por Nydia Bauzá / Primera Hora
Nuestros indios no fueron exterminados en la época de la conquista y colonización española, como se nos ha hecho creer. Corre sangre igneri, taína y arahuaca por las venas de buena parte de los puertorriqueños.
Así lo demuestran varios estudios genéticos realizados por científicos y estudiantes del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) en coordinación con las universidades de Standford, Cornell y California, en Estados Unidos.
El estudio más reciente, denominado 1,000 genomas, logró identificar, por primera vez, segmentos cromosómicos provenientes de puertorriqueños de origen indígena. “Se lograron identificar los suficientes como para cubrir un genoma humano completo. Por lo tanto, podemos reclamar que hemos reconstruido un genoma taíno”, dijo ayer el catedrático genetista del RUM, Juan C. Martínez Cruzado en conferencia de prensa en el Ateneo Puertorriqueño, junto con el catedrático auxiliar Tarás Oleksyk y los estudiantes Wilfrid Guiblet y Samuel Rodríguez.
Martínez Cruzado dijo que este estudio va a permitir identificar variables genéticas propias de los taínos. “Por ejemplo, cómo eran físicamente y metabólicamente”, explicó.
El estudio 1,000 genomas, recolectó muestras de 70 tríos (padre, madre, hijo o hija), explicó el profesor Oleksyk, genetista, natural de Ucrania. La recolección fue dirigida en 2009 por Martínez Cruzado con la ayuda de la doctora Julie Dutil, de la Escuela de Medicina de Ponce, de Oleksyk y de estudiantes.
Martínez Cruzado djio que esta información servirá, entre otras cosas, para hacer estudios conducentes a descubrir variantes genéticas asociadas a enfermedades de etiología compleja como, por ejemplo, el asma. “Es evidente que hay un factor genético que afecta a los puertorriqueños sobre cualquier otro grupo humano”, dijo.
El profesor Oleksyk explicó que este estudio todavía sigue en proceso. Ahora se pretende abarcar una muestra de 7 mil personas de todos los 78 municipios para hacer un mapa de variantes genéticas en la Isla.
Otro estudio publicado en enero de este año, con muestras colectadas en el año 2000, arrojó que el componente indígena está relativamente homogéneo a lo largo y ancho de toda la población.
“Ya podemos decir con categoría que la enorme mayoría de los puertorriqueños tenemos ascendencia de los tres. Podemos cuantificarlo en 64 por ciento, europeo como promedio, 21 por ciento africano como promedio y 15 por ciento indígena como promedio”, sostuvo Martínez Cruzado, cuya especialidad es en evaluación molecular.
“Es decir que todo el mundo tiene 15 por ciento o aproximadamente 15 por ciento de indígena”, explicó el genetista. Añadió que este estudio abarcó una muestra de 642 puertorriqueños de distintos puntos del país, escogidos al azar.
Otro estudio de 2005, hecho exclusivamente con ADN mitocondrial (el que se hereda por la línea materna) demuestra que hay diversidad de linajes indígenas en Puerto Rico. Sin embargo, unos son más antiguos que otros. “Los más antiguos tienden a estar relacionados a linajes centroamericanos y mesoamericanos. Los que tienen diversidad y menos antiguos tienden a estar asociados con linajes suramericanos”, explicó Martínez Cruzado.
“Nosotros postulamos que los taínos, a su vez, eran producto de un mestizaje entre indígenas. Los primeros llegaron de Mesoamérica y después la emigración de América del Sur trajo la cultura arahuaca, que es la reconocida en los llamados taínos”, explicó el catedrático del RUM.
“Ya queda claro que lo que ocurrió fue una asimilación. Ellos (los indios) se unieron eventualmente a la sociedad colonial y son parte integral de la sociedad puertorriqueña. Es evidente que ellos sobrevivieron al cabo de dejar sus huellas genéticas en los puertorriqueños, una huella significativa de un 15 por ciento, que no es trivial”, sostuvo Martínez Cruzado.
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jueves, 3 de noviembre de 2011
lunes, 31 de mayo de 2010
Nada malo en jugar a ser Dios
Nada malo en jugar a ser Dios
lunes, 31 de mayo de 2010
Arys L. Rodríguez Andino / Primera Hora
Los avances científicos, sobre todo en el campo de la ingeniería genética, siempre arrojan suspicacias en aquellos que piensan que no se debe “jugar a ser Dios”, pero para el profesor de bioética Leonides Santos y Vargas, ésa es mejor opción que “jugar a ser el diablo”.
Aunque no cree que Craig Venter, quien logró que una célula viviera con un genoma sintético, haya creado vida, sí reconoce que es un gran adelanto científico.
“Es una creación sintética de algo natural y tendrá muchas implicaciones dependiendo del punto de vista de quien observe. Los que creen en la ciencia verán un dato positivo”, señaló el director del Instituto de Bioética Eugenio María de Hostos, del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR.
Santos y Vargas no cree que la posibilidad de utilizar negativamente algo que también puede ser beneficioso deba ser un disuasivo para hacer experimentos científicos.
“La biotecnología tiene implicaciones duales. Puede hacer mucho bien y mucho mal, dependiendo de en manos de quién caiga y para qué se use. No es ni buena ni mala en sí misma. Lo malo o bueno serían los fines”, expuso.
El doctor en bioética reconoció que, si se llega a descifrar en su totalidad el código de la vida, la ciencia podría construir organismos vivos nuevos, modificar los que hay y construir otros que beneficien a la sociedad.
“Las plagas las crea la naturaleza y nadie dice que es perversa por eso. Ahora, el que sea el ser humano quien tenga el poder de modificar lo natural y ponerlo al servicio de ambiciones y de algo malo, a muchas personas les preocupa”, expresó.
Aunque el ser humano puede convertirse en un ángel o en un demonio, Santos y Vargas afirmó que el conocimiento científico ha hecho mucho bien y es lo que ha permitido, por ejemplo, duplicar la expectativa de vida.
“La especie humana históricamente es capaz de hacer el bien y gracias a nuestra educación sabemos que la ciencia mal utilizada puede crear caos, mucho daño. La bioética advierte que hemos llegado a una especie de encrucijada”, sostuvo.
Muchas de las enfermedades tienen un origen genético, así que la biotecnología podría ser la mejor herramienta para combatirlas.
“Si se hace sin daño, sin construir monstruosidades, si se hace para que la criatura sea feliz y que tenga las ventajas sociales, por qué no”, reflexionó Santos y Vargas sobre la manipulación genética que podría evitar malformaciones múltiples o prevenir males neurodegenerativos.
Si el ideal es escoger la mejor dieta o la mejor universidad, Santos y Vargas no considera antiético que también se seleccionen los mejores genes que puedan potenciar la salud y la inteligencia de un ser humano. “En el fondo, uno quisiera utilizar el conocimiento para el bien de la salud”, sostuvo. “Es la sociedad del conocimiento lo que permitirá que nos desarrollemos”, afirmó.
