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jueves, 15 de marzo de 2012

Llega la segunda peseta boricua


Por Gloria Ruiz Kuilan / gruiz@elnuevodia.com

Si por estos días el personaje ochentoso “El Broki” del comediante Juan Manuel Lebrón saliera a la calle con su famoso estribillo “Dame una pejeta”, no conseguiría ninguna.

Y es que el país entero está orgulloso celebrando el lanzamiento de la segunda peseta boricua que fue engalanada con el coquí y la cotorra puertorriqueña.

Ayer se anunció formalmente su entrada a la colección de 56 pesetas que confeccionará el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos hasta el 2021 bajo el programa “América La Bella”. El programa reconoce los parques nacionales y otros lugares históricos de los Estados Unidos.

La peseta de El Yunque, como se le conoce porque tiene el nombre de nuestro bosque nacional impreso junto al de Puerto Rico, fue distribuida ayer a estudiantes de la escuela intermedia Carmen L. Feliciano de Río Grande. La moneda muestra en el dorso a un coquí sobre una hoja junto a la cotorra que está sobre una planta epífita, ambos rodeados de flora tropical. La cara del presidente estadounidense George Washington aparece por el otro lado de la moneda.

La tesorera de Estados Unidos, Rosie Ríos, junto al comisionado residente en Washington, Pedro Pierluisi, encabezaron la ceremonia en la cancha de la escuela. Tras unas breves palabras, Ríos le entregó a 20 estudiantes la peseta.

“Son el primer grupo que recibirá una peseta de El Yunque. Por favor, siéntanse orgullosos porque eso representa parte de lo que ustedes son”, dijo Ríos.

Aprovechó la actividad para -en un momento jocoso- confesarle a los estudiantes que abarrotaron la cancha que cuando cursaba sus estudios de nivel intermedio “estaba obsesionada con el grupo Menudo y “quería tanto ser puertorriqueña”. Esto le logró un fuerte aplauso de los estudiantes.

Posteriormente Ríos se dirigió a El Portal de El Yunque donde el ambiente festivo era más que evidente. “Esta es la peseta oficial de El Yunque. Significa mucho porque El Yunque -como patrimonio de Puerto Rico- fue el último hábitat de la cotorra antes de estar en peligro de extinción”, sostuvo con orgullo el supervisor forestal de El Yunque, Pablo Cruz.

“Esto honra El Yunque como hábitat, no solamente a la cotorra”, agregó.

Precisó que la peseta surgió tras una petición que hicieron al gobernador Luis Fortuño para que se participara del programa federal, ya que es necesario el aval del gobierno.

El United States Mint del Departamento del Tesoro fabricó la peseta. Este ente fue creado por el Congreso en 1972 y es el único manufacturero de monedas de circulación para los Estados Unidos. Cada año lanzan cinco pesetas conmemorativas de distintos lugares.

Pierluisi dijo que la peseta reconoce que El Yunque “es una joya, una maravilla natural y esto va a circular por todo los Estados Unidos y los que se fijen van a ver ahí el coquí y la cotorra puertorriqueña. Es una manera en que damos a conocer a Puerto Rico en el mundo entero”.

“Esta es la tercera vez en los pasados años que nuestra Isla es parte de los esfuerzos del gobierno federal de celebrar los recursos naturales y sus comunidades”, aseguró Pierluisi.

En el 2009 el Departamento del Tesoro lanzó la primera peseta boricua conmemorativa de El Morro y la flor nacional de Puerto Rico, la maga. Y en el 2010 salió el sello conmemorativo de Puerto Rico en el que se destacó el San Pedrito.

Ríos indicó que las monedas ya se encuentran disponibles como parte de cualquier transacción económica. También estarán para la venta en el Bosque Nacional de El Yunque. Los rollos de colección se pueden conseguir a través de www.usmint.gov/catalog o llamando al 1-800-872-6468.

miércoles, 20 de julio de 2011

Evoluciona el ir y venir de los viajeros boricuas

Leysa Caro González


Viajar era todo un ritual para el puertorriqueño que por primera vez abandonaba su terruño. Entre miedos y novedades, el jíbaro se “embarcaba” en una aventura inolvidable.

