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viernes, 18 de noviembre de 2011

A los hombres también les aterra llegar a los 50 años

por Janet González Bolívar / Primera Hora

A medida que se acercan a los 50 años, algunos hombres entran en una difícil etapa en la que sienten que todo se les viene abajo.

Por un lado, comienzan a percibir que el tiempo corre con demasiada prisa, y es entonces donde -en un buen día- toman conciencia de que la vida es demasiado corta. Ahí es cuando empiezan a cuestionarse si su trayectoria vivida ha sido satisfactoria y si le han sacado el máximo partido a sus días.

Por el otro lado la llegada a la quinta década supone, además, unos cambios físicos que determinan la posición del hombre respecto al sexo. Desde ese punto de vista, ellos pueden notar un descenso hormonal (incluida la testosterona), provocando en ciertos casos un desinterés sexual y pérdida en la potencia.

En fin, que para algunos los cincuenta son sinónimo de un cambio brusco en la vida diaria, de un periodo complicado en el que permea la sensación de que la juventud se está yendo.

“Menopausia masculina”Según explica la sexóloga Alicia Fernández, la llamada “crisis de los 50” o “de la mediana edad” es algo controversial, pues no todos los especialistas se ponen de acuerdo en torno a su existencia o posibles síntomas.

Sin embargo, la experta precisa que ya a partir de cierta edad -que puede ser tan temprana como los 35- existen una serie de situaciones físicas, psicológicas y emocionales que repercuten invariablemente en la vida del hombre.

“Se habla mucho de la menopausia en la mujer y no así de la andropausia del hombre. Y esto se debe a que la manifestación en ambos es diferente y tiene una gran influencia cultural”, advierte la Dra. Fernández, quien labora en la Clínica de Sexualidad Humana.

“Los cambios en esta etapa en el hombre se dan gradualmente a partir de los 35 años, donde comienza una caída en los niveles hormonales -testoterona y otras más-, especialmente en la etapa de los 40 a los 55 años, que es cuando se manifiesta lo que llamamos una crisis”, detalla la especialista.

El término andropausia, según indica, se acuñó en la década de los 90 para describir “un estado de deterioro que con la edad sucede en los hombres y en el que se manifiesta una capacidad sexual que va en disminución”.

Algunos de los cambios que se evidencian en esa etapa son fatiga, pérdida de energía y de impulso sexual, así como una disminución en la agilidad física.

Segunda juventudA diferencia de las mujeres, la crisis de los 50 puede tener peores consecuencias para los hombres.

El deseo de regresar a la adolescencia hace que muchos entren en una especia de obsesión por su estado físico, volcándose a los deportes y al gimnasio para sentirse mejor.

Otros, incluso, entran en la peligrosa tentación de romper con sus responsabilidades de pareja. En este sentido, no pocos hombres buscan aventuras sexuales fuera del matrimonio en un intento por comprobar su virilidad.

“Algunos hombres son protagonistas de extrañas actitudes. Algunos empiezan a salir con mujeres menores para probar que aún son capaces de conquistar y posiblemente sentir un efecto vampírico, donde tratan -tal vez por osmosis- de transferir la juventud de la mujer hacia ellos y sentirse más joven. Es una forma de demostrar, asimismo, que todavía pueden llevar a cabo unas conductas sexuales como si tuvieran 20 años menos”, observa la Dra. Fernández.

“De estar casados, comienzan a tener unas relaciones extramaritales que pudieran acabar con su matrimonio. Y si están solteros, comienzan una cadena de relaciones poco duraderas en las que posiblemente está involucrada la atracción física y la juventud de él hacia ella, y el aspecto económico y la seguridad de ella hacia él”, sentencia la sexóloga.

La experta en sexualidad aclara, sin embargo, que no todos los hombres reaccionan de igual forma ante esta crisis.

“No todos pasan por esta situación. Es una cuestión sociocultural y se trata más fuertemente como un fenómeno urbano”, dice la especialista.

