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miércoles, 17 de octubre de 2012

La inclusión educativa es un deber

Por Ivis Negrón Pérez / ivis.negron@gfrmedia.com
Otorgar una educación inclusiva a los niños con impedimentos es un asunto de derechos humanos reconocido internacionalmente que en Puerto Rico pocos creadores de política pública y ciudadanos en general conocen, pero que urge atender, alertaron expertas. La inclusión de calidad, gratuita y en igualdad de condiciones que el resto de la comunidad fue parte de una declaración contundente que hace seis años firmaron 154 de los países que componen la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el propósito de reafirmar los derechos y la participación de las personas con limitaciones físicas o mentales en todas las instancias sociales. En su primer tratado del Siglo XXI, la ONU estableció que toda la planificación de los servicios ciudadanos que ofrezcan los estados debe incluir a las personas con impedimentos. En el caso de la educación, esa inclusión debe existir a todos los niveles y a lo largo de toda la vida. En concreto, se trata de no segregar en escuelas o salones especiales a niños con impedimentos múltiples, sino insertarlos en la llamada corriente regular ofreciéndoles el apoyo técnico para atender sus necesidades, explicó Celia Galán, directora ejecutiva de la organización APNI (Apoyo a Padres de Niños con Impedimentos). “No tenemos sociedades exclusivas o segregadas donde los niños con impedimentos vayan a iglesias diferentes o supermercados diferentes a los que vamos todos, ¿por qué tienen que ir a escuelas segregadas?”, cuestionó la portavoz de APNI. Aunque ni la ley federal de Educación Especial ni la estatal utilizan la palabra inclusión, plantean que el niño con impedimento debe estar lo más cerca posible de la alternativa regular, indicó Galán. En un sistema educativo que ha impuesto todo tipo de tropiezos para reconocer los derechos educativos de los niños con impedimentos y no ha resuelto el pleito de clase de Rosa Lydia Vélez luego de 32 años, es difícil añadir otro reto, pero es necesario, sostuvo la directora del Instituto de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos de la Universidad del Sagrado Corazón, Lina Torres. La profesional, madre de un joven estudiante con impedimentos múltiples, precisó la importancia de desarrollar un proyecto de país para sensibilizar a todos sobre el significado de la discapacidad. En ese proyecto de sensibilización, el sistema educativo tiene que asumir un papel fundamental, desarrollando una filosofía educativa que nazca del respeto a los derechos humanos, opinó Torres. “Dentro del proceso de inclusión, hay que preparar a toda una comunidad. Tienes que impactar a todos, desde el más chiquito hasta el de más jerarquía”, dijo, por su parte, Galán acerca de la importancia de crear un equipo entre familia, facultad y comunidad en general. Eso supone también eliminar etiquetas y prejuicios que se arrastran por generaciones. En su batalla por los derechos de su hijo Manuel, Torres ha logrado ciertos avances para su integración. Él asiste a una escuela de corriente regular y, pese a que está en un salón de educación especial, participa de actividades deportivas y clases de teatro junto al resto de sus compañeros. Debido a sus múltiples condiciones, Manuel no participa activamente pero se beneficia de su relación social con los demás. Y ellos desarrollan su sensibilidad y aprenden a respetar los derechos de Manuel. “Para mí, los y las estudiantes de la corriente regular son mucho más inclusivos que el personal. Nosotros, las personas adultas, somos los que sembramos en ellos todas esas nociones de prejuicio y segregación”, expresó, al insistir en que es imperativo educar a los políticos sobre el respeto y promoción de la diversidad. Algunas escuelas locales comienzan a hacer unos esfuerzos de integración. En países de Europa la inclusión es parte de su política pública, dijo Torres. El activismo de organizaciones y de familias, como el pleito de clase de educación especial son pasos importantes hacia la inclusión, manifestó. “La inclusión no es únicamente para los niños con impedimentos son para todos los niños, porque todos tenemos estilos de aprendizaje distintos y todos nos beneficiamos de la inclusión”, declaró Galán.

domingo, 25 de julio de 2010

“Ya yo no lloro. Ya lloré lo que iba a llorar”

25 de julio 2010

Por Miguel Díaz Román / end.mdiaz2@elnuevodia.com

La casa está inmaculada y limpia. Al entrar parece un hogar sosegado. Pero en realidad la casa en Guaynabo de Rosa Lydia Vélez, la mujer que se ha convertido en la portavoz de los niños y adultos con impedimentos, es una válvula de desahogo.