No se trataba de cualquier cosa. El viaje envolvía seleccionar el outfit adecuado, aun sí fuera prestado. Los hombres hacían alarde de sus mejores galas: camisa, corbata, pantalones con filos y zapatos bien lustrosos.

Las mujeres sacaban su conjunto de hilo planchado con almidón y las medias pantyhose, de ésas de las que ya casi no se encuentran en las tiendas, eran el complemento perfecto para viajar de punta en blanco hacia los niuyores.

La comitiva de despedida o recibimiento era extensa, que si el viejo y la vieja, los hermanos, los abuelos y hasta la madrina viajaban desde la Isla para despedir al familiar que se “embarcaba” por primera vez.

Y ni hablar de lo que cargaban, que si el lechoncito para el nene, los pasteles para la nena, el dulce de coco homemade y los demás gustitos que tanto añoran quienes viven lejos de su tierra.

Pero, en el 2011, poco queda de esta histórica estampa, sólo los recuerdos de quienes vivieron esa época. El establecimiento del libre comercio, para la década de los 70, y las más recientes restricciones de seguridad han hecho la experiencia nada novedosa y hasta poco agradable.

Que si sólo una maleta de mano, que si ningún frasco líquido de más de tres onzas en el equipaje de mano, que si hay que pagar $25 por una maleta adicional y $5 por el headset, y ni hablar del momento de pasar por el check point, donde hay que quitarse hasta los zapatos.

Así que, nada mejor que optar por viajar lo menos emperifollao posible. Nada como unos cortos, sandalias y una t-shirt, por lo menos así piensan la mayoría de los puertorriqueños.

“Hasta los 60, la gente viajaba impecablemente vestida. Ya en los 70 todo comenzó a cambiar”, recordó José Pla, quien laboró por 19 años para Eastern Airlines y otros 20 para US Airways.

Algunas cosas han evolucionado y otras han regresado. Entre las que están in de nuevo está la venta de lunch boxes. Mientras, entre las que desaparecieron está el uso de vajilla de porcelana y cubiertos a la hora de comer.

“Estaban los china services, que eran los platos de porcelana y los cubiertos de plata. Para el 70 viene la desrregulación y cambió el juego completo”, contó mientras recordaba que estas piezas se convertían en los souvenirs ideales.

Para esa época fue que las líneas aéreas tuvieron la potestad de decidir hacia dónde viajar y a qué costo, y con esa libertad vino la eliminación de algunas costumbres que hasta el momento las habían diferenciado. “Lo primero que desaparecieron fueron las comidas extravagantes”, añadió Pla, quien posee una agencia de viajes.

Más cambios
Las transformación surgió no sólo en la forma de vestir y en los ofrecimientos de las líneas aéreas, sino también en lo que llevaban consigo que estaba determinado por la época del año.

“Llevaban pasteles, el caldero de arroz, las morcillas y lechones enteros asados que, algunos, no llegaban a Nueva York, sino que desaparecían en el camino”, mencionó Pla.

En las Navidades no podía faltar el pitorro. “Los rones los escondían por todos lados y si tú se los quitabas, te decían: ‘dame cinco minutos’ y glu, glu”, dijo Pla en señal de que se terminaban el traguito rápido.

Los años trajeron consigo también la evolución en la venta de pasajes electrónicos que han acabado con una costumbre típica, y era el insertar en el álbum de fotos la parte del boleto de abordaje que decía el destino por visitar. “Antes era una libreta de ticket con el nombre y logotipo de la línea aérea. La gente la guardaba”, recordó Luis Molina, director de la recordada película La Guagua Aérea, al destacar que este cambio ha provocado además una merma en las agencias de viaje.

Y cómo olvidar a las azafatas que para aquella época eran cuidadosamente seleccionadas. “Yo recuerdo haber ido a la academia de Eastern y eran como las Rockets. Todas tenían que tener al menos 5'6 de estatura; no podían medir sobre seis pies, tenían que tener un peso, y el pelo no les podía tocar el uniforme. Las uñas tenían que estar siempre pintadas y tenían que usar medias”, mencionó Pla.