Distintos psicólogos apuntan que es “el culto a la juventud en las sociedades occidentales” lo que ha contribuido a popularizar el concepto de la crisis de la edad media.

jueves, 6 de agosto de 2009

El antídoto contra la depresión es reírse de los problemas

jueves, 6 de agosto de 2009
Bárbara J. Figueroa Rosa
Primera Hora

La tristeza es una emoción natural del ser humano ante diversas circunstancias de la vida. En cambio, tirarse en una esquina a llorar y dejar que los problemas te consuman por un periodo mayor a dos semanas es un asunto que debes frenar y asumir con otra actitud: la risa.
Al menos ésa es la recomendación que el comediante Sunshine Logroño les envía al más de medio millón de boricuas que están en riesgo de sufrir una depresión en la Isla.

“Hay que empezar a reírse de los problemas y objetivizar los mismos a través de la comedia. Es un poco como verlos de lejos, desde afuera”, aconsejó el también productor que reaccionó con un “¡wow, qué fuerte!”, cuando supo el resultado de un estudio que indica que Puerto Rico tiene un 15% más de prevalencia a tener depresión que Estados Unidos.
Y es que, para el actor, eso es lo que precisamente hacen muchos de sus colegas en los famosos stand up comedy, pieza teatral que parodia situaciones y conflictos cotidianos.

“Hacemos de los problemas de los demás, o de los nuestros, un chiste y todo el mundo se esmorcilla. Ésa precisamente es la actitud que debemos asumir. Tenemos que cogerlo suave y dejar de ser tan fatalistas”, dijo.
En cuanto a los hallazgos que revelan que son más las mujeres que padecen de depresión en comparación con los hombres, al artista le surgió una jocosa sugerencia: “dejen de ver novelas porque no le ayudan en nada y lo que hacen es recordarles porqué están deprimidas”.
Curiosamente, los epidemiólogos Manuel Bayona y Carolina Álvarez coincidieron con la postura de la figura histriónica al aludir que científicamente se está evaluando la posibilidad de mejorar algunos problemas de trastorno mental a través de la risoterapia.

“Es curioso, pero hay un grupo de científicos ingleses que están trabajando en un proyecto que persigue buscar fórmulas para contagiar la risa en personas de alto riesgo de sufrir depresión. La idea es incrementar su nivel de felicidad”, dijo Álvarez, profesora del programa de Salud Pública de la Escuela de Medicina de Ponce.

De otra parte, y aunque distante de un tono cómico pero sí esperanzador, el sociólogo José Rodríguez enfocó su análisis refiriendo que la actitud es la herramienta más importante al enfrentar cualquier problema de índole social.

“Es alarmante que vivamos en un país tan deprimido, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados y lamentándonos del asunto”, dijo el especialista en conducta humana.
“Tenemos que tomar acción como pueblo, identificar los factores que están afectando nuestra salud mental y asumir posturas preventivas”, agregó.

Entre sus recomendaciones, directas al ala gubernamental, se destaca la posibilidad de establecer un protocolo universal para el manejo de situaciones en las que un individuo comienza a presentar algunos de los síntomas claves de la depresión.

“Tenemos que reconocer elementos de apoyo institucional y establecer líneas de auxilio que sean accesibles a toda la sociedad”, indicó el también profesor de la escuela Carlos Albizu en San Juan.

Boricuas en fuerte depresión

jueves, 6 de agosto de 2009
Bárbara J. Figueroa Rosa
Primera Hora

Al parecer, los boricuas están pasando por uno de los periodos de mayor dificultad emocional a juzgar por el decaído estado de ánimo que podrían estar sufriendo en este momento más de medio millón de personas en la Isla.

Y es que, según un estudio realizado por el Puerto Rico Behavioral Risk Factor Surveillance System (BRFSS), el 18% de la población adulta (18 años en adelante) padece de depresión, un trastorno mental que perturba a los individuos al punto de incapacitarlos y llevarlos a tener ideas suicidas. De hecho, los hallazgos indican que la Isla tiene un 15% más de prevalencia de depresión que los Estados Unidos, colocando a Puerto Rico en el noveno territorio americano con mayor incidencia de casos.

