por Mariana Cobián
El móvil del crimen en La Concha fue por celos. Finalmente, las autoridades ayer lo confirmaron tras la radicación de cargos contra Giovanni Mercado Lugo, quien se mantuvo fugitivo hasta que el jueves en la noche decidió entregarse.
Mercado Lugo llegó ayer al Tribunal de San Juan cabizbajo y solamente dijo: “No tengo comentarios” cuando fue abordado por la prensa que esperaba por la radicación de cargos en su contra por el asesinato ocurrido en el hotel La Concha el 18 de julio pasado. Al finalizar el proceso, salió con la cabeza en alto y contestó muy seguro de sí con un “no” cuando se le preguntó si tenía algo que decir.
Ayer pasaría la noche en la cárcel luego de la jueza Vanessa Pintado encontrara causa para arresto en su contra por nueve cargos relacionados con asesinato en primer grado, tentativa de asesinato, Ley de Armas, restricción a la libertad y amenaza a testigos.
Igualmente se encontró causa contra Pedro Rodríguez Báez y contra Emmanuel Martínez Vargas. La radicación de cargos contra este último fue realizada en ausencia porque se desconoce su paradero, pero las autoridades están buscándolo, según aseguró el director de la División de Homicidios de San Juan, Rolando Trinidad.
La jueza le impuso una fianza de más de $3 millones a cada uno y citó la vista preliminar para el 1 de septiembre.
De hecho, las autoridades indican que hubo una cuarta persona que participó de la muerte de Arístides “Ari” Vázquez Ortiz, de 26 años, en la habitación 522 del hotel del Condado, por lo que la investigación continúa.
La hermana del occiso, identificada como Lucy, dijo estar “feliz porque se hizo justicia y estoy satisfecha” al ver a Mercado Lugo salir esposado del centro judicial.
El cuerpo de su hermano fue encontrado por una mucama en el baño del cuarto, amordazado y esposado, y se cree que falleció sofocado por tener cinta adhesiva sobre su boca y nariz.
En la cama estaba esposado Joshua Muñiz de Jesús, de 20 años, quien sobrevivió y ahora es testigo de la fiscalía, representada por Eduardo Rebollo y Fernando Chalas.
De hecho, Primera Hora supo que Muñiz está bajo protección tras ser amenazado por los tres imputados, y está en Estados Unidos.
El abogado de Mercado Lugo, Ángel Mangual, aclaró que no había citación ni orden de arresto contra su representado, pero le recomendó ir a las autoridades para iniciar el caso y detener las especulaciones.
“Ahora que me prueben que él estuvo allí (en la habitación)”, expresó Mangual.
Los fiscales destacaron que ninguno de los imputados estaba enmascarado y fueron captados por cámaras de seguridad de la hospedería, por lo que “no hay duda de que estaban allí”.
El caso fue presentado con cinco declaraciones juradas, entre ellas la del testigo principal.
Cuando se le preguntó a Rebollo si el móvil del crimen fue por celos, indicó que sí, que había “problemas” entre las dos víctimas y Mercado Lugo, quien fue el que rentó la habitación desde el 8 de julio, pero no abundó por ser todo parte de la pesquisa.
Lío de abogados
Desde el día después de los hechos, la abogada Mayra López Mulero dijo ser la representante legal de Mercado Lugo porque había sido contratada por su familia, pero que no había tenido comunicación directa con él.
Mangual aseguró ayer que López Mulero nunca fue abogada de su cliente.
“Ella nunca fue abogada de este muchacho. Desde la primera entrevista que tuve con Giovanni y su familia les pregunté si ella era su abogada y me dijeron que no, que amistades se la recomendaron, pero que él nunca se reunió con ella; que fue la mamá la que le hizo una consulta, pero nunca la contrató”, destacó Mangual, ante las expresiones que hiciera López Mulero ayer por la mañana en una entrevista radial en la que sostuvo que representaba a Mercado Lugo y que estaba sorprendida de que se entregó sin su conocimiento.
“En una relación abogado- cliente tiene que haber empatía. Ni la familia ni él se sintieron en confianza. Sólo hubo una consulta. Es una situación delicada tratar de explicar al pueblo que ella no es su abogada. Me pone en una posición incómoda de tener que explicar lo que pasa ante comentarios desafortunados”, agregó Mangual.
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sábado, 20 de agosto de 2011
miércoles, 20 de julio de 2011
¿Qué pasó en la habitación 525?