“Eran americanas al comienzo y luego, por el idioma, entraron los puertorriqueños”, añadió el también director del Sueño del regreso.

Molina recordó además los viajes nocturnos hacia la Ciudad de los Rascacielos, que se les conocía como de “los tomateros”, pues en éstos iban nuestros jíbaros a recoger tabaco, fresas, melocotones, manzanas y también tomates. “Se metían en palos e iban borrachitos por ahí arriba, como corderitos”, dijo Pla.

El aeropuerto, en sí, su estructura, ha sido objeto de una transformación. Antes había tiendas de corbatas y hasta de seguros de vida, las cuales ahora mismo ya no existen. El mirador estaba en una área de techo y se cobraba 10 centavos para acceder a él.

Sin embargo, también hay cosas que persisten en el tiempo y entre éstas está la estatua de la Virgen de la Providencia que permanece a la entrada del aeropuerto en la avenida Baldorioty de Castro.

Hay varios relatos que justifican su ubicación. Uno de ellos es que un piloto de un avión comercial rogó a ella en momentos en que pensaba que perdería el control de la nave y se estrellaría. En testimonio de que las oraciones fueron escuchadas y decenas de vidas fueron salvadas, varios creyentes instalaron la efigie, que ha permanecido allí desde la década de los 50.

En el 1984, durante su visita en la Isla, el papa Juan Pablo II se detuvo a orar frente a ella en momentos cuando regresaba de oficiar una misa en los terrenos del centro comercial Plaza Las Américas, en Hato Rey.

“El aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín es un espejo de nuestra cultura, en el cual día a día los que laboramos aquí experimentamos una motivación adicional para sentirnos orgullosos de ser puertorriqueños”, dijo Kike Rivera, coordinador de Relaciones Públicas del aeropuerto.

lo mismo
Pero, sin duda, hay costumbres que no se olvidan, que siguen siendo las mismas. Queremos ser los primeros en abordar y los primeros en bajarnos. No nos paramos del asiento por miedo a que una turbulencia nos sorprenda en el baño. El clic de los cinturones de seguridad está coordinado con las ruedas del avión cuando aterriza, y cómo obviar los famosos aplausos que dejan a muchos turistas preguntándose, ¿qué pasó?

Y, hoy, por supuesto, se añade la llamada desde la misma pista de aterrizaje: “cariño, ya llegué”.

viernes, 8 de julio de 2011

Muere Ricardo Alegría, el guerrero de la cultura

por Nydia Bauzá

Se apaga una estrella, mas no su luz, que brillará por siempre en nuestra historia.

Murió don Ricardo Alegría Gallardo, padre de la cultura y celoso guardián de la puertorriqueñidad; para algunos, era como un director de orquesta, que sabía dónde ubicar el mejor instrumento.

El antropólogo, arqueólogo e historiador falleció ayer en San Juan a la edad de 90 años, dejando un enorme legado al dedicar su vida a la promoción cultural de Puerto Rico y del resto de América.


Su vida se apagó a las 6:59 de la mañana en la Unidad de Intensivo Coronario del Centro Cardiovascular de Puerto Rico y el Caribe, donde estaba hospitalizado desde el lunes.

Su hijo, Ricardo Alegría Pons, explicó que su padre salió en junio del hospital, donde le habían practicado un cateterismo y una angioplastia, y pasó dos semanas en su casa, hasta que el domingo pasado le dio un dolor de pecho muy fuerte. Fue reingresado al Cardiovascular, pero no pudieron hacerle otro cateterismo porque estaba muy débil.



El gobernador Luis Fortuño decretó cinco días de duelo y las banderas comenzaron a ondear a media asta.

“Don Ricardo marcó el paso de la preservación de valores históricos y culturales de nuestra isla”, dijo Fortuño al expresar el pésame a nombre suyo y de la primera dama, Lucé Vela.