De pronto el teléfono celular de Rosa Lydia chilla como un niño sin leche. La mujer toma el aparato con una diligencia sacerdotal inigualable y tras el usual “hola”, un torbellino de relatos sobre las más graves e impúdicas faltas de atención a los niños impedidos comienza a surgir y a tomar dominio de la atmósfera.

Más que una casa, este lugar es un centro de ayuda gratuito para los impedidos y sus familias que aún no han recibido los beneficios de la demanda que Rosa Lydia y siete padres radicaron contra el Departamento de Educación en el 1980.

El pleito lo originó el incumplimiento de Educación con los servicios que estaba obligado a ofrecer por ley a la población de niños impedidos. La hija de Rosa Lydia, Isamar Malaret Vélez, que para entonces tenía cinco años, padecía de perlesía cerebral como resultado de sufrir complicaciones durante su nacimiento.

La niña fue inscrita en el registro de niños impedidos de Educación, pero nunca fue llamada para que recibiera la educación especial a que tenía derecho. La experiencia de Isamar era similar para cientos de niños impedidos. En reconocimiento de esa realidad el tribunal aceptó en el 1981 convertir el caso en un pleito de clase que incluyó a toda la población de niños impedidos del país.

Han pasado 30 años y desde entonces los servicios a los impedidos en Educación han mejorado, pero no han alcanzado los estándares de calidad que exigen las estipulaciones que los abogados de las partes firmaron en el 2002. Hasta el día de hoy Educación no ha podido cumplir con tales estipulaciones y por esa razón el caso continúa vigente. Incluso, por los reiterados incumplimientos el tribunal le impuso a la agencia una multa de $2,000 diarios que al día de hoy no ha sido derogada.

Rosa Lydia sabe que aún falta mucho por lograrse. Su agenda está llena de compromisos relacionados con las necesidades de Isamar y los pedidos de ayuda que cada día realizan numerosas madres abnegadas que desean lo mejor para sus hijos.

Pasadas tres décadas del caso, la mujer que antes luchó por los niños impedidos desea acometer nuevos logros para los adultos impedidos y sus familias, sin dejar de velar por los nuevos retoños.


El Nuevo Día - ¿Dónde nació usted?

Rosa Lydia Vélez - En el barrio Buenos Aires de Lares.


¿Siempre ha tenido afición por ayudar al prójimo?

Desde pequeña. Cuando niña le entablillé la pata a un gallo yo solita. Yo vi que el gallo tenía la pata rota y busqué dos tablitas y una tira de esparadrapo y se la entablillé. El galló se curó y aunque caminaba cojo no perdió la pata.


¿Se ha sentido atraída por otro tipo de vida?

En ningún momento. Para nada. Mi vida siempre ha estado entre la enfermería y las misiones.


¿Misiones?

Desde pequeña yo pertenecía a iglesias y predicaba y era maestra de educación cristiana para otros niños. Un día yo dije: 'Señor, a mí que me gusta trabajar con esta gente y hacer las cosas bien, yo creo que me merezco...' y me tocó mi hija. Uno entiende el mensaje del Señor. Tenía que ser a mí. Y no es sólo mi hija, Isamar Malaret Vélez. Son los demás niños con impedimentos también. Cuando los padres de niños con impedimentos defendemos a un niño, estamos defendiendo a todos.


¿Cómo son las madres de niños con impedimentos?

Bien valientes. Nosotras vamos al Capitolio y exigimos ayuda. Yo le he perdido el miedo a las alturas. Una vez me trepé a una grúa en una manifestación frente al Capitolio a favor de los derechos de los impedidos. Allí está la foto (señala a una de las páginas de periódico enmarcadas que exhibe en una pared de su casa).


¿De dónde surge ese valor?

Yo nací amando. Yo vengo del campo y desde pequeña aprendí el 'modelaje' de Jesucristo. La vida de Cristo era servir a los marginados y al pobre. Y quise hacer de mi vida algo semejante a Jesús, aunque a poca escala. Y cada vez que hago un piquete me digo: 'Yo sé, Jesús, que estás conmigo aquí porque tú defendiste a los marginados'. ¡Los profetas tenían que ir donde los gobernantes y señalarles las cosas que estaban haciendo mal, aunque murieran!