“A nosotros nos causó una profunda impresión los resultados porque hace poco se reveló que la Isla había quedado en segundo lugar como el país más feliz del mundo y este estudio indica que la realidad es otra aunque no se perciba de manera cotidiana”, expresó el epidemiólogo Manuel Bayona, quien junto a sus colegas Benjamín Vidal, Carolina Álvarez y Ruby Serrano, estuvo a cargo de analizar los datos obtenidos por BFRSS a través de unas encuestas telefónicas realizadas en el 2006. Aunque el panorama alude al estado social que vivía la Isla hace dos años, el análisis del informe culminó en el 2009 y se evalúa la posibilidad de actualizar el mismo el próximo año.

Entre los descubrimientos del estudio se destaca también que las mujeres sufren dos veces más depresión que los hombres. Se recalca que más de 334 mil féminas están en prevalencia de sufrir la enfermedad que actualmente, según la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (Assmca), es el principal problema de salud mental en la Isla.
Otro dato de interés es que gran parte de los afectados (28%) son personas entre los 55 y 64 años edad, un periodo de jubilación para muchos individuos.

Igual curiosidad causa saber que los sujetos que conforman parejas que no viven juntas y optan por llevar una relación de “tú en tu casa y yo en la mía”, también entran en el grupo en riesgo de sufrir penas que lo lleven a una depresión. Según el reporte, el 31% de los depresivos en la Isla viven bajo estas indicaciones.
El factor económico, una de las debacles que enfrenta actualmente el país, salió a relucir en el estudio que será utilizado por el Departamento de Salud para coordinar programas preventivos en la Isla.

En esa línea, y como siempre, los que viven bajo el nivel de pobreza se llevaron la peor parte del bizcocho en esta encuesta que revela que el 25% de los que enfrentan depresión reciben un ingreso menor a $10,000 al año.
En términos del perfil físico de los depresivos, se hace referencia a que la tendencia clínica es que muchos tienen historial de sufrir infecciones cardiacas, enfermedades coronarias, asma o diabetes. En este sentido cabe destacar que un 60% de los afectados están actualmente incapacitados, conjetura que hace sentido con información provista por la Organización Mundial de la Salud, la que señala a la depresión como la segunda enfermedad que mayor incapacidad causa en todos los países.

El estilo de vida de los enfermos también fue punto de evaluación y se confirmó que el 28% están en ocio, pues son desempleados, mientras que el 22% son fumadores asiduos.Hay esperanza
Aunque las cifras reveladas son alarmantes es importante que la gente sepa que la depresión es una enfermedad que puede sanarse si se trata a tiempo.
“El 70% de las personas con depresión mejoran o incluso se curan en un periodo de 12 semanas, si reciben tratamiento farmacológico o psicoterapéutico”, dijo el psicólogo Alfonso Martínez Taboas.

“Lo más importante es buscar ayuda a tiempo, sin entrar en el paradigma de que una persona que visita a un psicólogo o psiquiátra está loco”, agregó al señalar que la depresión nunca se debe subestimar pues es una enfermedad progresiva y que se multiplica a medida que pasa el tiempo.

martes, 3 de marzo de 2009

De la infelicidad a la enfermedad

Por (EFE)
03 de marzo de 2009 12:00 am
El Vocero

Londres - Los adultos que fueron infelices de niños tienden a estar permanentemente enfermos, sugiere un estudio hecho por el King's College de Londres, que analizó a personas nacidas entre los años 1950 y 1955.Los investigadores, que evaluaron a 7,100 personas, descubrieron que los pequeños calificados por sus maestras como "tristes" o "infelices" tenían cinco veces más posibilidades de tener que ausentarse del trabajo por enfermedad al llegar a la vida adulta.Al mismo tiempo, estos menores tenían más posibilidades de tener tendencia a la depresión, según los científicos.

El estudio, publicado en el British Journal of Psychiatry, evaluó a los pequeños nacidos en Aberdeen (Escocia), donde se preguntó a las maestras sobre sus temperamentos y asistencia a clase.Los expertos han podido localizar a algunos de los participantes en la investigación para preguntarles sobre su situación laboral. De ellos, 392 admitieron que no han podido trabajar por estar permanentemente enfermos.