El cuerpo de don Ricardo estará expuesto desde hoy, a las 11:00 de la mañana, hasta el domingo, en la capilla del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe en el Viejo San Juan, que tanto amó y desde donde, con su cabellera blanca y su caminar acompasado, se mantenía al tanto del quehacer intelectual y cultural del país.

Su secretaria, Isabel Pérez Montes, informó que, cumpliendo el deseo de don Ricardo, su familia decidió que el velorio fuera en la institución, ubicada en la calle Cristo 52, donde en tiempos de España se instauró el Seminario Conciliar San Ildefonso, edificación que el antropólogo ayudó a restaurar y que luego convirtió en el Centro de Estudios Avanzados, que dirigió de 1976 al 2001. Todavía mantenía allí una oficina, aunque ya no podía visitarla.

A la una de la tarde del domingo, sus restos serán llevados a la Catedral de San Juan para una misa. Luego, el prócer será sepultado en el cementerio María Magdalena de Pazzis, del casco histórico, que don Ricardo tanto luchó para preservar.

Sin embargo, camino de su última morada, no será llevado al Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), el cual fundó, porque “estaba dolido” con las medidas que el Gobierno ha tomado, al recortar el presupuesto a la agencia, cerrar museos y afectar los centros culturales.

“Él pidió que se trajera aquí, y aquí se va a traer. En una ocasión dijo: ‘No quiero que me estén llevando para aquí y para allá’”, sostuvo Pérez Montes, quien fue la mano derecha del antropólogo por los pasados 18 años. La ayudante dijo que, hasta el jueves pasado, don Ricardo se mantuvo pendiente de sus últimos proyectos y le firmó cheques para pagar cuentas y facturas.

“Siempre tenía proyectos”, dijo al agregar que esta semana se proponía conferir dos medallas de la Fundación Alegría en sencillas reuniones, como acostumbraba.

Contó que el miércoles en la noche toda la familia estuvo con él en el hospital. “Yo estaba con ellos y don Ricardo bromeó con sus nietos, diciéndoles: ‘Fueron a saludar a Canela (su perra)’”, dijo.

A don Ricardo le sobreviven su inseparable esposa, doña Carmen “Mela” Pons; su hijo Ricardo y sus nietos, Patricia, Ricardo y Francisco. Su segundo hijo, Francisco Alegría Pons, murió en 1993.

En la entrevista más reciente con Primera Hora, don Ricardo dijo que le gustaría que lo recordaran como un puertorriqueño que dedicó su vida a que sus compatriotas conocieran más y mejor la historia de su país, para que estuvieran orgullosos. “Mi padre me enseñó a conocer la historia de Puerto Rico y mi madre, que era de Loíza, me hablaba de las tradiciones de su pueblo. Por eso, uno de mis primeros estudios fue la fiesta de Santiago Apóstol, en Loíza, donde se unen elementos de la herencia africana con elementos de la cultura española. Con esa tradición que heredé de mis padres, empecé a defender la cultura puertorriqueña”.

Descansa el coloso de la cultura

Por Jorge Rodríguez,


A las 6:00 de la mañana de ayer falleció Ricardo Alegría, el primordial gestor cultural boricua del siglo 20, a la edad de 90 años, en el Centro Cardiovascular de Puerto Rico y el Caribe.
Sus restos estarán expuestos en capilla ardiente a partir de las 2:00 p.m. de hoy viernes, hasta las 10 de la noche, en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (CEA), situado en la calle del Cristo 52 del Viejo San Juan. El sábado el velatorio correrá desde las 9:00 de la mañana hasta las 10 de la noche, igualmente, con un concierto musical a cargo de trovadores y diversos grupos musicales.

El domingo, 10 de julio, se celebrará una misa en su memoria en la Catedral de San Juan, a las doce del mediodía, tras la cual se caminará con sus restos al cementerio Magdalena de Pazzi, contiguo a la barriada La Perla de San Juan, donde recibirá cristiana sepultura.