Por Miguel Rivera Puig,
Como si se lo hubiese tragado la tierra, varios grupos de agentes de la División de Homicidios del CIC de San Juan no habían podido dar ayer con el paradero del joven Giovanny Mercado Lugo, quien se alojó el 9 de julio en la habitación 525 en el hotel La Concha, en el Condado, en la que entrada la tarde del lunes una empleada de servicio encontró dos jóvenes amordazados y esposados, uno de ellos sin vida y el otro aterrado con heridas leves.
Se supo que Giovanny, de unos 26 años de edad, quien administra alrededor de siete gasolineras independientes en Ponce, había hecho acercamientos para contratar los servicios de la abogada Mayra López Mulero, y que posiblemente a través de ella podría acudir ante los agentes en algún momento en el día de hoy miércoles.
Aunque en la mañana el coronel Leovigildo Vázquez dijo que a Giovanny se le buscaba como “una persona de interés” en la pesquisa, se supo que el joven que sobrevivió, Joshua Muñiz, también oriundo de Ponce y quien trabaja a tiempo parcial en una estación de gasolina en Río Piedras, lo había señalado como la persona que llegó con tres individuos al cuarto. Dos de ellos estaban armados, los agredieron, amordazaron y esposaron.
Esto convertiría a Giovanny en un sospechoso.
Giovanny había llamado en horas de la tarde a Joshua, quien estaba en la habitación con su amigo Arístides (Ari) Vázquez Ortiz, vecino de Cupey, para que ordenara comida ya que estaba llegando. Al entrar con los tres supuestos desconocidos comieron pero, de súbito le dijo que lo había traicionado y comenzaron a golpear a Ari y a Joshua. Los individuos, usando cinta adhesiva color gris, comenzaron a ponérselas en las cabezas y quedaron como si fueran máscaras de la lucha libre.
En la tarde de ayer se procuraba corroborar si una empleada de servicio que había tocado en la puerta para llevar la comida vio a los jóvenes con vida y que uno de los que estaba en la cama debajo de otro como jugando a la lucha libre.
Después de que Ari y Joshua fueron agredidos, amordazados y esposados, Giovanny se marchó con los supuestos tres individuos. No se descarta que al marcharse se llevaran evidencia de la escena, lo que supone fue alterada.
Declara Alex Soto
En la habitación 525 había pernoctado desde el viernes hasta la mañana del lunes el travesti Alex Soto, quien ayer le confirmó a los investigadores que era amigo de Giovanny desde hace tiempo y que estaba ajeno a lo que ocurrió en el hotel después que se marchó.
Soto hizo expresiones por radio en la mañana confirmando que pasó el fin de semana con las víctimas y que no hubo orgía sexual, porque de haberla se hubiera quedado.
La agente Ormarie Roque realizó la entrevista junto al sargento Johnny Davis y el fiscal Eduardo Rebollo. Otros dos jóvenes que habían estado entrando y saliendo de la habitación eran buscados.
De la declaración de Soto se supo que no todos los que estaban en el cuarto se conocían previamente. Joshua había dicho que conoció a Ari hace unos días. Ari tenía antecedentes penales por casos de apropiación ilegal. Al hotel llegó un hermano y dos hermanas al conocer del hallazgo del cadáver, y señalaron que Ari los había invitado a pasar el sábado en la Concha.
Mientras se aguardaba por los hallazgos de la autopsia, también se procuraba conocer de dónde salió el dinero que Giovanny estaba gastando a manos llenas.
La habitación pagaba $350 diarios y ya llevaban nueve días, en los que pedían comida y bebidas para ser llevadas al cuarto de hotel. De las cámaras de seguridad se obtuvieron imágenes de Giovanny y de otros amigos, así como las de una mujer que estuvo en la habitación.
La búsqueda de Giovanny se extendió a Ponce, donde será entrevistado el dueño de las estaciones de gasolina para las que trabaja y a Yauco donde supuestamente tiene un domicilio en la urbanización El Cafetal. De hecho, desde la noche del lunes el CIC de San Juan había pedido la colaboración de sus compañeros en Ponce para localizar a Giovanny.
Según se supo, el teniente Rolando Trinidad, director de la División de Homicidios del CIC de San Juan, había acudido ayer tarde a la casa de Giovanny en Yauco, pero sus familiares desconocían de su paradero.
También fueron a la casa del jefe de Giovanny en la urbanización Estancias del Golf Club, en Ponce, sin suerte.
Tanto el teniente Trinidad quien participa en la pesquisa con el teniente Samuel Morales y el inspector Jesús Rivera, director del CIC, sostuvieron que no se descarta móvil alguno en la investigación. La víctima tenía en su cartera un sobre pequeño de cierre a presión con aparente cocaína.