De otra parte, el consumo abusivo de alcohol aumenta el riesgo de padecer una depresión severa, pero ese desorden psiquiátrico no induce a los pacientes a la ingesta excesiva de bebidas espiritosas, como se suele creer.Ésas son las conclusiones de un estudio de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) que aparece publicado en la revista "Archives of General Psychiatry". Hasta ahora, diversas investigaciones epidemiológicas habían relacionado depresión y dependencia alcohólica, pero no estaba claro si un desorden conduce al otro o si existe un factor de riesgo común, ambiental o genético.

Tras llevar a cabo un estudio estadístico con más de 1,000 participantes, los investigadores descubrieron que existe una relación unidireccional entre el consumo de alcohol y el riesgo de padecer una depresión severa.A su vez, descartaron una asociación entre la existencia de una depresión y el posterior consumo abusivo de bebidas espiritosas: los científicos descartan que las personas depresivas recurran al alcohol para automedicarse.

El equipo investigador estudió las relaciones entre alcohol y depresión en 1,055 individuos nacidos en 1977 cuando éstos tenían de 17 a 18 años, de 20 a 21 y de 24 a 25 años.Entre los participantes que tenían de 17 a 18 años, un 19.4 por ciento presentaba problemas con el alcohol y un 18.2 por ciento padecía depresión severa. Cuando tenían de 20 a 21 años el 22.4 por ciento de los individuos presentaba desórdenes alcohólicos y el 18.2 por ciento depresión.En el último tramo de edad, de 24 a 25 años, el 13.6 por ciento de los individuos tenía problemas con el alcohol y el 13.8 por ciento padecía depresión.

En todas las edades estudiadas, el abuso de alcohol estaba relacionado con un incremento del riesgo de sufrir depresión severa.Los individuos con dependencia alcohólica tenían una probabilidad 1.9 veces mayor de desarrollar una depresión severa en comparación con los que no bebían. Los investigadores destacan la asociación unidireccional entre abuso del alcohol y depresión, que no existe en sentido contrario.

Los mecanismos subyacentes a la activación de esta asociación no están claros, pero los investigadores consideran que puede deberse a procesos genéticos en los que el alcohol aumenta el riesgo de padecer depresión.El equipo también apunta que la probabilidad de padecer una depresión es mayor debido al estrés que sufre una persona alcohólica, que puede tener problemas sociales, financieros e incluso legales.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Atención para los jóvenes depresivos

Por Zenaida Ramos Ramos
ESCENARIO
15 de diciembre de 2008 05:00 am

La depresión severa afecta a un porcentaje significativo de la población joven y adulta. Entre la juventud se asocia con los trastornos de la conducta alimentaria que incluyen la anorexia nerviosa y la bulimia.En la Isla se calcula que "hay 500,000 adultos con indicadores de ansiedad y depresión severa; otros 500,000 muestran disfunción de personalidad o conducta y otros 200,000 padecen síntomas emocionales", mencionó el doctor Guillermo Bernal, cuando anunció en octubre pasado el inicio del Instituto de Investigación Psicológica de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras.

Informó que para el 1990 había alrededor de 151,360 jóvenes con desórdenes emocionales, de acuerdo con un estudio hecho por la investigadora y sicóloga Glorisa Canino, del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la UPR.En los adolescentes, la depresión severa es un problema serio de salud mental que "se relaciona con ideas y atentados suicidas, con el suicidio, al igual que fracasos académicos, deserción escolar, abuso de sustancias y depresión en la adultez. Estos desórdenes tienen una prevalencia de por vida de 15 por ciento a 20 por ciento durante la adolescencia...", indican los sicólogos Jeannette Rosselló, Guillermo Bernal y Carmen Rivera Medina, de la UPR, en un escrito sobre los adolescentes puertorriqueños con síntomas depresivos.