Que la Iglesia piense que la modificación genética es “jugar a ser Dios”, a Santos y Vargas prácticamente le parece un elogio.
“Ya quisiera yo que todos tuvieran la capacidad de jugar a ser Dios. El ataque a Irak, a Afganistán, el genocidio judío, eso fue jugar al diablo y no a Dios”, expresó. “En el fondo, la creencia religiosa se apoya en la fe, no en la evidencia, ni la necesitan”, expuso.
Para el doctor, el ser humano debería aspirar a la genialidad, algo que sin duda puede venir “escrito” en los genes.
“Ahora, el amor por la patria, la compasión por el que sufre, eso es parte de la inteligencia ética y eso no viene con los genes. Yo no les tengo miedo a los adelantos de la ciencia, sobre todo si convierte al ser humano más en manos de su destino”, puntualizó.
lunes, 31 de mayo de 2010
Arys L. Rodríguez Andino / Primera Hora
Los avances científicos, sobre todo en el campo de la ingeniería genética, siempre arrojan suspicacias en aquellos que piensan que no se debe “jugar a ser Dios”, pero para el profesor de bioética Leonides Santos y Vargas, ésa es mejor opción que “jugar a ser el diablo”.
Aunque no cree que Craig Venter, quien logró que una célula viviera con un genoma sintético, haya creado vida, sí reconoce que es un gran adelanto científico.
“Es una creación sintética de algo natural y tendrá muchas implicaciones dependiendo del punto de vista de quien observe. Los que creen en la ciencia verán un dato positivo”, señaló el director del Instituto de Bioética Eugenio María de Hostos, del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR.
Santos y Vargas no cree que la posibilidad de utilizar negativamente algo que también puede ser beneficioso deba ser un disuasivo para hacer experimentos científicos.
“La biotecnología tiene implicaciones duales. Puede hacer mucho bien y mucho mal, dependiendo de en manos de quién caiga y para qué se use. No es ni buena ni mala en sí misma. Lo malo o bueno serían los fines”, expuso.
El doctor en bioética reconoció que, si se llega a descifrar en su totalidad el código de la vida, la ciencia podría construir organismos vivos nuevos, modificar los que hay y construir otros que beneficien a la sociedad.
“Las plagas las crea la naturaleza y nadie dice que es perversa por eso. Ahora, el que sea el ser humano quien tenga el poder de modificar lo natural y ponerlo al servicio de ambiciones y de algo malo, a muchas personas les preocupa”, expresó.
Aunque el ser humano puede convertirse en un ángel o en un demonio, Santos y Vargas afirmó que el conocimiento científico ha hecho mucho bien y es lo que ha permitido, por ejemplo, duplicar la expectativa de vida.
“La especie humana históricamente es capaz de hacer el bien y gracias a nuestra educación sabemos que la ciencia mal utilizada puede crear caos, mucho daño. La bioética advierte que hemos llegado a una especie de encrucijada”, sostuvo.
Muchas de las enfermedades tienen un origen genético, así que la biotecnología podría ser la mejor herramienta para combatirlas.
“Si se hace sin daño, sin construir monstruosidades, si se hace para que la criatura sea feliz y que tenga las ventajas sociales, por qué no”, reflexionó Santos y Vargas sobre la manipulación genética que podría evitar malformaciones múltiples o prevenir males neurodegenerativos.
Si el ideal es escoger la mejor dieta o la mejor universidad, Santos y Vargas no considera antiético que también se seleccionen los mejores genes que puedan potenciar la salud y la inteligencia de un ser humano. “En el fondo, uno quisiera utilizar el conocimiento para el bien de la salud”, sostuvo. “Es la sociedad del conocimiento lo que permitirá que nos desarrollemos”, afirmó.
Que la Iglesia piense que la modificación genética es “jugar a ser Dios”, a Santos y Vargas prácticamente le parece un elogio.
“Ya quisiera yo que todos tuvieran la capacidad de jugar a ser Dios. El ataque a Irak, a Afganistán, el genocidio judío, eso fue jugar al diablo y no a Dios”, expresó. “En el fondo, la creencia religiosa se apoya en la fe, no en la evidencia, ni la necesitan”, expuso.
Para el doctor, el ser humano debería aspirar a la genialidad, algo que sin duda puede venir “escrito” en los genes.
“Ahora, el amor por la patria, la compasión por el que sufre, eso es parte de la inteligencia ética y eso no viene con los genes. Yo no les tengo miedo a los adelantos de la ciencia, sobre todo si convierte al ser humano más en manos de su destino”, puntualizó.
viernes, 28 de mayo de 2010
Sanación personalizada
28 Mayo 2010
Sanación personalizada
Utiliza la información del código genético para identificar la predisposición a enfermedades
Por Ileana Delgado Castro / idelgado@elnuevodia.com
La era de personificar el tratamiento de un paciente según las deficiencias de su material genético ya no es un sueño científico, ni parte de una película de ciencia ficción.
Ahora, esa posibilidad es una realidad con la medicina genómica, una disciplina que ya llegó a Puerto Rico y que es parte integral de la medicina preventiva.
Y no es para menos. Con esta nueva práctica médica se puede identificar a aquellas personas cuya variación genética los ubica en riesgo de desarrollar enfermedades comunes como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, el asma, enfermedades infecciosas o cardiovasculares, osteoporosis y cáncer. No en balde, ya se han relacionado 600 genes con la diabetes; 3,600 con diferentes tipos de cáncer; y 280 con la demencia.
Sin contar que las pruebas de los genes BRCA1 y BRCA2, que elevan el riesgo de una mujer para padecer cáncer de mama y de ovarios respectivamente, ahora son algo común. Así como las exámenes para identificar a las personas que están en mayor riesgo de cáncer porque tienen mutaciones genéticas específicas.
"Es una de las ramas de la medicina que utiliza la información obtenida del código genético humano para identificar la predisposición que pueda tener un individuo a desarrollar enfermedades, reaccionar adversamente a medicamentos y tener ciertas necesidades nutricionales", abunda el doctor Luis Martínez, especialista en medicina genómica, con práctica privada en Ponce.
De hecho, la secuenciación genética de los tumores ha dado lugar al desarrollo de medicamentos que atacan con mayor precisión y eficacia los puntos débiles de los cánceres.
En esa categoría, por ejemplo, se encuentra el medicamento Herceptina para el cáncer de mama, que se dirige al receptor HER2/neu.
Precisamente, la farmacogenética -que consiste en analizar el ADN de una persona para predecir su respuesta a un medicamento- es una de las áreas de gran potencial, indica Martínez.
Más que nada, porque no todo el mundo reacciona de la misma forma a un medicamento. Y con el uso de pruebas genéticas, los médicos pueden ahora pronosticar la respuesta de tumores específicos a medicamentos particulares o descartar terapias tóxicas que no son necesarias.