Cuando me subí a la grúa me dije: 'Yo sé que tú estarías en la grúa conmigo porque defendiste a los marginados'. El 'modelaje' de un cristiano que tiene a Jesús en su corazón no es estar metido en las iglesias.


¿Cuándo se es entonces un cristiano?

Cuando puedes orar por un enfermo, cuando preparas a una persona para que pueda morir en paz, cuando limpias una llaga, cuando limpias una escreta, cuando les das la mano a una persona que sale de la cárcel, como lo he hecho yo y ahora es una profesional.


¿Ha preparado personas para morir?

Sí. Yo le empiezo a hablarles que la muerte es un paso para una vida mejor. Hay personas muy aferradas a la vida. Se preparan por etapas.


¿Y cuando finalmente aceptan que van a morir?

Reaccionan con una gran paz.


¿Recuerda algún caso?

Cuando era enfermera estuve en las primeras operaciones de corazón abierto para niños y tuve que ayudar a morir a niños cuya operación fue un fracaso. Un día hubo un niño que tuvo una hemorragia interna y el doctor me dijo: 'Hay que dejarlo morir porque no se puede hacer nada'. Yo me fui al lado del niño, le puse la mano en la frente y le dije: 'No vas sufrir, pon tu mente en que no vas a sufrir, no vas para un lugar malo'. Y se iban tranquilitos.


¿Ha visto morir a mucha gente?

Mucha. Mi hijo me tiene miedo porque cuando hay un accidente en la carretera me bajo del carro y ayudo a los heridos. Yo ayudo a limpiar sus vías respiratorias y a vendar heridas en lo que llega la ambulancia.


¿Qué estudió?

Soy enfermera graduada y tengo un bachillerato en educación cristiana y capellanía.


¿La falta de atención a su hija impedida fue el detonante que la llevó a involucrarse en el histórico caso legal contra Educación?

Sí. Mi hija tenía cinco años de edad y la inscribí en la oficina del superintendente de Guaynabo. Pero nunca me llamaron para que mi hija recibiera los servicios a que tenía derecho. Así había más padres. En 1980, siete padres y yo fuimos al tribunal. Nos representó Servicios Legales.


¿Cuántos años tiene ahora Isamar?

Tiene 36 años pero es como un bebé.


¿Usted es casada?

El papá de la nena murió muy joven de hemofilia. El me ayudó mucho con la nena al principio, pero murió. Yo sufrí mucho.


¿Tiene más hijos?

Tengo un varón que es el hermano menor de Isamar y se llama igual que su padre, Rubén Malaret Vélez. Tiene 35 años, estudia en la universidad y trabaja.


¿Ahora usted está luchando por los adultos con retardación?

Sí. Vamos a hacerle un reclamo al juez federal Gustavo Gelpí y al Gobernador para que no se elimine el Programa del Departamento de Salud de Retardación Mental para Jóvenes Adultos Mayores de 21 años.


¿Qué sucede con ese caso?

Antes esos jóvenes, cuyos padres habían muerto o no los podían atender, eran enviados a instituciones del gobierno donde eran maltratados. En 1999, los padres fueron al tribunal federal y se logró que los jóvenes con retardación fueran enviados hogares donde son mejor atendidos. Ahora el secretario de Salud, Lorenzo González, quiere que regresen a las instituciones del gobierno en ASSMCA porque es más barato. Ya botó a los terapistas y le redujo el 15% de paga a los que tienen hogares.


¿No termina su lucha?

No. Este caso está igual que el caso de Educación. Después de tanto esfuerzo quieren desmantelar todo lo que se ha logrado. Con la Ley 7 se han derrumbado los logros del caso en Educación. Los padres traen las mismas quejas. Les niegan los asistentes, les niegan las terapias, no les hacen el acomodo razonable, no les hacen un programa educativo individualizado a tiempo a los niños, han cerrado escuelas, quieren poner 40 niños por maestro, despidieron a los jueces administrativos que veían las querellas por educación especial. Todo eso es antipedagógico.


¿El caso contra Educación mejoró los servicios a los niños impedidos?