Se emitieron subpoenas para conseguir los registros de las llamadas telefónicas a distintos teléfonos celulares, entre ellos el de Giovanny y para obtener las cintas de las cámaras de seguridad de la hospedera.
Distinto a otros hoteles, los elevadores en La Concha se pueden utilizar con libre acceso. En algunas hospederías para usar los ascensores es necesario insertar la tarjeta magnética que también da acceso a la habitación.
No todos los jóvenes, entre ellos un tal Eric y otro apodado Gordito que se quedaron en el cuarto que ubica en el quinto piso del hotel La Concha, tenían tarjetas para entrar.
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Como si se lo hubiese tragado la tierra, varios grupos de agentes de la División de Homicidios del CIC de San Juan no habían podido dar ayer con el paradero del joven Giovanny Mercado Lugo, quien se alojó el 9 de julio en la habitación 525 en el hotel La Concha, en el Condado, en la que entrada la tarde del lunes una empleada de servicio encontró dos jóvenes amordazados y esposados, uno de ellos sin vida y el otro aterrado con heridas leves.
Se supo que Giovanny, de unos 26 años de edad, quien administra alrededor de siete gasolineras independientes en Ponce, había hecho acercamientos para contratar los servicios de la abogada Mayra López Mulero, y que posiblemente a través de ella podría acudir ante los agentes en algún momento en el día de hoy miércoles.
Aunque en la mañana el coronel Leovigildo Vázquez dijo que a Giovanny se le buscaba como “una persona de interés” en la pesquisa, se supo que el joven que sobrevivió, Joshua Muñiz, también oriundo de Ponce y quien trabaja a tiempo parcial en una estación de gasolina en Río Piedras, lo había señalado como la persona que llegó con tres individuos al cuarto. Dos de ellos estaban armados, los agredieron, amordazaron y esposaron.
Esto convertiría a Giovanny en un sospechoso.
Giovanny había llamado en horas de la tarde a Joshua, quien estaba en la habitación con su amigo Arístides (Ari) Vázquez Ortiz, vecino de Cupey, para que ordenara comida ya que estaba llegando. Al entrar con los tres supuestos desconocidos comieron pero, de súbito le dijo que lo había traicionado y comenzaron a golpear a Ari y a Joshua. Los individuos, usando cinta adhesiva color gris, comenzaron a ponérselas en las cabezas y quedaron como si fueran máscaras de la lucha libre.
En la tarde de ayer se procuraba corroborar si una empleada de servicio que había tocado en la puerta para llevar la comida vio a los jóvenes con vida y que uno de los que estaba en la cama debajo de otro como jugando a la lucha libre.
Después de que Ari y Joshua fueron agredidos, amordazados y esposados, Giovanny se marchó con los supuestos tres individuos. No se descarta que al marcharse se llevaran evidencia de la escena, lo que supone fue alterada.
Declara Alex Soto
En la habitación 525 había pernoctado desde el viernes hasta la mañana del lunes el travesti Alex Soto, quien ayer le confirmó a los investigadores que era amigo de Giovanny desde hace tiempo y que estaba ajeno a lo que ocurrió en el hotel después que se marchó.
Soto hizo expresiones por radio en la mañana confirmando que pasó el fin de semana con las víctimas y que no hubo orgía sexual, porque de haberla se hubiera quedado.
La agente Ormarie Roque realizó la entrevista junto al sargento Johnny Davis y el fiscal Eduardo Rebollo. Otros dos jóvenes que habían estado entrando y saliendo de la habitación eran buscados.
De la declaración de Soto se supo que no todos los que estaban en el cuarto se conocían previamente. Joshua había dicho que conoció a Ari hace unos días. Ari tenía antecedentes penales por casos de apropiación ilegal. Al hotel llegó un hermano y dos hermanas al conocer del hallazgo del cadáver, y señalaron que Ari los había invitado a pasar el sábado en la Concha.
Mientras se aguardaba por los hallazgos de la autopsia, también se procuraba conocer de dónde salió el dinero que Giovanny estaba gastando a manos llenas.
La habitación pagaba $350 diarios y ya llevaban nueve días, en los que pedían comida y bebidas para ser llevadas al cuarto de hotel. De las cámaras de seguridad se obtuvieron imágenes de Giovanny y de otros amigos, así como las de una mujer que estuvo en la habitación.
La búsqueda de Giovanny se extendió a Ponce, donde será entrevistado el dueño de las estaciones de gasolina para las que trabaja y a Yauco donde supuestamente tiene un domicilio en la urbanización El Cafetal. De hecho, desde la noche del lunes el CIC de San Juan había pedido la colaboración de sus compañeros en Ponce para localizar a Giovanny.