De la misma forma, agrega Martínez, con la aplicación de la información genómica, se puede calcular la necesidad nutricional e identificar las áreas de deficiencias.
Prevención a la medida
"Por primera vez le puedo decir a un paciente: ‘Voy a darte el tratamiento de tu tamaño, de tu talla’, porque con esta medicina ‘one size does not fit all’ ", afirma el cardiólogo José Vázquez Tanus, especializado en medicina genómica, quien subraya que se trata de una medicina verdaderamente personalizada.
"La idea es mejorar todos los aspectos de la medicina, desde la prevención y diagnóstico, hasta el tratamiento", agrega Vázquez, con oficina médica en Ponce.
En ese sentido, la medicina genómica representa en estos momentos la forma más avanzada de afrontar los retos médicos y sanitarios del futuro, señalan informes médicos publicados recientemente.
"Lo más relevante para el paciente es que, basándonos en su herencia, nos podemos adelantar a lo que el futuro le depara", señala Vázquez, mientras destaca que de esa forma los médicos se pueden enfocar en la atención preventiva "y no estemos tratando y dando recomendaciones basados solamente en estadísticas epidemiológicas o síntomas que pudiesen, hasta cierto punto, ser subjetivos".
Según Vázquez, el paciente se beneficia de muchas formas con este tipo de medicina. Y una de las principales, agrega, es poder descubrir el riesgo de padecer de ciertas enfermedades mortales mucho antes de que éstas comiencen a dar síntomas.
Por eso, agrega el doctor Martínez, la prevención se puede mejorar porque si un individuo sale con una predisposición genética a desarrollar un tipo de cáncer "podemos entonces enviar pruebas específicas para la detección temprana o incluso la prevención".
"Por ejemplo, si hay una predisposición a cáncer de colon, podemos hacer una colonoscopía y remover pólipos antes de que se conviertan en cáncer. Otro ejemplo es una persona que salga con riesgo alto de infarto al corazón. Le podemos bajar el colesterol a un nivel lo suficientemente bajo como para evitar la acumulación de placas en la pared arterial", explica Martínez.
Y debido a que el medio ambiente también tiene un papel fundamental en la aparición de enfermedades, las personas que tienen alguna susceptibilidad genética se pueden enterar a tiempo para cambiar un estilo de vida que lo puede predisponer al desarrollo de una enfermedad, coinciden ambos médicos.
También puede servir, añade Vázquez, para alertar al paciente sobre su metabolismo y si un medicamento o ciertos nutrientes van a ser efectivos.
"Por ejemplo, (se podría saber) cómo metabolizaría ciertos nutrientes, cómo se estarían comportando biológicamente sus hormonas si fuésemos a establecer un programa de suplementación hormonal bioidéntica o cuán rápido destruye su colágeno y el riesgo acelerado de tener arrugas a temprana edad y cómo corregirla", detalla Vázquez.
En ese sentido, sostiene el experto, este tipo de prevención también es clave para mitigar los efectos del envejecimiento y sus consecuencias "que tanto sufrimiento producen".
"Este tipo de medicina ofrece la oportunidad de curar, revertir y modificar las enfermedades crónicas y degenerativas a tiempo, buscando la raíz del problema, no meramente tratando los síntomas", afirma Vázquez.
Sobre todo, con este tipo de medicina personalizada, se establece una terapia médica individual que busca asegurar el máximo de beneficios y el mínimo de efectos secundarios y de reacciones adversas. De esa forma, coinciden los expertos, el paciente recibe la terapia adecuada a su padecimiento, la mejor dosificación o la mejor combinación de medicamentos, de acuerdo con su perfil genético.
De hecho, para Martínez es esencial integrar la medicina genómica a la práctica tradicional. "Ya no podemos seguir practicando una medicina ‘one size fits all’ porque no sirve. El problema es que hay que seguir educando, incluso a muchos médicos que aún no están al tanto de estos avances", sostiene el experto.
Implicaciones éticas
Aunque la medicina genómica tiene un gran potencial de desarrollo, señalan algunos, también implica nuevos retos éticos, jurídicos y sociales.
Algunos de ellos están relacionados con la toma de decisiones sobre estudios genómicos o con aspectos sobre confidencialidad de la información. Sobre todo, por la posibilidad de que ésta pueda dar lugar a algún tipo de discriminación por sus características.
Además, podría traer nuevos conflictos ético-morales, en caso de que se quisiera atentar contra la diversidad biológica dejando marginados a los que tengan algún tipo de desventaja genética.
"El uso de la información genética puede ser utilizado para otros usos. Por ejemplo, si cae en manos de administradores de planes médicos, podría prestarse para discriminar o denegar un seguro médico. Un patrono también lo podría utilizar para no contratar a un empleado", señala el doctor Leonides Santos y Vargas, director del Instituto Hostosiano de Bioética, del Recinto de Ciencias Médicas.
Sobre todo, en una sociedad basada en la rentabilidad económica, resalta Santos, la información genética de los individuos podría utilizarse para discriminar a aquellos que salgan propensos a tener algún problema de salud en el futuro. También podría beneficiar a unas personas sobre otras, advierte el experto en bioética, si su información genómica revela talentos o genialidad.
Sin embargo, Santos admite que la medicina genómica puede ser beneficiosa para los pacientes cuando se comiencen a crear medicamentos compatibles con su perfil genómico.
"La farmacogenética podrá crear medicamentos hechos a la medida", agrega Santos, aunque también destaca que esto también es motivo de preocupación si se tiene en cuenta que va a ser un negocio muy lucrativo y no toda la población va a tener acceso a esos medicamentos.
"Por ejemplo, si se descubre una vacuna para el cáncer, será tan cara que la clase pudiente va a ser la única que podrá tener acceso a ella", advierte Santos.
Algunos beneficios
La medicina genómica puede ayudar a los pacientes que la utilizan en varios aspectos. Entre ellos:
• Identifica a los pacientes con riesgo a desarrollar enfermedades comunes antes de que aparezcan los síntomas
• Ofrece nuevas estrategias de tratamiento con medicamentos más efectivos y menos tóxicos basados en la estructura genómica de cada persona.
• El paciente se mantiene en su terapia porque disminuyen los efectos secundarios de un medicamento.
• Mediante un análisis de sangre personalizado se puede determinar si el cáncer en un paciente se ha propagado o ha reaparecido. Por ejemplo, un análisis genético llamado Oncotype DX, realizado por Genomic Health Inc. en Estados Unidos, ayuda a identificar a las pacientes con cáncer de mama que no responderán favorablemente a la quimioterapia.
• Los análisis genéticos ahora son capaces de detectar a los pacientes que peor responden al Plavix, o clopidogrel, un anticoagulante común que salva vidas.
El genoma humano
• El genoma humano es el número total de cromosomas del cuerpo, lo cuales contienen aproximadamente 30,000 genes, que son los responsables de la herencia.