Sí. Se evaluaron los niños y mejoraron los servicios. Hay muchos padres agradecidos, pero falta mucho por hacer porque hay mucha necesidad e ignorancia. A veces no tienen libros y otros equipos. Hay mucha ineptitud y los padres desconocen muchas cosas para las que existen fondos federales.


¿Produce beneficios la educación especial?

¡Claro que sí! El joven expande sus conocimientos. Mi nena no caminaba y ahora camina. Eso fue gracias a las terapias en la escuela. Y aún un niño encamado puede desarrollar su inteligencia y con una educación adecuada puede hablar contigo con los movimientos de los ojos. ¡Hay milagros, yo los he visto!


¿Ha visto milagros?

¡Claro que sí! Tenemos niños que son artistas que han viajado el mundo y hubo maestros que les dijeron: 'No puedo hacer nada por ti'. Pero hubo otro maestro que a uno le enseñó a tocar cuatro y ahora es un artista. Hay niños con síndrome de Down que son artistas, hay niños autistas que ahora son ingenieros... Por eso mi pedido al Gobernador es que cumpla con su promesa de que la educación especial no se vería afectada.


¿Se ha afectado la educación especial?

Sí. El pleito ha logrado muchas cosas. Pero si les quitan personal se afectan los niños. Ya tenemos niños afectados porque se les niega una terapia a tiempo. El asistente es una persona clave porque si el niño no puede copiar (las notas) en las clases el asistente lo hace. Sacaron gente especializada para poner gente que no sabe. Esta población tiene derechos, está muy marginada.


¿Cuántos niños con impedimentos había en 1980?

Había 60,000 estudiantes de educación especial registrados en Educación, y sólo 23,000 recibían un servicio que no era bueno. Ahora hay más de 125,000 y mejores servicios. Pero aún están en incumplimiento y por eso Educación paga una multa de $2,000 diarios. Ahora hay $3 millones recaudados en multas en el tribunal. El caso fue un éxito. Se abrieron más escuelas con servicios para niños impedidos y se abrieron centros de terapia, que antes no los había. Pero ahora están cerrando escuelas y centros de terapia.


¿Qué se va hacer con los $3 millones?

Yo estoy recomendando a la gente que presenten propuestas al tribunal para hogares para niños con impedimentos y propuestas para ofrecerle servicios como tutorías, enseñarles computadoras...


¿En esta etapa de su vida qué planes tiene?

Yo quisiera tener más muchachas como Isamar. Yo estoy mirando esa población y quiero abrir un hogar para jóvenes adultos con retardación. Si no hago el hogar para muchos jóvenes, hago un hogar sustituto para hasta dos jóvenes.


¿Qué edad tiene usted?

Tengo 61 años y me siento fuerte.


¿Continúa trabajando como enfermera?

No. Me jubilé en el año 2000. Desde entonces vivo de mi pensión de retiro y el seguro social.


¿Se siente muy unida a su hija?

Los padres de hijos con impedimentos tenemos muchos presentimientos. Sabemos cuándo están tristes o en peligro o se sienten mal. Los siquiatras han confirmado esto. Una vez tenía un corazonada y le dije a mi médico que le hiciera un sonograma del abdomen. El me hizo caso y lo ordenó. Al llegar los resultados la nena tenía un solo riñón.


¿Y los niños con impedimentos?

¡Sí! Son muy intuitivos. Isamar hace ruidos con la boca cuando vamos en el carro y ella presiente algo. Una noche íbamos por el expreso Martínez Nadal y ella comenzó a hacer como ella hace y me salí del expreso. Al rato allí hubo un tiroteo. Cuando vamos a un lugar y no le gusta, ella me hace señales y yo me dejo llevar por ella.


El juez Oscar Dávila Suliveres estuvo a cargo del caso en el tribunal superior por ocho años y demostró que estaba comprometido con los niños impedidos. ¿Se emocionó cuándo el juez dejó el caso para jubilarse en febrero?

Yo fui la única que no lloré. Ya yo no lloro. Ya lloré lo que iba a llorar. Y no puedo llorar porque tengo que estar alerta para manejar los casos que me llegan. Yo me enfoco en el problema y cómo salir de la crisis. Si una madre tiene varios hijos con impedimentos y un hombre que la maltrata, yo no puedo llorar porque así no soluciono nada. Esto es muy duro.