Los estudiantes universitarios de nuevo ingreso son vulnerables a padecer depresión y trastornos de la conducta alimentaria, debido a factores sociales, económicos y familiares. Para conocer la situación de los jóvenes, las Oficinas de Calidad de Vida, adscritas al Decanato de Estudiantes de la UPR, llevaron a cabo la investigación "Prevalencia de Trastornos Alimentarios y Depresión en Estudiantes de Nuevo Ingreso en el Sistema de la Universidad de Puerto Rico", durante los años académicos 2004-2005 y 2005-2006.

Colaboraron en la investigación el Proyecto Bulimia Nerviosa, que dirigía la doctora Mae Lynn Reyes del Centro Universitario de Servicios y Estudios Psicológicos del Departamento de Psicología.Participaron en el estudio dos mil 163 estudiantes (1,429 féminas y 722 varones) de nuevo ingreso y de 18 años, la edad promedio. Estos pertenecen a nueve de los 11 recintos del sistema de la UPR: Aguadilla, Arecibo, Bayamón, Carolina, Cayey, Humacao, Ponce, Río Piedras y Utuado.Los universitarios debían contestar una hoja de información general para recopilar sus datos demográficos básicos, preferencias alimentarias particulares y eventos estresantes experimentados.

Contestaron también unos cuestionarios validados sobre la sintomatología de la bulimia nerviosa, de la anorexia nerviosa y de la depresión. Las preguntas del cuestionario están orientadas a que se puedan identificar personas con posibles trastornos de la conducta alimentaria."Se tomó una muestra de estudiantes de primer año que estuviesen en loscursos de mayor demanda en cada una de las unidades (son los cursos básicos, entre ellos, Español, Inglés y Humanidades). Se distribuyó ese cuestionario, que aparte de evaluar los trastornos alimentarios, también contenía una serie de preguntas que estaban evaluando la depresión en los estudiantes universitarios...

Contestaron de manera confidencial cuán importante era su peso con relación a su figura, cuántas dietas habían hecho en los últimos meses, cuál era su tipo de ingesta de alimentos, si desayunaban o no desayunaban, cuántas dietas habían intentado, cuánto tiempo dedicaban ahacer ejercicios.Era un cuestionario de selección múltiple", explicó a ESCENARIO Ivonne Bayron, directora de la Oficina de Calidad de Vida en la UPR en Cayey. Belén Vega, directora de la Oficina de Calidad de Vida en la UPR en Río Piedras, aseguró que "el estudio es científico en términos de que está aprobado por la Asociación de Trastornos de la Conducta Alimentaria a nivel mundial.Se hizo una traducción validada. Entre lo que se administró y se analizó tomó como seis meses".

Hallazgos de estudio en la UPR Los resultados indicaron que, del total de la muestra, el 15.4 por ciento tenía depresión; el 4.9 por ciento de bulimia y el 3.9 por ciento de anorexia.Cuando las investigadoras evaluaron las contestaciones según el sexo, hallaron que el 12.7 por ciento de las muchachas tenía síntomas de depresión; el 5.6 por ciento de bulimia y el 4.97 de anorexia.Cuando analizaron las contestaciones de los varones, hallaron que el 8 por ciento padecía de depresión; el 3.4 por ciento de bulimia y el 1.7 por ciento de anorexia. El 40.2 por ciento de todos los alumnos se autoevaluó estar en sobrepeso.

Uno de los hallazgos más sobresalientes fue que la anorexia nerviosa ocurre más en las féminas. "La incidencia es más alta en mujeres, pero eso no deja de ser una problemática porque en los varones también, que no se esperaba que saliera tan alto, está casi casi. Lo otro es que la depresión salió en muchos de los recintos bien alta también", dijo la licenciada Alba Suárez, coordinadora de la Oficina de Calidad de Vida de la UPR a nivel central.Los estudiantes de los recintos de Río Piedras, Humacao, Ponce, Arecibo y Cayey presentaron mayor prevalencia de depresión. Las situaciones delicadas en la familia y en la sociedad, ajustarse a la vida universitaria, la presión de grupo y los problemas económicos podrían dar paso a la depresión."La autoestima, lo que se espera de uno, las influencias, la presión que estamos teniendo de los medios influyen a que esto esté ocurriendo y aunque estamos hablando precisamente de nuestros jóvenes, eso es una situación que se está viendo también en adultos", expuso María M. Hernández, directora y sicóloga del Decanato de Estudiantes en el RCM.