Don Ricardo caminaba por los pasillos del Instituto de Cultura Puertorriqueña como quien lo hace en su hogar. EL VOCERO/Archivo

El gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño, declaró cinco días de duelo por este trascendental deceso, por lo que ordenó que las banderas oficiales ondeen a media asta en los edificios públicos. Mientras, el alcalde de San Juan, Jorge Santini, ordenó tres días de duelo.

“Gracias a su obra, su perseverancia y al amor que siempre le tuvo a nuestra historia y nuestra cultura, sin duda hoy somos quienes somos como pueblo. A nombre de todo Puerto Rico, le damos gracias por su gesta y por enseñarnos a aprovechar nuestro pasado para forjar de forma más perfecta el camino que tomamos hacia el futuro”, declaró el Primer Mandatario al resaltar además que “su obra vivirá por siempre entre todos los puertorriqueños, igualmente su enseñanza del valor a preservar nuestro patrimonio histórico”.

Entre las decenas de pésames recibidos de artistas, políticos y gente del pueblo, el rector del CEA -que Alegría fundara-, el arqueólogo Miguel Rodríguez López expresó que su tristeza y la de sus estudiantes no era sólo por su pérdida terrenal, sino que se sentían agradecidos con “su vida de 90 años y su legado que impactó positivamente todas las áreas de la cultura”. “Puerto Rico tiene una identidad cultural propia gracias a la labor cultural de don Ricardo”, dijo Rodríguez.

Los presidentes de los cuerpos legislativos, Jenniffer González y Thomas Rivera Schatz resaltaron su trabajo en el quehacer cultural de Puerto Rico.

El Comité Organizador de las Fiestas de la Calle San Sebastián -la más grande fiesta cultural multitudinaria de la Isla- apuntó que Alegría rescató las mismas; y que se desempeñó como su Presidente Honorario por 42 años. El grupo destacó que Alegría junto a Rafaela Balladares se mantuvieron como orientadores y celosos guardianes de las celebraciones de las Fiestas y la confección de su programa de actividades para que contribuyera a la preservación de la cultura puertorriqueña y sus tradiciones.

Sobreviven a don Ricardo su esposa Mela Pons, su hijo Ricardo Alegría Pons y tres nietos.
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viernes, 1 de julio de 2011

Un valioso hallazgo arqueológico en Utuado

por Wilma Maldonado Arrigoitía


Las excavaciones arqueológicas que comenzaron como parte de un curso de campo en la Universidad de Puerto Rico en Utuado (UPRU) han resultado en importantes hallazgos de diferentes componentes culturales que pudiesen ser tan remotos como de 650 años después de Cristo.

Cuando el profesor Reniel Rodríguez Ramos inició hace tres semanas las excavaciones, lo hizo a sabiendas de que la entrada del Recinto era un sitio arqueológico importante, pero le sorprendió el tipo de suelo que encontraron desde las primeras capas y la gran cantidad de materiales encontrados.

“Los hallazgos han sido excelentes porque ha salido mucho material en cerámica y material trabajado, decorado, con diseño y las mismas piedras”, manifestó el doctor en arqueología.

Arqueólogos e historiadores de principios del siglo XX dejaron documentados importantes hallazgos en los terrenos de lo que hoy es la UPRU, como un batey, enterramientos mortuorios y otros hallazgos, tanto de los igneris como de los taínos. Cuando se fue a construir el recinto universitario, se volvieron a realizar estudios arqueológicos para establecer los límites del yacimiento.



Aun con el pasar del tiempo y la intervención humana, este yacimiento ha mantenido su integridad y “hay unos espacios que están completamente aptos para ser investigados arqueológicamente”, afirmó Rodríguez Ramos.

“Con los estudios que hicimos demostramos que este sitio es mucho más amplio de lo que se pensaba originalmente. Hemos logrado documentar que en la parte sur, suroeste del Recinto hay otros depósitos arqueológicos”, destacó el doctor en arqueología.