Según se supo, el teniente Rolando Trinidad, director de la División de Homicidios del CIC de San Juan, había acudido ayer tarde a la casa de Giovanny en Yauco, pero sus familiares desconocían de su paradero.
También fueron a la casa del jefe de Giovanny en la urbanización Estancias del Golf Club, en Ponce, sin suerte.
Tanto el teniente Trinidad quien participa en la pesquisa con el teniente Samuel Morales y el inspector Jesús Rivera, director del CIC, sostuvieron que no se descarta móvil alguno en la investigación. La víctima tenía en su cartera un sobre pequeño de cierre a presión con aparente cocaína.
Se emitieron subpoenas para conseguir los registros de las llamadas telefónicas a distintos teléfonos celulares, entre ellos el de Giovanny y para obtener las cintas de las cámaras de seguridad de la hospedera.
Distinto a otros hoteles, los elevadores en La Concha se pueden utilizar con libre acceso. En algunas hospederías para usar los ascensores es necesario insertar la tarjeta magnética que también da acceso a la habitación.
No todos los jóvenes, entre ellos un tal Eric y otro apodado Gordito que se quedaron en el cuarto que ubica en el quinto piso del hotel La Concha, tenían tarjetas para entrar.
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jueves, 16 de septiembre de 2010
Empleado de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones alega discrimen por ser homosexual
René Ortiz Rivera exige una compensación no menor de $1 millón por daños y perjuicios. (Para Primera Hora / Israel González)
Empleado de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones alega discrimen por ser homosexual
jueves, 16 de septiembre de 2010
Leysa Caro González / Primera Hora
Cada mañana por los pasados 11 meses René Ortiz Rivera se levanta e inmediatamente es invadido por los nervios. La ansiedad se apodera de él en sólo segundos.
El simple hecho de pensar que tiene que cumplir con su responsabilidad laboral lo desconcierta. Y no, precisamente, por la carga de trabajo que le espera o por las posibles tareas pendientes, sino porque ese centro de trabajo se ha convertido prácticamente en su paredón.
¿Cómo te sientes cada mañana?
(Suspira) Me siento como si fuera a pasar del cielo al infierno, bien desconcertado, nervioso... Todos los días, todos los días, por 11 meses ha sido así, día a día, día a día, por eso es que le llamo un calvario.
¿Cómo has cambiado?
Es difícil. Se te va el apetito, se te va el sueño... He tenido que buscar ayuda por todas partes para mantenerme en pie.
El “calvario” de René, empleado desde el 1999 de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones, inició el pasado 9 de octubre cuando fue invitado a participar de un adiestramiento relacionado con el funcionamiento del centro de llamadas de la agencia sin saber que sería en ese preciso instante en que su vida cambiaría radicalmente.
Fue en ese supuesto taller, denunció, que fue humillado ante sus compañeros, supervisores y personal externo de la compañía cuando se decidió publicar en un sistema de alta voz una llamada personal que había originado esa misma mañana desde su extensión al teléfono celular de una compañera de trabajo.
Desde ese instante, sostuvo, ha sido marginado, señalado y rechazado por confirmarse, a través del contenido de la llamada, su homosexualidad, algo que nunca ocultó pero que tampoco publicó a los cuatro vientos.
“Todavía me miran como si fuera un ratón de laboratorio y es bien difícil tú sentir el peso de la mirada de las personas y es muy difícil tú ver cuando tú viras la cara, cómo las personas murmullan sencillamente porque ellos cogieron esta llamada y le pusieron una etiqueta y dijeron todo lo que han querido decir”, alegó el asistente administrativo.
Tras escucharse la grabación, inmediatamente, dijo, se corrió el rumor por la agencia de que se trataba de una llamada “inmoral, sucia o depravada”. “Fue lo que ellos regaron por toda la agencia”, indicó al negar las imputaciones.
El rechazo ha sido a tal punto que ha recibido llamadas de superiores para cuestionarle si padece de alguna enfermedad terminal.
Cansado de recibir “humillaciones”, de ver cómo su salud física y emocional se ha deteriorado y de cómo fracasaron sus intentos por resolver de una forma privada sus reclamos, radicó una demanda.
“He tenido que buscar ayuda de muchas formas porque, aunque yo nunca he estado en el clóset, me ha afectado mucho, porque mucha gente que no son amigos o familia inmediata que tenían duda o no sé”, sentenció el hombre de 48 años.
Para el licenciado Carlos J. Vargas, representante legal de René, la acción de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones de grabar las llamadas telefónicas de sus empleados sin notificarles no sólo es una violación al derecho a la intimidad del demandante sino también a su propia ley orgánica.