Agregó que "en términos generales, cada vez vemos más que la salud mental en nuestra sociedad está en deterioro y de las condiciones, la depresión es la que más tú ves en la población de jóvenes, de adolescentes. Por eso es que aumenta el suicidio, aparte de que la depresión se asocia a los trastornos de conducta alimentaria."El estudio reveló que los eventos estresantes experimentados por las estudiantes durante el último año fueron: divorcio de los padres, enfermedad, mudanza por ingreso a la UPR, muerte de un familiar y ruptura sentimental. En los varones, el orden de esos eventos fue el siguiente: muerte de un familiar, ruptura sentimental, enfermedad, mudanza por ingreso a la UPR y divorcio de los padres."Como sicóloga doy servicios de terapia. Cuando trabajas con ellos te das cuenta de que mucha de la problemática que llegan a tener, esa inestabilidad, esa depresión, los trastornos, no tienen que ver con la universidad per se ni con el que se ajusten a lo académico, sino tienen que ver con todo el proceso de ajuste que ellos tienen que lidiar y con situaciones de familia que las vienen cargando.

Cuando empiezan a bregar con el proceso de ajuste, de independizarse, la situación económica, el tener más responsabilidades entonces aflora un montón de conflictos y de 'issues' que estaban ahí", manifestó Hernández.Los padres, los profesores, los amigos y los familiares deben estar pendientes a la conducta de los más jóvenes y apoyarlos cuando se sientan tristes y desanimados, para evitar que padezcan de depresión severa. Además, deben buscarles ayuda tan pronto reconozcan en ellos las síntomas de esa enfermedad mental.

Para disminuir los casos de depresión, el doctor Bernal afirmó que en la Isla "hace falta más recursos para invertirlos en la prestación de servicios de calidad. Gran parte del problema es que la mayoría de las personas con trastornos no reciben los servicios y tenemos que desarrollar los sistemas para que se pueda atender a la población... Tenemos que trabajar mucho más la prevención para que las cosas no lleguen a tal nivel donde sea un poco tarde y uno tiene que intervenir con una intervención que es sumamente costosa que es una sicoterapia o un tratamiento sicológico, siquiátrico.Lo óptimo sería poder desarrollar un programa de prevención a nivel masivo, para detectar el problema temprano a nivel preventivo".

(Para comentarios sobre este reportaje: zramos@vocero.com.)

lunes, 8 de diciembre de 2008

Tristeza en la Navidad

lunes, 8 de diciembre de 2008
Rosa Escribano
Primera Hora

La Navidad se caracteriza por sus aires de festividad y alegría. Sin embargo, más allá de esta idea, hay quienes la consideran la época más triste del año. Esta realidad es la que da pie a lo que se conoce como depresión navideña.

Al abundar sobre este término, el psicólogo Reinaldo Oquendo Vega aclara que a nivel clínico el libro “DSM-IV-TR” (“Diagnostic and Statistical Mental Disorders IV, Text Revision”) lo clasifica como seasonal mood disorder (SMD) o desorden del ánimo por temporada. Se caracteriza por “una disminución en energía, aumento en el sueño (deseos de dormir más), comer en exceso y deseos por el consumo de carbohidratos”.

A su vez, el experto señala que, aunque no está claro, los patrones de depresión por estación parecen estar ligados al desorden de depresión mayor, recurrente o bipolar.

¿Por qué en Navidad?
El psicólogo aclara que en países hispanos se le llama depresión navideña por coincidir con “esta época la exacerbación de los síntomas, y el comienzo de la primavera la remisión de éstos”. Pero la realidad es que las estadísticas colocan la aparición de los síntomas “tanto en otoño como invierno”. El verano es la estación en la que menos se observa este comportamiento.
Del mismo modo, en Puerto Rico se le relaciona con la época y no necesariamente con el frío, “aunque al igual que en Estados Unidos, la temperatura disminuye drásticamente con relación al verano”.