¿Cuánto más espera dedicarle a los personas con impedimentos?

Lo que pueda vivir. Quiero morir con las botas puestas. Al lado de una de estas personas tan especiales y haciendo algo por ella. Esa es mi petición a Dios.


Si Dios lo hiciera, ¿sería feliz?

¡Claro! No creas. Las madres de niños con impedimentos somos felices. La gente dice: ay bendito, ay bendito. ¿Ay bendito de qué? Ay bendito de ti que tuviste unos hijos normales y no te atreves a levantar tu voz porque te quitan beneficios o el trabajo.

martes, 11 de agosto de 2009

Labran su arte sin obstáculos

martes, 11 de agosto de 2009
Jessica Pérez Cámara
Para Primera Hora

Las artesanas con impedimento han trascendido sus limitaciones físicas.

Desde que nacieron, sus vidas han estado marcadas por estigmas sociales, pues la sociedad siempre se encarga de resaltar sus condiciones físicas en vez de sus capacidades. Sin embargo, ellas no se amilanan y han demostrado que son más que una persona que camina con bastón o en silla de ruedas.

Con visión de futuro
Camille López fue una bebé prematura, de apenas una libra de peso, y atravesó por múltiples complicaciones. Por eso tiene impedimento visual -es ciega legal- y padece de daño cerebral de leve a moderado con problemas del habla.
Hoy día es una joven que, poco a poco, ha ido superándose y se ha convertido en toda una artista creadora de jabones artesanales.

Hace un año, a través del programa de Rehabilitación Vocacional, la joven de 25 años comenzó a desarrollar su arte. “Me fueron probando por diferente estaciones (destrezas); en repostería se me hizo difícil, en manualidades también y la que más me gustó fue la de jabones artesanales”, relata Camille.

Así, gracias a su maestra Carmen Rosario, aprendió las propiedades de los jabones y conoció cuáles extractos y aceites son astringentes, rejuvenecedores o limpiadores, por ejemplo. Los crea junto con su madre, Ada Cabrera, quien la apoya en todo.

“La oportunidad que le dieron a Camille le vino muy bien y le sirvió de prueba para ver que ella podía aprender a hacer cosas y que podía aprender a hacerlas bien. Yo siempre le he dicho que ella puede lograr bastante, pero hay que ir poco a poco y siendo realistas”, dice su madre.
Por el momento, ha participado en varias ferias de artesanías y les vende a familiares y amigos, pero no lo hace más allá de eso porque aún espera por la licencia de Fomento, la que solicitó hace meses y que ansía como parte de la culminación de esta etapa de su vida.

Más adelante, dice, “me gustaría adiestrar a mis compañeros de Mavi (Movimiento de Acción de Vida Independiente), ser una maestra para ellos [...] Tengo muchísimos sueños, pero eso es paso por paso”. Con esa organización se reúne dos veces en semana y discute temas como los derechos de las personas con impedimentos, pues “hacen falta oportunidades de empleo que ellos podamos realizar”, dice en referencia a la comunidad de personas impedidas.

Diseña sus sueños
Julia Rondón es paciente de perlesía cerebral de tipo atetoide, caracterizada por movimientos involuntarios del cuerpo.
Por ello, no había podido realizar sus metas de dibujar, pintar y crear arte, pero hace nueve años encontró un nicho en el ámbito digital.

Gracias a lo fácil que se le hace el manejo de las computadoras, ha podido realizar su sueño. “De pequeña me gustaba dibujar y, por mis movimientos involuntarios, nunca lo pude desarrollar hasta hace nueve años que conocí a una persona que me llevó a coger clases y ahí descubrieron que yo tenía vocación para ser artista gráfico”, narra la mujer de 57 años.

Ya que no lo puede hacer a mano, el arte digital le ha venido como anillo al dedo. Se inspira, explica, “primero en la alegría que siempre tengo”, y en la tristeza que a veces la ataca. “Tengo un lado positivo y (su) contrario. No es que tenga un lado negativo, pero balanceo y me inspiro en las cosas que me impactan”, dice la artista, quien ha trabajado para empresas privadas, el Municipio de San Juan y crea afiches y postales para entidades y fundaciones comunitarias y sin fines de lucro, como Mavi.