• La información contenida en los genes permite conocer qué enfermedades podrá sufrir una persona en su vida.
• La secuencia del genoma humano es 99.9% la misma en todas las personas.
• Alrededor del 2% del genoma codifica instrucciones para la síntesis de proteínas.
• Las secuencias repetidas que no codifican proteínas forman alrededor del 50% del genoma humano.
• El cromosoma 1 (el cromosoma humano más grande) tiene la mayor cantidad de genes (2,968), y el cromosoma Y la menor (231).
Sanación personalizada
Utiliza la información del código genético para identificar la predisposición a enfermedades
Por Ileana Delgado Castro / idelgado@elnuevodia.com
La era de personificar el tratamiento de un paciente según las deficiencias de su material genético ya no es un sueño científico, ni parte de una película de ciencia ficción.
Ahora, esa posibilidad es una realidad con la medicina genómica, una disciplina que ya llegó a Puerto Rico y que es parte integral de la medicina preventiva.
Y no es para menos. Con esta nueva práctica médica se puede identificar a aquellas personas cuya variación genética los ubica en riesgo de desarrollar enfermedades comunes como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, el asma, enfermedades infecciosas o cardiovasculares, osteoporosis y cáncer. No en balde, ya se han relacionado 600 genes con la diabetes; 3,600 con diferentes tipos de cáncer; y 280 con la demencia.
Sin contar que las pruebas de los genes BRCA1 y BRCA2, que elevan el riesgo de una mujer para padecer cáncer de mama y de ovarios respectivamente, ahora son algo común. Así como las exámenes para identificar a las personas que están en mayor riesgo de cáncer porque tienen mutaciones genéticas específicas.
"Es una de las ramas de la medicina que utiliza la información obtenida del código genético humano para identificar la predisposición que pueda tener un individuo a desarrollar enfermedades, reaccionar adversamente a medicamentos y tener ciertas necesidades nutricionales", abunda el doctor Luis Martínez, especialista en medicina genómica, con práctica privada en Ponce.
De hecho, la secuenciación genética de los tumores ha dado lugar al desarrollo de medicamentos que atacan con mayor precisión y eficacia los puntos débiles de los cánceres.
En esa categoría, por ejemplo, se encuentra el medicamento Herceptina para el cáncer de mama, que se dirige al receptor HER2/neu.
Precisamente, la farmacogenética -que consiste en analizar el ADN de una persona para predecir su respuesta a un medicamento- es una de las áreas de gran potencial, indica Martínez.
Más que nada, porque no todo el mundo reacciona de la misma forma a un medicamento. Y con el uso de pruebas genéticas, los médicos pueden ahora pronosticar la respuesta de tumores específicos a medicamentos particulares o descartar terapias tóxicas que no son necesarias.
De la misma forma, agrega Martínez, con la aplicación de la información genómica, se puede calcular la necesidad nutricional e identificar las áreas de deficiencias.
Prevención a la medida
"Por primera vez le puedo decir a un paciente: ‘Voy a darte el tratamiento de tu tamaño, de tu talla’, porque con esta medicina ‘one size does not fit all’ ", afirma el cardiólogo José Vázquez Tanus, especializado en medicina genómica, quien subraya que se trata de una medicina verdaderamente personalizada.
"La idea es mejorar todos los aspectos de la medicina, desde la prevención y diagnóstico, hasta el tratamiento", agrega Vázquez, con oficina médica en Ponce.
En ese sentido, la medicina genómica representa en estos momentos la forma más avanzada de afrontar los retos médicos y sanitarios del futuro, señalan informes médicos publicados recientemente.
"Lo más relevante para el paciente es que, basándonos en su herencia, nos podemos adelantar a lo que el futuro le depara", señala Vázquez, mientras destaca que de esa forma los médicos se pueden enfocar en la atención preventiva "y no estemos tratando y dando recomendaciones basados solamente en estadísticas epidemiológicas o síntomas que pudiesen, hasta cierto punto, ser subjetivos".
Según Vázquez, el paciente se beneficia de muchas formas con este tipo de medicina. Y una de las principales, agrega, es poder descubrir el riesgo de padecer de ciertas enfermedades mortales mucho antes de que éstas comiencen a dar síntomas.
Por eso, agrega el doctor Martínez, la prevención se puede mejorar porque si un individuo sale con una predisposición genética a desarrollar un tipo de cáncer "podemos entonces enviar pruebas específicas para la detección temprana o incluso la prevención".
"Por ejemplo, si hay una predisposición a cáncer de colon, podemos hacer una colonoscopía y remover pólipos antes de que se conviertan en cáncer. Otro ejemplo es una persona que salga con riesgo alto de infarto al corazón. Le podemos bajar el colesterol a un nivel lo suficientemente bajo como para evitar la acumulación de placas en la pared arterial", explica Martínez.
Y debido a que el medio ambiente también tiene un papel fundamental en la aparición de enfermedades, las personas que tienen alguna susceptibilidad genética se pueden enterar a tiempo para cambiar un estilo de vida que lo puede predisponer al desarrollo de una enfermedad, coinciden ambos médicos.
También puede servir, añade Vázquez, para alertar al paciente sobre su metabolismo y si un medicamento o ciertos nutrientes van a ser efectivos.
"Por ejemplo, (se podría saber) cómo metabolizaría ciertos nutrientes, cómo se estarían comportando biológicamente sus hormonas si fuésemos a establecer un programa de suplementación hormonal bioidéntica o cuán rápido destruye su colágeno y el riesgo acelerado de tener arrugas a temprana edad y cómo corregirla", detalla Vázquez.
En ese sentido, sostiene el experto, este tipo de prevención también es clave para mitigar los efectos del envejecimiento y sus consecuencias "que tanto sufrimiento producen".
"Este tipo de medicina ofrece la oportunidad de curar, revertir y modificar las enfermedades crónicas y degenerativas a tiempo, buscando la raíz del problema, no meramente tratando los síntomas", afirma Vázquez.
Sobre todo, con este tipo de medicina personalizada, se establece una terapia médica individual que busca asegurar el máximo de beneficios y el mínimo de efectos secundarios y de reacciones adversas. De esa forma, coinciden los expertos, el paciente recibe la terapia adecuada a su padecimiento, la mejor dosificación o la mejor combinación de medicamentos, de acuerdo con su perfil genético.
De hecho, para Martínez es esencial integrar la medicina genómica a la práctica tradicional. "Ya no podemos seguir practicando una medicina ‘one size fits all’ porque no sirve. El problema es que hay que seguir educando, incluso a muchos médicos que aún no están al tanto de estos avances", sostiene el experto.
Implicaciones éticas
Aunque la medicina genómica tiene un gran potencial de desarrollo, señalan algunos, también implica nuevos retos éticos, jurídicos y sociales.