Según el profesor de la UPRU, “este sitio era enorme. Yo me atrevo a decir que era uno de los sitios más amplios a nivel espacial en Puerto Rico, y a nivel temporal, es un sitio que se remonta a los 650 años después de Cristo y tiene diversos componentes culturales, incluyendo un componente colonial, posiblemente del siglo XVII”, explicó.

Las primeras excavaciones que inició Rodríguez Ramos en esta institución se hicieron hace dos años. Sin embargo, a principios de junio de este año y como parte de la clase de arqueología de campo, volvieron a trabajar el área. Además de los estudiantes del curso, a la búsqueda se han unido decenas de voluntarios, entre ellos estudiantes de maestría y doctorado de universidades en Puerto Rico y el extranjero.

Como parte del proyecto, se han establecido cuatro áreas de excavaciones.

“En los pozos de sondeo encontramos unas piedras acostadas que parecen indicar algún tipo de pavimento. No sabemos si es posiblemente el margen de un batey”, mencionó el profesor de la UPRU. “Cada una de esas capas son las que nosotros estamos tratando de reconstruir para ver qué fue lo que pasó en este espacio”, agregó.

Rodríguez Ramos dijo que al igual que en el parque Ceremonial Indígena de Caguana, también localizado en Utuado, en el yacimiento del Recinto hay bateyes. No obstante, su principal diferencia es que Caguana era un espacio vacante, un lugar donde se congregaba para rituales, y lo hallado en el patio de la UPRU parece haber sido un espacio habitacional.

“Este lugar es especial en términos de la cantidad de material que está saliendo, del tipo de suelo en el que está saliendo”, destacó el doctor en arqueología. “Además del componente científico, tiene el componente comunitario porque esto no implica que la Universidad salga a la comunidad, sino que literalmente la comunidad se inserte en el Recinto, se apropie en el Recinto”, añadió.

Las excavaciones continuarán hasta mediados de julio para luego comenzar el trabajo en el laboratorio del Recinto, donde, entre otras cosas, se limpian las piezas y se tratan de reconstruir, y así tratar de armar la historia del lugar.

“En su mayoría, el material (encontrado) ha sido cerámica. En Puerto Rico y el Caribe había una industria alfarera sumamente desarrollada”, informó Rodríguez Ramos. “Nosotros vamos recogiendo estos pedacitos de cerámica y tratando de reconstruir las diferentes vasijas y viendo cómo la producción de cerámica ha ido cambiando a través del tiempo y a qué cultura se encuentra este tipo de cerámica asociada”, mencionó como ejemplo.

Entre los hallazgos se encuentran pedazos de cerámicas con formas de animales, imágenes que representan seres humanos, figuras de animales, formas de murciélagos, caritas de cerámicas, fragmento de un cemí.

También dieron con fragmentos de cerámica meillacoide que, según el profesor, es producida en la República Dominicana, lo que indicaría “algún tipo de patrón de intercambio entre comunidades de nuestra isla y La Española”. Además, se encontró cerámica histórica, posiblemente del siglo XVI o XVII.

Todas las piezas o fragmentos encontrados permanecerán en la UPRU para posteriormente unirse a distintas colecciones.

“Un dato que es bastante particular en este yacimiento es que tenemos una capa que es como un paleosuelo, un suelo antiguo, que tiene una cantidad de materia orgánica bastante anómala que posiblemente esté asociada a lo que en Suramérica le llaman las terrapletas, que es un tipo de proceso en el cual los indígenas preparaban el terreno con material orgánico, depositaban basura, etcétera, para hacerlo más fértil, y eso es algo que no se había documentado formalmente en Puerto Rico”, destacó el arqueólogo.

martes, 3 de agosto de 2010

Adios a Lolita Lebrón

Por Alba Y. Muñiz Gracia y Frances Rosario / puertoricohoy@elnuevodia.com

La líder nacionalista Dolores “Lolita” Lebrón Sotomayor ahora descansa a pasos de su mentor revolucionario: don Pedro Albizu Campos, en el antiguo cementerio Santa María Magdalena de Pazzis.

Allí también descansan los restos de Gilberto Concepción de Gracia, uno de los principales fundadores del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).

