en comparación con los Estados Unidos.

“Yo creo que cuando consideramos que hay diez parámetros que se están midiendo y que en la mayoría de ellos estamos con uno de los récords más altos, eso nos indica que tenemos que prestarle atención a toda la política pública hacia la niñez y la atención que nuestros niños necesitan”, dijo el decano de la Escuela de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas, José Cordero, quien participó de una mesa redonda donde se analizaron los resultados.
Sumidos en la pobreza

En 2006, el 56% de los niños boricuas vivía bajo los niveles de pobreza. Esto quiere decir que residen en hogares donde hay un ingreso por debajo de los $20,444. En el 2005, era un 55%.
En Estados Unidos sólo el 18% de los niños vive bajo los niveles de pobreza. “La tasa de pobreza infantil de Puerto Rico es más alta que tres veces la tasa total de los Estados Unidos”, lee la publicación.

Mientras, el 55%, o 561,220 niños, vive en familias en las que ninguno de los padres trabaja a tiempo completo durante todo el año. Este porcentaje se mantuvo igual para el 2006 en comparación con los resultados del 2005.

Para Estados Unidos, la tasa es de un 33%.
Otro dato importante es que el 47%, o 435,563 niños, vive en familias con un solo padre. Este renglón mostró una mejoría de 1%.

Lo que no reflejó mejoría fue el porciento de bebés que nacen bajo peso y la tasa de mortalidad infantil. Ambas mostraron un notable incremento.

Para el 2004, el 11.5% de los bebés nacieron bajo peso. En el 2005 la tasa subió a un 12.8%, ó 6,470 infantes. Mientras, dice el informe, nueve niños de cada 1,000 que nacen vivos mueren.
Sin embargo, no todo es negativo, aseguró a PRIMERA HORA Nayda I. Rivera Hernández, analista investigativa de Kids Count Puerto Rico.

Las tasas de mortalidad en niños y adolescentes, así como la tasa de nacimientos en adolescentes y el porciento de éstos que abandonó la escuela, reflejaron una leve mejoría en esta ocasión, señaló.

Para este último renglón, el estudio indicó que en el 2006, el 9% de los estudiantes adolescentes abandonó la escuela. En el 2005 era un 11%.

El porcentaje de adolescentes que no asisten a la escuela ni trabajan se mantuvo en un 14%.
“El mensaje más importante es que nuestra niñez necesita mucha ayuda”, sostuvo Cordero.
“(Estos resultados) deben ser un llamado a la acción, a que unamos esfuerzos..”, apuntó.