Ahora mismo, sin embargo, no tiene un empleo porque “los llamados impedidos”, como dice, no gozan de oportunidades de trabajo, ya que las personas ignoran lo que ellos pueden hacer. Julie, como le conocen y quien es programadora de computadoras de profesión, añora desarrollar su propio negocio, de nombre Sueños, y “poder vender y que me compren mis productos”.
Uno de ellos es El tríptico, una de sus primeras obras.

Ésta se compone de tres partes o etapas que “soy yo y simboliza que uno tiene problemas y uno se los va quitando hasta que, al fin, queda libre”.

jueves, 7 de mayo de 2009

Alega despido por discrimen

Por Maricarmen Rivera Sánchez
EL VOCERO
07 de mayo de 2009 04:00 am

Una asesora de la presidenta cameral Jenniffer González alegó que fue despedida por discrimen pues es impedida y trabaja desde una silla de ruedas motorizada.Celia Pagán Torres labora en el Capitolio desde 2001 y desde enero trabajaba en la Oficina de Asesores de González. A finales del mes pasado, recibió notificación de que sería cesanteada y, según alegó, no le dieron razones para el despido.

González, por su parte, dijo en expresiones escritas que Pagán Torres faltó a su confianza, pero no ofreció más detalles.“La posición de la ex empleada era una de extrema confianza por haber laborado en la oficina de asesores de la Presidenta. Sus acciones mientras ocupó la posición fueron contrarias a la política pública y a la confianza de esta servidora como Presidenta de la Cámara”, dijo González. Pagán Torres, de 38 años, tiene una maestría en trabajo social de la Universidad de Puerto Rico. Su trabajo legislativo, dijo, incluye varios proyectos en beneficio de las personas con impedimento.

Cuestionó que su despido fuera efectivo el 1 de mayo, día que comienza la ‘Semana de Vida Independiente’, desarrollada para crear conciencia sobre los derechos de las personas con impedimentos.Pagán Torres, quien tiene una condición de hemiplejia espástica izquierda, envió dos cartas a González, pero según dijo, no le ha contestado.“La acción de prescindir mis servicios es incorrecta, discriminatoria y de cuestionable legalidad…soy una persona con impedimentos, cualificada para trabajar y protegida por la Ley federal de Americanos con impedimentos”, reza la carta enviada a González. “Debo decir que, ausente razón válida por la que se está dejando sin efecto el nombramiento, la única razón es por discrimen por mi condición de impedimento”.

martes, 29 de abril de 2008

Padres reclaman mejoras para su hija

martes, 29 de abril de 2008
Alex David
Primera Hora

PONCE.- Un sencillo foro entre familias dejó al descubierto la violación a una ley de Vivienda -que afecta a personas con impedimentos-, que posiblemente se ha extendido a algunos proyectos nuevos de residencias de interés social.

En el 2004, Rubén de Jesús y su esposa Luz Darder encontraron un techo para sus hijos, entre ellos la pequeña Marimar, quien es paciente de perlesía cerebral. Por ella querían conocer si había alguna manera de que la menor viviera en una casa con las instalaciones que necesitaba. Sin embargo, no esperaban convertirse en los precursores del rescate de una olvidada ley impulsada por la ex senadora Norma Carranza.

La Ley 213 de Vivienda -aprobada en el 2000- estipula que todo proyecto nuevo debe destinar al menos un cinco por ciento de sus residencias a personas envejecientes y con impedimentos. Entonces, la pareja conoció que en la urbanización Estancias del Laurel, del barrio Coto Laurel de Ponce, a donde se habían mudado, no cumplió con la ley, ya que ninguna de las más de 154 residencias habían sido habilitadas a esos fines.

Se querellaron ante la Oficina del Procurador de las Personas con Impedimento (OPPI) y poco después, ni la empresa Desarrollos e Inversiones del Sur (DIS) ni el Departamento de Vivienda (DV) estaban al tanto de la queja. Además, tanto el constructor como Vivienda aceptaron que desconocía los alcances de la ley.

Según De Jesús, Vivienda nunca aprobó el reglamento para implantar la ley, por lo que no se había establecido un mecanismo de regulación de los nuevos proyectos, a pesar de que la ley concedía a la agencia estatal sólo 90 días para aprobarlo.