“En adición, esa secretividad de la información la divulga ante terceras personas y utiliza esa grabación para discriminar y tomar represalias contra mi cliente, porque ciertamente nuestra contención en la demanda es que se hizo simplemente porque él es homosexual”, sostuvo el licenciado.
René exige una compensación no menor de $1 millón por daños y perjuicios. “Es la única forma de poder vindicar los derechos de nuestro cliente”, expresó Vargas.
“Yo siempre tuve buena fe con esta agencia, porque es una agencia a la que siempre le tuve mucho cariño... Yo daba la milla extra, mi vida era esta agencia y trabajaba para ella con amor”, lamentó para decir que cada noche se pregunta por qué fue objeto del alegado patrón de discrimen.
Empleado de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones alega discrimen por ser homosexual
jueves, 16 de septiembre de 2010
Leysa Caro González / Primera Hora
Cada mañana por los pasados 11 meses René Ortiz Rivera se levanta e inmediatamente es invadido por los nervios. La ansiedad se apodera de él en sólo segundos.
El simple hecho de pensar que tiene que cumplir con su responsabilidad laboral lo desconcierta. Y no, precisamente, por la carga de trabajo que le espera o por las posibles tareas pendientes, sino porque ese centro de trabajo se ha convertido prácticamente en su paredón.
¿Cómo te sientes cada mañana?
(Suspira) Me siento como si fuera a pasar del cielo al infierno, bien desconcertado, nervioso... Todos los días, todos los días, por 11 meses ha sido así, día a día, día a día, por eso es que le llamo un calvario.
¿Cómo has cambiado?
Es difícil. Se te va el apetito, se te va el sueño... He tenido que buscar ayuda por todas partes para mantenerme en pie.
El “calvario” de René, empleado desde el 1999 de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones, inició el pasado 9 de octubre cuando fue invitado a participar de un adiestramiento relacionado con el funcionamiento del centro de llamadas de la agencia sin saber que sería en ese preciso instante en que su vida cambiaría radicalmente.
Fue en ese supuesto taller, denunció, que fue humillado ante sus compañeros, supervisores y personal externo de la compañía cuando se decidió publicar en un sistema de alta voz una llamada personal que había originado esa misma mañana desde su extensión al teléfono celular de una compañera de trabajo.
Desde ese instante, sostuvo, ha sido marginado, señalado y rechazado por confirmarse, a través del contenido de la llamada, su homosexualidad, algo que nunca ocultó pero que tampoco publicó a los cuatro vientos.
“Todavía me miran como si fuera un ratón de laboratorio y es bien difícil tú sentir el peso de la mirada de las personas y es muy difícil tú ver cuando tú viras la cara, cómo las personas murmullan sencillamente porque ellos cogieron esta llamada y le pusieron una etiqueta y dijeron todo lo que han querido decir”, alegó el asistente administrativo.
Tras escucharse la grabación, inmediatamente, dijo, se corrió el rumor por la agencia de que se trataba de una llamada “inmoral, sucia o depravada”. “Fue lo que ellos regaron por toda la agencia”, indicó al negar las imputaciones.
El rechazo ha sido a tal punto que ha recibido llamadas de superiores para cuestionarle si padece de alguna enfermedad terminal.
Cansado de recibir “humillaciones”, de ver cómo su salud física y emocional se ha deteriorado y de cómo fracasaron sus intentos por resolver de una forma privada sus reclamos, radicó una demanda.
“He tenido que buscar ayuda de muchas formas porque, aunque yo nunca he estado en el clóset, me ha afectado mucho, porque mucha gente que no son amigos o familia inmediata que tenían duda o no sé”, sentenció el hombre de 48 años.
Para el licenciado Carlos J. Vargas, representante legal de René, la acción de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones de grabar las llamadas telefónicas de sus empleados sin notificarles no sólo es una violación al derecho a la intimidad del demandante sino también a su propia ley orgánica.
“En adición, esa secretividad de la información la divulga ante terceras personas y utiliza esa grabación para discriminar y tomar represalias contra mi cliente, porque ciertamente nuestra contención en la demanda es que se hizo simplemente porque él es homosexual”, sostuvo el licenciado.
René exige una compensación no menor de $1 millón por daños y perjuicios. “Es la única forma de poder vindicar los derechos de nuestro cliente”, expresó Vargas.
“Yo siempre tuve buena fe con esta agencia, porque es una agencia a la que siempre le tuve mucho cariño... Yo daba la milla extra, mi vida era esta agencia y trabajaba para ella con amor”, lamentó para decir que cada noche se pregunta por qué fue objeto del alegado patrón de discrimen.
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