Algunos de ellos están relacionados con la toma de decisiones sobre estudios genómicos o con aspectos sobre confidencialidad de la información. Sobre todo, por la posibilidad de que ésta pueda dar lugar a algún tipo de discriminación por sus características.
Además, podría traer nuevos conflictos ético-morales, en caso de que se quisiera atentar contra la diversidad biológica dejando marginados a los que tengan algún tipo de desventaja genética.
"El uso de la información genética puede ser utilizado para otros usos. Por ejemplo, si cae en manos de administradores de planes médicos, podría prestarse para discriminar o denegar un seguro médico. Un patrono también lo podría utilizar para no contratar a un empleado", señala el doctor Leonides Santos y Vargas, director del Instituto Hostosiano de Bioética, del Recinto de Ciencias Médicas.
Sobre todo, en una sociedad basada en la rentabilidad económica, resalta Santos, la información genética de los individuos podría utilizarse para discriminar a aquellos que salgan propensos a tener algún problema de salud en el futuro. También podría beneficiar a unas personas sobre otras, advierte el experto en bioética, si su información genómica revela talentos o genialidad.
Sin embargo, Santos admite que la medicina genómica puede ser beneficiosa para los pacientes cuando se comiencen a crear medicamentos compatibles con su perfil genómico.
"La farmacogenética podrá crear medicamentos hechos a la medida", agrega Santos, aunque también destaca que esto también es motivo de preocupación si se tiene en cuenta que va a ser un negocio muy lucrativo y no toda la población va a tener acceso a esos medicamentos.
"Por ejemplo, si se descubre una vacuna para el cáncer, será tan cara que la clase pudiente va a ser la única que podrá tener acceso a ella", advierte Santos.
Algunos beneficios
La medicina genómica puede ayudar a los pacientes que la utilizan en varios aspectos. Entre ellos:
• Identifica a los pacientes con riesgo a desarrollar enfermedades comunes antes de que aparezcan los síntomas
• Ofrece nuevas estrategias de tratamiento con medicamentos más efectivos y menos tóxicos basados en la estructura genómica de cada persona.
• El paciente se mantiene en su terapia porque disminuyen los efectos secundarios de un medicamento.
• Mediante un análisis de sangre personalizado se puede determinar si el cáncer en un paciente se ha propagado o ha reaparecido. Por ejemplo, un análisis genético llamado Oncotype DX, realizado por Genomic Health Inc. en Estados Unidos, ayuda a identificar a las pacientes con cáncer de mama que no responderán favorablemente a la quimioterapia.
• Los análisis genéticos ahora son capaces de detectar a los pacientes que peor responden al Plavix, o clopidogrel, un anticoagulante común que salva vidas.
El genoma humano
• El genoma humano es el número total de cromosomas del cuerpo, lo cuales contienen aproximadamente 30,000 genes, que son los responsables de la herencia.
• La información contenida en los genes permite conocer qué enfermedades podrá sufrir una persona en su vida.
• La secuencia del genoma humano es 99.9% la misma en todas las personas.
• Alrededor del 2% del genoma codifica instrucciones para la síntesis de proteínas.
• Las secuencias repetidas que no codifican proteínas forman alrededor del 50% del genoma humano.
• El cromosoma 1 (el cromosoma humano más grande) tiene la mayor cantidad de genes (2,968), y el cromosoma Y la menor (231).
martes, 12 de mayo de 2009
‘Mezcla’ que permitirá adelantos médicos
Por Zenaida Ramos Ramos
EL VOCERO
12 de mayo de 2009 04:00 am
La presencia de los genes de las razas taína, europea y africana heredados en la población local coloca a Puerto Rico en un centro de investigación de gran importancia para desarrollar la medicina personalizada que se utilizará en un futuro inmediato, a la hora de recetar medicinas contra las enfermedades más prevalentes en la Isla, entre ellas, la diabetes y las cardiopatías.Así lo demuestra el primer perfil farmacogenético de los puertorriqueños que presentó ayer el doctor Gualberto Ruaño, profesor del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico y pionero en las investigaciones sobre la medicina personalizada conocida también como farmacogenética.
La medicina personalizada utiliza la información de los genes, de las proteínas y del ambiente de un ser humano para prevenir, diagnosticar y tratar cierta enfermedad. “El genoma puertorriqueño, esa mezcla que tenemos, nos da una variedad de genes. Cuando queremos analizar una respuesta a un medicamento o una enfermedad que nos afecta, la variedad que tenemos nos puede hacer más fácil encontrar esos hallazgos que cualquier otra población donde tengan los mismos genes”, expuso el doctor Ruaño, presidente de la compañía Genomas, Inc. con base en el Hospital de Hartford en Connecticut.
La efectividad de muchos medicamentos se ha evaluado en poblaciones homogéneas, por lo tanto, los efectos secundarios son uniformes en ellas porque no hay variedad de genes. Sin embargo, si se hacen estudios en personas cuyo origen es de diversas razas, los resultados son variados y permiten a los científicos modificar las dosis de los fármacos o los ingredientes de acuerdo con el perfil genético del individuo. Por tal razón, “esa mezcla de genes hace que la población de nosotros sea extremadamente importante en términos de encontrar medicamentos, pero también para descubrir condiciones y tratamientos.
Por ejemplo, medicinas como estatinas e insulinas para controlar enfermedades cardiovasculares y diabéticas ejercen su efecto a través de genes altamente diversos en nuestra población. Este análisis ayuda a comprender la estructura genética de la población puertorriqueña según sus orígenes ancestrales, así como sus implicaciones clínicas”, afirmó el doctor Ruaño. Las células del cuerpo humano tienen aproximadamente 30,000 genes y la combinación de éstos constituye el material hereditario.
La genética estudia “el proceso en el cual un padre transmite ciertos genes a sus hijos. La apariencia de una persona --estatura, color del cabello, de piel y de los ojos-- está determinada por los genes. Otras características afectadas por la herencia son la probabilidad de contraer ciertas enfermedades, las capacidades mentales y los talentos naturales”, explica Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina. Para descubrir el mapa genético de los boricuas, los investigadores de Genomas evaluaron las muestras anónimas de material genético (ADN) de 100 infantes que nacieron durante el 2004 en cada región de la Isla.
El Programa de Salud Neonatal de Puerto Rico proveyó las muestras donde se estudiaron 196 genes asociados con los procesos cardiovasculares, metabólicos, neurológicos y endocrinos. Colaboraron la Escuela de Medicina e investigadores del RCM, entre ellos, Jorge Duconge, Carmen Cadilla y Pedro Santiago Borrero, experto en la genética del puertorriqueño y las enfermedades hereditarias.El doctor Duconge informó que la Escuela de Medicina del RCM lleva a cabo un estudio clínico con el anticoagulante Warfarin para disminuir los efectos adversos en ciertos pacientes que están en riesgo de padecer un ataque cardiaco, embolias o ataque cerebrovascular.“Esta es la medicina del futuro. Sabemos hace algún tiempo que los genes de nosotros no sólo nos predisponen a enfermedades, sino también nos ayudan a combatirlas... Luego se fue descubriendo que esa misma genética del ser humano es lo que nos hace que reaccionemos a los medicamentos, que tengamos efectos secundarios que respondamos a otros tratamientos. El trabajo del doctor Ruaño ha sido por años estudiar cómo la genética del individuo hace que uno responda a diferentes situaciones médicas y terapéuticas con medicamentos...”, indicó el doctor José Carlo, rector del RCM.