Recién entonces, para el 2005, se inició la creación de un reglamento que fue aprobado en el 2007. “Hace cuatro años que la querella de nosotros está en Vivienda, que está claro que no han cumplido con esta ley y no se le ha impuesto ningún tipo de multa a esta gente (los desarrolladores)”, dijo De Jesús.

Su caso llegó a la Comisión de Vivienda de la Cámara de Repre sentantes cuyo presidente, Luis “Junior” Pérez, ordenó una investigación en el 2006. A la fecha no se han presentado resultados.
Darder destacó que DIS se comprometió a mejorar su vivienda una vez enterados de la ley, pero cuando el reglamento fue aprobado, presuntamente, se retractaron y se negaron a pagar las debidas ampliaciones, dejando el caso en manos de Vivienda. La ley explica que las viviendas deben tener baños adaptados, marquesinas listas para vehículos con rampas, tomas de corriente a bajo nivel, cerrojos y tuberías en forma de “L”, entre otros detalles.

Por su parte, María Nieves, directora regional de OPPI en Ponce, indicó a PRIMERA HORA que el caso de la pareja fue referido hace tiempo a las oficinas centrales, pero que desconoce el resultado y el porqué de la tardanza.

Coincidió en señalar que, al menos en la mencionada urbanización, no se está cumpliendo con el requisito del cinco por ciento de viviendas especiales, mientras dijo desconocer que se haya aprobado el reglamento para poner en vigor la Ley 213 .

PRIMERA HORA se comunicó con Vivienda estatal y con el desarrollador, pero no fue posible conseguir una reacción.

viernes, 18 de abril de 2008

Un techo para personas con impedimentos

viernes, 18 de abril de 2008
Primera Hora

REMANSO de Paz.

Los ponceños con impedimentos físicos o mentales cuentan con un novedoso proyecto residencial de 50 unidades de vivienda de una habitación cada una.

Remanso de Paz, localizado en la calle Villa, entre las Mercurio y Venus, fue inaugurada recientemente en una actividad a la que asisteron el gobernador Aníbal Acevedo Vilá y el alcalde de Ponce, Francisco Zayas Seijo.

En el lugar se entregaron las llaves a una veintena de personas que ya cuentan con un nuevo techo.

Zayas Seijo sostuvo que “la finalidad del proyecto es proveer techo a personas sin hogar con impedimentos físicos o mentales. Además, en Remanso de Paz se ofrecerán servicios orientados a promover la autosuficiencia de los residentes".

El Alcalde señaló que la importancia del complejo es que, además de vivienda, destina recursos para atender al sector de la población con impedimentos.

"Sabemos los muchos obstáculos que enfrentan las personas con discapacidad, bien sea física o mental. A ellas queremos tenderle la mano y proveerle el alivio necesario. Remanso de Paz solucionará el problema de vivienda de estas personas con necesidades especiales y, en adición, proveeremos la ayuda necesaria que les facilite a muchos valerse por sí mismos", dijo Zayas Seijo.

Además de tratamiento médico, los residentes recibirán evaluaciones psicológicas, servicios a pacientes con Sida, orientación y consejería, se proveerá transportación y se brindará asistencia individualizada para que los residentes obtengan los servicios sociales básicos.

El costo total de la edificación ascendió a $8.3 millones. La administración ponceña aportó $200 mil, provenientes del programa HOME a través del Departamento de Vivienda federal (HUD).
Fue desarrollado por Lucha Contra el Sida Inc., organización de base comunitaria dirigida por Ramfis Pérez.

Zayas Seijo se comprometió en respaldar “a los inversionistas que propongan proyectos como éste que, además de atender a un sector desventajado de la sociedad, promueve una mejor calidad de vida de los ciudadanos de Ponce".

El Municipio de Ponce, a través de su programa de Vivienda, ofrecerá subsidios para los inquilinos que cumplan con los parámetros de elegibilidad, lo que les permitirá disfrutar de mensualidades accesibles a su presupuesto. Los solicitantes deberán cualificar a través del Programa de Renta Subsidiada de Sección Ocho.

jueves, 28 de febrero de 2008

Madre hace valer derechos

jueves, 28 de febrero de 2008
Francisco Rodríguez-Burns
Primera Hora

Con cada toma de la cámara, Natanael Aybar, de seis años, sonríe mientras su madre resiste soltar las lágrimas que le inundan la vista.