El psicólogo aclara que, a nivel clínico, la publicación “DSM-IV-TR” descarta la clasificación de SMD a “aquellas situaciones psicosociales asociadas a la estación”. Ejemplo de éstas son eventos como la pérdida de un ser querido, un divorcio, desempleo y otros. Además, sabemos que la tradición de la época navideña está “llena de momentos para recordar eventos pasados y la reevaluación de los logros o fracasos transcurridos a través del año”. Este ejercicio puede llevar a sentimientos de melancolía y frustración.

El psicólogo Reinaldo Oquendo Vega es profesional certificado en terapia de familia y parejas y ejerce la práctica privada en el Centro de Crecimiento Individual y Familiar. Para citas, llama al 787-458-0161 o al 787-790-6448.

Para sentirte mejor
El psicólogo menciona varios consejos para sobrellevar en gran medida el sentimiento de tristeza en esta época.

- Mantén una actitud positiva con relación a las cosas que no fueron tan buenas. A su vez, adopta una postura de superación.

- Aplica moderación en la ingesta de bebidas embriagantes, ya que uno de los efectos de esta práctica es una actitud depresiva.

- Procura estar en contacto con aquellos seres queridos que le agregan bienestar a tu vida.

- Una manera de distraerte es participando de las actividades que se ofrecen alrededor de la Isla con motivo de las festividades navideñas.

- Si asistes a alguna iglesia, involúcrate en la coordinación de algunas de sus actividades.

- En el caso de echar de menos la presencia de alguien fallecido, procura conmemorar los gratos momentos vividos junto a esa persona.

- Crea un presupuesto para los regalos y síguelo al pie de la letra. Además, evita caer en los excesos al momento de hacer las compras navideñas.

- Evita las compras de último momento y el estrés y la frustración de no encontrar lo que buscabas.

- Mímate. Toma tiempo para renovarte y recargar energías. Ir a un spa puede ser una alternativa.

- Si estás de vacaciones, desconéctate de las situaciones laborales. Enfócate en tu bienestar y el de tu familia.

- Aprovecha la época para incrementar tu espiritualidad, independientemente de tu filosofía religiosa

lunes, 24 de noviembre de 2008

Alerta ante los suicidios en Navidad

Por Ivonne Y. Rosario
EL VOCERO
24 de noviembre de 2008 04:00 am

En lo que va de año unas 237 personas se han quitado la vida en Puerto Rico, incluyendo cinco menores de 19 años, según estadísticas del Instituto de Ciencias Forenses. Ante este escenario, la Comisión para la Prevención del Suicidio del Departamento de Salud (DS) está en alerta para evitar que este número continúe en ascenso en especial durante la época navideña.De acuerdo con la doctora Carmen Parrilla, directora de la Comisión, usualmente en Navidad muchas personas se deprimen por diferentes causas y en muchas ocasiones estas personas llegan a una depresión tan profunda que los lleva a quitarse la vida.

Reconoció que –según estadísticas de años anteriores– en Puerto Rico durante el mes de diciembre “en realidad no tenemos más muertes por suicidio, lo que sí tenemos es más gente deprimida, sola y en alto riesgo”.Indicó que el 2004 fue el año en el que se reportó la mayor cantidad de suicidios en la Isla, específicamente durante el mes de diciembre –con 28 casos.“Queremos cero muertes por suicidio en Puerto Rico. Nuestra meta es que nadie muera por suicidio y estamos teniendo un promedio en lo que va de año de unas 23 muertes por mes”.

Para la doctora muchas personas se deprimen en Navidad porque es una época en que procuramos “juntarnos con la gente que queremos, con nuestra familia, compartir, celebrar juntos, de intercambio de regalos, abrazos y donde recibimos mucho cariño. Hay gente en este momento que está sola y que empiezan a repasar las pérdidas que han tenido en el año, muertes de hijos, hermanos y de personas significativas en su vida y esto los lleva a una depresión”.