El doctor Ruaño confía en que “Puerto Rico se puede convertir en un centro mundial de ese tipo de investigación para descubrir particularidades de las condiciones que nos afectan” y mencionó que la industria farmacéutica se ha interesado en establecer un recetario genético con las medicinas ya formuladas.Inspirado en los cuadros del célebre pintor puertorriqueño, Francisco Oller, “Hacienda Aurora” y “El Velorio”, el doctor Ruaño presentó el mosaico genético del puertorriqueño con los colores verde, amarillo y azul.
EL VOCERO
12 de mayo de 2009 04:00 am
La presencia de los genes de las razas taína, europea y africana heredados en la población local coloca a Puerto Rico en un centro de investigación de gran importancia para desarrollar la medicina personalizada que se utilizará en un futuro inmediato, a la hora de recetar medicinas contra las enfermedades más prevalentes en la Isla, entre ellas, la diabetes y las cardiopatías.Así lo demuestra el primer perfil farmacogenético de los puertorriqueños que presentó ayer el doctor Gualberto Ruaño, profesor del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico y pionero en las investigaciones sobre la medicina personalizada conocida también como farmacogenética.
La medicina personalizada utiliza la información de los genes, de las proteínas y del ambiente de un ser humano para prevenir, diagnosticar y tratar cierta enfermedad. “El genoma puertorriqueño, esa mezcla que tenemos, nos da una variedad de genes. Cuando queremos analizar una respuesta a un medicamento o una enfermedad que nos afecta, la variedad que tenemos nos puede hacer más fácil encontrar esos hallazgos que cualquier otra población donde tengan los mismos genes”, expuso el doctor Ruaño, presidente de la compañía Genomas, Inc. con base en el Hospital de Hartford en Connecticut.
La efectividad de muchos medicamentos se ha evaluado en poblaciones homogéneas, por lo tanto, los efectos secundarios son uniformes en ellas porque no hay variedad de genes. Sin embargo, si se hacen estudios en personas cuyo origen es de diversas razas, los resultados son variados y permiten a los científicos modificar las dosis de los fármacos o los ingredientes de acuerdo con el perfil genético del individuo. Por tal razón, “esa mezcla de genes hace que la población de nosotros sea extremadamente importante en términos de encontrar medicamentos, pero también para descubrir condiciones y tratamientos.
Por ejemplo, medicinas como estatinas e insulinas para controlar enfermedades cardiovasculares y diabéticas ejercen su efecto a través de genes altamente diversos en nuestra población. Este análisis ayuda a comprender la estructura genética de la población puertorriqueña según sus orígenes ancestrales, así como sus implicaciones clínicas”, afirmó el doctor Ruaño. Las células del cuerpo humano tienen aproximadamente 30,000 genes y la combinación de éstos constituye el material hereditario.
La genética estudia “el proceso en el cual un padre transmite ciertos genes a sus hijos. La apariencia de una persona --estatura, color del cabello, de piel y de los ojos-- está determinada por los genes. Otras características afectadas por la herencia son la probabilidad de contraer ciertas enfermedades, las capacidades mentales y los talentos naturales”, explica Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina. Para descubrir el mapa genético de los boricuas, los investigadores de Genomas evaluaron las muestras anónimas de material genético (ADN) de 100 infantes que nacieron durante el 2004 en cada región de la Isla.
El Programa de Salud Neonatal de Puerto Rico proveyó las muestras donde se estudiaron 196 genes asociados con los procesos cardiovasculares, metabólicos, neurológicos y endocrinos. Colaboraron la Escuela de Medicina e investigadores del RCM, entre ellos, Jorge Duconge, Carmen Cadilla y Pedro Santiago Borrero, experto en la genética del puertorriqueño y las enfermedades hereditarias.El doctor Duconge informó que la Escuela de Medicina del RCM lleva a cabo un estudio clínico con el anticoagulante Warfarin para disminuir los efectos adversos en ciertos pacientes que están en riesgo de padecer un ataque cardiaco, embolias o ataque cerebrovascular.“Esta es la medicina del futuro. Sabemos hace algún tiempo que los genes de nosotros no sólo nos predisponen a enfermedades, sino también nos ayudan a combatirlas... Luego se fue descubriendo que esa misma genética del ser humano es lo que nos hace que reaccionemos a los medicamentos, que tengamos efectos secundarios que respondamos a otros tratamientos. El trabajo del doctor Ruaño ha sido por años estudiar cómo la genética del individuo hace que uno responda a diferentes situaciones médicas y terapéuticas con medicamentos...”, indicó el doctor José Carlo, rector del RCM.
El doctor Ruaño confía en que “Puerto Rico se puede convertir en un centro mundial de ese tipo de investigación para descubrir particularidades de las condiciones que nos afectan” y mencionó que la industria farmacéutica se ha interesado en establecer un recetario genético con las medicinas ya formuladas.Inspirado en los cuadros del célebre pintor puertorriqueño, Francisco Oller, “Hacienda Aurora” y “El Velorio”, el doctor Ruaño presentó el mosaico genético del puertorriqueño con los colores verde, amarillo y azul.
lunes, 26 de enero de 2009
Latinos mas resistentes a tratamiento
Lunes, 26 de Enero de 2009
Sara M. Justicia Doll
Primera Hora
Urge desarrollar nuevas terapias para tratar la hepatitis C, particularmente en pacientes latinos.
En lo que constituye el primer estudio en el que se evalúa el efecto del tratamiento tradicional para hepatitis C entre distintas etnias, los latinos, incluyendo los puertorriqueños, resultaron ser más resistentes a los medicamentos para combatir la enfermedad.
Los reveladores resultados fueron comparados con un grupo de norteamericanos blancos. Y, según la conclusión, para los latinos es más difícil curarse de hepatitis C.
Esto es preocupante ya que para la hepatitis C no hay vacunas y muchas veces se le ha llamado el asesino silencioso.
En entrevista exclusiva con PRIMERA HORA, la gastroenteróloga y consultora en diseño de estudios clínicos, Maribel Rodríguez Torres, directora médica de la Fundación de Investigación De Diego, explicó que a raíz del estudio, publicado el 15 de enero en la prestigiosa publicación New England Journal of Medicine, debe fomentarse la discusión sobre cómo desarrollar terapias que sean efectivas para los latinos.
El asunto debe ser analizado en Puerto Rico con premura, ya que los boricuas fueron el segundo grupo más grande dentro de la muestra de latinos en la investigación.