Sentado sobre la falda de su progenitora en un apartamento de un residencial de Río Piedras, el pequeño desconoce el trato a que fue expuesto por la Asociación de Condominios Parque de las Flores, uno de varios complejos de Parque Escorial, en Carolina, por haberle negado un acomodo razonable en un estacionamiento de impedidos mientras vivió allí en calidad de inquilino.

Pero aun así, el menor gesticula felizmente en momentos en que una agencia federal se prepara para hacer valer una ley de vivienda justa por un caso que levantó la indignación de su alta gerencia en la capital federal.

Tan reciente como el pasado martes, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos (HUD) anunció el haber presentado cargos administrativos por discrimen contra la organización vecinal al ésta no haberle facilitado de una manera adecuada uno de sus cuatro estacionamientos de impedidos que alegó reservar exclusivamente para empleados de mantenimiento y visitantes incapacitados. Los cargos conllevan una multa máxima de $16 mil, una compensación por los daños y perjuicios sufridos por la familia, así como los gastos de abogados. En mayo se celebrará la primera vista del caso ante un juez administrativo del Gobierno Federal, en Carolina.

“Si yo no hago valer los derechos de mi hijo, nadie lo va hacer”, sostuvo Windy Calderón, ex gerente de ventas de una compañía de envases de plástico.

A causa de una bacteria, el pequeño sufrió una devastadora lesión cerebral a los diez días de nacido. Los gastos médicos del menor, sumados a la pérdida de ingresos de sus progenitores por distintas razones, provocaron la debacle económica de la familia. Perdieron su casa, así como muchas de sus pertenencias, y en poco tiempo se vieron en la necesidad de optar por el apartamento de un residencial público.

El padre de la familia, Andrés Aybar, de 32, perdió gran parte de sus propinas como despachador para una distribuidora de alimentos como consecuencia de la crisis familiar. Actualmente trabaja como carpintero en proyectos de construcción.

Calderón, por otra parte, renunció a su puesto gerencial en una prestigiosa compañía para requerir la mejor atención médica para su hijo. Intenta que el Departamento de Educación le facilite un costoso equipo para que Natanael desarrolle un método de comunicación a través de programas de un ordenador.

“Mi hijo siempre está feliz y sonriente, él es bien cariñoso. Para Natanael no hay nadie extraño. Él me ha enseñado a crecer como madre”, indicó Calderón, quien procreó con su esposo otros dos hijos de 14 y 11 años de edad.

A raíz de la remodelación que se realiza en su residencial, la familia optó por un apartamento del complejo, pagando junto con el Gobierno Federal el alquiler por tres años. Tras ser amonestados e intentar remediar la situación del estacionamiento, la familia regresó al residencial hace seis meses.

“Ninguna persona que esté cuidando a un miembro de su familia con impedimentos deberían tener que pasar lo que ésta madre y su hijo se vieron obligados a soportar”, sostuvo el subsecretario de Vivienda Justa de Oportunidad de Igualdad (Feho) de HUD, Kim Kendrick, mediante un comunicado de prensa. “Es inexcusable que la Junta no hubiera estado dispuesta a modificar su política para ofrecer un espacio de estacionamiento accesible a un niño con impedimentos”, añadió el alto funcionario.

Varios intentos por entrevistar al presidente y vicepresidente de la Junta de Condóminos del complejo, así como la administradora del complejo, resultaron infructuosos, ya que no estaban disponibles o autorizados para ofrecer una declaración.

Según sostuvo HUD, la Asociación le ofreció a Calderón “otras alternativas” de estacionamiento en las cuales “ella habría tenido que dejar desatendido a su hijo”. El niño, que sufre de una parálisis en el lado izquierdo, frecuentes convulsiones, entre otras serias condiciones de salud, no puede dejarse solo, particularmente al momento de estar sentado en una silla de ruedas ante la eventualidad de que intente desplazarse.

En la privacidad de su hogar, el niño constantemente gesticula para ser abrazado, ya que no puede hablar. “No estoy pidiendo nada que no sea justo”, añadió Calderón.