Entre las señales de peligro –según Parrilla– se encuentran cambios repentinos en estado de ánimo, pérdida de interés en las cosas que antes les daban alegría, pérdida de interés en el trabajo, problemas para concentrarse, comenzar a repartir objetos queridos, pérdida de autoestima y aislamiento.En esta Navidad, la Comisión para la Prevención del Suicidio “invita a la gente a que juntos podamos vivir con esperanza porque vendrán tiempos mejores y como dicen los jóvenes: dale pa’lante con la vida”.

Parrilla exhortó a los ciudadanos a que si identifican a una persona con síntomas de depresión le brinden apoyo y no lo dejen solo.De acuerdo con el DS, en el 1991 se registró el número más alto de muertes por suicidios, 371 casos. En Puerto Rico la mayor cantidad de personas que se quitan la vida fluctúan entre los 45 a 54 años y mayormente son hombres. El método más común es el ahorcamiento, seguido de la utilización de armas de fuego y envenenamiento.

Si desea mayor información o tiene una emergencia, puede comunicarse a la línea PAZ las 24 horas del día al 1-800-981-0023. Audioimpedidos pueden llamar al 1-888-672-7622.

jueves, 17 de enero de 2008

¡Ojo con las señales de peligro!

jueves, 17 de enero de 2008
Sara M. Justicia Doll
Primera HOra

Urgente identificar las señales de peligro.
Un niño o adolescente que presente conductas autodestructivas, que pelee mucho, que muestre una baja en el aprovechamiento escolar, que no coma o duerma bien, puede ser un menor que a gritos desde su interior esté dando señales de que necesita ayuda, de que atraviesa una depresión y pudiera terminar quitándose la vida, indicó a PRIMERA HORA la psiquiatra especialista en niños y adolescentes Marina Carmen Trisan de Cuevas.

“Es evidente de que hay mucha depresión en niños y adolescentes y uno de sus efectos pudiera llegar al suicidio. Hay que estar alerta de las señales como comentarios de 'a mí la vida no me importa', 'a mí nadie me quiere'. Los adolescentes que se aíslan de sus amigos posiblemente necesitan ayuda”, dijo la experta, con quien coincidió la doctora Carmen Parrilla, directora de la Comisión para la Prevención del Suicidio, adscrita al Departamento de Salud.

“Al detectar las señales de peligro, lo primero que uno tiene que hacer es agarrar a ese menor por la mano y llevarlo a una sala de emergencia en busca de ayuda profesional especializada”, agregó Parrilla.

Los cambios súbitos en estados de ánimo, el haber atravesado la pérdida de un ser querido o de la salud, la desesperación y desesperanza también son factores que podrían abonar al desarrollo de un estado depresivo severo.

¿Qué está llevando a menores de 18 años a arrebatarse la existencia?
De acuerdo con la psiquiatra infantil, la tensión que afecta a la familia, que pudiera ser de naturaleza económica, “usualmente rompe por el lado más flojo, que es el niño”. En medio de la tensión, el menor se convierte en víctima de maltrato físico, emocional y pudiera ser sexual.
Las rupturas en los núcleos familiares, la falta de comunicación, el que uno de sus miembros use sustancias o abuse del alcohol, también contribuyen a aumentar el problema.

La situación se agrava con la desaparición de las redes familiares tradicionales y la falta de abuelos, tíos o primos que puedan dar apoyo.

“El menor no cuenta con ese núcleo y se siente cada vez más solo”, explica la profesional en psiquiatría.

Otra de las presiones que pudiera recibir el menor, a su entender, es el exceso de trabajo escolar.
“Entiendo que en 100 días de calendario escolar a veces se le presiona mucho al menor y no puede correr bicicleta o distraerse. Debería haber más días de escuela y menos presión académica. Eso lo estamos viendo”, agregó.

Un niño que muestre señales de peligro debe ser llevado a donde un profesional para que reciba terapia psiquiátrica y quizás medicamentos para superar la depresión.