“La baja respuesta a los tratamientos tradicionales contra la hepatitis C por parte de los latinos tiene que ser atendida con prioridad. Esto debe ser así, más aún cuando se estima que para el 2010 los latinos compondrán el 15 por ciento de la población de Estados Unidos”, dijo Rodríguez.
Contrario a la hepatitis A y B para las que hay vacuna y las cuales responden bastante bien a tratamiento, para la hepatitis C todavía no existe vacuna y la prevalencia en la población puertorriqueña es alta.
“La hepatitis C se transmite por sangre y es nuestro gran dolor de cabeza. El número es bien alto en Puerto Rico, aunque no hay estadísticas oficiales. Se estima que la prevalencia sea mucho más alta que en Estados Unidos, que es un 2 por ciento. En Puerto Rico pudiera tratarse de una prevalencia de 10 por ciento, aunque me atrevo a decir que este porciento es conservador”, advirtió la doctora.
Ante este cuadro nada alentador, en el 2004 Rodríguez Torres, junto con un grupo de investigadores médicos, determinaron incluir a los latinos en un estudio clínico.
“Por años, los latinos han sido la población olvidada, no estudiada, no atendida, en todas las disciplinas. En el 2004 nos dimos cuenta de que no había un estudio que evaluara la eficacia del tratamiento tradicional en pacientes latinos de hepatitis C. El tratamiento tradicional consiste de una inyección de larga duración (peginterferón) y dosis de pastillas (ribavirina) calculadas de acuerdo al peso del paciente”, subrayó.
En el estudio se comparó un grupo de 269 latinos versus 300 blancos norteamericanos, todos infectados con el genotipo 1 del virus, que es el que produce hepatitis C en el 80 por ciento de los casos en Puerto Rico y Estados Unidos.
La muestra de latinos se compone de un 51 por ciento de mexicanos, un 32 por ciento de puertorriqueños, un nueve por ciento de cubanos y un ocho por ciento suramericanos.
La edad promedio de los latinos fue de 45.6 años, mientras que en el grupo de anglosajones fue 48. En ambos grupos más del 60 por ciento fueron hombres.
Por espacio de 48 semanas ambos fueron expuestos al tratamiento tradicional contra la hepatitis C.
“Cuando terminamos el estudio nos topamos con que los blancos americanos se curaron totalmente en el 49 por ciento de los casos. Se le dio seguimiento por seis meses sin tratamiento y mostraron que el virus no era detectable en la sangre. Mientras que los latinos se curaron totalmente en el 34 por ciento de los casos, lo que es considerablemente bajo”, sostuvo Rodríguez Torres.
La galena sugirió que los hallazgos de este estudio apuntan a que factores como los desórdenes del metabolismo de la glucosa en la sangre o predisposición al desarrollo de diabetes, la obesidad y los porcientos en la grasa del hígado, que son más comunes en los latinos que entre los norteamericanos blancos, pudieran contribuir a la resistencia a los tratamientos tradicionales y a la no eficacia de los mismos.
“Estamos hablando de que entre los latinos el virus muestra más severidad y en términos del tratamiento es peor la respuesta”, dijo, preocupada, la investigadora.
Qué no hacer
La experta urgió a la población general a evitar el compartir parafernalia de drogas, pantallas que se pongan en cualquier parte del cuerpo, o los cepillos de dientes.
“A veces me alarmo al ver todavía barberos y en algunos salones de belleza cómo no se manejan adecuadamente las navajas y los equipos de manicura. Las personas deben llevar a estos sitios sus propios instrumentos”, aconsejó.
En Puerto Rico la transmisión de hepatitis C es principalmente por el compartir parafernalia de droga como agujas y aparatos para inhalación de sustancias ilegales.
En una entrevista con este diario, el director de la organización Iniciativa Comunitaria, el doctor José Vargas Vidot, dijo que además de las jeringuillas que utilizan los usuarios otro de los principales elementos de parafernalia que propagan la hepatitis C es el cooker, que son las “chapas” donde cocinan la droga y la extraen con la aguja.
La droga y la hepatitis C
Datos de la Escuela de Medicina de la Universidad Central del Caribe en Bayamón apuntan a que en el primer año de uso de sustancias el 60 por ciento de las personas se contagian con hepatitis C.
Información suministrada refleja además que la hepatitis C, cuando se vuelve crónica y severa, acaba en cirrosis lo que se ve más en los latinos. El 50 por ciento de los pacientes hombres acaban con cirrosis, lo que conlleva que el hígado se llene de cicatrices y deje de trabajar.
“El problema de la hepatitis C es que es silenciosa. A los dos meses de infección puede ser tan leve que la persona ni se da cuenta. Puede verse como un catarro. Si el doctor decide indagar más, puede ser que entonces se observen los niveles de encimas hepáticas altos, pero la mayoría no tienen idea. En el caso de la hepatitis C, sólo se cura el 20 por ciento de los pacientes. En el 80 por ciento de los casos el virus se queda en el cuerpo. Se estima que en 30 años es que pueden verse repercusiones serias como la cirrosis, que con el consumo de alcohol continuo se puede empeorar”, explicó la galena.
Escollos con Reforma
Mensualmente, la doctora Rodríguez recibe en la Fundación de 50 a 60 pacientes nuevos de hepatitis C, lo que demuestra, a su entender, los muchos otros casos que debe haber sin ser diagnosticados en otros puntos de la Isla.
“Aquí nosotros los recibimos y no se les cobra. Nos hemos dado cuenta de que la Reforma (de Salud) excluye en su cubierta todo lo que se trata de tratamientos y evaluaciones de enfermedades virales, por lo que vemos que muchas de estas personas no se han dado el seguimiento necesario ni han recibido el manejo adecuado”, explicó la doctora Rodríguez.
En el caso de los pacientes de hígado que pierden toda la función de su hígado, su única opción es el trasplante del órgano.
Sin embargo, la experiencia ha reflejado que el virus de la hepatitis C es tan poderoso que al cabo de los tres años de trasplante el nuevo órgano también demuestra la enfermedad y tiene que ser tratado.
“Obviamente, la persona tiene un nuevo órgano que puede ser tratado, pero eso nos demuestra la severidad y lo agudo que puede ser el virus”, agregó.
Sara M. Justicia Doll
Primera Hora
Urge desarrollar nuevas terapias para tratar la hepatitis C, particularmente en pacientes latinos.
En lo que constituye el primer estudio en el que se evalúa el efecto del tratamiento tradicional para hepatitis C entre distintas etnias, los latinos, incluyendo los puertorriqueños, resultaron ser más resistentes a los medicamentos para combatir la enfermedad.
Los reveladores resultados fueron comparados con un grupo de norteamericanos blancos. Y, según la conclusión, para los latinos es más difícil curarse de hepatitis C.