Y al igual que en la tumba de Albizu Campos, de ahora en adelante una bandera de Puerto Rico y otra de Lares ondearán sobre el terreno que custodia los restos mortales de la mujer que el 1 de marzo de 1954 tiroteó el Congreso de Estados Unidos junto a Rafael Cancel Miranda, Irving Flores y Andrés Figueroa.

Por esos hechos, Lebrón Sotomayor cumplió 25 años de cárcel.

De 90 años, Lebrón falleció el domingo por una condición cardiopulmonar. Cientos de personas se dieron cita ayer en el Viejo San Juan para celebrar su vida y acompañarla hasta su última morada al son de plena, vítores y la Borinqueña Revolucionaria.

La jornada fúnebre comenzó temprano en el Ateneo Puertorriqueño, donde los restos de Lebrón Sotomayor estuvieron expuestos desde el domingo en la noche. Hasta allí llegaron sus seguidores, ex presos políticos y amigos de la líder independentista.

Según lo solicitó antes de morir, la música fue una constante durante sus exequias, donde abundaron los pleneros con estribillos como: “Lolita Lebrón, nadie puede olvidar, te metiste al Congreso y nos diste a respetar” y “Lolita Lebrón lo decía así, no vine a matar, yo vine a morir”, en referencia a las palabras que utilizó cuando fue arrestada tras el tiroteo en el Congreso.

La ex presidenta del Partido Nacionalista Puertorriqueño y nieta de Albizu Campos, Rosa Meneses, explicó que el funeral se realizó como lo diseñó la propia Lebrón. Agregó que ningún detalle se obvió, pese a la inconformidad de simpatizantes que deseaban un extenso servicio fúnebre.

“La obra grande de Lolita es subirse al Congreso de Estados Unidos y hacerse oír”, afirmó el presidente del Ateneo Puertorriqueño, José Milton Soltero, durante un corto acto protocolar realizado en el Ateneo.

Aunque las lágrimas no faltaron, lo que predominó fueron los espontáneos “viva” en honor a Lebrón Sotomayor.

“Estamos muy agradecidos de Puerto Rico, porque siempre ha estimado y querido mucho a Lolita”, dijo su nieto Agustín Lebrón Ramos.

“Lolita Lebrón es un ejemplo para la mujer que tiene un espíritu de lucha que no termina. Ella dejó todo por un ideal de libertad”, agregó otro de sus nietos, Idelfonso Vilar.

Por su parte, el Ejército Nacional Boricua, conocido como Los Macheteros, anunció por escrito su compromiso en continuar “la lucha por la independencia patria”.

Pedido de dos rosarios

Durante una misa celebrada en la Catedral de San Juan, don Sergio Irizarry, viudo de Lebrón, también llamó a continuar esa lucha, mientras que el ex preso político Elizam Escobar proclamó que, en el momento adecuado, se retomará la lucha armada.

Allí, el arzobispo Roberto González Nieves explicó que la misa fue una de las solicitudes de Lebrón, al igual que se le colocaran dos rosarios: uno colgado del cuello y otro sobre el corazón.

En la misa dijeron presente la también líder nacionalista Isabelita Rosado, de 103 años; los artistas Silverio Pérez y Amneris Morales; el presidente de la Asociación de Alcaldes, Josian Santiago; el representante soberanista Charlie Hernández y la senadora estadista Norma Burgos, quien compartió celda con Lebrón tras haber hecho desobediencia civil en Vieques.

Tras la misa, los Cadetes de la República cargaron el féretro de Lebrón hasta el antiguo cementerio contiguo a El Morro, donde el presidente del PIP, Rubén Berríos, ofreció un mensaje a petición de la propia Lebrón. “Hoy a lo que venimos es a renovar votos por la independencia de la patria, por la libertad de esta tierra y nosotros reafirmamos ese voto ante el cadáver de doña Lolita”, expresó.

A eso de las 6:00 p.m., mientras varias chiringas se asomaban entre las gruesas murallas de El Morro, el féretro de Lebrón fue sepultado en el histórico cementerio.