Esto es preocupante ya que para la hepatitis C no hay vacunas y muchas veces se le ha llamado el asesino silencioso.
En entrevista exclusiva con PRIMERA HORA, la gastroenteróloga y consultora en diseño de estudios clínicos, Maribel Rodríguez Torres, directora médica de la Fundación de Investigación De Diego, explicó que a raíz del estudio, publicado el 15 de enero en la prestigiosa publicación New England Journal of Medicine, debe fomentarse la discusión sobre cómo desarrollar terapias que sean efectivas para los latinos.
El asunto debe ser analizado en Puerto Rico con premura, ya que los boricuas fueron el segundo grupo más grande dentro de la muestra de latinos en la investigación.
“La baja respuesta a los tratamientos tradicionales contra la hepatitis C por parte de los latinos tiene que ser atendida con prioridad. Esto debe ser así, más aún cuando se estima que para el 2010 los latinos compondrán el 15 por ciento de la población de Estados Unidos”, dijo Rodríguez.
Contrario a la hepatitis A y B para las que hay vacuna y las cuales responden bastante bien a tratamiento, para la hepatitis C todavía no existe vacuna y la prevalencia en la población puertorriqueña es alta.
“La hepatitis C se transmite por sangre y es nuestro gran dolor de cabeza. El número es bien alto en Puerto Rico, aunque no hay estadísticas oficiales. Se estima que la prevalencia sea mucho más alta que en Estados Unidos, que es un 2 por ciento. En Puerto Rico pudiera tratarse de una prevalencia de 10 por ciento, aunque me atrevo a decir que este porciento es conservador”, advirtió la doctora.
Ante este cuadro nada alentador, en el 2004 Rodríguez Torres, junto con un grupo de investigadores médicos, determinaron incluir a los latinos en un estudio clínico.
“Por años, los latinos han sido la población olvidada, no estudiada, no atendida, en todas las disciplinas. En el 2004 nos dimos cuenta de que no había un estudio que evaluara la eficacia del tratamiento tradicional en pacientes latinos de hepatitis C. El tratamiento tradicional consiste de una inyección de larga duración (peginterferón) y dosis de pastillas (ribavirina) calculadas de acuerdo al peso del paciente”, subrayó.
En el estudio se comparó un grupo de 269 latinos versus 300 blancos norteamericanos, todos infectados con el genotipo 1 del virus, que es el que produce hepatitis C en el 80 por ciento de los casos en Puerto Rico y Estados Unidos.
La muestra de latinos se compone de un 51 por ciento de mexicanos, un 32 por ciento de puertorriqueños, un nueve por ciento de cubanos y un ocho por ciento suramericanos.
La edad promedio de los latinos fue de 45.6 años, mientras que en el grupo de anglosajones fue 48. En ambos grupos más del 60 por ciento fueron hombres.
Por espacio de 48 semanas ambos fueron expuestos al tratamiento tradicional contra la hepatitis C.
“Cuando terminamos el estudio nos topamos con que los blancos americanos se curaron totalmente en el 49 por ciento de los casos. Se le dio seguimiento por seis meses sin tratamiento y mostraron que el virus no era detectable en la sangre. Mientras que los latinos se curaron totalmente en el 34 por ciento de los casos, lo que es considerablemente bajo”, sostuvo Rodríguez Torres.
La galena sugirió que los hallazgos de este estudio apuntan a que factores como los desórdenes del metabolismo de la glucosa en la sangre o predisposición al desarrollo de diabetes, la obesidad y los porcientos en la grasa del hígado, que son más comunes en los latinos que entre los norteamericanos blancos, pudieran contribuir a la resistencia a los tratamientos tradicionales y a la no eficacia de los mismos.
“Estamos hablando de que entre los latinos el virus muestra más severidad y en términos del tratamiento es peor la respuesta”, dijo, preocupada, la investigadora.
Qué no hacer
La experta urgió a la población general a evitar el compartir parafernalia de drogas, pantallas que se pongan en cualquier parte del cuerpo, o los cepillos de dientes.
“A veces me alarmo al ver todavía barberos y en algunos salones de belleza cómo no se manejan adecuadamente las navajas y los equipos de manicura. Las personas deben llevar a estos sitios sus propios instrumentos”, aconsejó.
En Puerto Rico la transmisión de hepatitis C es principalmente por el compartir parafernalia de droga como agujas y aparatos para inhalación de sustancias ilegales.
En una entrevista con este diario, el director de la organización Iniciativa Comunitaria, el doctor José Vargas Vidot, dijo que además de las jeringuillas que utilizan los usuarios otro de los principales elementos de parafernalia que propagan la hepatitis C es el cooker, que son las “chapas” donde cocinan la droga y la extraen con la aguja.
La droga y la hepatitis C
Datos de la Escuela de Medicina de la Universidad Central del Caribe en Bayamón apuntan a que en el primer año de uso de sustancias el 60 por ciento de las personas se contagian con hepatitis C.
Información suministrada refleja además que la hepatitis C, cuando se vuelve crónica y severa, acaba en cirrosis lo que se ve más en los latinos. El 50 por ciento de los pacientes hombres acaban con cirrosis, lo que conlleva que el hígado se llene de cicatrices y deje de trabajar.
“El problema de la hepatitis C es que es silenciosa. A los dos meses de infección puede ser tan leve que la persona ni se da cuenta. Puede verse como un catarro. Si el doctor decide indagar más, puede ser que entonces se observen los niveles de encimas hepáticas altos, pero la mayoría no tienen idea. En el caso de la hepatitis C, sólo se cura el 20 por ciento de los pacientes. En el 80 por ciento de los casos el virus se queda en el cuerpo. Se estima que en 30 años es que pueden verse repercusiones serias como la cirrosis, que con el consumo de alcohol continuo se puede empeorar”, explicó la galena.
Escollos con Reforma
Mensualmente, la doctora Rodríguez recibe en la Fundación de 50 a 60 pacientes nuevos de hepatitis C, lo que demuestra, a su entender, los muchos otros casos que debe haber sin ser diagnosticados en otros puntos de la Isla.
“Aquí nosotros los recibimos y no se les cobra. Nos hemos dado cuenta de que la Reforma (de Salud) excluye en su cubierta todo lo que se trata de tratamientos y evaluaciones de enfermedades virales, por lo que vemos que muchas de estas personas no se han dado el seguimiento necesario ni han recibido el manejo adecuado”, explicó la doctora Rodríguez.
En el caso de los pacientes de hígado que pierden toda la función de su hígado, su única opción es el trasplante del órgano.
Sin embargo, la experiencia ha reflejado que el virus de la hepatitis C es tan poderoso que al cabo de los tres años de trasplante el nuevo órgano también demuestra la enfermedad y tiene que ser tratado.
“Obviamente, la persona tiene un nuevo órgano que puede ser tratado, pero eso nos demuestra la severidad y lo agudo que puede ser el virus”, agregó.
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